Testimonio de Gabriela Rodríguez (4ª parte)

Testimonio de Gabriela Rodríguez
(4ª parte)


Gabriela Rodríguez nos cuenta cómo fue el proceso de la quimioterapia, de la mano de Dios y tratando de poner todo de su parte para sobrellevar el proceso.


DESCARGALO AQUI: 
TA (116) – Temas Actuales – Gabriela Rodríguez
(4ª parte)



Entrevista a Gabriela Rodríguez

Sandra: Muy bienvenidos amigos a Temas de Actualidad, este programa de Llamada de Medianoche que en este caso, desde hace un grupo de programas, una serie de programas, estamos tratando una experiencia que ha tenido Gabriela Rodríguez, ella es una joven contadora de 35 años, digo a modo de resumen para quienes no han escuchado los programas anteriores, que está casada, tiene 2 hijos, y hace un tiempo atrás padeció cáncer de mama y su posterior tratamiento y demás. Gabriela nos estaba contando en el programa anterior lo que fue ese proceso de la quimioterapia no? Cuántos meses! 5 meses en los que había que tener cuidado muchos detalles para salvaguardar su salud, física y creo que hoy también nos va a hablar de su salud emocional no? Porque todo se ve afectado, pero le voy a dar la bienvenida primero que nada…

Gabriela: Muchas gracias Sandra, gracias a ti y a tu equipo, y también gracias por estar allí a todos los oyentes, para poder compartir esta experiencia que bueno, como decimos, uno no las elige, verdad? Si tuviéramos todos la opción de elegir, querés pasar por eso? Sí ó no por supuesto que no lo eligiríamos. Pasar por un diagnóstico de cáncer de mama, fue lo que yo viví a los 33 años, con dos hijos, casada, con 9 años de matrimonio con Romina de 4 años y Miqueas de 9 meses, amamantándolo, y después de la operación, entrar en un tratamiento de quimioterapia, tan agresivo, tan invasivo como es, por supuesto que trae todo un tema de consecuencias, de desiciones y nos afecta de forma integral. Porque si bien los médicos nos hablan, de lo que nos afecta en lo físico, ellos nos explican de no bajar las defensas, nos explican el tema de que tenemos que tener cuidado con lo que comemos, la alimentación, cuidado de no estar con personas, y un montón de cosas, hay una parte emocional, que es fundamental, que es difícil, que es dura, que solamente con Dios en el corazón se puede enfrentar y sobrellevar. Y eso es lo que yo hoy quiero compartir, contigo, quiero transmitirte lo que yo viví, con un diagnóstico tan severo, con una incertidumbre muy grande de no saber qué es lo que iba a pasar conmigo, pero, con una confianza muy grande en Dios. Yo me convertí a los 15 años, acepté a Cristo en mi corazón, entendí que era una pecadora que necesitaba el perdón de Dios, y que Cristo ya lo había pagado por mí en la cruz.

Yo solamente haciendo una oración de pedirle a Jesús que entre en mi vida, que sea mi salvador mi señor, Dios por gracia me daba su perdón. Y eso te ayuda a vivir una vida diferente. Y a partir de los 15 años, gracias a Él, gracias a Dios, gracias a su gracia y misericordia, lo conocí, empecé a leer la Biblia, asistí a una Iglesia, tenía amigos cristianos, conocí a mi actual esposo, nos ennoviamos, formamos una familia basada en Dios, y bueno, cuando vienen estas tormentas que son más que tormentas son ciclones son huracanes en nuestra vida, que mueven todas las estructuras, todas estas estructuras de nuestra vida, las más internas que uno no sabe ni para que lado voy a agarrar, qué es lo que voy a hacer, la fragilidad que uno siente es muy grande, yo miraba a mis dos hijos y por supuesto que me entraba una angustia y una tristeza impresionante, y no era solo por mí, era por ellos, y realmente toda mi angustia la volqué hacia Dios, y orando de rodillas le dije todo lo que pasaba por mi corazón, por mi mente, le dije que realmente yo quería que él me sanara, creía en su poder, creía en mi corazón que él tenía el poder para sanarme, y creía en todas las promesas que hay en la vida. Si bien antes yo leía la Biblia, ahora la seguí leyendo, pero a partir desde otro ángulo. Mi necesidad era tan grande, mi angustia era tan grande, y mi incertidumbre era tan grande, que yo necesitaba que Dios llenara eso. Que hiciera algo en mi emocionalmente.

