Un Entrenamiento Radical (Capítulo 3 – 2ª parte)

Un Entrenamiento Radical

(Capítulo 3 – 2ª parte)

Autor: William MacDonald

La palabra discípulo ha sido por demás utilizada, y cada usuario le ha dado el significado de su conveniencia. El autor de este mensaje nos lleva a examinar la descripción de discipulado que presentó Jesús en sus enseñanzas, la cual se halla también en los escritos de los apóstoles, para que aprendamos y descubramos más acerca de este concepto.



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PE1790 – Estudio Bíblico
Un Entrenamiento Radical (Capítulo 3 – 2ª parte)



Amigos, ¡qué gusto estar nuevamente con ustedes! Vamos a mencionar nuevamente algunos conceptos del programa anterior, porque nos parecen muy importantes, y luego seguiremos adelante con la última parte de este tema. Les recordamos que está basado en el pasaje de Lucas 6:39 al 49.

Como ya dijimos:El mundo exterior nos lee más a nosotros de lo que lee la Biblia.Los hombres dicen, al igual que Edgar Guest: “Prefiero ver un sermón antes que escuchar uno”. Y, a menudo, los obligamos a decir: “Lo que eres habla tan alto, que no puedo escuchar lo que dices”. Hubo cierto predicador, cuya congregación deseaba que nunca dejara el púlpito. Pero, cuando no estaba en ese lugar, la congregación deseaba que nunca volviera a ocuparlo. Era un gran predicador, pero su vida no era coherente con su prédica. Cada uno de nosotros es una Biblia, o una calumnia.

Un poeta nos recuerda:Tú escribes un evangelio, un capítulo cada día, Con las cosas que haces, y con las cosas que dices. Los hombres leen lo que escribes, ya sea verdadero o impío, Dime! ¿Cuál es el evangelio que escribes?

<CUANDO

Un famoso ministro, tenía un hermano que era doctor en medicina. Una señora llegó cierto día a la puerta del ministro, pero no estaba segura cuál de los hermanos vivía allí. Al llegar a la puerta preguntó: “Discúlpeme, ¿usted es el doctor que predica o el doctor que ejerce?” La pregunta le tomó por sorpresa, y se decidió a practicar en mejor forma las verdades que enseñaba.

Hace años, escribí lo siguiente en la tapa de mi Biblia:Si la única perspectiva del Señor JesúsFuera lo que la gente ve de Él en ti,Mac Donald, ¿Qué es lo que verían?Es saludable que recordemos que somos la única perspectiva del Salvador que muchas personas verán jamás.

En Lucas 6:39-49, nuestro Señor habla del carácter de sus discípulos y de la importancia del mismo. En primer lugar, señala que existen ciertos límites en cuanto a qué tanto podemos ayudar a otros. Los ciegos no pueden dirigir a los ciegos. Si tenemos algún punto ciego en nuestra vida (algún hábito sin conquistar, algún mandamiento que no hayamos obedecido, alguna debilidad del carácter) no podemos enseñarle a otros cómo vencer. Si intentamos hacerlo probablemente dirán, “médico, cúrate a ti mismo”.

Un maestro puede conducir a su discípulohasta el punto en el cual él mismo ha llegado, pero no puede esperar que el discípulo avance más allá de eso. La meta del discipulado es que el alumno llegue a ser como su maestro.

Si tenemos algún punto ciego en nuestra vida, no podemos enseñarle a otro cómo vencer. La meta del discipulado es que el alumno llegue a ser como su maestro. Jesús utilizó la ilustración de la viga y la paja para enfatizar este punto. Imaginemos a un hombre que está caminando y repentinamente una ráfaga de viento hace que una paja se introduzca en su ojo. Se frota y frota, pero cuanto más lo hace peor le queda el ojo. Los amigos le rodean con todo tipo de remedios pero nada parece ayudarlo. Entonces aparezco yo que tengo un poste telefónico atascado en mi ojo y ofrezco ayudarlo. ¿Qué sucede? Él me mirará con su ojo irritado y me dirá, “¿No te parece que primero deberías sacar el poste de tu propio ojo?”

Por supuesto, no puedo ayudar a alguien que esté sufriendo un problema moral o espiritual si yo tengo el mismo problema, y especialmente si lo padezco en un grado exagerado. Lo mejor que puedo hacer es restaurar mi propia vida antes de intentar ayudar a otros.

