Sin nombre, sin Padres, sin patria. – PARTE II

Título: Sin nombre, sin padres, sin patria.  Parte 2

Autor: Irene Svast
EA343

La segunda parte de esta historia conmovedora, la historia de Irene Svast. Cuenta también a quién va dedicada la segunda parte de su libro.


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Receta: Ensalada de coliflor



Entrevista con Irene Svats Parte II

Sandra: Amigas continuamos una historia que bueno, ha comenzado que está recién en la niñez de Irene, una niñez que tiene tanta intensidad, quizá como todos sus años de adulta. Quería preguntar bueno una vez después de que ella nos contó que esas mujeres reconocieron su fotografía en un refugio y le envían la carta a su padre, qué es lo que ocurre, este padre recibe las cartas, él estaba vivo todavía? Cómo sigue la historia?

Irene: Si, mi padre sobrevivió la guerra y después de la guerra el llegó a una ciudad y en el este de Rusia ya había averiguado esa dirección en donde yo me encontraba. Mi papá y él pensaba que toda su familia se unía en esa dirección que él había recibido. Pero todos habían muerto, solamente quedaba yo. Y cuando él recibió estas cartas, el entonces en el primer momento no podía creer que yo era su hija. Porque no me vio más durante tanto tiempo y ya más o menos habían pasado 3 años. Yo había cambiado y él dudaba que yo fuera su hija. Entonces las cartas seguían, iban y venían a través de la correspondencia, y esta señora que había escrito a mi papá me había llevado consigo al refugio. Y ella lo iba confirmando en muchos detalles pequeños que yo era y soy la hija de él, porque esta señora había sido amiga de mi mamá, y sabía muchos detalles. Pero demoré más o menos un año para poder llegar a donde estaba mi papá. Mi papá estaba en Alemania y el necesitaba tener una confirmación de una casa un apartamento, un lugar fijo para poder recibirme a mí. Yo llegué por fin a lo de mi papá, y ay tuve la edad para ir a la escuela pero yo era una niña muy rebelde, claro por todo lo que había vivido. Pero llegó el momento en que yo misma pensé que eso tenía que cambiar tenía 14 años cuando una amiga me invitó a un campamento. Y en ese campamento todas estas dudas me fueron aclaradas, y realmente Dios puede cambiar una vida, puede hacer cosas nuevas, y sí es realidad este aceptar a Jesús como Salvador, y entonces se me fue dada una palabra que está escrita en la Biblia y que dice así: Jesús dice: mis ovejas oyen mi voz, y las conozco y me siguen y yo les doy vida eterna y no perecerán jamás. Ni nadie las arrebatará de mi mano. Y la verdad y la realidad de esta palabra la vivo hasta hoy en muchas situaciones.

Sandra: Qué bueno es Dios, estaba pensando en su fidelidad, cuando tus padres cristianos, luego ocurre esta catástrofe que luego desune a la familia y sin embargo Dios llega de todos modos a tu vida, primeramente a través de esta señora en el refugio que era un contacto también de una mujer cristiana, y luego a través de estas amigas adolescentes que te invitan al campamento, pero Dios estuvo presente allí, en cada etapa de la vida, en cada paso Dios no te abandonó sino que estuvo allí, siempre al lado, cuidando cada detalle no? Bueno muy bien vamos a seguir compartiendo esta historia que se está poniendo muy buena ahora porque cuando llega Dios a la vida de alguien todo, todo ese sesgo de tristeza cambia y hay una esperanza nueva.

Sandra: Una mujer sin nombre, sin padres y sin patria, es la historia de Irene que nos está acompañando desde hace algunas secciones ya compartiendo esta historia que es bien interesante, comienza realmente parecido a una tragedia, pero ya llegamos al momento del mejor punto me parece realmente porque ella ha conocido a Jesús como su salvador. Qué pasa luego de que Irene conoce a Jesucristo como Salvador?

