Depresión en el matrimonio (2ª parte)

Este programa trata sobre la depresión en el matrimonio. Sobre la importancia de pedir ayuda, tanto sea al cónyuge o a un tercero. Así como el poder ayudar a la persona que está mal, buscando una salida.


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EA606 – Entre Amigas –
Depresión en el matrimonio (2ª parte)



Receta: Guiso húngaro


Entrevista con el pastor Herman Hartwich

Sandra: Estamos con el Pastor Herman Hartwich hablando sobre la depresión en el matrimonio. Quería preguntarte ¿Hay muchos matrimonios afectados por la depresión?

Herman: La verdad que sí. Yo trabaje por muchos años en una mutualista y me asombraba la cantidad de historias clínicas que mencionaban trastornos de ansiedad, depresión, nerviosismo. Y la abundancia de ansiolíticos, de tranquilizantes y pastillas para dormir que se daban.
Cuando una persona se acerca, o un matrimonio lo primero que se hace es dirigirse a los síntomas. Ósea a donde arranca este problema. Debemos ir a la raíz. Porque no podemos generalizar, como por arriba tenemos que atacar el origen de este estado depresivo tanto sea en el hombre como en la mujer.

Sandra: Entonces no todos los tratamientos son iguales, porque no todos los orígenes son los mismos.

Herman: Efectivamente. No hay una receta para tratar cada persona. Sino que hay que estar con cada persona en particular. No podemos hacer una charla y hablar de todos los casos por igual, porque todos somos personas distintas. Por ejemplo hay mujeres que en la etapa de menopausia se deprimen, pero hay otras que no. A los hombres le puede suceder lo mismo, todo depende de su carácter, de sus sentimientos, de la forma de encarar la vida. También dependerá de la formación que tuvo en su niñez, la educación que recibió, el entorno, las circunstancias vidas. Pero eso es un tratamiento personalizado, no se puede tratar a la ligera, ni en general.

Sandra: ¿Es tan malo el hecho de no poder llorar, como el estar deprimido?

Herman: Claro, porque uno no está pudiendo expresar las emociones.

Sandra:¿Que hacer en una situación así? En el caso de una persona que se siente como atrapado. Que no sabe cómo mejorar su estado de ánimo, o como mejor su estado de ánimo.

Herman: Hay muchas cosas que podemos hacer. Requiere mucho esfuerzo, no es por arte de magia que uno sale de esa situación. Sino que depende de la voluntad de cada uno. Debemos tener la iniciativa de querer salir, ser consientes de lo que esta pasando. Esto pasa tanto en el aspecto físico, anímico y espiritual, uno debe asumir responsablemente su necesidad. Hay cosas que uno debe cambiar, por ejemplo, si una persona es negativa y siempre ve todo negro, todo mal. Debemos cambiar, seguramente no sea tan negro todo, debe haber algo positivo. También es muy importante que comprendamos nuestros sentimientos, pero poniendo mas énfasis en la conducta. Nosotros podemos obrar mal y eso nos va a hacer sentir mal. Por eso es importante que aunque mis sentimientos no me acompañen 100%, yo debo saber cómo debo obrar. Por eso debo esforzarme en el cambio. Aunque me cueste, si quiero ser feliz debo esforzarme. Otra cosa que se puede hacer, es hacer un plan para renovarse, buscar amigos nuevos, buscar amigos de confianza personas que aporten a mi felicidad. Muchas veces las personas buscan a gente que está peor que ellas para sentirme mejor, pero esto es un consuelo de “tonto”. También debemos reconocer que todos comentemos errores, porque al estar deprimido la persona se juzga muy severamente a sí mismo.
Algo que se ve muchísimo es que los depresivos manipulan a las personas, principalmente a la pareja.

Sandra: ¿Y uno se puede dar cuenta si le está pasando eso?

Herman: Es más fácil que alguien de afuera se dé cuenta.

Sandra: Y si lo notamos en alguien, ¿Debemos decirlo?

Herman: Es muy difícil, porque a veces el manipulado por amor lo niega. Muchas veces para no herir los sentimientos de la pareja. Pero creo que depende de la confianza entre quien lo nota y la persona manipulada.
Yo tuve una experiencia que llegado el momento se lo tuve que decir a una persona. Sinceramente por el bien de esa persona, tuve que decirle.
Porque en definitiva están usando a la persona y hay que poner un alto. Porque no es saludable para ninguna de las dos partes.

