Compromiso total I (2ª parte)


Autor: William MacDonald

Nada puede compararse a lo que sucedió en el Calvario. Nadie, ni en su más alocada imaginación, podría haber llegado a concebir una historia tan sublime, tan asombrosa, de tal alcance, en el tiempo y en las consecuencias. Por eso, las personas por las cuales Jesucristo murió, no pueden negar Sus justos reclamos, ni sucumbir en un cristianismo tedioso, ni vivir por el placer egoísta. ¡Nuestra redención demanda nuestra consagración total!


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PE2205 – Estudio Bíblico
Compromiso total I (2ª parte)



Estimados amigos oyentes, las personas que han logrado llevar vidas totalmente consagradas y comprometidas, es porque han visto quién es Jesús, lo que Él ha hecho, lo que son ellos en contraste, y las bendiciones incomparables que fluyen hacia ellos desde el Calvario.

Analizando el punto “quién es Jesús” habíamos visto que Él es Único, Verdadero Hombre, y Sin Pecado. Continuamos con una característica más:

Él es Dios

Sí. Aquel que murió en la cruz de en medio es Dios encarnado. Isaías lo identificó como el Dios Fuerte (en Is. 9:6). Dios Padre afirmó que era Dios: “Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo…” (He. 1:8). Juan dijo: “el Verbo era Dios” (Jn. 1:1), y trece versículos más adelante dice: “… Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” – una descripción que sólo se aplicaría al Señor Jesús. Nuestro Señor insistió en que “todos honren al Hijo como honran al Padre” (en Juan 5:23). Pablo se refirió a Cristo como el único que “es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos” (Ro. 9:5). Además, más de 100 pasajes de las escrituras no dejan lugar a ningún argumento: Jesucristo es Dios. En Él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad (Col. 2:9).

John Wesley captó la maravilla de la encarnación cuando escribió: “Nuestro Dios se contrajo al tiempo, incomprensiblemente fue hecho hombre.” Y William Billings, un músico aficionado y curtidor de oficio, nos invita así: “Vengan, vean a su Dios recostado sobre la paja.”

Otro poeta, que hoy no es conocido, escribió: “He aquí, dentro de un pesebre yace Aquél quien formó los cielos estrellados. ”

También otro autor, hoy anónimo, escribió las siguientes palabras:

Sobre la cuna caen gotas de rocío frías;
Su cabeza recostada junto a las bestias del establo.
Los ángeles lo adoran, mientras Él descansa,
el Creador, y Monarca, Salvador de todos.

Booth-Clibborn, un escritor de himnos británico, también notó que quien había venido a Belén era nada menos que Dios:

Descendió de la gloria,
Una eterna historia,
Vino mi Dios y Salvador,
Y fue Su nombre Jesús.

El joven judío de Nazaret era el “Anciano de Días.” Fue Dios el Hijo quien usó un delantal de carpintero en medio del aserrín que lo rodeaba. Fue el Dios-hombre quien usó la vestidura de un esclavo para lavar los pies de Sus discípulos. Fue el Hijo de Dios quien creó nervios ópticos en un hombre que era ciego de nacimiento. Nadie más que Dios pudo haber calmado las aguas tormentosas en el Mar de Galilea, con tan sólo una palabra. Sólo Él pudo haber resucitado a Lázaro, que había estado muerto por cuatro días.

No podemos minimizar el hecho de que el Cristo del Calvario es el mismo “que extiende los cielos y funda la tierra, y forma el espíritu del hombre dentro de él” (Zacarías 12:1).
Tendemos a conformarlo a nuestra propia imagen y semejanza. Como Él mismo dijo a Su pueblo, en el Salmo 50:21: “¿Pensabas que de cierto sería yo como tú?”
Cualquier palabra se torna totalmente inadecuada cuando intenta describir la Persona del Señor Jesús. La misteriosa unión de Dios y el hombre en Él, simplemente agota cualquier lenguaje.
Pero, no debemos detenernos allí. Otra alucinante maravilla se añade. Al considerar ahora lo que Él hizo por nosotros, nos encontramos abrumados por la sobrecarga sensorial.

Vamos ahora al segundo punto: ¿QUÉ FUE LO QUE ÉL HIZO?

Si la Persona de Cristo es de una profundidad que no puede ser sondeada, Su muerte en la cruz como sustituto por los pecadores conmueve la imaginación. Alguien murió por nosotros. Y no fue un hombre como nosotros. Eso ya sería suficientemente edificante, y causa de una eterna gratitud. Pero, lo que debemos reconocer es que Aquél que se dio a Sí mismo por nosotros, es la segunda persona de la Trinidad. ¡Es realmente sorprendente que no estemos más maravillados aún!

