¿Será aburrido estar en el cielo?


Autor: Mark Hitchcock

En cuanto al cielo existen las nociones más diversas. Lamentablemente, algunas no son muy halagadoras. Y más de uno se pregunta: “¿Qué haremos en el cielo?” He aquí una respuesta.

 


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PE2140 – Estudio Bíblico
¿Será aburrido estar en el cielo?



Amigos, ¿cómo están? Nos preguntamos hoy: ¿Será aburrido estar en el cielo? En cuanto al cielo existen las nociones más diversas. Lamentablemente, algunas no son muy halagadoras. Y más de uno se pregunta: “¿Qué haremos en el cielo?” He aquí una respuesta.

Esta pregunta, a menudo formulada, tiene muchos matices. “¿Habrá fútbol en el cielo?” – “¿Podré jugar al golf en el cielo?” – “¿Estaré todo el día sentado en una nube, tocando el arpa?”
La mayoría de las personas parecen considerar el cielo como un lugar de inactividad y de aburrimiento sin fin.

Los niños tienen una opinión muy clara del cielo. Algunos han contestado a la pregunta: “¿Qué haremos en el cielo?” de la siguiente manera: “¡Allá podremos hacer lo que queramos!” – “Podremos comer golosinas sin engordar, ni tener agujeros en los dientes.” – “¡Podremos patinar en agua el día entero!”, opinó un ingenioso niño de seis años de edad. Cuando se le preguntó qué era el patinaje en agua, sonrió tímidamente y respondió: “¡Ya lo verá!”

“Podremos quedarnos levantados el día entero y la noche entera, y los padres no nos podrán enviar a la cama, porque allá no existen – camas. Pero, padres hay.” – “Le ayudaremos a la gente en la tierra a ser más inteligente.” – “Tocaremos el arpa el día entero, nos guste o no.” – “Tendremos que dibujar nubes.” – “La mayor parte del tiempo trataremos de secarnos, ya que en el cielo siempre parece estar lloviendo.”

Antes de meditar en lo que haremos en el cielo, me parece importante concientizarnos primero de lo que no haremos allí.
Medite en ello. Nunca pecaremos, no cometeremos errores, nunca tendremos que confesar pecados, ni tendremos que reparar o cambiar algo (no habrá grifos de agua que goteen, ni lamparillas que se quemen, ni reparaciones que hacer en el automóvil). Nunca tendremos que ayudar a otros, ni defendernos, ni disculparnos, ni sentirnos culpables, ni luchar con el diablo o sus demonios, ni propagar el evangelio de Jesucristo, ni experimentar sanidad, rehabilitación, soledad, depresión o cansancio.

Si bien la Biblia no nos comunica tanto como nos gustaría saber de lo que haremos en el cielo, ella enfatiza un mínimo de seis actividades principales. Estas seis cosas nos dan una idea general, una descripción de actividad básica de lo que haremos.
En Estados Unidos existen unas 40.000 profesiones diferentes. Sólo un pequeño porcentaje de los ocupados está muy conforme con sus áreas de responsabilidad. Hay problemas personales, salarios insuficientes, horas de tareas rutinarias y monótonas, etc.
Pero, todos estos problemas serán asunto del pasado cuando, en el cielo, cada uno cumplamos nuestras tareas.

Echemos una rápida mirada a las seis actividades principales que el Señor tiene preparadas para nosotros en la casa del Padre. Si bien estoy seguro que no abarcan todo lo que el Señor nos tiene preparado, nos pueden dar una idea general.

Cantar y adorar a Dios (en Ap. 4; 7; 11; 14; 15; y 19 se nos habla de esto). Robert E. Coleman, cuenta la siguiente y simpática historia: “En algunos monasterios medievales, en los que se practicaban las costumbres del templo israelí, una de las reglas era que los himnos de alabanza a Dios nunca debían cesar. Cuando uno de los monjes dejaba de cantar, otro continuaba. Así el canto alegre se hacía oír día y noche. Un día, un grupo de atacantes nórdicos invadió un monasterio. Sin misericordia, mataron a los monjes, incluyendo a aquel que justamente estaba cantando. Pero, un monje pudo escapar, escondiéndose en un lugar inaccesible, en el cual los atacantes probablemente no lo habrían hallado. Pero, cuando escuchó que el canto había sido interrumpido, instintivamente comenzó a cantar, delatando así su escondite.”

De igual modo será en el cielo. Es un lugar de gozo sin trabas y espontáneo, de adoración sin fin. También aquellos que en la tierra no tengan talento musical, en el cielo podrán cantar con entusiasmo. El cielo es un lugar en el cual se le cantará alabanzas al Cordero, y al nombre de Aquél que está sentado en el trono.

Servir (de esto leemos en Ap. 1; 7; 19; y 22). La Biblia dice claramente que serviremos al Señor eternamente, pero no nos dice con exactitud en qué consistirá este servicio. Sólo sabemos que como creyentes-sacerdotes serviremos eternamente en la presencia de Dios.