Sandra:¿Que mas podemos hacer para ayudar a una persona con depresión?

Herman: Antes de seguir, me gustaría hablar que una de las causas de la depresión muchas veces es carecer de la falta de propósito en la vida. Muchas personas viven, pero no saben para que. Viven porque la vida es gratis, porque Dios se la regala. No saben de dónde vienen, para que viven y menos hacia donde se dirigen.

Sandra: el tema de la identidad humana es algo que siempre ha preocupado al hombre durante toda la historia.

Herman: Claro, pero también cuando la gente va al matrimonio, hay muchas gente que no saben para que se casa. Mucha gente se casa por escapismo. Porque quieren huir de su casa, pero quieren salir bien. Así que se casan para formar una familia, pensando que se libran de su familia. Pero no tienen claro el propósito del casamiento y de ahí tanto problemas y tantos divorcios. Para nosotros salvar nuestra vida y nuestro matrimonio debemos tener un propósito sagrado y alto.
En estos 30 años de experiencia pastoral he visto que las personas que han optado por Jesucristo, han salvado sus vidas y sus matrimonios.
La gracia de Jesucristo es más poderosa que todos los consejos del Psicólogo, psiquiatra y de los equipos de apoyo. La persona que recibe a Jesucristo, recibe una ministración del espíritu santo y de la palabra de Dios que es sanadora. Por eso en el Salmo 107 dice que clamaron al Señor y Dios los libró. También dice que envío su palabra y los sano.
Su palabra es sanadora, sana el alma, la mente, del espíritu. Y eso repercute en el cuerpo, en la relación de la pareja. La palabra de Dios es muy sanadora. Por eso recuerden, si están viviendo un estado de depresión o no, el remedio maravilloso y el más económico, porque no tiene que pagar nada. Porque la salvación a través de Jesús es totalmente gratis. No se deje sacar ni un céntimo con la promesa de ayudarle espiritualmente. Jesús dijo: De gracia recibisteis, dad de gracia. Entregar la vida a Jesucristo no tiene precio, porque el precio ya fue pagado por El.

Depresión en el matrimonio (1ª parte)

Este programa trata sobre la depresión en el matrimonio. Sobre la importancia de pedir ayuda, tanto sea al cónyuge o a un tercero. Así como el poder ayudar a la persona que está mal, buscando una salida.


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EA605 – Entre Amigas –
Depresión en el matrimonio (1ª parte)



Receta: Morrones o Ajíes rellenos


Entrevista con el pastor Herman Hartwich

Sandra: Estamos con el pastor Herman Hartwich para tratar un tema muy interesante que compartió en una reunión de matrimonios. Y es ¿qué pasa cuando alguno de los miembros del matrimonio sufre depresión?

Herman: Esto es un problema que azota a toda nuestra sociedad. Porque en la mayoría de los matrimonios en determinado momento alguno de los integrantes va a experimentar algún tipo de depresión o algún tipo de infelicidad pasajera que se debe a ciertas circunstancias que la pareja está viviendo. Ya sea en el orden laboral, económico, espiritual, familiar. Hay muchos factores que intervienen en el estado anímico de las personas, y por eso no hay un hogar que, en determinado momento de la vida, no sea visitado por este tema que asusta a muchas parejas.

Sandra: ¿Cómo hacer para ayudar a una persona tan cercana?

Herman: Cuando una persona entra en ese estado de depresión, una de las caracterizas es que se encierra,  se desamina, comienza a aislarse. Se irita aun con la alegría que otros manifiestan. Siempre están cansados, tienden a dormir más que antes, siempre está mal dispuesta, tiene sentimientos de culpabilidad, tristeza profunda, ve todo gris, desesperanza y falta de control. Hay una serie de síntomas que podemos notar y eso es lo que hace difícil el acercarse a la persona porque no sabemos cómo reaccionará. Si esa persona no se comunica, si no abre su corazón es muy difícil de comprender.

Sandra: En tu experiencia de pastor has tratado con personas que están sufriendo este tipo de características depresivas. ¿Cómo hacer para que alguien se abra? Porque aunque uno pregunte, y hable, a veces, la persona no responde con franqueza cual es la causa de su problema.