Para enfatizar que el propio hombre es el mensaje, Jesús usó las ilustraciones de árboles buenos y malos, hombres buenos y malos, constructores sabios y necios. Los buenos árboles dan buen fruto. Los árboles que no están en una condición saludable, producen enfermedades y frutos decadentes. El árbol se conoce por sus frutos. Los espinos no pueden producir higos, ni de las zarzas crecen uvas.

Lo mismo sucede con los hombres. Un buen hombre ministra palabras de edificación, consuelo y estímulo para otros. Su vida es una bendición para aquellos que le rodean. Un hombre perverso habla en una forma que desprestigia, destruye y vacía. La calidad de ministerio de una persona, es determinada por lo que él es en su interior. La conversación es un barómetro de su carácter.

Cuando el Señor Jesús llega al final de su sermón en el monte, es consciente de su naturaleza radical y revolucionaria, por lo tanto anticipa la tentación, por parte de sus discípulos, de escucharla pero no obedecerla. Ellos lo llamarán“Señor, Señor”,pero no harán lo que Él dice. Por lo tanto, muestra la diferencia entre un discípulo sabio y uno necio. El hombre sabio escucha Sus palabras y las obedece. La vida de este hombre se edifica sobre un fundamento sólido. Cuando las tormentas vienen a su vida, lo cual ciertamente sucederá, permanecerá firme. Su vida fue construida sobre los principios sólidos del discipulado cristiano que el Señor Jesús enseñó.

El hombre necio, es aquel que escucha pero no obedece. Depende de su propia sabiduría y sentido común. Piensa que el programa del Salvador nunca se podrá implementar en un mundo como el nuestro. Por lo tanto, edifica su vida en las arenas movedizas de la sabiduría mundana. Cuando vienen las tormentas, la vida que ha construido es llevada por la corriente. Es posible que su alma se salve, pero su vida se pierde. De todos sus años perdidos, no le queda nada. Y es algo terrible haber desperdiciado la vida.

Un Entrenamiento Radical (Capítulo 3 – 1ª parte)

Un Entrenamiento Radical

(Capítulo 3 – 1ª parte)

Autor: William MacDonald

La palabra discípulo ha sido por demás utilizada, y cada usuario le ha dado el significado de su conveniencia. El autor de este mensaje nos lleva a examinar la descripción de discipulado que presentó Jesús en sus enseñanzas, la cual se halla también en los escritos de los apóstoles, para que aprendamos y descubramos más acerca de este concepto.



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PE1789 – Estudio Bíblico
Un Entrenamiento Radical (Capítulo 3 – 1ª parte)



Queridos amigos, esta tercera parte de “Es un entrenamiento radical”, se basa en el pasaje de Lucas 6:39 al 49.

El ministerio de los discípulos cristianos, es un ministerio de carácter. Su integridad espiritual y moral es su más grande valor. Lo que son, es mucho más importante que cualquier cosa que jamás hagan o digan. El desarrollo de un carácter cristiano firme es lo que vale.

En realidad, hay únicamente unas pocas exhortaciones en el Nuevo Testamento para ser ganadores de almas, pero hay cientos de exhortaciones para tener una vida de santidad. Cuando Jesús dijo:“Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres”, dejó ver que el desarrollo de una vida semejante a Cristo era un pre-requisito para ser efectivos ganadores de almas. Permítame darle algunos ejemplos sobre cómo funciona esto. Un marinero no convertido estaba impresionado por el comportamiento de un compañero cristiano. El cristiano era equilibrado, humilde y honesto. De hecho, podía mantener una conversación sin decir groserías. Cierta noche, Dick le dijo a su amigo: “Bert, tú eres diferente. Tienes algo que yo no tengo. No sé lo qué es, pero lo quiero”. Fue fácil, entonces, para Bert guiar a Dick al Señor aquella noche.


Hubo un cierto estudiante universitarioquien, debido a su excesivo alcoholismo, perdió a todos sus amigos. De hecho, su compañero de habitación le ordenó que se fuera. Nadie lo quería. Finalmente, un creyente fervoroso escuchó hablar de él y lo invitó a compartir su habitación. El alcohólico era muy desagradable, pero el buen samaritano le preparaba la comida y le lavaba la ropa. A menudo tenía que limpiar sus vómitos, bañarlo y ponerlo en la cama. A la larga, eso impactó al alcohólico. Un día, éste le gritó lleno de ira, “¡Escúchame! ¿Por qué estás haciendo esto? ¿Qué estás buscando?” El cristiano le respondió con calma: “Estoy buscando tu alma”. De esa forma logró que se entregara.