Pero, ¿la Biblia realmente dice que Dios encarnado murió por nosotros? Sí, lo dice. Pablo le dijo a los ancianos de Efeso que apacentaran “la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hch. 20:28). ¿Quién compró a la Iglesia con Su propia sangre? La respuesta a la palabra “quién”, es “Dios.” Dios fue el comprador, la Iglesia era la compra, y Su sangre fue el precio. Lo maravilloso de esto es que el Cordero sacrificado era Dios en un cuerpo humano. Aquél que colgó de la cruz era el mismo que habita la eternidad, Emmanuel – Dios con nosotros.

En el primer capítulo de Colosenses, el Espíritu habita plenamente en la deidad del Señor Jesucristo; Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación (v. 15), el Creador de todas las cosas (v. 16), quien es antes de todas las cosas y en quien todas las cosas subsisten (v. 17). Pero aun en el mismo contexto, la Palabra dice, “… en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (v. 14).

Otro versículo que enseña que fue Dios en un cuerpo de carne el que murió en la cruz, es Hebreos 1:3: “el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados «por medio de sí mismo,» se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.” La expresión “el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia” significa que el Señor Jesús es igual a Dios el Padre en todo aspecto. Y es Él quien expió nuestros pecados cuando murió en el Calvario.

Otro versículo que afirma la deidad de Cristo, es Filipenses 2:6. El apóstol enfatiza que el Señor Jesús era en forma de Dios, lo que significa que Él es Dios en Su plenitud. El Salvador no pretendía ser igual a Dios. Sino que, siendo Dios encarnado, “se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (como está escrito en Fil. 2:8).

Entonces, queda claro que Aquél a quien los hombres tomaron ilegalmente, crucificaron y asesinaron, era Dios, el Hijo. En algunas religiones, hombres, mujeres y, a veces niños, mueren por su dios; nunca escuché de ninguna otra en la que un ser divino muera por Sus criaturas. Nunca entenderemos realmente el Calvario hasta que no nos detengamos delante de la cruz, contemplemos al Amado, y reconozcamos que Él es Dios encarnado, nuestro Creador.

¿Dios puede morir?

Una afirmación como ésta provoca tres preguntas. Primero, Dios es Espíritu (según Juan 4:24) y un espíritu no tiene carne ni sangre. Eso es cierto, pero el Hijo de Dios se vistió de un cuerpo de carne, huesos y sangre, para así poder comprar a la Iglesia.

Segundo, Dios es inmortal, lo que significa que no está sujeto a la muerte. ¿Cómo puede morir entonces? Otra vez la respuesta se encuentra en la encarnación. Dios ocultó Su Deidad en un cuerpo humano para poder morir por la humanidad. “Aquél que fue hecho un poco menor que los ángeles,… Jesús… a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos” (así nos dice He. 2:9).

El Señor Jesús no es Dios menos algo. Él es Dios más algo; ese algo es Su humanidad.

Isaac Watts reconoció que Aquél que había muerto por él no era otro que Cristo, su Dios:

Lejos, Señor, esté de mí gloriarme
Guardado en la muerte de Cristo, mi Dios;
Todas las cosas vanas que más me encantaron,
Las sacrifico en Su honor.

Charles Wesley se enfrentó a este hecho, para luego escribir estas líneas inolvidables:

Es todo un misterio, muere el Inmortal;
¿Quién puede explorar Su extraño designio?
En vano intenta el primogénito de los serafines
Sondear las profundidades de Su divino amor.

El misterio no impidió que Wesley continuara con esta asombrosa verdad:

¡Inmenso amor! ¿Cómo puede ser
Que Tú, mi Dios, murieras por mí?

Hay más preguntas para responder, pero el tiempo se ha acabado. Continuaremos en el próximo programa. ¡Hasta entonces y qué Dios les bendiga!

Compromiso total I (1ª parte)


Autor: William MacDonald

Nada puede compararse a lo que sucedió en el Calvario. Nadie, ni en su más alocada imaginación, podría haber llegado a concebir una historia tan sublime, tan asombrosa, de tal alcance, en el tiempo y en las consecuencias. Por eso, las personas por las cuales Jesucristo murió, no pueden negar Sus justos reclamos, ni sucumbir en un cristianismo tedioso, ni vivir por el placer egoísta. ¡Nuestra redención demanda nuestra consagración total!


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PE2204 – Estudio Bíblico
Compromiso total I (1ª parte)



Amigos: Nada en la historia del universo puede compararse a lo que sucedió en el lugar llamado Calvario. Reducido a unas pocas horas, es un evento que, como alguien dijo una vez, “se eleva sobre las ruinas del tiempo”.