Herman: Hay una frase que dijo Abraham Lincon que dice “La mayoría de las personas es tan feliz como decida serlo”. Entonces hay una realidad, las personas pueden recibir la ayuda en la medida que ellos permitan ser ayudados. Esto no es fácil, hay gente que es muy terca o muy orgullosa, y no quieren revelar su necesidad. Como dice el dicho “no hay peor ciego del que no quiere ver”. A veces pienso que hay personas un poco masoquistas, o sea, hay personas que parece que les gusta estar en ese estado. Por un lado es incomprensible porque se quejan, pero a su vez no revelan que es lo que están sintiendo.
No es fácil. Porque depende de la persona que está mal, si decide abrirse o encerrarse. Las personas que se acercan, creo que necesitan de mucha paciencia, mucha confianza de la persona que esta mal. A veces hay que hacer varios intentos y hasta con diferentes personas, hasta que con una pueda encontrar la suficiente confianza para poder hablar. Suele pasar que en una pareja ni siquiera se da la confianza con su cónyuge, a veces la persona puede abrirse con un extraño, o una extraña.
Es importante recordar que cada uno puede ser feliz en la medida que decida serlo. Cada uno puede salir de los estados depresivos, en la medida que quieran salir. Siempre y cuando ustedes mismos se lo permitan y permitan que otros les ayuden.

Sandra: ¿Qué hacer si la pareja no establece esa confianza con el cónyuge para poder contarle lo que le pasa? ¿Está bien buscar ayuda en un tercero?

Herman: En lo que ha sido mi experiencia en muchos años, no es fácil encontrar a una pareja que juntos busquen ayuda. O solamente entre ellos salgan adelante, por lo general uno de los dos sale a buscar ayuda. Porque no se anima a revelar todo lo que siente a su cónyuge. Es muy de delicado y luego de encontrar ayuda deben tener encuentros las dos partes para poder hablar. Así también se debe cuidar que si la persona con depresión es mujer, trate de encontrar ayuda en una mujer, o por ejemplo, las veces que he tenido que ayudar a mujeres, nunca he estado solo con ella. Sino que le pido a mi esposa que me acompañe o que la persona a tratar venga acompañada de una persona de su confianza.
Pero qué lindo es cuando la pareja puede tener esa comunicación y esa determinación que juntos salgan a buscar la ayuda. Que van a un consejero espiritual o al médico y van interesándose continuamente el uno por el otro. Pero hay parejas que cuando se tratan de estas situaciones se aíslan y dejan a la otra parte sola. Lo que debería pasar es que cuando por ejemplo la esposa está deprimida, el esposo trata de ayudarle y si no puede sale a buscar ayuda. Porque sino está condenando su matrimonio al fracaso.

Sandra: ¿Cuál ha sido la reacciones de aquellas personas que estaban mal y vos te les acercaste por iniciativa del cónyuge que estaba bien?

Herman: Cuando unos comienza a hablar con la persona que está mal, esta comienza a descubrir que uno esta allí porque le interesa ayudarle, que no es de entrometido, ni para hacerle mal, ni para humillarle.
Recordemos que la persona que está mal ya se siente así, menguada y débil. Se necesita una muy buena cuota de amor, comprensión y paciencia para ayudar. Cuando un tercero se acerca con esta actitud, generalmente la persona afectada no reacciona negativamente. En mi experiencia personal ha sido muy positivo.

Sandra: ¿Cuál es la clave para salir de ello? ¿Cuál es tu consejo para aquellos matrimonios que están en problemas?