Tenemos la historia de Sir Henry M. Stanley, quien fue a África buscando a David Livingstone, el misionero explorador.


Más adelante, Stanley escribió: Fui a África siendo un prejuicioso de la religión y el peor infiel de Londres. Para un reportero como yo, que debía tratar con las guerras, las reuniones masivas, y las reuniones políticas, los asuntos sentimentales estaban lejos de mi alcance. Pero, tuve un largo tiempo para reflexionar. Allí estaba yo, fuera de toda mundanalidad. Vi a este hombre solitario (Livingstone) y me pregunté: “¿Por qué permanece en un lugar como este? ¿Qué es lo que lo inspira?” Meses después de conocernos, comencé a escuchar sus palabras, que decían:“Deja todo y sígueme”.Poco a poco, al ver su piedad, su gentileza, su celo, su fervor y con qué mansedumbre llevaba a cabo su emprendimiento, me convertí a Cristo a través de él, pese a que él nunca intentó, de ninguna forma, lograr que me convirtiera.

El mundo exterior nos lee más a nosotros de lo que lee la Biblia. Los hombres dicen, al igual que Edgar Guest: “Prefiero ver un sermón antes que escuchar uno”. Y, a menudo, los obligamos a decir: “Lo que eres habla tan alto, que no puedo escuchar lo que dices”. Hubo cierto predicador, cuya congregación deseaba que nunca dejara el púlpito. Pero, cuando no estaba en ese lugar, la congregación deseaba que nunca volviera a ocuparlo. Era un gran predicador, pero su vida no era coherente con su prédica. Cada uno de nosotros es una Biblia, o una calumnia.


Un poeta nos recuerda:Tú escribes un evangelio, un capítulo cada día,Con las cosas que haces, y con las cosas que dices.Los hombres leen lo que escribes, ya sea verdadero o impío,¡Dime! ¿Cuál es el evangelio que escribes?Cuando a cierto hombre se le preguntó cuál era su evangelio favorito, respondió, “El evangelio según mi madre”. En un tono similar, John Wesley dijo que aprendió más sobre el cristianismo de su madre, que de todos los teólogos de Europa.

Un famoso ministro, tenía un hermano que era doctor en medicina. Una señora llegó cierto día a la puerta del ministro, pero no estaba segura cuál de los hermanos vivía allí. Al llegar a la puerta preguntó: “Discúlpeme, ¿usted es el doctor que predica o el doctor que ejerce?” La pregunta le tomó por sorpresa, y se decidió a practicar en mejor forma las verdades que enseñaba.

Hace años, escribí lo siguiente en la tapa de mi Biblia:Si la única perspectiva del Señor JesúsFuera lo que la gente ve de Él en ti,Mac Donald, ¿Qué es lo que verían?Es saludable que recordemos que somos la única perspectiva del Salvador que muchas personas verán jamás.

En Lucas 6:39-49, nuestro Señor habla del carácter de sus discípulos y de la importancia del mismo. En primer lugar, señala que existen ciertos límites en cuanto a qué tanto podemos ayudar a otros. Los ciegos no pueden dirigir a los ciegos. Si tenemos algún punto ciego en nuestra vida (algún hábito sin conquistar, algún mandamiento que no hayamos obedecido, alguna debilidad del carácter) no podemos enseñarle a otros cómo vencer. Si intentamos hacerlo probablemente dirán: “médico, cúrate a ti mismo”.


Un maestro puede conducir a su discípulohasta el punto en el cual él mismo ha llegado, pero no puede esperar que el discípulo avance más allá de eso. La meta del discipulado es que el alumno llegue a ser como su maestro.

Jesús utilizó la ilustración de la viga y la paja para enfatizar este punto. Imaginemos a un hombre que está caminando y, repentinamente, una ráfaga de viento hace que una paja se introduzca en su ojo. Se frota y frota, pero cuanto más lo hace peor le queda el ojo. Los amigos le rodean con todo tipo de remedios, pero nada parece ayudarlo. Entonces, aparezco yo que tengo un poste telefónico atascado en mi ojo y me ofrezco a ayudarlo. ¿Qué es lo que va a suceder? Él me mirará con su ojo irritado y me dirá: “¿No te parece que primero deberías sacar el poste de tu propio ojo?”