Se han publicado más libros sobre él que sobre cualquier otro evento. También es el hecho sobre el cual se escribió más poesía y se compusieron más melodías cristianas. Algunas de las principales obras maestras de arte del mundo intentaron plasmarlo. Un sinnúmero de sermones persisten en el tema. Se conmemora globalmente cada vez que se celebra la Santa Cena. Y cada vez que vemos una cruz, recordamos Quién fue crucificado en la más conocida de ellas. El recuerdo de esas pocas horas se cuenta en lenguaje sencillo y poco emotivo. Sin embargo, es una historia que no se desvanece ni envejece.

Fue el día en el que el Señor Jesucristo murió. Su muerte fue única – única como la Persona involucrada, las personas para quienes ocurrió, y el propósito con el que sucedió. Nadie, ni en su más alocada imaginación, podría haber llegado a concebir una historia tan sublime, tan asombrosa, de tal alcance, en el tiempo y en las consecuencias. Ciertos autores han documentado historias insospechadas e inexistentes, pero ninguna jamás pudo asemejarse a la saga del Calvario.

Cuando intentamos tomar conciencia de lo que sucedió cuando Cristo murió, también nos enfrentamos a otras tremendas cuestiones. Conclusiones a las cuales llegar, decisiones que hay que tomar. A la sombra de la cruz, somos forzados a concluir que se trata de todo o nada. No existe lugar para la neutralidad. Aquellos que creen en el Señor Jesucristo no se atreven a ser indiferentes respecto a Su obra y persona, pues, de lo contrario, insultarían Su majestad y mostrarían una gran ingratitud por lo que Él hizo. Se lo dijo a la iglesia en Laodicea, con una franqueza justificable: “Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Ap. 3:16).

La gente por la cual murió Jesucristo no puede negar Sus justos reclamos, ni sucumbir en un cristianismo tedioso, ni vivir por el placer egoísta. Nuestra redención demanda nuestra consagración total.

¿Qué sucedería si los creyentes pudieran pararse ante la cruz y darse cuenta de lo que realmente estaba sucediendo? Abrumados por las dimensiones de su salvación, se volverían adoradores compulsivos. No dejarían de maravillarse por la asombrosa gracia de Jesús, y hablarían de Él a todo el que quisiera escuchar. Día y noche estarían apasionados, sin ninguna vergüenza, por Aquél que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable. Las ambiciones mundanas perecerían a causa de haberse entregado sin reservas a Cristo y Su obra. El mundo sería evangelizado. Es triste reconocer que hoy no es así. La iglesia se toma todo muy a la ligera. La muerte de Jesús en la cruz del Calvario no nos impacta de la manera en que debería. Nuestro ego nos hace concluir que era lo apropiado que el Hijo de Dios muriera por nosotros.

Cada cierto tiempo, un gran rayo de luz atraviesa la oscuridad. Por aquí y por allá, se levanta algún creyente que se detiene ante el Calvario, y ora, con las palabras de A.M.Kelly:

“Oh, hazme entenderlo,
Ayúdame a aceptar,
Lo que para Ti, el Santo, significó,
Mi pecado soportar.”

Cuando el profundo significado de lo que allí sucedió comience a descender sobre esa persona, jamás será la misma. En efecto, podrá decir:

“He contemplado la visión
Y ya no podré vivir para mí.
La vida es menos que la nada
Si no doy todo de mí.”

Esta gente nunca más volverá a satisfacerse con una vida cristiana mediocre. Está determinada a no rebajarse jamás a la frialdad de su entorno. Se da cuenta de que el cristianismo que ve todos los días no es el mismo que el del Nuevo Testamento. A estas personas las controla otra fuerza. Poseen una pasión que las absorbe durante sus horas de vigilia. Pueden llegar a convertirse en lo que algunos llaman fanáticos, pero eso no las desalienta en lo más mínimo. Si parece que perdieron la cabeza, es porque encontraron la mente de Cristo. Si es que están fuera de sí, es por Dios. Si parecen raros o fuera de lugar, es porque marchan al compás de un tambor diferente. Ellos no quieren que nada se interponga entre su alma y su compromiso total con el Salvador.

¿Qué ha hecho que estas personas, de la que hablábamos antes de la pausa, sean diferentes? Detrás del cambio, se encuentran cuatro tremendas realidades. Cuatro hechos a destacar: Han visto quién es Jesús, lo que Él ha hecho, lo que son ellos en contraste, y las bendiciones incomparables que fluyen hacia ellos desde el Calvario.

Al estudiar ahora estas verdades transformadoras, oremos por que también podamos tener una apreciación más profunda de las mismas, y nos comprometamos con Cristo más plenamente que antes. Esto puede significar cambios revolucionarios en nuestras vidas. Enfrentémoslos valientemente y con disposición.

