Las lágrimas del alma


Autor: Herman Hartwich

El Espíritu Santo es como el gran consolador, que puede limpiar tus lágrimas, que puede cambiar tu noche en día, tu tristeza, tu negrura en luz y alegría. Jesucristo es la esperanza de vida.


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PE2035 – Estudio Bíblico
Las lágrimas del alma



Qué tal mis amigos es un privilegio para mí maravillosos estar junto a ustedes en este medio, les saludo en el nombre maravilloso de nuestro señor Jesucristo quien da vida, a todos aquellos que creen en él, que le reciben como señor y salvador. Quisiera compartir las palabras del evangelista Mateo, que registra en el capítulo 23 en el versículo 37 y son palabras de Jesucristo cuando dijo cuando llegaba así a la ciudad de Jerusalén, y exclamó así: ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!

Muchas veces hablamos de las lágrimas del alma y pensamos en cuántas veces Cristo ahogaría su alma en llanto sin que sus ojos vertieran lágrimas cuántas veces su corazón sangraría sin estar herido su cuerpo bueno esto realmente me lleva a pensar en las palabras de Isaías y cuando describe al mesías al siervo sufriente en el capítulo 53 de su profecía que lo voy a leer rápidamente que dice así: Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. En primer lugar pensemos en las lágrimas compasivas.

La Palabra de Dios dice en los evangelios por ejemplo Mateo 9:36 que al ver Jesús a las multitudes tuvo compasión de ellas porque al estar separadas y dispersas como ovejas sin pastor. No es este el mismo cuadro del mundo que vemos hoy en nuestros días? Hay muchas personas desamparadas y dispersas, cada día más nos asombramos, son millones y millones. De personas que parecen que no saben a dónde van. Que no tienen ancla en donde afirmarse, que no tienen refugio que las proteja. No tienen una brújula para orientarse, como que vagaran, en el mar de la vida, yo suelo sentarme a veces en una gran avenida en la que transita mucha gente, y observar el rostro de la gente, observar sus caras y realmente cada día me aflige más, el corazón. Un gran pesar hay en mi alma, por esa ausencia de gozo, de paz de felicidad que revelan sus rostros. A esas personas podemos decirles: Cristo es el buen pastor. Y el buen pastor dice la biblia su vida da por las ovejas. Él es la roca eterna de los siglos. El mejor, el único refugio para todos nosotros.
En una ocasión Cristo estuvo al lado del sepulcro de Lázaro y viendo la tristeza que tenían los corazones de sus hermanas, y de los amigos de Lázaro dice que Jesús lloró allí. En este mismo momento, en el que estamos presentando este mismo programa, ahora, en este mismo momento, hay muchos hogares cubiertos por el manto negro del luto de la tristeza, del dolor, vidas desalentadas, a ustedes, yo quiero decirles mis amigos, que el señor quiere enjuagar sus lágrimas, el señor quiere salvarles, quiere restaurar lo que el mundo le ha estado robando, lo que el pecado le ha estado robando Jesús se compadece de ti, y te ofrece el perdón, el alivio, la libertad. Pero vayamos ahora también a las lágrimas, pensemos ahora en las lágrimas cuántas lágrimas ha producido el pecado, desde el niño más pequeño al joven todos, experimentamos muy pronto en esta vida, las lágrimas por nuestro pecado.

Las lágrimas que traen nuestros errores, el profeta Jeremías deseaba que sus ojos fueran fuentes o como ríos para llorar por los pecados de su pueblo, el corazón tierno de las madres lloran por los pecados y por los vicios de sus hijos ahora qué tanto hemos llorado por los pecados de nuestro pueblo? Nuestros pecados, tengo el gozo de tener una cantidad, de hermanas en nuestra congregación que cada miércoles por medio se reúnen hermanas mujeres de distintas congregaciones para orar, por sus hijos, por los hijos de sus amigos, y familiares, por orar por los chicos y por los jóvenes de la ciudad, que están siendo presa del pecado, y que les trae tanto dolor, tanto dolor a sus vidas, a sus familias, cuando el pecado nubla nuestro horizonte y cuando de nosotros brotan lágrimas de nuestros ojos, de nuestra alma y de nuestro corazón recordemos que si nos arrepentimos de nuestros pecados y nos acercamos con humildad a Dios, él nos perdonará y nos recibirá al momento el salmista David decía, porque no quieres sacrificios que yo lo daría, no quieres holocaustos; los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado y dice: al corazón contrito y humillado no despreciarás tu oh Dios.