Por supuesto, no puedo ayudar a alguien que esté sufriendo un problema moral o espiritual si yo tengo el mismo problema, y especialmente si lo padezco en un grado exagerado. Lo mejor que puedo hacer, es restaurar mi propia vida antes de intentar ayudar a otros.


Ser un Discípulo

Ser un Discípulo

Autor: William MacDonald

La palabra discípulo ha sido por demás utilizada, y cada usuario le ha dado el significado de su conveniencia. El autor de este mensaje nos lleva a examinar la descripción de discipulado que presentó Jesús en sus enseñanzas, la cual se halla también en los escritos de los apóstoles, para que aprendamos y descubramos más acerca de este concepto.


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PE1774 – Estudio Bíblico – Ser un discípulo



Queridos amigos oyentes, las palabras“discípulo”y“discipulado”no sólo han sido por demás utilizadas, sino que cada usuario les ha otorgado el significado de su conveniencia. Nos recuerda al uso de la palabra“gloria”del libro infantil Humpty Dumpty. Cuando Alicia le preguntó qué significaba dicha palabra, él dijo: “Cuando uso una palabra significa lo que quiero que signifique, ni más ni menos”.

Pero, si queremos comprender la enseñanza de Jesús sobre el discipulado, debemos interpretar lo que“Él”quiso decir con dicho término, no lo que nosotros queremos entender. Debemos examinar las descripciones del discipulado, en las enseñanzas de Jesús y en los escritos de los apóstoles, para poder así aprender el concepto de discipulado que ellos presentaron.

Al hacerlo, descubrimos que un discípulo es un estudiante, un aprendiz. El discipulado es el proceso a través del cual el maestro o el profesor entrena a un estudiante en su doctrina y práctica. Esto se ve en la forma en que el Señor Jesús escogió a los doce discípulos. Así leemos en Marcos 3:14:“Y estableció a doce, para que estuviesen con Él, y para enviarlos a predicar”. Estos hombres vivieron con el Salvador, escucharon su doctrina, observaron su estilo de vida, y luego comenzaron a esparcir su mensaje. Fue un entrenamiento sobre la marcha.

El discipulado también puede verse en las instrucciones que Pablo le da a Timoteo, en su segunda carta, cap.2, vers. 2:“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”.


Fácilmente podemos notar que existen cuatro generacionesde creyentes en ese versículo (Pablo, Timoteo, hombres fieles, y otros). La expansión de la fe cristiana depende del involucramiento activo de cada creyente en este proceso de multiplicación.

Este método de entrenamiento debe ser el mejor. Si hubiera otra forma mejor de adoctrinar, el Señor la habría usado.


La meta del discipulado es que el aprendiz llegue a ser como su maestro. En Mateo 10:25, dice:“Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor”.

Un maestro no puede conducir a su estudiante más allá de su propio nivel de logros. En Lucas 6:40, leemos:“El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro”. “No puedes enseñar lo que no conoces. No puedes llevar a la gente donde tú mismo no vas”.

Cada verdadero creyente es un discípulo del Señor Jesucristo. Además de los Doce, hubo muchos otros que siguieron a Jesús y fueron reconocidos como discípulos. Entre éstos existen grados de discipulado, los cuales eran determinados por su fe y obediencia. Así leemos en Mateo 9:29:“Conforme a vuestra fe os sea hecho”. Y en Juan 8:31:“Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos”.


Incluso a los incrédulos, algunas veces se les denomina discípulos. Es el caso de Juan 2:23 y 24, donde leemos que algunos creyeron en su Nombre, pero Jesús no se fiaba de ellos porque sabía que nunca habían nacido de nuevo. Nuevamente lo vemos en Juan 6:66, donde dice: “Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con Él”. A través de su deserción, le demostraron al Hijo de Dios que no le pertenecían. Su discipulado era superficial (en relación a esto podemos ver Jn. 8:31 al 33).

El Señor Jesús es el verdadero Discípulo. En Isaías 50:4 y 5 dice así: “Jehová el Señor me dio lengua de sabios (la palabra sabio es sinónimo de discípulo), para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios (discípulo)”. Cada mañana, Él se ponía delante de su Padre para recibir instrucciones para el día. El currículum del discípulo cristiano se encuentra en las páginas de la Biblia. Para ser un discípulo maduro debemos conocer la Biblia y obedecerla.