Lo primero es: ¿QUIÉN ES JESÚS?

Volvamos a considerar a Jesús – ¿Quién es Él? Si no lo tuviéramos en cuenta, no existiría un pensamiento correcto sobre el sentido de la vida. Él es el eje de la historia, la fuente de la satisfacción, la encarnación de la realidad, el hecho central de la vida.

Él es único

Jesús es el Hijo, nacido de la virgen María, único desde el comienzo. Otros nacen para vivir; Él nació para morir. La noticia del nacimiento de un bebé suele provocar gozo; la noticia de su nacimiento perturbó al gobernante y al vulgo. A lo largo de Su vida, la gente se puso de Su lado o en Su contra. No podía existir la neutralidad.

Él es un verdadero hombre

Jesús fue humano. Él tuvo hambre, sed, y estuvo cansado. Para Sus contemporáneos Él era un hombre normal. Con respecto a Su apariencia física, era como uno de nosotros. Alrededor de los veinte años, ya era carpintero en Nazaret. Cuando cumplió treinta, comenzó su ministerio público, predicando, enseñando y sanando. Nadie tenía razones válidas para dudar de su humanidad.

Él es un hombre sin pecado

Aunque no había razones para dudar de su humanidad, no obstante, había algo que diferenciaba la humanidad de Jesús de la nuestra; Él no tenía pecado. Una vez existió sobre esta tierra un hombre que estuvo absolutamente libre de la mancha del pecado. Nunca tuvo un pensamiento malvado, una motivación errónea, o una actitud pecaminosa. Fue tentado siempre desde el exterior, pero nunca desde el interior. Él siempre hizo lo que agradaba a Su Padre – lo cual excluye la posibilidad de que alguna vez pecara.

Aun las personas que no declararon ser sus amigos tuvieron que admitir que era inocente. Pilato no pudo encontrar falta alguna en Él. Su esposa le habló de Jesús como de un hombre justo. Herodes buscó evidencias en contra de Él en vano. El ladrón que moría a Su lado declaró que Jesús no había hecho nada malo. El centurión lo llamó un hombre justo. Y Judas admitió que él mismo había traicionado sangre inocente.

Sí, nuestro Señor es único. Y, además, es un humano sin pecado; pero eso no es todo. Nunca comprenderemos ni una fracción de la magnitud que tiene el significado del Calvario, mientras no reconozcamos que Aquél que murió en esa cruz, es mucho más que eso.

Aún queda una característica más, pero la veremos en el próximo programa, porque el tiempo se ha acabado. ¡Hasta entonces y que Dios les bendiga!

¿Qué dice la Biblia sobre el destino del hombre? (1ª parte)


Autor: William MacDonald

La muerte no es el fin. Existe un más allá. Por eso, es importante saber cuál será nuestro destino final. Escuche en este mensaje acerca de las cosas que toda persona debería preguntarse.


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PE2196 – Estudio Bíblico
¿Qué dice la Biblia sobre el destino del hombre? (1ª parte)



Estimados amigos, la vida es incierta. Cada día hay personas que se levantan y se van a trabajar como de costumbre, sin darse cuenta que antes de la noche habrán de encontrarse con Dios. Hoy mismo, algunos dejarán el planeta Tierra debido a un ataque cardíaco, un accidente o un crimen. Las posibilidades de padecer una muerte repentina son enormes. Por esta razón, toda persona debería preguntarse a dónde irá cuando muera, y dónde pasará la eternidad. ¿Cuál será su destino final?

Todo ser humano, tarde o temprano se pregunta a dónde irá cuando muera, y dónde pasará la eternidad. Dedique algunos minutos a escuchar lo siguiente y verá que encontrará las respuestas.

En primer lugar, piense: ¿Cuál es su autoridad?

Al buscar respuesta a las interrogantes más importantes de la vida, debemos basarnos en algún tipo de autoridad. Quisiéramos decir, pues, que la elección se reduce a dos posibilidades. O nos basamos en la opinión del hombre o en la Palabra de Dios. Es decir, la respuesta será lo que la gente supone o lo que Dios dice. En asuntos que tienen una importancia vital y permanente, deberíamos apoyarnos en una autoridad infalible. No debemos dar lugar al error. Por lo tanto, la opinión humana ciertamente no tiene cabida allí. Existen tantas opiniones diferentes como rostros en la humanidad.

Únicamente la Biblia, la Palabra de Dios, es infalible. Es la verdad.