Herman: Yo considero que nadie puede dar lo que no tiene. Yo no soy psicólogo, ni psiquiatra, pero si tengo algo maravilloso en mi vida y es el haber encontrado, conocido y seguir conociendo el Poder de una vida feliz. El poder del amor, de la paz, del equilibrio total. Porque nosotros somos seres Tri-partitos, contamos con un cuerpo, un alma y un espíritu. Es decir, tenemos la parte de la voluntad, los sentimientos. También tenemos, esa parte que no la tiene el resto de las criaturas, la parte espiritual que es la capacidad de poder relacionarnos con Dios. Muchas personas quieren solucionar sus problemas de depresión o de pareja pero no necesariamente por los medios que Dios estableció en su palabra. Entonces solucionan temporalmente algunos problemas. Es como una herida que sana por fuera, pero por dentro sigue la infección y podredumbre. Y tarde o temprano termina en una gangrena desastrosa, donde hay que amputar. O sea, donde la pareja culmina en una separación definitiva a causa de la depresión que podría haber sido sanado en una forma tan sencilla, tan clara como es la palabra de Jesucristo.
Estimados, sepan que Jesucristo, el hijo de Dios vino para darnos vida y vida en abundancia. Esto quiere decir que no es su voluntad que usted esté sufriendo bajo el peso de la depresión, bajo el peso del desanimo, de la frustración, del fracaso. El quiere que usted sea feliz. Por lo tanto lo primero que tiene que hacer una pareja para batallar y para tener la victoria sobre el estado de depresión en el matrimonio, es invitar a Jesucristo a ser el Señor y Salvador de sus vidas. Invitarle a ser partícipe de esa pareja. Porque no hay cosa mejor que Jesucristo sea participe de la vida de la pareja. No basta con decir nosotros recibimos la bendición en la iglesia cuando nos casamos. La Felicidad hay que cultivarla, hay que darle la vida, y la vida verdadera. Y esa vida viene a través de Jesucristo.

Sandra: ¿Has visto matrimonios cambiados atreves de Jesucristo?

Herman: Efectivamente, todas las personas que conocen a Jesús han cambiado su vida. Son vidas transformadas. No sabría por dónde empezar a contarles de los matrimonios que he visto al punto del desastre y por la gracia de nuestro Dios al conocerle han cambiados su vidas y con ello sus matrimonios.

Jonás – el profeta que no debería existir (2ª Parte)

Jonás – el profeta que no debería existir 
(2ª parte)

Autor:  Samuel Rindlisbacher

  El autor se pregunta: ¿qué tiene que ver la profecía con el evangelio? La palabra profética, ¿tiene relevancia en relación con las buenas nuevas? ¡Veamos cuales son las respuestas, basadas en la Palabra de Dios!


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PE1902 – Estudio Bíblico
–  Jonás – el profeta que no debería existir (2ª Parte)



  Estimados amigos, decíamos en el programa anterior que: Jonás tenía un mensaje que proclamar que a muchos no les venía bien. ¿También a los asirios había que predicarles la Palabra de Dios? ¡Imposible! Ellos eran conocidos por su impiedad ¿Y debían predicar la salvación de Dios a esa gente? No, ¡eso era demasiado! A un profeta que predicaba la salvación de Dios a gente así, solo se le podía hacer una cosa: Tacharlo de las memorias y negar su existencia. La conclusión trágica, entonces, es: ¿Un profeta de nombre Jonás, hombre de Galilea? ¡Jamás ha existido!

La élite religiosa del momento lo tenía claro: Dios los había escogido a ellos. Les había puesto Dios como luz para los impíos. Todas esas bendiciones, los sedujeron y los llevaron al orgullo espiritual. Eso fue lo que, en definitiva, no les permitió percibir su misión divina frente a los impíos. Ya que en Is. 49:6, a través del profeta, Dios les había dicho:“Te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra”.

Cuando Pablo llamó la atención, al clero de aquel tiempo, por este hecho, se produjo la siguiente reacción:“Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra”(así nos relata Hch. 13:45 al 47). Dios puso a Israel por bendición para los gentiles, por luz para las naciones y por testimonio del Dios viviente para el mundo entero. Pero ni Jonás, ni Jesucristo, ni tampoco el apóstol Pablo les resultaban útiles. Ellos pensaban que los mensajes de esas personas les robaban su postura de preeminencia y su exclusividad.