Uno de los principales énfasis en el Nuevo Testamento es el desarrollo del carácter cristiano.

Mateo 5:1 al 12 describe el carácter de los ciudadanos del reino. En Juan 15:1 al 17, se habla de la necesidad de “permanecer”. En Gálatas 5:22 y 23, es “el fruto del Espíritu”. Efesios 6:10 al 20, lo describe como “toda la armadura de Dios”. Y 2 Pedro 1:5 al 11, remarca algunos factores esenciales del carácter cristiano.


Parecería que el carácter es más importante que el servicio. El discipulado es mucho más que la mera lectura de un libro como éste. Consiste en un entrenamiento sobre la marcha. Significa que debemos pasar tiempo con el Maestro, e involucrarnos con Él en diversas formas de servicio cristiano. En el caso de los hombres, puede significar involucrarse activamente en ministerios como la prédica, la enseñanza, el evangelismo personal, el evangelismo al aire libre, la consejería y la visitación. En el caso de las mujeres puede significar enseñar, aconsejar y visitar. A medida que un discípulo se exponga a sí mismo a través de estas actividades, pronto podrá reconocer su don (o dones) y servir independientemente de su mentor. Debe entonces encontrar uno o más creyentes jóvenes a los cuales pueda discipular.

El que discipula debe hacerse amigo de su aprendiz, incluso en el caso que este último progrese con lentitud. El mentor no debería ser demasiado riguroso o exigente. Debe encontrar tiempo para escuchar. Sería bueno si pudiera reunirse con su alumno en ocasiones sociales o deportivas, o si estuviera dispuesto a encontrarse en tiempos no estipulados, para ayudarle cuando le sobrevenga alguna crisis.

En vez de seguir el mismo programa estereotipado para cada persona, el discipulador debería buscar la guía del Espíritu Santo para recibir la guía individual. El Espíritu es soberano; no siempre actúa en la misma forma.

En las siguientes entregas de este estudio, le ofreceremos muchos temas que le servirán para enseñarle a un joven creyente a quien usted desee mentorear. Existen muchos otros temas que se podrían agregar a la lista. Pero éstos, al menos, servirán como un comienzo.


Quien permanece en mí, éste lleva mucho fruto (5ª parte)

Quien permanece en mí,
este lleva mucho fruto


El último programa de una serie muy interesante, de la mano de Sonja Maag. Bajo el título: quien permanece en mí, este lleva mucho fruto, y basada en la palabra de Dios, nos muestra de manera práctica cómo las mujeres podemos ser…


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EA550 – Entre Amigas –
Quien permanece en mí, este lleva mucho fruto



Receta: Pinchos de Pollo al Orégano


Entrevista con Sonja Maag

Sandra: Amigas nos encontramos en nuestra casita, en nuestro espacio; con un estudio que hemos seguido paso a paso sobre la Biblia: de Permanecer y llevar fruto. Nos encontramos en el punto culminante de este estudio.

Sonja: Podemos hacer un breve repaso. El Señor Jesús dijo: el que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto. Fue en un contexto muy especial, cuando habló estas palabras; a manera de herencia para sus discípulos pues sabía que su hora había llegado. Y nuestro estudio se ha basado en los capítulos del Evangelio según San Juan 13 – 17.

Hemos dicho que esta herencia fue una preparación para los discípulos para que puedan seguir después cuando él había ido a la cruz, pero también resucitando y yendo al cielo con su padre. Él les daba esta esperanza, les daba esta enseñanza con un propósito.

Por otro lado, hablamos de servir a Jesús con una vida íntegra y contagiosa para justamente, cumplir con la gran comisión, y ahí, entra el tema de la capacidad.

Hablamos de 4 “C”, sobre elConocimientode la Biblia, enfocado mucho al saber de la Palabra de Dios. Hablamos de lasConviccionesa través de la oración que sostiene a nuestra fe; también hablamos de laComunicación, en la cual Dios nos manda a nosotros, receptores, un mensaje y nosotros respondemos a través de nuestras oraciones a nuestro Señor.

En el programa pasado hablamos mucho de nuestro carácter y del fruto del Espíritu Santo. A nuestro ser Jesús lo quiere transformar más a su imagen.