Pero, ¿cómo lo sabemos?
• Lo sabemos en base a sus profecías cumplidas. Existen más de 60 profecías concernientes tan sólo a Cristo, las cuales se cumplieron cuando Él estuvo en la Tierra. Además, existen cientos de profecías con respecto a Israel y a las naciones gentiles que ya se han cumplido. La probabilidad de que todo esto ocurriera por casualidad es demasiado pequeña como para considerarla.
• Por lo menos 40 hombres en diferentes países, en diferentes tiempos, en tres idiomas diferentes, y en un período de más de 1.600 años, escribieron la Palabra Sagrada. No tuvieron forma de colaborar entre sí. No obstante, la Biblia tiene un tema único. Narra una historia consistente. ¿Qué otro libro se puede jactar de tener
un diseño tan inteligente?
• Las Escrituras son únicas en cuanto al poder que tienen para transformar las vidas, llevando a las personas del pecado y la vergüenza a la decencia y la integridad.
• Las palabras de la Biblia son aplicables en todas las épocas; son tan actuales como el noticiero que informa a cada hora.
• Tienen una apelación universal; le hablan a las personas de cada raza, tribu, lengua y nación.
• Es inagotable, ya que provee material para innumerables estudios, proveyendo consuelo y dirección ilimitados.
• Piense en toda la literatura que la Palabra de Dios ha hecho emerger (comentarios, concordancias, diccionarios bíblicos, poesías, y sermones). Ha inspirado grandes movimientos tales como la abolición de la esclavitud, los derechos civiles, la justicia social; instituciones tales como hospitales, escuelas, orfanatos, hogares para pobres y ancianos; y agencias mundiales para aliviar la pobreza y el hambre. Ha ejercido una influencia positiva en la sociedad humana dondequiera que ha llegado.
• La Biblia es pura, expone el pecado y advierte contra el mismo. No se inclina ante la cultura popular, sino que más bien procura elevarla.
• Es un libro vivo. Algunas personas le tienen temor, mientras que otras mueren por el mismo.
• La Biblia profesa ser inspirada por Dios. Eso significa que sus palabras son las palabras de Dios. Si no fuera así, sería un fraude. Pero ni siquiera sus enemigos la pueden acusar de ser un engaño.
• La Sagrada Escritura ha prevalecido, pese a que por varios siglos se procuró quemarla y hacerla desaparecer. No obstante ha sobrevivido. Cuando los gobiernos la prohíben, los contrabandistas se arriesgan a sufrir prisión e incluso la muerte por desafiar tales edictos.
• Ningún otro libro puede compararse con la Palabra de Dios en cuanto a la cantidad de idiomas a la cual se ha traducido y el número de personas que la ha leído.
• Este libro asombroso registra la vida de una persona perfecta. Un mero hombre no podría haber escrito dicho relato. El escéptico francés, Renan, dijo que se necesitaría un Cristo para inventar un Cristo. En la literatura de todos los tiempos, la Biblia sobresale en forma única y sin paralelo. Aquellos que han experimentado su poder transformador, no pueden negar que es la Palabra del Dios vivo. O, como alguien dijo, aquel que ha sentido su fuerza no puede negar la fuente de la misma. No existe ningún riesgo en que aceptemos la Biblia como nuestra autoridad final.

Pero, ¿qué es lo que la Biblia dice sobre el destino del hombre?

Pensemos un momento en lo que dice sobre la muerte y el más allá.
Dice que la muerte es algo inevitable. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez….
¿Quién puede discutir eso? Cada cementerio y cada velatorio dan un testimonio silencioso de este hecho. Generaciones vienen y generaciones van. “Cada uno piensa que será eterno, pero un día se convierte en el rostro ausente” (dijo Will Houghton). La muerte es inevitable.

La Biblia no sólo dice que la gente debe morir. En el versículo que acabamos de citar, añade: y después de esto el juicio. Note las palabras después de esto. La muerte no es el fin. Existe un más allá. Después de la muerte está el juicio, juntamente con una eternidad de sufrimiento sin fin para aquellos que no están listos para su encuentro con Dios. La Biblia dice: Y el que no se halló inscrito en el Libro de la Vida fue lanzado al lago de fuego.

La Biblia también nos dice que sólo existen dos lugares donde el individuo puede pasar la eternidad: el cielo o el infierno. El Dios que no miente habla únicamente de estos dos destinos para la raza humana. El hombre y la mujer pueden decidir no creerle, pero esto no cambiará el hecho de que se dirigen hacia uno de ellos.

Debido a que todos hemos de morir, y debido a que estaremos para siempre en el cielo o en el infierno, lo más importante en la vida es saber si nuestro destino final y eterno será el cielo.

¿Es posible saberlo, y si lo es: cómo?

Sí, es posible estar seguro de esto.
Dios nos dice en la primera Carta de Juan:
Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna.

Pero, veamos primero las malas noticias.
Antes de profundizar en cómo obtener la vida eterna, debemos hablar sobre el pecado.

