Tierra Prometida (2ª parte)

Tierra Prometida

(2ª parte)

Autor: Johannes Pflaum

La promesa de la tierra está ligada al pacto abrahámico, de Génesis 12:2: “Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición”. Y como veremos e este mensaje: sólo hay alguien que puede solucionar definitivamente el tema de la tierra. Escuche con atención!



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PE1796 – Estudio Bíblico
Tierra Prometida (2ª parte)



Queridos amigos, terminamos el programa anterior hablando del asunto de la tierra desde el punto de vista de la historia del mundo.

Por todas partes está presente el tema de las “regiones ocupadas”.La opinión dominante es que Israel debe devolver esas regiones, supuestamente, ocupadas injustamente. Se sugiere constantemente que esos trozos de tierra pertenecían a los palestinos. Ésa es la base de la exigencia de la solución de dos estados. Pero, y así concluimos el programa anterior, surgen dos preguntas: Esa declaración ¿puede, siquiera, ser sostenida por los hechos históricos? Y, ¿quién ha ocupado, realmente, esas “regiones ocupadas”?

Vemos, entonces, en primer lugar, que es un hecho histórico que desde la toma de la tierra por parte de Israel, bajo el liderazgo de Josué, nunca ha existido un estado palestino autónomo en esa región, incluyendo la Franja de Gaza y Cisjordania. De la dispersión de los judíos, en los años 70 y 135 d.C., hasta el renacimiento del Estado de Israel en el año 1948, tampoco existió un estado árabe independiente dentro de las fronteras bíblicas de Israel. En cuanto a esto, la política mundial gira alrededor de una mentira histórica. Primero, Eretz Israel se encontraba bajo el dominio romano-bizantino. Después, fue conquistado por los persas, en el 614. En el año 629, el emperador Iraculis culminó el dominio persa cuando, poco después, llegó la conquista árabe-musulmana (638). La ocupación árabe, bajo diversos soberanos, fue sustituida en el 1071 por la de los selyúcidas. Después, comenzó el tiempo de las Cruzadas y de los combates, por la así-llamada Tierra Santa, relacionados con ellas, entre los participantes de las Cruzadas y los musulmanes.

Luego, los tártaros (pueblo turco) y los mamelucos (soldados egipcios), se alternaron como soberanos extranjeros sobre la Tierra de Israel. En 1517, éstos fueron sustituidos por el Imperio Otomano. En 1917, la tierra fue entregada a la Sociedad de las Naciones (precursora de las Naciones Unidas), bajo el mandato de Inglaterra. Y en 1948, finalmente, fue tomada otra vez por Israel.

Para ser exactos, no existe siquiera un pueblo mismamente palestino, que se diferencie de los demás árabes en cultura, religión o descendencia étnica. Los así-llamados palestinos no son otra cosa sino árabes musulmanes, o cristianos, quienes durante el tiempo de la dispersión del pueblo judío se habrían radicado dentro de las fronteras bíblicas de Israel.

En este contexto, también, es significativo seguir la historia de la Franja de Gaza y de Cisjordaniahasta antes de la Guerra de los Seis Días de 1967. Ambas regiones, en aquel tiempo, se habían encontrado durante 19 años bajo la ocupación de poderes extranjeros. La Franja de Gaza fue región de ocupación egipcia, y Cisjordania región de ocupación jordana. Tanto Egipto como también Jordania habían integrado esas regiones, contrariamente al derecho internacional, durante la guerra de existencia israelí en 1948. Es interesante ver que, en ese entonces, no surgió ningún tipo de indignación en el mundo árabe por esa manera de proceder. Y lo extraño es que durante los diecinueve años de ocupación, por parte de Egipto y de Jordania, tampoco fue elevada a voz en cuello la exigencia de un estado palestino independiente. Recién cuando Israel conquistó esa región, fue que se comenzó a hablar de “regiones ocupadas” y se comenzó a clamar fuertemente por una Palestina autónoma. Y eso, a pesar de que el gobierno israelí concedió a la población “palestina” libertades y derechos básicos, que muchos árabes ni siquiera los tienen en los países vecinos. Además, después de la conquista de Jerusalén Oriental en 1967, Israel concedió a la población musulmana libre acceso a sus santuarios. Un privilegio que los judíos durante la ocupación jordana, después de 1948, no tuvieron. En ese tiempo, más bien, fueron profanados los cementerios y los edificios religiosos judíos.

