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Título: La parábola del Perdón

Autor: herman Harwich   PE1377 

En este programa veremos las cualidades del perdón de los pecados. Analizaremos la parábola del hijo pródigo, y como es perdonado por su padre cuando vuelve al hogar.


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¿qué tal mis amigos? es un placer estar junto ustedes para compartir lo que hoy llamaríamos la parábola del perdón. Para entender la verdad acerca del perdón de los pecados debemos aprender a conocer a Dios como un Dios personal, por eso Jesús relató la parábola del hijo pródigo que hoy podríamos llamarla la parábola del perdón. Pues en esta parábola reconocemos al padre como una persona, Dios no es una abstracción, porque una abstracción no puede perdonar, Dios no es un espíritu impersonal, porque un espíritu impersonal no puede perdonar, sólo las personas pueden perdonar por eso el perdón es necesariamente una experiencia personal con dos protagonistas la persona que recibe el perdón y por otro lado la persona que lo otorga. Estos son precisamente los protagonistas de la parábola que le hemos en Lucas capítulo 15 versos 11 al 24. Si usted tiene una Biblia en mano puede recurrir a ella y estar leyéndola.

Yo quiero referirme en este mensaje a las cualidades del perdón de los pecados, tal como se desprenden del análisis de esta parábola. He aquí un hijo que se aleja de su padre, he aquí un hombre que se aleja de Dios, de Dios fuente de todo bien y de toda felicidad, ¿para qué? para hacer de su vida su propia ruina y fracaso, tenemos aquí al que renuncia al privilegio de ser hijo transformándose, ¿en qué? en un miserable cuidador de cerdos. He aquí al pecador muerto y perdido, insatisfecho, hambriento, abandonado a su propia suerte que decide finalmente volver a Dios. Ahora veamos qué nos enseña esta parábola, en primer lugar quisiera que miráramos el perdón como la remisión de la pena. En verdad el perdón cancela el castigo es todo lo entendemos todos. Cuando el hijo perdido volvió a su padre no fue castigado regreso arrepentido confesando su pecado sintiéndose merecedor de una severa penalidad del padre, ¿qué nos dice Jesús? fue movido a misericordia y le perdonó su culpas sin castigarlo. Jesús nos enseña pues, que el perdón es la remisión de la culpa. En el Salmo número 32, el salmista, versículo 5 dice: confesaré mi rebeliones a Dios y tu perdonaste mi pecado, sin embargo nunca debemos olvidar que en la remisión de la pena no sería posible sin la obra redentora de Jesucristo.

Es interesante que el profeta Isaías capítulo 53 versos 5 y 6 dice: herido fue por nuestras rebeliones molido por nuestros pecados, por darnos la paz caso sobre él, el castigo y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino más Dios cargo en él el pecado de todos nosotros. Es interesante entender que esta referencia profética es hacia la persona de Jesucristo. Sin duda alguna en el alto precio pagado para la remisión de la culpa hay una gran evidencia de amor que es otra característica del Dios personal, evidencia de amor. El apóstol Juan dijo en esto consiste el amor no que nosotros hayamos amado a Dios sino que él nos amó primero y ha enviado a su hijo en propiciación por nuestra pecados. Cuando Dios en su infinito amor perdona nuestro pecado al volvernos arrepentidos, jamás, escuché bien jamás nos reprocha nuestra maldad anterior. Porque la Biblia dice que Dios pronunció estas palabras, nunca más me acordaré de sus pecados he iniquidades. Que glorioso, que de glorioso. Hacemos una pausa musical y continuamos.

Herman: En que en el segundo lugar veamos que el perdón cambia radicalmente la vida. Esto es tremendo. En esta parábola se nos muestra que el perdón no es sólo en la remisión de la pena quizás el padre podría haber dejado a su hijo con los mismos andrajos, trabajando como un jornalero en su hacienda, podría haber dicho: bueno, mi hijo te perdonó, no te castigaré pero ahora te las arreglarás como puedas, pero no fue así. Jesús relató que el padre dijo: sacad el mejor vestido, ponedle un anillo en su mano y zapatos en sus pies, porque él había muerto, estaba perdido pero ahora comienza una nueva vida. El muerto y perdido, comienza una nueva vida, una obra positiva del perdón es derribar el muro que el pecado levanta entre el hombre y Dios. Cuando esto ocurre se produce la reconciliación, tal como lo ilustra la parábola. La reconciliación es completa el pecador arrepentido y perdonado ahora es el hijo que compartirá las bendiciones del hogar. El apóstol Juan dice en su primera epístola: mirad cual amor nos ha dado el padre, que seamos llamados hijos de Dios. Amados ahora somos hijos de Dios. La vida cambia mis amigos, la vida cambia por qué se establece mediante el perdón una nueva relación entre el hombre y Dios. Pablo dice a los Corintios: de modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas viejas pasaron he aquí todas son hechas nuevas. Cuando Dios perdona el pasado nos brinda un nuevo presente. Escuchamos unos compases musicales y culminamos.

El tercer lugar veamos que el perdón es un motivo de gozo. Dice al relato estamos analizando en Lucas capítulo 15 que comenzaron a regocijarse, así terminaba esta primera parte de la parábola. El perdón es un motivo de gozo, pero no todos los cristianos lo entienden así lamentablemente, muchos pierden el tiempo lamentando sus errores pasados, y recordando sus pecados pasados que conforme a la Biblia el Señor ya ha perdonado y olvidado. Supongamos que al finalizar el versículo 22 dijera: y el hijo dijo entonces a su padre, padre ahora que me perdonado déjame que sigas llorando mis culpas y que la mente mis errores pasados. Entonces si fuera así se justificaría que los creyentes perdonados continuasen lamentándose. Pero Jesús no dijo tal cosa, al contrario dice el relato que el padre dijo: traed el becerro gordo y matadlo, y con manos, y hagamos fiesta porque éste mi hijo muerto era y ha revivido, estaba perdido y ha sido hallado. Y comenzaron a regocijarse. San Pablo dice a los Filipenses regocijados en el Señor siempre, otra vez os digo regocijaos.

El pecador perdonado por Dios debe aprender a regocijarse en el perdón, más que pensar en sus viejas culpables debe pensar con gozo en la misericordia divina por la cual ha sido y perdonado y transformado. ¿Podemos sentirnos apenados cuando estamos en comunión con el Padre, podemos seguir triste es cuando hemos hallado el perdón y la salvación de Jesucristo? El hijo perdonado fue un hijo feliz, y esta felicidad nació con el perdón de sus pecados, vino al padre con actitud dolorida para decir, Padre he pecado, pero recibió el perdón y comenzó a regocijarse. El regocijo comienza con el perdón de nuestros pecados y continuará toda la eternidad. Ese es nuestro gozo, los ángeles no han vivido la experiencia del perdón pero nosotros sí. Y por ello cómo dice Apocalipsis 1: 5 alabaremos por la eternidad al que nos amó y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.




 
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