¿Qué significa esa palabra y por qué es importante?

Responderemos esta pregunta en el próximo programa, porque el tiempo se acaba. Hasta entonces y ¡qué Dios les bendiga!

Enfrentar la muerte de un hijo


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EA604 – Entre Amigas –
Enfrentar la muerte de un hijo



Receta: Tarta gallega


Entrevista con Melva y Mario González

Sandra: Estamos con Melva y Mario, la entrevista de hoy no es nada fácil ya que es un tema difícil. Pero ellos hoy nos quieren contar su experiencia para poder ayudar a otros. En el caso de ellos, su hijo Ramiro fallece a causa de una enfermedad ¿Cómo se siente un padre cuando le comunican esa noticia?

Melva: Lo más importante antes de comenzar, queremos decir que nosotros sabemos que nuestros hijos son de Dios, pero en un momento así uno se olvida de eso y piensa que nuestros. Uno siente como si algo se le escapa, como algo que se rompe dentro de nosotros.
A nuestro hijo le diagnosticaron Leucemia y ya estaba en una etapa muy avanzada. Fueron varios meses desde que fue diagnosticado hasta su fallecimiento. Ya pasaron cuatro años desde ese momento y si miramos para atrás lo más importante es poder ver la providencia de Dios en esas instancias.

En el momento del diagnostico tuvimos el primer shock. Uno piensa que se le ha salido el piso de debajo de sus pies. En ese momento antes de ir a mi casa, fui a la iglesia porque no me animaba a dar esa noticia a mi familia. En la iglesia me dieron ánimo y tomé fuerzas para poder contar lo que los médicos me habían dicho. Al enfrentar la situación comenzamos a ver la mano de Dios obrando en pequeñas cosas, casi no lo podemos explicar, pero Dios estaba allí. Desde lo que necesitábamos económicamente, porque lo tratamientos eran muy caros, hasta la fortaleza que nos daba. Vivíamos el día a día, sin tener nada para el otro día.

Sandra: ¿Ocurre que uno quiere buscar soluciones mágicas ante un diagnostico tan triste?

Mario: Hay mucha gente que te dice que hagas distintas cosas, pero cuando uno tiene la convicción que Dios nos da, se apoya solo en él. Dios mando a su único hijo sabiendo que en determinado momento él tenía que dejar esta tierra. Cuando me dieron la noticia de que Ramiro tenia Leucemia tuve la convicción de que no había marcha atrás.

Sandra: ¿Qué pasa por la cabeza de los padres cuando un hijo fallece? ¿Es natural enojarse con Dios?

Melva: Si claro, pero uno debe darse cuenta que en ese momento, a pesar de la tragedia que implica para un padre perder a su hijo, estábamos dando testimonio del Señor. Cuando Ramiro estaba muriendo, junto a su padre estaban cantando y fue un momento glorioso de despedida. A pesar de la tristeza, al tiempo he podido hablar con las enfermeras y ellas me han contando que lo vivieron como una experiencia de vida aunque fue una situación de muerte.

Sandra: ¿Y para un papa? Donde fallece su hijo varón, su primogénito.

Mario: Es difícil. Pero el día del velatorio antes de llevarse el cajón yo les dije a todos lo que allí estaban que no creían en Jesús, si querían volver a ver a Ramiro que aceptaran a Jesús como su salvador personal, para así poder un día en el cielo volver a verlo. Tal vez suene un poco egoísta lo que estoy planteando como creyente, pero es real. Sé que a mi hijo lo voy a volver a ver en el cielo y también sé que, a pesar de ese momento tan triste, muchos escucharon que Jesús es quien nos da vida eterna.

Sandra: Sabemos que es una experiencia muy triste y fea, pero también sabemos que hay una esperanza de vida, así como nos decía Mario.

Melva: Si, así como Mario decía muchos escucharon del amor de Dios en ese momento. Por ejemplo, allí había un medico que trató a Ramiro en su enfermedad y siempre recuerda que el velatorio fue muy distinto a los velatorios de personas que no conocen a Dios. Nosotros sabemos que Ramiro ya no estaba allí, que su cuerpo era solo un envase y que lo volveremos a ver en el cielo.
Les quería compartir un versículo que está en 1ª de Corintios 13:13 “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”. Pensando en que en las situaciones de dolor, de ausencia, de pelea con Dios o con la vida. Debemos recordar que la fe tiene que permanecer en nosotros, que tiene que permanecer la esperanza y el amor entre las personas que quedamos para poder vivir, poder seguir adelante a pesar del dolor. Y un versículo más que les queremos compartir es Apocalipsis 21:4 “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”, ésta tiene que ser nuestra esperanza.

