Entre amigas
  Revista Radial
  Estudios Bíblicos
  Viajeros
  Temas actuales
  Preguntas & Respuestas
  Vida Diaria
  Protectores de Pantalla



Dispensacionalismo

La palabra “dispensación” proviene del latín “dispensatio” y significa “distribución”.

La Biblia tiene una estructurada distribución en sí misma, que es necesario tener en cuenta durante la lectura y la interpretación de la Palabra de Dios. No solamente está dividida en Antiguo y Nuevo Testamento, sino que también diferencia, por ejemplo:

 

-          el tiempo de Adán y Eva

-          el tiempo del diluvio

-          el tiempo de Abraham y de los patriarcas

-          el tiempo de Moisés y de la ley

-          el tiempo de la venida de Cristo y de los evangelios

-          el tiempo de la gracia y de la iglesia después de Pentecostés

-          el tiempo de la tribulación, del día del Señor

-          el tiempo de la segunda venida de Jesús y de Su reino

-          y el tiempo del nuevo cielo y de la nueva tierra.

 

La Biblia denomina al tiempo anterior al diluvio como “mundo antiguo” (2 Pedro 2:5), o también como “el mundo de entonces” (2 P. 3:6). Y el tiempo posterior al diluvio es denominado “los cielos y la tierra que existen ahora” (2 P. 3:7). 

Uno se desprende siempre del otro, pero casi no pueden ser comparados entre sí. Cada tiempo de gracia tiene sus propias reglas, o sea sus principios. Así, por ejemplo, el tiempo de la ley no puede ser comparado con el tiempo anterior a la ley, ni tampoco el tiempo de la gracia con aquellos tiempos. Por esta razón, nuestros hijos hoy en día ya no necesitan ser circuncidados, ya no necesitamos guardar el sábado, ni tampoco necesitamos renunciar a la carne de cerdo.

 

El Dispensacionalismo se basa en el hecho bíblico de que la Palabra de Dios misma claramente enseña diversas épocas y tiempos. De modo que no es un invento humano. Y los siguientes pasajes lo confirman:

 

“Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin de los siglos” (Mt. 28:20).

“La que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria” (1 Co. 2:8). 

“Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1 Co. 10:11).

“Sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero” (Ef. 1:21).

“Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús” (Ef. 2:7).

“Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén” (1 Ti. 1:17).

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo” (He. 1:1-2).

 

De modo que existe:

-          “antes de los siglos” (plural).

-          “este siglo”

-          “fin de los siglos” (esto corresponde a nuestro tiempo, es decir a la época de la iglesia)

-          “siglo venidero” (el reino mesiánico)

-          “desde los siglos”

 

Además, es importante diferenciar entre los diversos libros de la Biblia. Todo es Palabra de Dios, inspirada por Su Espíritu. Pero, sin embargo, La Biblia, también es un libro de enseñanza en el cual es necesario atenerse a las reglas:

 

-          El Antiguo Testamento sirve de preparación para la salvación

-          Los evangelios exponen la salvación

-          Los Hechos de los Apóstoles proclaman la salvación

-          Las epístolas apostólicas sirven para aclarar la salvación. (La doctrina apostólica en las epístolas toma el lugar de la presencia limitada, en términos de tiempo, de los apóstoles y es válida para la iglesia.)

-          El Apocalipsis es la consumación de la salvación.

 

 

Tampoco deberíamos ignorar que en el Nuevo Testamento existen dos libros de transición:

1.                  los Hechos de los Apóstoles, en el cual el evangelio pasa de los judíos a la iglesia (compuesta por judíos y gentiles).

2.                  el Apocalipsis, en el cual la acción salvadora de Dios pasa nuevamente de la iglesia al judaísmo.

 

No en vano la Biblia pone tanto énfasis en la división correcta de las Escrituras: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que divide bien la palabra de verdad” (2 Ti. 2:15-18.).

 

Pablo compara el trato con la Palabra de Dios con un obrero especializado. Un albañil, por ejemplo, tiene que cuidar que su trabajo corresponda con las reglas de la arquitectura. No puede construir simplemente de acuerdo a sus propias ganas, porque de ser así quizás al final tendría que avergonzarse de su trabajo.

El hecho de no reconocer los tiempos de salvación puede tener consecuencias fatales.

 

-                     El no reconocer la diferencia bíblica entre Israel, la iglesia y las naciones (1 Co. 10:32; Hch. 15:14-17), hizo posible que surgiera la teología de la sustitución. La iglesia fue puesta en el lugar de Israel. Esto, a su vez, tuvo como consecuencia que los judíos fueran gravemente oprimidos y perseguidos justamente en países cristianos.

-                     El hecho de no reconocer que el tiempo y el poder apostólicos fueron únicos, hizo que surgieran diferentes doctrinas falsas. De acuerdo a las mismas, en la actualidad todavía deberían suceder las mismas señales y milagros que en aquel entonces (He. 2:3-4). Y solamente de ese error pudo surgir también la doctrina de que hoy todavía habría apóstoles. Sin embargo, la Biblia dice que ellos fueron nombrados solamente para el fundamento de la iglesia (Ef. 2:20).

-                     Como consecuencia de no observar la diferencia entre el nuevo y el antiguo pacto, en la iglesia se llegó al punto de diferenciar entre “clérigo” y “lego”, entre sacerdotes y miembros. Se atenían al sacerdocio del Antiguo Testamento y pasaban por alto que, según la doctrina neo-testamentaria, todos los cristianos nacidos de nuevo son sacerdotes (Ap. 1:5-6; 5:10). Las iglesias eran construidas como templos, y los sacerdotes se vestían como los sumo sacerdotes aarónicos del antiguo pacto. Se quemaba incienso y se rociaba esto y aquello con agua bendita, parecido a lo que se hacía en el Antiguo Testamento con la sangre.