En tercer lugar veamos las lágrimas por la rebeldía Cristo lloró sobre Jerusalén como veíamos hace u momento. Lloró a la ver el pecado y la rebeldía del corazón y entonces dijo: Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados, cuántas veces te he querido juntar como la gallina junta a sus polluelos debajo de sus alas y no quisiste. Muchas veces yo he deseado saber exactamente el tono de voz que el Señor Jesús habrá usado en ese momento. No hay manera de saberlo. Solo podemos decir que brotaron de un corazón amante, tierno, compasivo, cuántas veces Cristo ha deseado protegerte a ti mi amigo, mi amiga y tú no has querido, cuántas veces te ha ofrecido su amor, su perdón y tu lo has rechazado. Te ha ido bien por esto? Te ha ido bien? De seguro que no. Pero el señor también derrama lágrimas de ira santa hay que tener mucho temor de clasificar por ira santa la ira motivada por el orgullo y pasiones mundanas. Estas lágrimas de simple ira diabólica son como ácido que corroe y envenena nuestro ser pero un ejemplo de ira santa la tenemos cuando Jesús, echó a todos fuera del templo a todos los que habían transformado el templo en un mercado cuando era casa de oración. Entonces dice: mi casa es casa de oración y ustedes la han hecho cueva de ladrones. Y doy gracias a Dios por mi congregación, y por muchas otras congregaciones que no son mercados.

Lamentablemente vivimos en una época en la que se ha mercantilizado todo se ha transformado todo en un mercado y se trafica o se lucra mejor dicho con la necesidad de la gente pero, yo doy gracias a Dios por aquellas congregaciones y aquellos siervos de Dios que nada venden, sino que la obra se sostiene con el amor y la gracia porque el señor nos enseña que de gracia hemos recibido y debemos dar de gracia. Muchas personas se sorprenden al ver que no pedimos. Para bendecirles. Que no pedimos dinero sino que les pedimos que se entreguen de corazón porque cuando las personas se dan de corazón se dan todos, y sea dan todos para Dios. Mis amigos en este tiempo cuando las congregaciones o cuando los líderes lucran con la tristeza y la necesidad con la angustia de la gente, a mí me da tristeza. Lágrimas de ira me indignan Jesús también se indignó por ello. Y vamos por último las lágrimas de gozo, indudablemente, Cristo vertió sus lágrimas de gozo en su corazón cuando vio la alegría y la satisfacción de los 70 discípulos cuando regresaron a él trayendo informes de los esfuerzos evangelizadores, y misioneros.

La Palabra de Dios nos dice que hay gozo en los cielos cuando hay un pecador que se arrepiente y vaya que yo tengo gozo cuánto más en el cielo cuando veo a un hombre o a una mujer que estaban perdidos y desesperados rotos sus matrimonios, su familia dispersas y cuando vienen a Jesucristo, el Señor restaura sus vidas! Es maravilloso, maravilloso, se dice que la perla es producida por el dolor que causa un granito de arena en alguna ostra. Ese cuerpo de la ostra secreta una sustancia blanquecina que va envolviendo ese granito de arena y así no molestarle y ahí se va formando la perla. Estimada, costosa, yo creo que las lágrimas son como perlas, o diamantes producidos por el dolor la tristeza el gozo, la alegría. Mis amigos, quizás ahora estás experimentado dolores. Llora, llora si es necesario por tu pecado o llora de gozo por el perdón que el señor te ofrece en esta hora y vas a sacar ricas perlas en tu vida. Ricas joyas que van a adornar tu vida. Bendecir tu vida. Mis amigos: yo les deseo profundamente que si sufren recuerde siempre que el espíritu santo es como el gran consolador, que él puede limpiar sus lágrimas, que él puede cambiar su noche en día, su tristeza, su negrura en luz y alegría, venga a Jesucristo. Venga a Jesucristo que él es la esperanza de vida. Yo se lo puedo asegurar. Por mi propia experiencia y por mi propia autoridad que es la propia palabra de Dios.

70 semanas (2ª parte)

70 semanas

(2ª parte)

Autor: Norbert Lieth

«Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón» (asi dice Apocalipsis 13:11). Veremos en este mensaje que la segunda bestia es el falso profeta, que utiliza su poder, autoridad e influencias, para promocionar al Anticristo.



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PE1763 – Estudio Bíblico
70 semanas (2ª parte)



Queridos amigos, en Apocalipsis 12, también reconocemos claros paralelismos con el libro de Daniel. Vemos:

*cómo el pueblo judío, nuevamente, se encuentra en el centro de la historia de la salvación,
*cómo aparece el arcángel Miguel y destierra a Satanás y a sus demonios de las esferas celestiales,
*cómo Satanás descarga toda su ira sobre esta tierra,
*cómo Satanás persigue cruelmente al pueblo judío,
*cómo un remanente judío escapa al desierto en este tiempo, y es preservado por Dios, y
*cómo Israel, finalmente, es salvo.

Este tiempo de angustia pertenece, por lo tanto, al tiempo en el cual el pueblo judío es salvo, lo que hasta ahora no ha sucedido. Ésa es, seguramente, una explicación de por qué la gran tribulación, de la que hablan Daniel y Jesús, no pertenece a otro tiempo que al de poco antes de la venida de Jesús, el cual se describe en Apocalipsis y en el Evangelio de Mateo.

