Transgénicos

Título: transgénicos

Autor: Nelson Ferrando
  NºPE1454

Nelson Ferrando estará entregando una reflexión muy interesante acerca de los transgénicos. Hará un paralelismo con el inicio de la historia del hombre y como entró el pecado en su vida.


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Estimados amigos, les habla Nelson Ferrando, y hoy deseo compartir un tema que está dándome vueltas en la cabeza desde hace tiempo y mi deseo es que quede la aplicación realmente en vuestros corazones siempre pensando en La Naturaleza Nos Enseña, deseo que analicemos a qué nos atenemos cuando cambiamos principios y agregaría principios divinos. Porque la creación es un acto soberano de Dios y él lo ha hecho todo perfecto desde el principio. No obstante el hombre, en sus aportes en muchos casos cambia esos principios no teniendo en mente los resultados a largo plazo. Quisiera que pensemos en la Biología, que significa, el estudio de la Vida, o sea Bio, vida, y logos, estudio. Ya hace un tiempo, surgió en nuestro país, un tema que en Europa se hace una gran presión en contra de ellos. Es el uso de los transgénicos.

No soy un experto en ello. Simplemente me preocupé en averiguar algo sobre ello y quiero compartirlo con ustedes. No con el fin de polemizar, sino con el fin de sacar una enseñanza espiritual de ellos dado que la forma de actuar es similar. Trangénico, significa el traslado de Genes. Y un gen es cada una de las partículas que en el núcleo, parte central de la célula, condicionan la transmisión de los caracteres hereditarios como recordamos cuando estudiábamos la célula es la unidad fundamental de todo ser viviente y el núcleo es la parte más pequeña y esencial de la célula.

Los cambios a los cuales hacemos referencia son hechos por expertos en Genética, que es parte de la Biología, que estudia la herencia de los caracteres anatómicos, citológicos y funcionales entre los padres y los hijos. Mediante la introducción de nuevos genes con características diferentes a los genes de la célula permite a esta adquirir las virtudes de los genes implantados y sumarlas a ella, para ello aíslan un gen con cualidades deseadas y lo introducen en la célula así es como tenemos variedades de tomates muy resistentes al traslado o variedades de maíz resistentes a ciertos herbicidas, o las hojas transgénicas que producen mucho más. También existen manzanas con variedad de resistencia, a ciertas enfermedades aún. En síntesis, la entrada de un factor externo a la célula puede modificar sustancialmente su comportamiento.

Esto ha hecho que existan movimientos en contra de ese proceso y que su slogan es: No a lo transgénico. O sea al intercambio de genes y por lo tanto a los principios de la creación. De ahí lo del tema. El problema, según los que saben, esto, que aparentemente parece algo bueno y beneficioso o se sabe adonde puede llegar. Y que puede producir una transformación en el mundo y, además afectar a la vida humana. Una cosa sí es cierta y creo que todos la comprendemos. Cuando se cambian los principios puestos por Dios solo podemos esperar cosas por las cuales nos arrepentimos y tendremos consecuencias lamentables. Saben? El problema de los transgénicos me hizo, como dije al principio, pensar en nuestra vida espiritual y los cambios de principios, o pequeños cambios, a los cuales les llamaremos genes, la posibilidad de la entrada de un gen el cual imponga un cambio debe estar latente en nuestras vidas.

Pues algo que hoy es interesante o atractivo puede llegar a ser algo de dolor con el correr del tiempo. Pensando en esto vino a mi mente un hecho que quizás ustedes mi amigo oyente, lo conozca. Para ello nos trasladaremos al principio de la creación. Si, al huerto del edén. Aquél lugar paradisíaco que Dios proveyó, y puso a Adán y a Eva, nuestros primeros padres. La lectura del libro de génesis, capítulo 2, 25 nos muestra en qué estado de satisfacción y calma estaba la primera pareja. Dice así la escritura: y estaban Adán y Eva desnudos y no se avergonzaron. Ese fue el principio en el cual dejó Dios a nuestros padres en el huerto. Todo era inocencia, santidad, paz porque Dios todo lo ha hecho bien. Pero pronto cambian las cosas. Y no por la voluntad de Dios, es algo que proviene de afuera. Que va a implantarse en el corazón del hombre y de la mujer, y que prontamente va a comenzar a manifestar su comportamiento de resistencia a los principios de Dios. Nos basta una lectura de los versículos 16 y 17 del capítulo 2 de génesis y compararlos con los versículos 1 al 3 del capítulo 3 y estaremos notando de dónde proviene el gen y cuál era. Y leemos: Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. Luego leemos Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? 


Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;  pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Fijémonos en la astucia del maligno y hago referencia a Satanás para poner la duda. O sea lo que llamamos el gen, con que Dios os ha dicho que no comáis de todo árbol del huerto? Un Dios bondadoso, tan bueno no puede poner esa prohibición. Y esto hace pensar a Eva. Y en su respuesta notemos también la diferencia en sus palabras. Eva le agrega ni le tocaréis. Esas palabritas no fueron dichas por Dios pero saben una cosa? Ese agregar palabras o quitar a lo que Dios ha dicho, demuestra que no hay una predisposición a no aceptar en sumisión absoluta los conceptos de Dios. O pensar que falta algo para hacerlo más claro. Sea lo que fuere que sintió Eva el gen de la duda entró y todos recordamos cuál fue el resultado.

Eva comió y le dio a Adán. Y el pecado entró en el mundo y con él la muerte. Quizás podemos preguntarnos, es pecado comer una fruta? Y claro que no, el pecado fue el desobedecer, la autoridad de la Palabra de Dios, aunque haya sido en una cosa pequeña como quizás algún oyente pueda pensar pero un pecado es pecado aunque sea grande o pequeño. El hecho del pecado de Adán y Eva en el huerto ha hecho que aún hoy se siga pagando por el error de ellos. La duda, qué gen quedó en la humanidad? Pienso, a cuántos hombres y mujeres lleva a la eternidad sin Dios? A cuántos que no escucharon ni aceptaron el mensaje de Dios? La Biblia nos dice que el hombre pecó. Y que por ello le corresponde la muerte eterna, pero también me dice que Dios es amor, y a causa de la desobediencia del hombre y por consecuencia la condenación, y no queriendo que el hombre se pierda, envió a su hijo Jesucristo al mundo, a dar su vida en una cruz de vergüenza y maldición. Es así que en el monte calvario cerca de Jerusalem el Señor Jesús fue colgado entre cielo y tierra cual un ladrón. Allí murió y derramó su sangre que nos limpia de todo pecado a quien arrepentido viene a él confesando que es pecador y creyendo que su muerte en la cruz y su resurrección de los muertos, le limpia de todo pecado. Lo harás?

Eterna Gloria (2 de 2)
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