En Jonás 1:3 leemos acerca de la huida de Jonás:“Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová”. Seguramente existieron diversas razones para esta huida: Temor a los asirios – después de todo: ¿A quién le gusta ir a su propia ejecución? Su pensar elitista: “Nosotros somos el pueblo de Dios, ¿qué quieren estos incrédulos?” O, sencillamente, su aversión frente a la voluntad de Dios. No conocemos las razones de Jonás. Pero, ¿no nos hace recordar a nuestra propia vida? ¿Siempre somos obedientes a Dios y a Su Palabra? ¿No es verdad que también nosotros tenemos la tendencia a cerrar nuestros oídos interiores? A veces hay cosas en nuestra vida que Dios trae a nuestra mente para que le prestemos atención. ¡Pero no, no dejamos que nos diga nada! Quizás el Espíritu Santo nos está diciendo que existen ciertos patrones de comportamiento que deberíamos descartar, y sin embargo no lo hacemos. Sin duda, en nuestra vida hay pecado. Dios nos exhorta a deshacernos de él y aún así continuamos cargándolo. Tenemos la tendencia a señalar a Jonás. Sus objeciones y temores, su huída, su represión, su comportamiento indebido y su enojo. Pero, nosotros, ¿lo hacemos mejor?

Jonás fue desobediente frente al mandato de Dios. Eso tarde o temprano tiene consecuencias. Su desobediencia desencadenó las fuerzas de la naturaleza, y puso en peligro al barco y su carga, como leemos en Jonás 1:4:“Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave”. Terceros inocentes también fueron afectados, lo leemos en el vers. 5:“Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios”,y hubo pérdida de bienes materiales:“y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos”. Sí, la desobediencia de Jonás, finalmente, lo llevó al borde de la muerte:“Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar”(leemos en el v. 15).“Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches”(nos dice finalmente el ver.17).

Esta historia a menudo es cuestionada. Pero, Jesús mismo la confirmó en Mt. 12:40, diciendo:“Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches”. En su libro, sumamente recomendable, “Un Especialista en Ciencias Naturales en el Púlpito”, el prof. E. Wilder-Smith se refiere a esta temática: “Hace ya mucho tiempo que el encuentro del profeta Jonás con el pez es objeto de burla de los incrédulos. Siempre se supone que fue una ballena la que lo tragó y luego lo escupió, lo que por supuesto no es muy probable, ya que las ballenas comunes tienen un esófago demasiado angosto. Lo particular en esta historia es que el Señor Jesucristo, sin más, citó el encuentro de Jonás con el pez como un hecho. Esto conlleva ciertas consecuencias. Si la historia es un cuento, y aun así Jesús la considerara como históricamente verdadera, entonces, necesariamente, el Hijo de Dios se habría equivocado. Como consecuencia, deberíamos decir que Él no es infalible, y, entonces, no podríamos concebirlo como quien es para nosotros hoy. En ese caso, habría errores en Él, y Él habría en realidad mentido al declarar que Él era la verdad incorporada. ¡Me parece imposible que Jesús sea uno con el Padre y, al mismo tiempo, propague errores!”

Tenemos solo dos opciones: O creemos la historia de Jonás incondicionalmente y la aceptamos, o la cuestionamos – y con eso también a Jesucristo. La consecuencia sería que también tendríamos que tirar por la borda Su Palabra, la Biblia, Su redención y Su promesa de salvación. Sólo es posible lo uno, o lo otro. ¡Todo o nada! Para Jesucristo, el acontecer en el libro de Jonás era real, y era un acontecer verídico e histórico. Tan real, que incluso lo utilizó para hablar de Su propia muerte y resurrección. Diversos informes de personas que vivieron situaciones similares y sobrevivieron, documentan que la historia de Jonás y el pez es muy posible. Entre ellos, es especialmente digno de mención el siguiente testimonio: “En 1892, el barco ballenero ‘Star of the East’ se encontraba en las cercanías de las Islas Malvinas. La tripulación logró arponar una ballena grande, pero el animal se precipitó contra el barco, repartió coletazos a diestra y a siniestra, haciendo que el buque zozobrara y la tripulación cayera al agua. Mientras los hombres trataban de alcanzar el barco principal, el animal atacó de nuevo, haciendo desaparecer a uno de ellos. Como el animal, poco después, volvió a aparecer, pudo ser capturado. Cuando lo descuartizaron, encontraron en el estómago del animal al hombre desaparecido, inconsciente, pero vivo. Su piel estaba muy amarilla, sus ojos y oídos fuertemente afectados y él estaba totalmente fuera de sí. Recién semanas después pudo sanar. De cualquier modo, James Bartley, que así se llamaba, nunca volvió a tener su parecer normal. Su piel siguió siendo amarillenta, arrugada, y con el aspecto de un pergamino antiguo.”1

