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Título: Las seis vestimentas de Jesucristo

Autor: Norbert Lieth  Nº  PE1294

La seis vestimentas de Jesucristo: La vestimenta espléndida, El manto escarlata, Su propia ropa, La túnica, Las enagüillas, Los lienzos

Cada una tiene un significado personal para cada persona nacida de nuevo. Escuche el programa y descúbralo!


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Al comenzar el estudio bíblico de hoy, estimado oyente, quiero hacer un breve repaso de las prendas que vistió el Señor Jesucristo, de las cuales ya hemos hablado en el programa anterior.

1. La vestimenta espléndida.

El Señor Jesús fue entregado a la burla de la gente con la vestimenta espléndida que Herodes le había hecho poner. De esta forma, se burlaron de Jesús por lo que realmente era: el Rey de los judíos. Se burlaron de la verdad absoluta, comprobada por Jesús.

La vestimenta espléndida del Señor Jesús también significa que Él tomó sobre sí todos los pecados, en mí y en tu lugar.

2. El manto escarlata

El „manto rojo" simboliza el odio y la venganza, el afán de represalias, el afán de poder y el ejercicio de la tiranía. Pero también nos dice que para el ser humano, el ser humano no cuenta. Siempre tendríamos que tener presente este „manto rojo" de los soldados.

Jesucristo, voluntariamente quiso tomar nuestra culpa sobre Él, y lo llevó a cabo. Esa fue Su misión, Su encargo.

3. Su propia ropa

La ropa de Jesús había sido hecha por mano de hombre y para hombres; estaba hecha de material terrenal. Jesús la llevó durante Su vida aquí en la Tierra. El, siendo Dios, se puso esta ropa para hacerse totalmente un ser humano. Jesús entró en la condición humana sin restricción alguna.

Aunque Jesús llevaba esta ropa hecha por hombres, a través de ella también se obraron milagros.

La propia ropa de Jesús simboliza Su encarnación y nos enseña que Él quiere llenar nuestra vida humana. Y cuando Lo invitamos a llenar nuestra vida, Cristo (la esperanza de gloria) vive en nosotros.

Seguimos ahora entonces, con la próxima prenda:

La túnica

„Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. Entonces dijeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice:Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.Y así lo hicieron los soldados" (Jn. 19:23-24).

Se dice expresamente que la túnica era tejida de una sola pieza, sin costura. Ésta era la manera como se tejía la vestimenta del sumo sacerdote: „Harás el manto del efod todo de azul; y en medio de él por arriba habrá una abertura, la cual tendrá un borde alrededor de obra tejida, como el cuello de un coselete, para que no se rompa"(Ex. 28:31-32). La diferencia estaba, sin embargo en que el sumo sacerdote llevaba esta vestimenta como manto, mientras que Jesús la usaba como túnica (la cual se llevaba debajo del manto). Esto tiene también un significado más profundo: Jesucristo es el (todavía oculto) verdadero Sumo Sacerdote. El vino al mundo como el Hijo de Dios y por Sus hechos comprobó ser el Mesías de Israel. Pero, más allá de esto, se tenía que revelar lo que Él era (y es): el eterno Sumo Sacerdote para Su pueblo. Y al final de Su vida terrenal se manifestó él objetivo para el cual había sido destinado desde el principio.

El pueblo Lo aclamaba como el Hijo de David, Lo elogiaba como Mesías y gran profeta. Pensaban que iba a vencer a los romanos y a establecer el Reino mesiánico. Pero todavía les estaba oculto que Jesús, en primer lugar, iba a morir por los pecados de los hombres como el Cordero de Dios.

A Él, al Salvador crucificado y resucitado, podemos ir con toda nuestra culpa. El ora por nosotros, intercede como nuestro Abogado ante el Padre celestial: Su sacrificio es válido ante Dios. ¡Jesús es todo lo que necesitamos!

La túnica de Jesús no tenía costura. El sacerdocio de Jesús es indivisible, no tiene costura por la cual dividirlo, es de una sola pieza. Su sacerdocio no se puede compartir ni con María, la así llamada intermediaria, ni con el Papa, ni con una religión. Sólo Él es el eterno y verdadero Sumo Sacerdote y el único Intermediario entre Dios y los hombres como lo leemos claramente en 1 Timoteo 2:5-6: "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a si mismo en trescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo".

Las enagüillas

Antes de crucificarlo, le sacaron a Jesús Su ropa y la túnica. Fue clavado en la cruz vestido solamente de enagüillas, casi desnudo. El Salmo 22:18-19 describe su situación con estas palabras: „Contar puedo todos mis huesos; entre tanto, ellos me miran y me observan. Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes."

La desnudez es una imagen del pecado y de la vergüenza. Representa el pecado original. Desde Adán todos nacemos en pecado, por lo tanto todos nacemos desnudos. Leemos en Génesis 3:7: „Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales." Adán dijo a Dios: „Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí" (v. 10). A esto Dios le preguntó: „¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?" (v. 11).

El primer Adán tomó el fruto prohibido del árbol (o madero) y se convirtió en pecador, luego su pecado pasó a todos los hombres.

El prostrer Adán fue clavado en el madero y „hecho pecado" (2 Cor. 5:21). Jesús tomó sobre Sí la culpa de la primera caída del hombre, para eliminar toda la culpa del hombre. Al que cree en Él, no solamente le son perdonados los pecados, sino también el pecado original, con el cual todos nacemos.

Los lienzos

„Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos"(Jn. 19:40).

Los lienzos estaban hechos de lino. El lino era la tela que se usaba en la vestimenta de los sacerdotes (Lev. 6:10). También las cortinas y el velo del Tabernáculo se hicieron de lino (Ex. 26:1.31.36; también 1 Cr. 15:27).

Era costumbre enterrar a los judíos envueltos en lino. Jesús fue, pues, enterrado como un verdadero judío. Pero, luego, cuando ya había resucitado de los muertos, leemos que: „... llegó Simón Pedro..., y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí, y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte" (Jn. 20:6-7).

Según mi parecer, el lino nos hace recordar las obras de la Ley, el sacerdocio en el Antiguo Pacto, el Tabernáculo, los mandamientos, las obras y los esfuerzos de un judío fiel a la Ley.

Jesús fue acostado en la tumba envuelto en lino, pero cuando resucitó, dejó los lienzos atrás. Él cumplió la Ley de manera perfecta. Él es el cumplimiento de la Ley (Mateo 5:17). En Él, cada persona que Le pertenece, ha sido hecho perfecta.

Antes de terminar la transmisión de hoy, permítame hacer una aplicación personal:

Jesucristo llevó la ropa espléndida de un Herodes, el orgullo y la soberbia de la humanidad sin Dios. El Señor se dejó poner el manto de escarlata de los soldados, el odio abismal y la brutalidad de la vida humana. Jesús llevó Su propia ropa: Se hizo completamente hombre. El Señor llevó una túnica sin costura: Él es el verdadero Sumo Sacerdote. En la cruz, solamente llevó enagüillas. Jesús no solamente cargó sobre él los pecados, sino también el pecado original. El Señor en su muerte llevó lienzos, los cuales dejó en Su resurrección. Jesús es el cumplimiento de la Ley.

Ahora, cada hombre nacido de nuevo es llamado a despojarse del viejo hombre y a vestirse del nuevo hombre en Cristo: „Despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad" (Ef. 4:22-24). „Vestíos del Señor Jesucristo..." (Ro. 13:14).



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