Irene: claro si, ha cambiado mucho mi vida, no de un día al otro yo cambié pero, yo tuve otros intereses. Mi padre volvió a casarse, esta señora no era tan creyente pero yo si, yo seguía en la Iglesia, hice trabajo con los niños y también me bauticé. De ahí en adelante yo siempre me junté con los cristianos. Y de esta forma en un campamento conocí a mi esposo, y en nuestra vida de matrimonio la base fue seguir a Cristo, y testificar de su nombre.

Sandra: Sin dudas vamos a hablar de esa familia porque me parece bien lindo de ver como Dios puede transformar todo lo desecho, de ver cómo se ha desecho toda una familia en algo nuevo, en algo lindo y vamos a hablar de la familia nueva de Irene. Pero quería preguntarte qué pasa con esa mochila de recuerdos, qué pasa con esa historia, si pesa mucho, si hay momentos de pensar, de recordar de llorar, o es algo qué pasó.

Irene: yo puedo testificar que con esta comunión con Jesús, de esto de entregar todo a él, yo fui sanada totalmente completamente hasta los subconsciente. Puedo testificar que ahora soy una persona alegre, contenta y cuando yo leo este libro yo lo puedo leer para otros, sin amargura, sin culpar a otras personas no tengo que llorar sino que yo estoy agradecida y contenta de cómo Jesús puede realmente librar,

Sandra: Cuando llegaron tus 35 años, quizá ya casada o con hijos no sé, te pusiste a pensar en la edad de tu mamá, y como hubiera sido en ese momento en que murió y demás?

Irene: No realmente no. No recién cuando mis hijos eran ya grandes, ahí me puse a penar porque recibí las cartas, y también las que encontré en las pertenencias de mi papá que dejó cuando falleció. Pero en este momento descubrí que no puedo callarme, que tengo que escribirlo, todas estas vivencias,

Sandra: Con qué objetivo Irene?

Irene: para llegar a personas que quizás viven las mismas tragedias, y porque hoy día también acontecen trantas catástrofes, porque mi segundo libro, la segunda parte que escribí, hace dos años atrás en el año 2004 cuando el Tsunami, esas catástrofes vivían esas personas en Tailandia y Asia. Y ahí también en los hospitales vimos todas las fotos, y las fotografías de los niños que han perdido a sus padres, y por eso yo dediqué este segundo libro a estos niños. Y este libro tiene el título con nombres, con padres y con patria.

Sandra: Especialmente con Padre no?

Irene: Si, si.

Sandra: Bien lindo, este final que no es el final, a lo mejor viene un tercer libro no? Lo cierto es que Irene ha sabido capitalizar, esta vida ha sabido preguntarle a Dios no tanto el por qué, sino para qué.

Muy bien Irene, lo último que te quiero preguntar es cómo es tu vida hoy que nos cuentes acerca de tu ministerio de tu familia, cuántos hijos, en fin…

Irene: bueno soy casada y tenemos tres hijos varones y 6 nietos y también a ellos les cuento mi historia, y es mi deseo que todos mi oyentes, mis lectores pero también mis oyentes, puedan recibir esa enseñanza de la fe en Jesús, es mi deseo que en todas las situaciones bajo todas las circunstancias, confiemos en Dios. Y que contamos también en situaciones complicadísimas, que Dios sí puede obrar y actuar en nuestra vida. Y yo deseo a todos ustedes la bendición de Dios.

Sandra: Muchísimas gracias Irene nos bendice mucho escuchar una historia así, porque nos ayuda a valorar todo aquello que sí tenemos y cuando hemos pasado por situaciones difíciles como en tu caso también podemos ver la mano de Dios extendiendo la oportunidad de mostrar una vida nueva y diferente. Muchísimas gracias y que Dios te bendiga a ti.

 

Sin nombre, sin padres, sin patria. - PARTE I
Mujeres de La Biblia

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