Daniel, en el cap. 7, vers. 13, ve la venida del Hijo del Hombre en las nubes:“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él”. De la misma forma, Jesús habla sobre su venida como Hijo del Hombre, en Mateo 24:27, y 29 al 30:“Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. … E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

La denominación“Hijo del Hombre” es tomada de la profecía de Daniel, en el cap. 7, vers. 13. Siempre se encuentra en relación con Israel, así como las 70 semanas también se refieren a Israel. La encontramos aproximadamente 80 veces en los cuatro evangelios; solamente 30 veces en el Evangelio de Mateo (el evangelio para los judíos), y una vez en la carta a los Hebreos (cap. 2, v. 6), en el cual se trata de una cita del Salmo 8:5. Además, hay que tomar en cuenta que la carta a los Hebreos se dirige, en primer lugar, a la línea de los judíos (hebreos). En cambio la denominación“Hijo del Hombre”no se encuentra ni una vez en las cartas de Pablo, el apóstol del mundo de los gentiles. Recién en el libro de Apocalipsis es utilizada nuevamente. La introducción del último libro de la Biblia, comienza utilizando este nombre para Jesús, y de ahí, también, sabemos lo que describe el Apocalipsis: la restauración de Israel y la segunda venida del Hijo del Hombre; el cumplimiento de la última semana. Leemos en Ap. 1:13:“… y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre”.

A Daniel se le dice claramente, en el cap. 9, vers. 24, que las setenta semanas incumben exclusivamente a su pueblo:“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad”. Las declaraciones de Jesús sobre los tiempos finales, en Mateo 24:30, van en la misma dirección:“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra”. Otras traducciones agregan:“… y se golpearán el pecho”.


“Todas las tribus de la tierra”
se refiere a Israel, y pienso que esto también tiene su paralelo en Apocalipsis 1:7:“He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén”. Las “lamentaciones de todas las tribus”, también las encontramos en el Libro de Zacarías, cap. 12, vers. 10 al 12: “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito. En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadadrimón en el valle de Meguido. Y la tierra lamentará, cada linaje aparte…” ¿Quién es el que habla aquí? Sin duda el Dios todopoderoso (Jehová). Sólo Él tiene el poder de derramar el Espíritu de Dios (acerca de esto podemos ller Juan 15:26; Hechos 1:7 y 8; y Joel 3:1).

Este Dios, por lo tanto, habla primeramente sobre sí mismo y dice que Israel verá al que han traspasado y, al mismo tiempo, al “Hijo unigénito”. Es una prueba más de que Dios Jehová y el Hijo son uno mismo. Esto también lo aclara Apocalipsis 1:7 y 8: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén. Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (y también podemos comparar con cap. 21:3). Jesús vuelve en las nubes (así se dice en Daniel 7:13; y en Mateo 24:29 y 30). Y entonces le verán los que le traspasaron, según la declaración de Zacarías. Éste que regresa se presenta como el omnipotente, el que es y el que era, y el que ha de venir. Jesús es desde la eternidad, estuvo, en el tiempo, como hombre entre nosotros, y volverá.


“Golpearse el pecho”es una exteriorización de aflicción, lamentación y arrepentimiento, exactamente como lo hizo el publicano en Lucas 18:13: “Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ¡Dios, sé propicio a mí, pecador!”.

En Mateo 24:32 y 34, leemos: “De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”.

“Esta generación” puede significar tribu, raza, nación, pueblo o generación. La mayoría de los expositores son de la opinión de utilizar la traducción “pueblo”. Eso también coincide con el contexto de Mateo 24. Israel no se hundirá, a pesar de la doble condenación y “maldición” (como lo podemos ver en la higuera).


Las tres menciones de la higueraen los evangelios son un triple mensaje que ejemplifica la historia y el futuro de Israel. La higuera en Lucas 13:6 al 9 demuestra la infertilidad de Israel, después que el Señor había obrado tres años entre ellos. La higuera seca por la maldición del Señor en Mateo 21:19, muestra el desecho de aquella generación de Israel, para la cual ya no había retorno. La higuera que rebrota en el discurso de Jesús sobre los últimos tiempos, en Mateo 24:32, indica un renacer de Israel al final del tiempo, poco antes del surgimiento del reino mesiánico.

Mateo 24:3, nos dice: “Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” Con esta pregunta, los discípulos no querían saber acerca de la cuestión del fin del mundo, como Lutero tradujo equivocadamente, sino acerca de las señales del fin de este tiempo y el establecimiento de un nuevo tiempo, el tiempo del reino mesiánico. Otras traducciones dicen más acertadamente: “… culminación del tiempo”, o “… culminación de este tiempo”. El nuevo despertar de Israel, es una señal de que vamos hacia un nuevo tiempo y que Jesús pronto volverá para levantar su reino sobre esta tierra. Charles H. Spurgeon (que vivió entre 1834 y 1892), escribió en su época: “Creo que no estamos valorando lo suficiente el significado de la restauración de los judíos. No pensamos lo suficiente en eso. Pero, ciertamente, si hay algo que la Biblia promete, es eso”.