Y eso es lo que hoy quiero compartir. Porque nuestras emociones quedan a flor de piel, porque todo nos conmueve, porque quedamos sensibles al extremo, porque miramos nuestras familias y es inevitable no llorar, porque nos cambió la vida de un minuto a otro sin nosotros haberlo elegido. Porque todos los planes, proyectos que uno tiene a futuro se derrumban solos, y ni siquiera uno sabe si va a estar el mes que viene, mañana en una semana. Entonces realmente es muy fuerte pasar por esto y realmente solamente Dios, puede cambiar esta situación de incertidumbre, de angustia de dolor emocional, me refiero no? Cuando uno llora, pero llora expresando el dolor que tiene adentro. Y Dios es un Dios fiel, es un dolor que es poderoso, que es misericordioso, que escucha nuestro clamos, cuando nosotros somos sinceros, y realmente le pedimos que cambie una situación quizás desde el interior hacia lo exterior, y yo entendía que emocionalmente tenía que estar bien, tenía que estar estable, porque mis hijos eran muy chicos, y mis hijos no entendían todo lo que significaba por lo cual yo estaba pasando.

Entonces yo tenía que darles todo lo mejor de mí también. Romina me necesitaba como mamá en esos momentos. Y Miqueas también, entonces yo le pedí a Dios que él cambiara la situación me aferré mucho a sus promesas, Dios le dio a mi esposo un salmo: el salmo 50:15 que dice: invócame en el día de la angustia que yo te libraré y tú me honrarás. Y se lo pedimos a Dios te todo corazón. En lo más profundo de nuestro ser lo invocábamos a él en ese día que teníamos esa angustia tan grande, para que él nos librara de esa situación y honrarlo a él con todo nuestro corazón. Y realmente es así, yo no sé cómo Dios lo hace pero lo hace. Yo lo que puedo garantizar es que su palabra se cumple, sus promesas se cumplen y aún en ese momento cuando yo no sabía cuál iba a ser mi final, en cuanto al tratamiento, sí sentí la paz de Dios. Dios cambió esa angustia, esa incertidumbre, en una paz que sobrepasa todo entendimiento.

Solamente él lo pudo hacer, no fue algo mágico, fue a través de una relación Diaria con él, donde yo abrí mi corazón, donde yo le abrí mi corazón y le di la entrada a Diario para que él hiciera su obra, donde me llené de la palabra de Dios, de la Biblia, donde subraye versículos en los que me aferraba de alguna forma consciente e inconsciente donde escuché mucha música cristiana que me lleva a adorarlo y a alabarlo con un tratamiento de quimioterapia. Y ese yo creo que fue el primer milagro de Dios, espiritual, emocional y que después se transformó en algo físico.

Porque realmente Dios es un Dios misericordioso, es un dios fiel y tenemos que aprender a creer lo que él nos dice: nos cuesta, somos incrédulos, somos necios, autosuficientes y nos parece que tenemos el control de todo, pero Dios tiene el poder para darte estabilidad, estabilidad espiritual, estabilidad emocional, donde no vas a dejar de llorar, pero quizá las lágrimas van salir de otra forma y tu interior va a estar con esa paz que sobrepasa todo entendimiento. Y es por eso que yo quiero compartir este salmo que dice lo siguiente es el salmo 18 del 1 – 6 y dice

Te amo, oh Jehová, fortaleza mía.
Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador;
Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;
Mi escudo, y la fuerza de mi salvación,
mi alto refugio. Invocaré a Jehová,
quien es digno de ser alabado,
Y seré salvo de mis enemigos.
Me rodearon ligaduras de muerte,
Y torrentes de perversidad me atemorizaron.
Ligaduras del Seol me rodearon,
Me tendieron lazos de muerte.
En mi angustia invoqué a Jehová,
Y clamé a mi Dios.
El oyó mi voz desde su templo,
Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.

Ahora estoy en el momento de darle honra y gloria a Dios y se la quiero dar toda a él.

Sandra: Qué lindo no? Qué bueno es poder sentirnos de alguna manera desnudos delante de Dios, con toda nuestra limitación, como somos realmente, aunque después nos queremos vestir de autosuficiencia en realidad somos así, toda nuestra vida, pende de un hilo y de la voluntad de Dios y en este caso al haber observado su fidelidad, su misericordia poder darle la gloria a Dios por todo lo que él ha hecho en nuestra vida.

Muy lindo y nosotros nos tenemos que despedir ya. Queremos darles la dirección para que ustedes estén en contacto, la página web de Obra Misionera Llamada de medianoche es www.llamadaweb.com allí van a poder encontrar todos los detalles de nuestra organización de los programas radiales, en fin y también escribirnos por supuesto a temasdeactualidad@llamadaweb.com que pasen muy bien será hasta el próximo programa.

Testimonio de Gabriela Rodríguez (3ª parte)
Testimonio de Gabriela Rodríguez (5ª parte)

Déjanos un mensaje!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>