Sandra: También es lindo mencionar que no solamente en ustedes como actores de esta experiencia Dios obró, sino también en la vida del hermano de Ramiro.

Mario: Si, su hermano fue consiente en todo momento que Ramiro lo iba a volver a ver en el cielo. Y les quería comentar un versículo más que está en 1ª de Corintios 15:19 “Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres”. Por lo tanto tenemos que saber esperar en Dios y tener la convicción que nuestros hijos no son nuestros, sino que son una mayordomía que Dios nos da y de ellos deberemos dar cuenta. Porque es una vida a la que tenemos que testificarle con nuestra vida.

Sandra: Es muy importante lo que nos decía Mario, porque hay muchos padres que aún tiene a sus hijos y tienen que aprovechar el tiempo para poder hablarles, predicarles con el ejemplo de su propia vida.

Una perspectiva cristiana de la Eutanasia

Este programa trata sobre la segunda venida de Jesús. Además de un pequeño repaso sobre las señales que ya se están cumpliendo.
Y de los sucesos que pasaran cuando el Señor Jesús vuelva con los que creyeron y con los que no.


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EA597 – Entre Amigas –
Una perspectiva cristiana de la Eutanasia



Receta: Tarta de vegetales


Entrevista con el Dr. Mauricio Amaral

Natalia: Estamos con el Doctor Mauricio Amaral. El esta casado con Selene, que también en doctora. Ellos tienen una hija que se llama Belén. El es medico cristiano, y hoy queremos tratar un tema no muy grato, pero que es importante el saber al respecto. Así comencemos desde cero, ¿Qué es la Eutanasia?

Mauricio: La raíz de la palabra, es una palabra griega “Eu” quiere decir bueno y “Tanatos” quiere decir muerte. Asi que Eutanasia quiere decir buena muerte. En el origen de la palabra los griego la usaban para el arte y disciplina de morir en paz y con dignidad. Pero después con el correr de los siglos esta palabra se designa a la práctica de causar la muerte sin dolor, pero al fin del caso provocar la muerte. Hay varios tipos de Eutanasia. Una seria la involuntaria, que seria causarle la muerte a una persona que no la quiere. Por ejemplo, eso fue usado en una Alemania Nazi. Otro tipo de Eutanasia, es la voluntaria, es la que el paciente pide que se le quite la vida, porque esta sufriendo de una manera que para ella es intolerable. También tenemos la Eutanasia activa, y la pasiva. La activa es cunado se hace algo para provocar la muertes del paciente, por ejemplo una inyección letal. Y la pasiva cuando se deja de hacer ciertos cuidados médicos para que el paciente termine muriendo.

Natalia: ¿Cuales son las cifras que hay hoy en día sobre la Eutanasia? Al menos de los países en donde ya se legalizo.

Mauricio: Holanda es el país con cifras más elevadas, ya que en la década de los 80 se legalizo la eutanasia. Ósea, se legalizo que el paciente le puede pedir al medico le quite la vida. En le año 85 o 86 hubieron 120.000 muertes en Holanda de las cuales 20.000 fueron por Eutanasia. Esto después provoco cierta sicosis en los pacientes, sobre todo en los pacientes ansianos que no se querían internar pero que creían que se les iba a provocar la Eutanasia pero de manera involuntaria. Esta ley provoco bastantes problemas en Holanda que fue el primer país en legalizarlo. Hoy en día hay varios países que ha adoptado como práctica legal, sobre todo en Europa.

Natalia:¿Básicamente se practica la Eutanasia através de la inyección letal?

Mauricio: Si, la Eutanasia activa se produce por inyección letal.

Natalia:¿Cuál es la perspectiva de Dios, sobre este tema?

Mauricio: Es muy interesante ver que la perspectiva del mundo y la perspectiva de Dios, o cristiana son bien antagónicas. Son totalmente opuestas. Sobre todo porque la persona sin Dios, (Perspectiva del mundo), se considera dueña de su vida y de su propio destino. Por tal razón se considera con el derecho de decidir cuando terminar esa vida, o de decidir sobre la vida de un familiar o persona allegada. Pero la perspectiva de una persona con Dios, (Perspectiva Cristiana), es totalmente opuesta. En primer lugar porque la Biblia dice que Dios creo al hombre a su imagen y semejanza. Es una creación especial de Dios, no es un producto del azar, ni nada por el estilo. Después la vida humana tiene un valor intrínsico e incalculable.
Salmos 49:6 dice: ¿Temeré a los que confían en sus riquezas y se jactan de sus muchas posesiones? Nadie puede salvar a nadie, ni pagarle a Dios rescate por la vida. Tal rescate es muy costoso; ningún pago es suficiente. Ósea por la vida humana no se puede dar ningún pago, es de incalculable valor. Así considera Dios la vida de cada persona. Tenemos otro pasaje en Ezequiel que Dios dice que todas las almas son de el. Y eso es importante porque para el cristiano Dios es el dueño de toda las cosas, por lo tanto también es el dueño de mi vida y de la tuya. Por eso nos preguntamos ¿Cómo puedo tomarme el derecho de decidir cuando termina mi vida si no es mía?

