¿Qué clase de fe aprobó Jesucristo?

¿Qué clase de fe aprobó Jesucristo?

Autor: Herman Hartwich

Como ya lo dice el título del programa de hoy… analizaremos ¿qué clase de fe, fue la que Jesucristo aprobó? ¿La de las grandes masa de gente que se maravillaban de sus milagros, y un tiempo más tarde gritaban a viva voz, crucifíquenlo?



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PE1757 – Estudio Bíblico
¿Qué clase de fe aprobó Jesucristo?



La verdad es que hay muchas preguntas, en cuanto a la fe. La gente se pregunta, ¿Qué es la Fe, a quien se dirige la fe, para que tener fe? Pero después de todas las preguntas que surgen, la más importante debería de ser, ¿Qué clase de fe es la que aprobó el Señor Jesús?

Porque siempre que tratamos el tema de la fe, pensamos en Dios, en el hijo de Dios. Ahora, yo quisiera en base al evangelio, y vamos a ver en el evangelio de Mateo, en el capítulo 15, versículos 29 al 31.

“Y pasando Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea, y subiendo al monte, se sentó allí. Y vinieron a El grandes multitudes trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos y los pusieron a sus pies y El los sanó; de modo que la muchedumbre se maravilló al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban restaurados, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel.”Cuando preguntamos, ¿qué clase de fe aprobó Jesús, preguntamos, las fe de las grandes multitudes, esa fe que resulto en Milagros, como dice este versículo 30? La fe esa de la que se maravillaban, y que glorificaban a Dios.

Esta fe que muchas veces parece ejercida por las multitudes, es una clase de fe un tanto rara, porque primero glorificaban a Dios por ver los Milagros, si prestamos atención esta clase de “fe” surge del hecho de “ver”, esa fe que dice, “yo tengo que ver para creer”

Irónicamente muchas de esas multitudes, mas tarde gritaron, “¡crucifiquenlo!”. En esta oportunidad nos preguntamos, qué tipo de fe aprobó Jesús, ¿la de los fariseos, y saduceos? Vayamos al evangelio para comprobarlo.

Leamos en Mateo 16: 1 al 4“Entonces los fariseos y los saduceos se acercaron a Jesús, y para ponerle a prueba le pidieron que les mostrara una señal del cielo. Pero respondiendo El, les dijo: Al caer la tarde decís: “Hará buen tiempo, porque el cielo está rojizo.” Y por la mañana: “Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojizo y amenazador.” ¿Sabéis discernir el aspecto del cielo, pero no podéis discernir las señales de los tiempos? Una generación perversa y adúltera busca señal, y no se le dará señal, sino la señal de Jonás. Y dejándolos, se fue.Los fariseos, y los saduceos, fue gente que pidió, señal del cielo, es la que discierne los propósitos humanos, pero no lo voluntad de Dios para la humanidad, como acabamos de leer en el versículo 3. “Hipócritas,saben discernir las cosas de la tierra, pero no poden discernir las cosas que tienen que ver con lo espiritual, con el propósito Dios”

Jesús llamo a esta gente, o la catalogó de fe superficial, y esta gente de fe superficial, él la trato como generación malvada y adultera. Esta no es la fe que aprobó Jesús.

Pero no obstante tenemos en los versículos anteriores, una fe que sí aprobó el Señor Jesús, y es la de la mujer cananea. Y vamos a leer en el capítulo 15, versículos 21 al 28.

“Saliendo Jesús de allí, se retiró a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí, una mujer cananea que había salido de aquella comarca, comenzó a gritar, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija está terriblemente endemoniada.

Pero El no le respondió palabra. Y acercándose sus discípulos, le rogaban, diciendo: Atiéndela, pues viene gritando tras nosotros. Y respondiendo El, dijo: No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Pero acercándose ella, se postró ante El, diciendo: ¡Señor, socórreme!

Y El respondió y dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echárselo a los perrillos.

Pero ella dijo: Sí, Señor; pero también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.

Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Oh mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas. Y su hija quedó sana desde aquel momento”

Aquí tenemos la fe que aprobó Jesús. Es la fe que clamaba al Señor. Yo pregunto, mi querido amigo, ¿estás clamando realmente al Señor Jesucristo? Muchas veces la gente se acerca al estilo de aquellas multitudes con intereses creados, nada más por la necesidad del momento, pero son muy cambiantes, y no aceptan los propósitos eternos de Dios, como los fariseos, siempre cuestionando todo y poniendo en tela de juicio todas las cosas, y todos los actos de Dios, a veces juzgando al Señor mismo. Esta mujer clamaba sinceramente, y no solamente clamaba, sino que se humilló, se postro delante del Señor. Y esta es una acción esencial en la vida de las personas. ¿Sabes humillarte delante de Dios?

El Señor a través de un profeta había dicho que era necesario humillarse delante de Dios.

Una vez salvo: siempre salvo
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