A causa de su desobediencia, Jonás se enfrentó a un viaje verdaderamente infernal. Si durante ese tiempo estuvo conciente en todo momento, no lo sabemos. Pero en los instantes en que lo estaba, con seguridad hizo una cosa: ¡oró! En Jonás 2:3 al 6, leemos: “Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, y me rodeó la corriente; todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos; mas aún veré tu santo templo. Las aguas me rodearon hasta el alma, rodeóme el abismo; el alga se enredó a mi cabeza. Descendí a los cimientos de los montes; la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre”. En su desesperación, Jonás clamó al Señor: “Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. Los que siguen vanidades ilusorias, su misericordia abandonan. Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová” (así leemos en los vers. 7 al 9).

Y en ese momento de angustia, Jonás pudo experimentar el significado del pasaje del Sal. 50:15: “E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás”. ¡Amén!

 

70 semanas (1ª parte)

70 semanas

(1ª parte)

Autor: Norbert Lieth

«Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón» (asi dice Apocalipsis 13:11). Veremos en este mensaje que la segunda bestia es el falso profeta, que utiliza su poder, autoridad e influencias, para promocionar al Anticristo.



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PE1762 – Estudio Bíblico
70 semanas (1ª parte)



Hola amigos! Como se ha dicho, muchas veces escuchamos: “Pero, la Biblia también está escrita por personas”. Entonces, nos preguntamos: ¿Hay pruebas sólidas de que esto no es así? ¡Sí, las hay! La revelación bíblica de las 70 semanas, en el libro de Daniel, es –entre muchas otras- una de las más contundentes. Queremos contemplar más detenidamente los nexos entre las profecías de Daniel, y el discurso de Jesús acerca de los últimos tiempos.

Cuando Daniel habla del “tiempo del fin”, se refiere al retorno de los judíos a su patria, a la gran tribulación, a la restauración espiritual de Israel y al pronto regreso de Jesús. Vamos a leer con atención, y a tratar de retener en nuestra mente, las palabras de Daniel 9:26:“Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones”.

El punto culminante de todos los enfrentamientos de guerra que se sucedan hasta el final, será, finalmente, la última desolación del anticristo. En Daniel 11:35,40,y 45 también se nos habla del tiempo del fin. Allí, también, se menciona que en ese tiempo se levantará el anticristo. El rey del sur y el rey del norte se levantarán contra Israel. El gobernador anticristiano apoyará inicialmente a Israel, pero finalmente lo ocupará. A continuación, en Daniel 12:1,4 y 9, dice que este tiempo del fin será un tiempo de gran tormento para Israel, pero que, en el mismo, Israel verá la salvación, y que, en ese tiempo, muchos en Israel llegarán al conocimiento de la verdad.

Uno de los dos ángeles que le aparecieron a Daniel, preguntó acerca de cuándo terminarían esas “condiciones inauditas” (lo podemos leer en Daniel 12:5 y 6), y se le respondió:“será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas”. Finalmente, en el vers. 13 vemos que se le dice a Daniel:“Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días”. En el Nuevo Testamento, son los discípulos quienes le hacen una pregunta a Jesús y le llevan a hablar sobre los tiempos finales. Así lo leemos en Mateo 24:3:“Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”. Los discípulos se referían al mismo tiempo que describe Daniel: al cumplimiento de la última semana para Israel, al tiempo del final. Así, también, es la respuesta de Jesús, en Mateo 24 y 25, acerca de la pregunta de los discípulos, en la cual, principalmente, diserta sobre el tiempo final.

En Daniel 9:27 se habla de un pacto de 7 años, el cual el gobernador anticristiano hará“con muchos”del pueblo.“Y por otra semana confirmará el pacto con muchos(quiere decir con la mayoría judía); a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda…”En vez de que sean traídos los sacrificios, se llevará a cabo la muchedumbre de la abominación. Jesús dice lo mismo en su discurso del tiempo final, en Mateo 24:12:“… y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”. Esto se refiere principalmente al pueblo judío. La “mayoría del pueblo” fue dispersada por todo el mundo en el 70 d.C. En Lucas 21:24, vemos que Jesús vio esto de antemano, y dijo:“Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan”. Ya que el anticristo realizará un pacto con la mayoría del pueblo, Israel necesariamente, en ese tiempo, deberá haber vuelto a la tierra de sus padres.