 

Todo esto, en definitiva, solamente estorbaba a la iglesia de Jesús en su avance espiritual, y hacía que hubiera divisiones dentro de la iglesia. Ya no había una hermandad donde cada uno se sabía personalmente responsable ante la Palabra de Dios, ni dirección bíblica de parte de los ancianos.

-                     Como consecuencia de no reconocer las diferentes épocas de la salvación, algunos cristianos y comunidades han caído en un falso legalismo. Ellos no tienen en cuenta que la ley estaba limitada en el tiempo (2 Co. 3:11; Ef. 2:15-16; He. 8:13). Eso no significa que la iglesia de Jesús no tenga ley, ya que la misma se encuentra bajo un nuevo mandamiento (cp. por ej: Jn. 13:34; 15:12).

-                     El no reconocer las diferencias bíblicas, llevó a que se mezclara el arrebatamiento y la segunda venida de Jesús en gloria. Y como se había perdido de vista el futuro de Israel, la segunda venida de Jesús fue trasladada al final del reino del milenio al Día del Juicio.

-                     Como consecuencia de no reconocer los tiempos de salvación muchas cosas han sido espiritualizadas, aun cuando la Biblia enseña algo diferente. Por ejemplo, ya no se cree en un literal reino futuro de Jesús en la tierra. El Apocalipsis, por consiguiente, es interpretado sólo simbólicamente.

-                     También el así llamado “Evangelio de la Prosperidad” se origina en una falsa comprensión de la Palabra de Dios, porque no se tiene en cuenta la diferenciación de la doctrina.

-                     Pero también para la vida de fe personal es muy importante la diferenciación. Muchas penurias han surgido sencillamente porque ciertos versículos bíblicos son aplicados equivocadamente. Es necesario, por ejemplo, destacar que las bendiciones destinadas a Israel tienen una orientación primeramente terrenal (Dt. 28:2), las promesas para la iglesia, por el contrario, son de naturaleza espiritual-celestial (Ef. 1:3). A un hijo de Dios que obedece al Señor no necesariamente se le prometen riquezas o una larga vida saludable, pero sí bendiciones espirituales. El versículo bíblico “Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios” (2 Co. 1:20), no necesariamente significa que podamos aplicar todas las promesas a nosotros mismos a voluntad. Más bien significa que todas las promesas encontrarán su cumplimiento en Jesús, tanto las que son para Israel, como también aquellas para el futuro de las naciones y para la iglesia. Claro está, que el Espíritu Santo también utiliza versículos bíblicos del Antiguo Testamento, por ejemplo de los Salmos o de otros libros bíblicos, y los aplica a nosotros personalmente para consolarnos, para exhortarnos o para animarnos. A veces una porción de la Palabra de Dios puede ajustarse perfectamente a nuestra situación de vida, pero eso no puede ser generalizado. ¡No todo en la Biblia habla de nosotros, pero sí todo nos habla a  nosotros!

 

Tomemos por ejemplo la Oración Sumo Sacerdotal de Jesús, en Juan 17. En la primera parte Jesús ora por sí mismo (vs. 1-5). En la segunda parte habla sobre los apóstoles (vs. 6-19) y en la tercera parte sobre la iglesia (vs. 20-25).

El conocido intérprete bíblico J.F. Walvoord dijo: “En cuanto a la meditación de la totalidad del testimonio de la Biblia, para el creyente que quiera cumplir la voluntad de Dios es casi tan importante reconocer lo que no se aplica a él, como reconocer lo que sí se aplica a él.” (Fundamentos de la Doctrina Bíblica).

Y el Reformador Martín Lutero escribió en 1527: “Todo es Palabra de Dios, eso es verdad. Pero en cuanto a la Palabra de Dios aquí, y la Palabra de Dios allá, debo saber y cuidar bien a quien está dirigida esa Palabra de Dios. ... Se debe tratar y andar limpiamente con las Escrituras. ... No solamente se debe ver si es la Palabra de Dios..., sino más bien a quien fue dirigida, si te concierne a ti o a otro…”

Por esa razón, porque creemos en todo lo que fue escrito, también creemos en la diferenciación de las distintas épocas de la salvación que nos son reveladas en la Biblia.    N. L.




Archivo
 

Aquí podrás encontrar todas las noticias.

 
Tema
Acción de Fe
Paga Bien por Mal
Justicia Divina
Bienaventurados los que lloran
Aprendiendo a Vivir Mejor
Camino hacia la Felicidad
Personas con “Síndrome del Sabio” al servicio de Israel
“emprendimiento histórico” o “intervención fatal en la ...
Descubrimiento! medicamento que ayuda con los trastornos de ...
Añoranza del Señor
¿Cuánto vale un alma?
“El amor bíblico puede amar, incluso, al enemigo”
Los Medios Digitales y sus Peligros
El Milagro de la Metamorfosis
Los niños deben tener contacto con la naturaleza
Dudosos viajes al cielo
Las bodegas de Israel en el Neguev
Israel es la única democracia en el Cercano Oriente
Emanuel y el boicot contra Israel
¿Podemos prescindir del relato de la creación?


  Las Noticias
Acción de Fe
Paga Bien por Mal
Justicia Divina
Bienaventurados los que lloran
Aprendiendo a Vivir Mejor
Otras Noticias ...

Perlas Diarias
"Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?"

Marcos 4:38


  Entre Amigas
  Revista Radial
  Estudios Bíblicos
  Viajeros
  Temas Actuales
  Preguntas y Res.