Es un desafío que ese fruto del Espíritu Santo pueda ser visible en todas nuestras áreas de la vida. El tema de laCapacidad, también entra en esto de llevar mucho fruto. Hemos dicho que llevar fruto es algo natural y lógico de esta unión con el pámpano y la vid. Es el Señor mismo que nos capacita para poder hablar de él. Él mismo dijo: “Nada hago por mí mismo”, él estaba totalmente pendiente de su padre. Él mismo da el querer y el hacer. Nunca nos va a pedir algo para lo que no nos haya capacitado para hacer.

En cada uno de nosotros es diferente esa capacidad, ese don. Al menos un don tenemos todos. Si sabemos cuales son nuestras capacidades, entonces, ¿Ejerces ese don en tu vida personal? ¿Usas ese don en la Iglesia? Es la pregunta y el desafío con el pámpano y la vid. Hay un versículo que dice: andar en las obras que él ha preparado de antemano. A mí me consoló mucho este versículo cuando yo me preguntaba mucho si estaba bien lo que hacía, si tenía que esforzarme más. El señor dice que debo andar en las obras que él ha preparado para mí.

Sandra: Hay un trato especial del Señor para cada una de sus hijas.

Sonja: Haciendo un paréntesis, yo sé que hay muchos cristianos que están pasando por problemas de depresión. Y hay muchos factores que pueden causarla pero yo descubrí que muchas veces los factores que causan este estado sea que una cristiana no busca permanecer a él y también no le sirve a él.

Su vida se transforma en una vida egocéntrica. De esta manera hay mucho desánimo, hay muchas emociones asociadas y no se puede enfocar a lo que nos enseña la Palabra de Dios. No usan esa capacidad que Dios les ha dado, no usan ese don para servirle a él.

Aquí tenemos entonces los pasos para conocer la palabra de Dios, afirmarnos en nuestras convicciones y permitir que el Señor transforme nuestro carácter egocéntrico en un carácter que agrada al Señor.

Algunos pasajes Bíblicos nos hablan acerca de la necesidad de testificar a los demás. Hay un versículo muy importante en la carta a los Romanos eso está en el capítulo 10, del versículo 14 al 17.

“¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

La gente tiene que saber y oír de la Palabra de Dios y nosotros tenemos muchas oportunidades en nuestro diario vivir en Cristo. No como cristianas “super santas” que andan de manera poco natural hablando de Cristo ¡No! Debemos aprovechar las oportunidades que Dios nos da. Donde él prepara las situaciones para que nosotros demos una palabra de consuelo, para que de el evangelio, la palabra de Dios para los demás.

Colosenses, nos invita a andar sabiamente con los de afuera redimiendo el tiempo. No podemos ser un muro para los demás sino un puente. No podemos ser un muro que choca para los demás sino que podemos ser un puente que lleva a los demás a Cristo.

En efesios 5:15 al 17 también dice que debemos aprovechar el tiempo que tenemos todavía para ser un testimonio para Cristo y usar esta capacidad que nos ha dado!

Podemos redondear el tema de las 4 C, conocimiento, carácter, convicciones y capacidad.

Y, somos responsables del tiempo que Dios nos da sobre esta tierra y este tiempo es limitado, y debemso aprovecharlo en todos los momentos y oportunidades que él nos da para testificar de él. ¿Tengo amor por las almas? ¿Voy a encarar mi vida Diaria escuchando, orando? Aprovecho las oportunidades que Dios nos dá? De esta manera somos bendecidas y llevamos mucho fruto.

Invito a las mujeres a ponerse la siguiente meta: AGRADAR AL SEÑOR CRECIENDO ESPIRITUALMENTE PARA LLEVAR FRUTO, SIENDO DE BENDICIÓN Y NO DE TROPIEZO.

Caminando por la playa ví un montón de peces muertos a la orilla del mar y me acerqué más y dentro de las olas, donde generalmente se ve a los peces nadando vi más peces muertos. Y pensé: estos peces muertos están en el mar y entonces hice la siguiente comparación. Podemos andar en el mundo, pero, sin vida espiritual y no estamos cumpliendo con nuestros propósitos. Estamos cumpliendo como estos peces muertos. Pero no cumplimos con nuestros propósitos. Los peces muertos en la arena: sin fruto, sin propósito. Así puede pasar con nosotras, si no permanecemos en él.

Debemos tener una vida en la que creemos, pensamos y queramos sentir el hecho de funcionar, y en la que el centro sea Dios y que andemos en la obra que él ha preparado de antemano y esto es un proceso que se va a terminar cuando estemos con el Señor Jesús.

Galatas 2:20 dice:Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.