Y ahora, en la actualidad, se exige constantemente que Israel se retire a las fronteras del 4 de junio de 1967. En todo esto, olvidan totalmente que ésas no eran fronteras en el sentido del derecho internacional, sino que correspondían a las líneas de cese de fuego de 1948, con la correspondiente separación de tropas de la guerra por la existencia. Quiero mencionar aquí, expresamente, que la resolución de división de 1947 preveía la separación de esa región en un estado judío y uno árabe. Mientras que los judíos se declararon conformes con esa división, la misma fue rechazada con vehemencia por la parte árabe. Hasta el día de hoy, la propaganda islámica demanda rotundamente la tierra “desde el mar hasta el río” (Mar Mediterráneo hasta el Jordán), de modo que un estado AP autónomo, o una así-llamada solución de dos estados, desde el ángulo islámico, sólo puede ser visto como una solución transitoria de camino a la “liberación de la Palestina entera”.También hay que mencionar que la muy fatigada Resolución 242 de la ONU, estudiándola a fondo, no exige la retirada de Israel de todas las áreas “ocupadas”, como actualmente se cita. La exigencia recién fue elevada por las diversas organizaciones terroristas palestinas, al igual que por los pueblos árabes vecinos, quienes sienten la existencia de un estado judío, o de Israel, hasta ahora, como una imperdonable “espina en el ojo”. La supresión de la palabra “todos”, en la Resolución 242 de la ONU, no fue un infortunio ocurrido durante la redacción del texto. Esta palabra, más bien, a propósito no fue puesta en la resolución, para no predeterminar la amplitud de la retirada israelí o fijarla de modo equivocado. En las discusiones actuales, también se pasa por alto, en este contexto, que Israel, con la devolución de la Península del Sinaí a Egipto, ya ha desocupado más del 90% de todas las áreas “ocupadas”.

Anteriormente al Plan de Partición de la ONU de 1947, no existía ningún país árabe en la región del actual Israel. Después de la Primera Guerra Mundial, la región “Palestina” más bien se encontró bajo administración británica, estando así a merced de los intereses coloniales británicos-franceses. Y más del 80% de la región denominada como Palestina, se encontraba fuera de las fronteras del actual Israel, incluyendo la Franja de Gaza y Cisjordania. De esta gran parte de la región, denominada como Palestina, los británicos en 1921 separaron a Transjordania, puramente por razones políticas de poder. Tengamos en cuenta que éste era un país puramente árabe, con un área mucho mayor del que tiene el actual Israel.

Antes de que a Inglaterra, después de la Primera Guerra Mundial, la Sociedad de las Naciones le entregara el mandato de la región denominada “Palestina”, la Tierra de Israel se encontraba, desde hacía cuatrocientos años, bajo la ocupación del Imperio Otomano, es decir de Turquía. Anteriormente a estos cuatrocientos años, nos encontramos con la triste historia de la Tierra Santa bajo la cambiante ocupación de los conquistadores islámicos y los de las Cruzadas cristianas.

De este modo, la Tierra de Israel,desde la dispersión de los judíos por parte de los romanos, hasta su renacimiento como estado en 1948, siempre estuvo a merced de cambiantes poderes de ocupación. Mirándolo desde el punto de vista bíblico, también la Franja de Gaza y Cisjordania fueron reconquistados en la guerra preventiva de 1967 – después de casi 2.000 años de historia de ocupación en mano de diversas naciones. En base a la historia dolorosa y cambiante de esta Tierra de Israel, suena casi cínico decir que Israel es un “poder de ocupación”, y más, aún, porque la población árabe de la Franja de Gaza y de Cisjordania tiene la posibilidad de integrarse al actual Estado de Israel, en caso de que así lo quieran.

Hablemos ahora de Israel:Entre la toma y la entrega de tierras.Como Dios ha elegido a la Tierra de Israel, los pueblos siempre tienen que tratar con Él en lo que se relaciona con Su tierra. Pero, aun así, hay una diferencia entre el tiempo en el cual la Tierra de Israel se encontraba desolada por la dispersión del pueblo – como dice Joel, cuando la higuera estaba comida y pelada – y el tiempo en el cual el Señor ha comenzado con la repatriación de Su pueblo – cuando la higuera comienza a florecer. En este tiempo vivimos, en cierto sentido, desde 1948.

Se nos acaba el tiempo, así que continuamos en nuestro próximo encuentro. ¡Hasta entonces, Dios los bendiga!

Tierra Prometida (1ª parte)
Tierra Prometida (3ª parte)

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