Testimonio | Darío Fraccarolli (1ª parte)

Testimonio
Darío Fraccarolli
(1ª parte)

En este programa conoceremos a una persona que llegó a sentirse como “un dios chico” Realmente había sido prosperado económicamente, pero todo se dio vuelta y un día, Dios le salió a su encuentro.


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TA 173 – Temas Actuales – Testimonio | Darío Fraccarolli (1ª parte)



Entrevista a Darío Fraccarolli
Martín: Bienvenidos a un  nuevo programa de Temas de Actualidad esteprograma de Llamada de Medianoche. En este caso tenemos un invitado especial,un invitado de la Republica Oriental de Uruguay, el vive en el Departamento dePaysandú, un departamento al interior del Uruguay. Darío Fraccarolli, a quienle damos la bienvenida. ¿Qué tal Darío, como estas?

Darío:  Bien, bien, muchas gracias por lainvitación y contento de poder estar compartiendo con ustedes un poco de mivida y mis experiencias.

Martín: Una vida llena de experiencias y decosas para contar, pero el motivo de contarlas no es solamente para que alguienlas sepa y mas nada, sino para que como vos y viendo todo lo que pasastealguien más se pueda acercar al Dios que un día te acercaste.

Darío: Si, claro, porque cosas nos pasan atodos, el tema está en la solución o el remedio. Me gustaría contarles y compartirlesun poco de todo lo que pasó en mi vida. Vivo en Paysandú, Republica Oriental delUruguay. Originalmente nací en Argentina, me crié en Buenos Aires, tuve unainfancia relativamente buena, terminé la escuela primaria y en casa tuve dosopciones, estudiar o trabajar. Y si elegía estudiar igual tenías que trabajarpara colaborar económicamente en casa, y como no me gustaba hacer ninguna delas dos cosas opte por una. Decidí trabajar. Hoy con 43 años se que fue unamala decisión. El tema es que empecé a trabajar de noche en Buenos Aires,engrasábamos colectivos, y en ese ambiente vi de todo, ya que vivía en unambiente de adultos y yo era un adolescente de 13 años. Hasta que un día decidíabrirme por mi cuenta, deje de trabajar con mi padre y me fue a trabajar solo.

El mundo te ofrece un montón de cosasbuenas y uno se va enroscando en cosas que en realidad parecen buenas pero alfinal terminan siendo desastrosas. En esos tiempos estaba sin consejo, sindirección, a mi me parecía que iba bien y que estaba contento, pero claro queno era así. Pasó el tiempo he hice un montón de cosas malas, y pasaríamos díascontándolas, hasta que un día conocí a una muchacha, que se llama Cristina.

Ella era de Paysandú, donde vivimos ahora.Nos pusimos de novios y una gran parte fue por correspondencia, ella enPaysandú y yo en Buenos Aires. Cuando me llego el día de irme al serviciomilitar obligatorio, me entero que ella estaba embarazada en la misma semana enque me iba. Y les cuento esto para que conozcan un poco de mi trasfondo. Apesar de cómo me criaron mis padres, aun le tenía miedo a mi padre, y me fui ahacer el servicio militar sin decirle nada a mi padre de la situación conCristina. Y ella cargó con toda la responsabilidad.

Martín: ¿Servicio militar que duraba un año enese momento, no?

Darío: Si, era entre 9 y 15 meses según tucomportamiento. Entonces consultando con un amigo, me dijo que me casaramientras estaba en el servicio militar y me daban la opción de salir a los 6meses. Hay que ver que era un entorno complicado ya que en esos tiempos nohabía celulares, y mensajes de texto y nos encerraban y nos llevaban acualquier lado. Yo termine en Sarmiento, Chubut a 2200km de Buenos Aires yCristina, ni mi familia supo donde yo estaba hasta el mes y medio de que mefui. La cuestión es que me dieron licencia y nos casamos por civil, y la lunade de miel la tuvimos separados ya que nos casamos un lunes y el jueves me tuveque volver al servicio militar y Cristina se quedo con su hermana en BuenosAires.

Hasta este tiempo se podría decir que todomarchaba bastante bien. El tiempo pasó, volví, alquilamos una casa, y justo enel año 89 hubo una crisis tremenda. Nosotros alquilábamos y no podíamos con elalquiler, y un día que vinimos a Paysandú, me gusto a mí porque ella ya tenía asu padre, y nos decidimos vender lo poco que teníamos y venirnos a vivir aPaysandú.Martín: ¿De que vivían en aquel momento enBuenos Aires?

Darío: Siempre trabajé en el rubro de estaciones deservicio, arranque engrasando colectivos con mi padre como ya les conté,  después pase a autos, camiones, lavadero y,despacho de combustible. Aun tiempo atendimos un almacén con Cristina. Ysiempre que ella quedaba sola la robaban. Una vez en 10 días, una semana larobaron 3 veces. Ya nos habían robado en casa, una vez me dejaron en ropainterior en la calle. Y cuando nos vinimos a Paysandú fue como llegar a Edén,había una paz bárbara, y nos queríamos sabes nada de Buenos Aires, y menoscriar a mis hijos en el barrio en que vivíamos que sigue siendo una barriodifícil hasta hoy.

Hoy tenemos 4 hijos, Andrea de 24, Francode 20, Martín de 15 y Guillermo de 14. Volviendo al tiempo en que llegamos aUruguay, nos encontramos que de lo que yo hacia allá, no había trabajo o no erabien pagado, así que me pasé a la construcción. Y me llegó a gustar laconstrucción, al extremo de que trabaje 6 años de empleado hasta que abrí miempresa y empecé a hacer dinero. Llegamos a Uruguay en el año 89, con Andrea yanacida, al final de año 96 abrí la empresa e hice 14 casas en Paysandú. Y mesentía como un dios chico. Y nuestra realidad había cambiado mucho pero tambiénhabía cambiado yo.

El problema era que tenía dinero y penséque podía hacer todo. Hasta que un día empecé a tener problemas económicos y busqueapoyo en casa y me di cuenta que yo mismo había destruido bastante a mifamilia. Así que pensé en ir a hablar con algún sacerdote, ya que había sidocriado en un colegio católico, pero Cristina no quería saber nada con Dios, nila iglesia, ni con sacerdotes. Y yo sentía, que en Dios podía haber unasolución a todo lo que nos estaba pasando.

Martín: …por lo menos estabas buscando una solución…

Darío:  Sí,estaba intentando encontrar ayuda, ya que en el año 2001, 2002 hubo muchosproblemas con el dólar y también con leyes nuevas para la construcción, losimpuestos habían subido mucho, y los obreros no querían hacer los aportes, y meplantearon que querían trabajar en negro y después algunos obreros fueron a la inspección de trabajo a hacer ladenuncia. Y eso fue una debacle para mi, y ahí empecé a buscar a Dios, yo sabíaque había un Dios que tenía algo para mí.

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