Vengo a darte LIBERTAD!

Vengo a darte LIBERTAD!

Autor: Herman Hartwich

Herman Hartwich comienza en este programa contando una historia personal y cuenta cómo Jesucristo nos ofrece la libertad y cómo esto fue anunciado mucho tiempo antes por el profeta Isaías


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PE1570- Estudio Bíblico – Vengo a darte LIBERTAD!



Qué tal mis amigos quisiera comenzar en esta oportunidad relatándoles una experiencia personal. Yo tenía un primo hermano que era muy profesional, muy capaz e inteligente. Era un profesional de éxito pero lamentablemente él tenía problemas, tenía problemas con el alcoholismo, con el cigarro y esto produjo que tuviera muchos problemas de familia, pero también, problemas de salud, y comenzó con que tuvo un pequeño accidente.

No recuerdo exactamente qué paso, pero se golpeó la pierna, y eso formó una infección en el hueso. Recuerdo que estaba internado en un sanatorio y de las 24 horas, 20 tenía su pierna colgada y sobre su herida, durante 20 horas el día, tenía un goteo de suero, al pasar los días esto se convirtió en una verdadera tortura. Pasaron muchos días, muchos días, semanas. Este muchacho, poco mayor que yo, nunca había aceptado la Palabra de Dios, es más, se había separado de nosotros, de mi familia, porque éramos creyentes.

En cierta oportunidad escuché que había intentado arrojarse por la ventana de la habitación porque estaba cansado de vivir y eso que tenía poco más de 40 años.

Así que creí oportuno visitarle, cosa que le llamó la atención. Iba con una intención principal así que le dije:

“No sé querido que piensas acerca de Dios, que piensas acerca de Jesucristo, pero quiero decirte una cosa: yo he creído en Dios, creo en Dios, creo en Jesucristo como mi Señor y mi Salvador; y a mí me ha servido mucho, me ha servido en la vida. Y creo que te puede servir a ti.”

Él Dio vuelta su cara para evitar mi mirada. Una lágrima corrió, sencillamente una lágrima por su mejilla, pero no me volvió a hablar, me retiré y nunca más hablé con él acerca de esto. Al poco tiempo, estaba sin su pierna, no tuvieron otra opción que amputársela. Sobrevivió algunos años y murió joven, a la edad de 47 años.

“A mí me ha hecho bien él Señor”, esa fue la expresión que usé. Y hoy quiero preguntarte querido amigo ¿te ha hecho bien el Señor Jesucristo?

Me gusta en el evangelio de Marcos, capítulo 7 versículo 37 que dice“y en gran manera se maravillaban las gentes diciendo: bien lo hecho todo, hace a los sordos oír y a los mudos hablar”y también el libro de Hechos capítulo 10 verso 38, el apóstol Pedro cuando habló en la casa del centurión romano diciéndoles“cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”

Quiero destacar de estos dos versículos, por un lado la gente decía:“Bien lo ha hecho todo”. Pedro dice: “cómo anduvo Jesús haciendo bienes sanando a todos los oprimidos por el diablo”.

Mis queridos amigos, es realmente maravilloso tener un Señor que todo lo hace bien. Qué tristeza me dan las personas, como el mismo Salomón escribió en Proverbios 19:3“el hombre en su insensatez, tuerce su camino y luego contra el señor, irrita su corazón”.

Es verdad. Nosotros hacemos lo que se nos canta la gana en la vida(hacemos lo que queremos)y luego nos enojamos con Dios y le atribuimos nuestras desgracias y nuestros males. Y no es así mis queridos amigos, porque Dios todo lo ha hecho bien, todo lo hace bien. Sus pensamientos son pensamientos de paz y de amor, de seguridad y de tranquilidad para todos nosotros.

Yo quisiera leerles lo que Jesús leyó en Nazarét– un día que le fue concedida la palabra –dice que tomó el rollo del libro de Isaías, y leyó:“El espíritu del Señor está sobre mí por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas, a los pobres me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos. A poner en libertad a los oprimidos. Y a predicar el año agradable del Señor”cuando terminó esto, dice la escritura, que dijo:“hoy se ha cumplido esta escritura delante de vosotros”.

Yo quisiera destacar estas expresiones que él leyó en el libro del profeta Isaías. Que vino a “dar buenas nuevas”, el evangelio significan las “buenas noticias” que el reino de los cielos ha venido, el cual todos los que están preparados pueden entrar, especialmente los pobres en espíritu. O sea que los pobres en espíritu son los que reconocen su necesidad.

Mucha gente no reconoce su necesidad, no reconoce su pobreza espiritual, en los profetas y en los salmos es familiar que las bendiciones de la gracia de Dios sean necesitadas, anheladas y disfrutadas por los pobres más que por aquellos que abundan en bienes terrenales y que por motivo de tener abundancia material, piensan que son autosuficientes.

En segundo lugar, dice:“Libertad a los cautivos”.La cautividad, es la servidumbre espiritual de los hombres bajo el pecado y Satanás. En Juan 8:34 Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo: que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado”. Mucha gente no quiere reconocer que es esclavo del pecado. Se refieren a los pecados como errores, debilidades, “somos humanos”, SOMOS PECADORES mis amigos, y somos esclavos del pecado. En Romanos capítulo 6: versos 16 y 20 el apóstol Pablo dice: “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?”… “Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia”. En 2ª de Pedro 2:19 el apóstol Pedro hace Referencia a los Predicadores, a los falsos Cristos, a los falsos maestros… “Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción…” o sea, son los mismos predicadores, los mismos anunciantes de la libertad que muchas veces ellos mismos son esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por algunos es hecho esclavo del que lo venció.

Mis amigos, Cristo vino a anunciar liberación plena y gratuita. Y con las consecuentes: gozo, paz y esperanza eterna. También quisiera leerles Hebreos 2:14 – 15: “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo (está refiriéndose a Jesucristo), para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.”

En tercer lugardice: “vista a los ciegos”. Jesús vino a dar vista a los ciegos espirituales. Éstos a quienes Cristo les da la vista son aquellos que se dan cuenta de su ignorancia respecto a las más importantes verdades, quedando así listos para recibir la verdad. En Juan 9: 39 Jesús dijo: “Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados.”

En cuarto lugardice: “Libertad a los quebrantados”, esto es figura de las heridas y del quebranto ocasionado por el pecado.

Qué maravilloso que él vino a libertar justamente a los que están heridos y quebrantados por el pecado.

Y finalmentea proclamar “el año agradable al Señor”, figura del Jubileo. Porque precisamente en ese años se proclamaba la libertad a los esclavos, a los deudores la libertad de sus deudas y a la restauración a las tierras de familia o a los desposeídos. De esta manera esta esa era una época tan feliz, tan feliz, ese sería un estado de bendición, una bienaventuranza que seguiría hasta el exilio.

En la aplicación de Cristo, el jubileo tipifica la era cristiana. El período de la entrega de una salvación libre y completa, el año agradable, el año del placer de Dios. El tiempo en el cual él se solaza en bendecir.

Mis queridos amigos, cuando se nos mueve el piso, cuando todo se sacude en nuestro derredor y debajo nuestro – como sucedió en la cárcel de Filipos – a la pregunta “¿qué debo hacer para ser salvo?”, la respuesta de la Palabra de Dios a través de su apóstol es: “cree en el señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa”, confirmó la palabra que encontramos en el evangelio…

Que Dios les bendiga y les conceda esta gracia de encontrar la salvación plena en Jesucristo.



No Entendemos la Palabra de Dios (3ª parte)
¿Cristiano ó Religioso?

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