Gobernar (diversos pasajes en Mt. 25; Lc. 19; 1 Co. 6; 2 Ti. 2; Ap. 3; 20; y 22 nos hablan de esto). El pueblo de Dios reinará por siempre con el Señor sobre el nuevo cielo y la nueva tierra, como siervos-reyes. Juzgaremos a los ángeles. Tampoco en este punto se nos da detalles. La descripción concreta de nuestras tareas recién la recibiremos en el cielo.

Estar en comunión (lo leemos en 1 Jn. 3; y en Ap. 22). ¿Alguna vez se ha preguntado cómo sería pertenecer a una congregación perfecta? En el cielo lo sabremos. La comunión en el cielo será maravillosa – primeramente con nuestro maravilloso Señor, con quien tendremos un trato de íntima familiaridad, y segundo unos con otros.

En el libro El viaje del Peregrino de John Bunyan, se le pregunta a Cristiano por qué su deseo de llegar al cielo es tan grande. Él contesta: “Allí tengo la esperanza de ver vivo al que muerto colgaba en la cruz; y allí espero deshacerme de dentro de mí de todas aquellas cosas que hoy me enfadan; dice que allí no hay muerte, y viviré en una comunión del tipo que más me gusta.” Cristiano añoraba el cielo para estar con Cristo, para ver a Aquél que murió por él, y para disfrutar de una buena comunión con otros creyentes.

En su canción “Mi Salvador primero que nadie”, del siglo 19, la poeta Fanny Crosby escribió: “Cuando mi proyecto de vida haya finalizado, y yo pase por la marea ascendente, cuando vea la mañana brillante y gloriosa, conoceré a mi Redentor cuando llegue al otro lado, y Su sonrisa sea la primera bienvenida para mí. … A través de las puertas de la ciudad ataviada con atuendo blanco puro me guiará, donde nunca habrá lágrimas. Gozosa participaré en entonar cánticos felices en la eternidad, pero lo que más añoro es ver a mi Redentor.” Estas palabras tenían un significado especial, ya que Fanny Crosby era ciega. Jesucristo fue la primera persona a quien ella vio después de su muerte. ¿Cómo será nuestra relación con el Señor en el cielo? Lo veremos y estaremos con Él. Eso significará felicidad perfecta.

Aprender (de esto leemos en 1 Co. 13:12). Como nunca antes, sabremos todo, pasaremos la eternidad conociendo más sobre la infinita majestad de la persona y de los caminos de Dios.

Ser servidos (Lc. 12:35 al 37 nos habla de esto). No se menciona que los creyentes en el cielo se servirán unos a otros, sino más bien que nosotros serviremos a Dios y que Él nos servirá a nosotros. Dice allí que el Señor de la gloria “se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles.” Como el siervo eterno, el Señor Jesús servirá a Su pueblo y colmará para siempre nuestras necesidades.

Por alguna razón, muchas personas tienen la idea de que el cielo, el lugar de la perfección, será perfectamente aburrido. También hay personas que se imaginan el cielo parecido a los cultos en la tierra. Con la excepción de que nunca terminan. Eso no suena muy atrayente que se diga. Pero, el cielo no será así. Como hemos visto, el cielo será un lugar donde constantemente seguiremos desarrollándonos, creciendo, sirviendo, aprendiendo y descubriendo cosas nuevas.

Aprenderemos cada vez más sobre nuestro infinito Dios, Su maravillosa creación, y los unos sobre los otros, en una comunión perfecta, sin trabas, que será muy diferente a lo que nos podemos imaginar aquí en la tierra.

Peter Kreeft, filósofo-profesor en el Boston College, lo expresa muy bien al decir: “¿Por qué no nos aburriremos en el cielo? Porque estaremos con Dios, y Dios es infinito. Nunca terminaremos de escudriñarlo. Él es nuevo cada día. Porque estaremos con Dios, y Dios es eterno. El tiempo no pasa (un prerrequisito para el aburrimiento); simplemente existe… Porque estaremos con Dios, y Dios es amor. Ya en la tierra, las personas que se aman son las únicas que no se aburren.”

No se deje engañar. El cielo será perfecto, pero nunca aburrido. Nos desafiará y nos entusiasmará a cada momento. Y eso nunca tendrá fin.

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Un pensamiento acerca de “¿Será aburrido estar en el cielo?

  • 5 enero, 2016 at 20:27
    Permalink

    Muchas gracias por la enseñanza basada en la Biblia de como los salvados pasaremos la eternidad en la presencia de nuestro Dios, Salvador y Espiritu.

    Mientras estamos en esta tierra vivamos en la Palabara, y voluntad de nuestro Dios, prediquemos el Evangelio, el arrebatamiento y la segunda venida de Jesucristo.

    Vivamos en, como y a Cristo.

    De cierto que en la nueva crecacion veremos, oiremos y haremos cosas que jamas podriamos haber imaginado, todo alli sera perfecto, santo, bueno y aprobado por el Señor.

    Dios los bensiga siempre.

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