Daniel escribe, en el cap. 9, vers. 27, acerca de la“muchedumbre de las abominaciones”en medio de la gran tribulación: “… a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador…”. Ya que según Daniel 12:1,4,7,9, y 11, la muchedumbre de la abominación se refiere claramente al tiempo final, no se puede haber cumplido nada primeramente en el pasado y, por eso, pertenece a la séptima semana. Jesús anuncia lo mismo que Daniel, en Mateo 24:15: “Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)…” El Señor relaciona claramente esta abominación desoladora con el tiempo final, al decir: “Por tanto, cuando (o sea, al mismo tiempo de esta abominación)… (y concluye en el vers. 21, diciendo)… habrá entonces gran tribulación…” Y, luego, también dice, en los vers. 29 y 30: “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá… Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo… y verán al Hijo del Hombre viniendo”. Según este texto, no se trata de lo sucedido en el año 70 d.C., sino de la tribulación que sucederá poco antes de su venida.


Principalmente, es el evangelista Lucases quien relata sobre el discurso de Jesús acerca de la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. En el cap. 21, vers. 6, cuando le hablan del templo preciosamente adornado, Jesús dice: “En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida”. Eso llevó a los discípulos a hacer una tímida pregunta: “Maestro, ¿cuándo será esto (la destrucción del templo)? ¿Y qué señal habrá cuando estas cosas estén para suceder?”.

En el evangelio de Lucas, el Espíritu Santo deja de lado la pregunta de los discípulos sobre el tiempo final. Por eso, en su respuesta, el Señor tampoco menciona ninguna “abominación desoladora” y ninguna “gran tribulación”, sino que se basa en Daniel 9:26, cuando dice: “Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo. Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan” (así leemos en Lucas 21:20 al 24).

Mateo 24:3, en cambio, describe principalmente la gran tribulación del tiempo del fin. Por eso, en el Evangelio de Mateo la pregunta de los discípulos también es más amplia, preguntando también por ese tiempo: “Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”. En su respuesta sobre la pregunta acerca del tiempo del fin, en el vers. 15, el Señor menciona la abominación desoladora: “Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)…”


Daniel 12:1, describe esta tribulación venideracomo un tiempo de angustia, como nunca ha habido antes: “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro”. Jesús habla también de esta gran tribulación, de la misma manera que el profeta Daniel, en Mateo 24:21: “porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá”.


En su Angustia me Buscarán

En su Angustia me Buscarán

Autor: Herman Hartwich

Cuando todo parece estar bien, es fácil olvidarse de Dios. Él nos habla suavemente a través de su palabra, luego, un poco más fuerte a través de la consciencia, pero lo útlimo y más fuerte es a través de la conciencia. ¿Cómo te está hablando a tí?



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PE1746 – Estudio Bíblico – En su Angustia me Buscarán



Amigos, es un gusto estar con ustedes a través de este medio de comunicación.

Dios habla suavemente por la palabra y nosotros no escuchamos. Entonces, Dios tiene que hablar un poco más fuerte, a través de la conciencia, pero, como suele pasar, muchas veces la consciencia está cauterizada o dormida. De esta manera, Dios tiene que hablarnos a gritos a través de la tragedia. Y es una triste realidad que encontramos a diario en nuestra sociedad.

Está claro que deseamos vivir de espaldas a Dios, para no sujetarnos de los valores morales y éticos que él ha establecido en su palabra. De esta forma no vivimos bajo el dominio absoluto, que, en definitiva, sería el estado ideal de dicha, de paz, y de felicidad. Qué triste es que seamos tan insensatos. Qué triste que teniendo todo a la mano para ser felices y gozar de paz total y de bienestar en el interior, no lo tomamos. Qué triste que nuestro gran Dios y creador, sea desechado por todos nosotros.

Está claro que en definitiva, somos conscientes de nuestra suciedad, de nuestra hipocresía, de nuestra falsedad. Por ello huimos, dice la Biblia:“huye el pecador sin que nadie lo persiga”No queremos vernos ante la santidad de Dios, pues, sino tenemos que arrepentirnos y eso sería muy difícil, humillante. La gente no quiere pasar por una experiencia de este tipo, sino fácil, agradable.