Natalia: Estos conceptos los encontramos en la Biblia y la Eutanasia no esta dentro de los planes de Dios. El tiene un propósito para cada persona, Dios nos valora especialmente como su creación.

Mauricio: Si, y eso me hace pensar en la historia de Joni Ericsson de Estados Unidos. Ella siendo muy joven tuvo un accidente. Se zambullo en un lugar muy bajito y tuvo una lección en la medula espinal, por lo cual quedo cuadrapléjica. Ella no podía mover su cuerpo del cuello para abajo. Ella depende de otra persona para todas las acciones de la vida. Este accidente le paso siendo cristiana. Ella al principio tuvo un shock emocional, y se preguntaba ¿Por qué Dios hace esto? Pensaba que su vida no tenia sentido e incluso llego a pedirle a un amigo que terminara con su vida. Y este amigo que también era cristiano, nunca accedió a ello. Pasado el tiempo Joni entendió que dentro de todo eso increíblemente también estaba el propósito de Dios. Ella empezó a aceptar esa situación, inclusive ahora se auto sostiene. Porque ella hace arte, dibuja mediante un pincel con su boca. Da conferencias, estimula a otras personas.

Natalia: Realmente una situación limite, que seguramente una persona que no tiene a Dios en su vida, no se si hubiera podido soportar. Joni tiene a Dios y una perspectiva de una vida eterna. Donde no va a ver sufrimiento, ni dolores físicos. Donde estaremos en presencia de Dios. Pero pensaba ¿Que seria una buena muerte para un cristiano?

Mauricio: La buena muerte para un cristiano es morir conforme a la voluntad de Dios. Así como la vida tiene que ser distinta para un cristiano y para una persona que aun no conoce a Dios, la muerte también tiene que ser distinta. Para un cristiano vivir bien, es vivir conforme a la voluntad de Dios y morir también. Asique podríamos considerar que buena muerte fue la de Juan el Bautista. Aunque si pensamos en como murió, podemos de pensar que no. Porque Juan el Bautista murió decapitado. Pero murió de esa forma porque era la voluntad de Dios y habiendo cumplido la obra que Dios le dio para hacer. Lo mismo podemos decir de Esteban, el murió apedreado. Pero hizo la voluntad de Dios y acabo la obra que Dios le dio para hacer. El buen morir del cristiano seria morir por la voluntad de Dios, como Dios quiera y en el momento que Dios quiera.

Natalia: El ejemplo de Estaban, que murió apedreado y abucheado por la multitud. El vía los cielos abiertos. La Biblia no habla de que se quejo, ni de desesperación. Sino que en ese momento tuvo la confianza y la visión de un Dios que lo estaba esperando. Esto me lleva a pensar que esa confianza hace que la muerte de una persona que creyó en Dios y una persona que no, serán diferentes. Como profesional ¿Te haz dado cuenta de esa diferencia?

Mauricio: Si, en la práctica medica habitual y en los hospitales uno puede ver, lamentablemente a diario personas muriendo. El ver a una persona que no tiene esperanza o que no sabe que hay un mas allá, le morir es algo bien doloroso. Pero diferente son las historial de los cristianos, se de algunos que han muerto cantando o orando. Con la expectativa gloriosa de ver a Jesús del otro lado, de encontrarse con las personas que ellos han perdido. Esa esperanza es de incalculable valor.

Natalia: Aquel que no conoce a Dios y trabaja con personas que están en ese momento critico un vez de buscar darles una esperanza para el futuro. Hacen lo contrario arrebatándole la vida antes de tiempo.

Mauricio: Para el que no cree en Dios y no conoce lo que hay del otro lado a veces la muerte es vista como el fin del sufrimiento. Por eso se hace determinada medida para no prolongar la agonía, con la idea de que se termina el sufrimiento. Claro que sabemos por la Biblia que no es así, que uno va al más allá sin conocer a Jesús no es el fin del sufrimiento sino todo lo contrario. Que bueno seria que si aun no conocer a Jesús, que sepas que Dios se hizo hombre y murió en la cruz por tus pecados. Hay esta el gran valor de la vida humana. Para Dios valió tanto nuestra vida que estuvo dispuesto a entregar a su único hijo a morir. Porque el consideraba que tu vida y tu alma tenía ese valor.