Dios es maravilloso, el se interesa por tí. En este momento el Señor se acerca a tí. Tal vez estés solo; esta es la oportunidad de sincerarte contigo y con Dios.

El pueblo de Israel, en reiteradas ocasiones tenían experiencias vivas, reales, sobre el amor de Dios y sus poderosas obras; victorias extraordinarias, que escapaban a la posibilidad de ser humanas. Estas se correspondían con el poder y amor de Dios. A pesar de tener ese contacto con Dios, de ver, de palpar, de participar de esas obras extraordinarias con DIOS se alejaban de él. Cuando todo les iba bien, cuando parecía que habían conquistado cierto estado, entonces, se alejaban de Dios. Dios entonces, entristecido, tenía que llamarles la atención. Este, solo podría ser a través de pruebas, solo podría ser a través de cosas que les hicieran volver en sí, que reaccionaran. ¿Conoces esto en tu propia vida? Que Quizás cuando todo te va bien dejas a Dios a un lado, confías mucho en tu poder, en tu capacidad, en tu profesionalidad, en tus recursos, entonces, Dios tiene que hacer un llamado de atención. A veces sobre vienen a nuestras vidas tragedias, pruebas duras, cosas que nunca soñábamos ni las esperábamos. La historia de Israel se repetía de generación a generación. ¿Te resulta conocido esto?

Hay un versículo muy interesante que habla acerca de esta apostasía acerca de Israel. El profeta Oseas que transitó entre 600 y 7600 años antes de Cristo, culminando el capítulo 5 de su profecía, Dios dice, a través de él:“Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.”¡El viene a tí! ¿Cuántas veces viene Dios a tí? Cuantas veces sean necesarias; y, en cuanto al pueblo de Israel, hasta que reconozcan su pecado. Querido amigo, querida amiga, él se va a acercar a tí, tantas veces como sea necesario, hasta que tú reconozcas tu pecado. Yo lo viví! Esto es: hasta que Irsael busque su rostro. Cuando queremos hablar con una persona, entonces buscamos su rostro. No hay cosa que nos moleste más, que cuando hablamos con alguien, nos evite la mirada. Que nos de vuelta el rostro. Porque cuando nos dan vuelta el rostro tenemos la conciencia mala, no podemos dar la cara. Hoy algo que interfiere en nuestra relación con Dios. Ese algo, es nuestro pecado. Si nosotros nos arrepentimos de nuestros pecados, podemos mirar cara a cara a Dios, podemos poner nuestro rostro delante del Señor. Si no lo haces hoy, si no lo puedes hacer, quizás tienes que llegar a lo que tú no quieres y es como lo dice el versículo de Oseas:“en su angustia me buscarán”.Muchas veces la gente se da el lujo de postergar y dejar pasar su decisión por Dios, esa reconciliación con Dios y llegar al punto en el que Dios tenga que llamarlos a través de la angustia. ¿Quién quiere y desea la angustia? No hay dinero, posición social, ni religiosidad inclusive, ni profesionales capacitados que puedan quitar la angustia. Solo lo puede hacer el poder de Dios y el arreglo de nuestras cuentas con él.

Es maravilloso como dice Dios a través del profeta Isaías cuando les dice: Ustedes están cubiertos de pecado, ustedes están enfermos, desde la cabeza hasta la punta de los pies. Ustedes están realmente contaminamos pero… vengan a mí. Les estaba ofreciendo el perdón gratuito y total de sus pecados. Jesús vino a esta tierra como él mismo lo declaró:“Vine a esta tierra a buscar y a salvar lo que se había perdido”.Quién de nosotros no estaba perdido? ¿Quién de nosotros puede decir: Yo no necesito de Jesucristo? Él mismo también afirmó que quien en él cree no es condenado pero, el que no cree en él, ya ha sido condenado.

Puedes creer en él. Creer es más que consentir que Cristo vino y murió en una cruz. Es apropiarse de esa obra redentora en la cruz. El apóstol pablo dice: Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de Jesucristo. ¿Tienes esta paz en tu corazón, este estado de decir “estoy bien con Dios”? Acércate al Señor ahora en una sencilla oración, acércate a él, pídele perdón por tus pecados y prométele ser fiel a él.