Protegidos en el valle oscuro ( 2 de 2)

Título: Protegidos en el valle oscuro ( 1 de 2)

Autor: Marcel Malgo PE1420
Cuando el Buen Pastor, el Señor Jesús, está con los Suyos, ellos tienen todo lo que necesitan – ya sea en las „alturas del monte Tabor” o en el „valle de sombra de muerte”.

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Queridos amigos, cuando enfrentamos los problemas de la vida diaria y nos toca pasar por el valle oscuro, nos olvidamos fácilmente de la presencia del Señor y del hecho que Él nos guía, aunque no lo sintamos. Pero, debemos ser concientes que las palabras del Señor a Josué, que encontramos en el cap. 1, vers. 5 de su libro, tienen validez también para cada hijo de Dios. Él dijo: „Estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé”.
Cuando Natanael se encontró por primera vez con el Señor Jesús, su Maestro, el Buen Pastor lo saludó con las palabras que encontramos en Jn. 1:47: „He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño”. Natanael se asombró mucho de esto y preguntó: „¿De dónde me conoces?” Jesús respondió: „Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Natanael no sabía que, desde hacía mucho tiempo, los ojos del Salvador habían estado puestos en él y lo habían observado.
Puede ser que tú – como Elías en aquel entonces – estés postrado „debajo de un arbusto en el desierto” y ya no sepas cómo solucionar tu situación; o que estés sentado y enojado, como Jonás, debajo de una enramada. Sea donde sea que te encuentres y no importa qué estés haciendo: Los ojos del Buen Pastor están puestos en ti. Él te ve, aunque no seas conciente de eso en absoluto. Natanael estaba sentado debajo de la higuera, pensando que nadie lo veía. Pero había Uno, el Salvador, que ya lo había visto e incluso conocía sus pensamientos. El salmista sabía de la omnipresencia del Señor y expresó este hecho con las siguientes palabras del Sal. 139, vers. 2 y 3: „Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos”.
Si andas por el valle oscuro y piensas que incluso Dios te ha abandonado, entonces pronuncia con confianza esta breve oración: „Señor, no te veo en este momento, pero tú me ves a mí. Señor, no siento tu mano en este momento, pero tú sientes la mía. Señor no siento tu cercanía, pero a pesar de eso tú estás a mi lado.” Si perteneces a Jesucristo por la fe (basado en las promesas de Jn. 1:12 y 3:16), puedes decir con toda confianza, juntamente con el salmista: „Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”.
Meditemos un momento en la maravillosa omnisciencia y ayuda de Dios.
Aunque nosotros no sepamos de antemano cuándo y dónde comenzará en nuestra vida una etapa difícil, que nos lleve por el „valle de sombre de muerte”, el Señor sí lo sabe. Él es el que planea tu vida y la mía. Por eso conoce mínimamente cada detalle que enfrentaremos en el valle, aún antes que nuestro camino nos lleve por allí. ¿No es un gran consuelo? Seguramente que sí, pues esto significa que ninguna persona está abandonada a su, así llamada, suerte, sino que todas las cosas están hechas exactamente a su medida.
El siguiente relato subraya esta verdad: Los discípulos de Jesús se encontraban en un barco sobre el lago de Genesaret, el cual estaba agitado por la tempestad, y les parecía que no iban a salir vivos de esa situación. ¿Dónde está el Señor Jesús? – se preguntaban.  Pues al fin y al cabo, Él fue el primero que entró al barco, exponiéndolo a este peligro. Mat. 8:24 dice así: „Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca…”. El Buen Pastor fue el primero en enfrentarse a esta tempestad, cuando Sus discípulos todavía ni siquiera sabían que se levantaría. Él les dijo: „¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.”
¿Cuál es la situación en tu vida? ¿Tienes que someterte a una operación, tal vez muy pronto? El Buen Pastor ya conoce todos los detalles. ¿O quizás tienes por delante una conversación difícil, en la cual te da miedo pensar? No temas, pues Él está contigo y ya conoce cada palabra que será pronunciada. Incluso si te hacen comparecer ante el juez por ser cristiano, y no sabes qué vas a decir – el Señor Jesús te ayudará por Su Espíritu Santo, pues así lo prometió, como lo leemos en Lc. 12, vers. 11 y 12: „Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir; porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir”. ¿No sabes cómo seguir adelante con los problemas familiares? ¡No temas! Pues Él, el Buen Pastor está viendo cada día, cada hora y cada minuto de tu vida.
La ayuda del Señor nunca llega tarde, sino exactamente en el momento oportuno. Siempre es así. Esto lo vemos, por ejemplo, en Lucas 7, vs. 11 al 13: „Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud. Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad. Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores”. ¿Por qué el Señor Jesús recorrió a pie el trecho de Capernaúm hasta Naín, que son unos 35 kilómetros en línea recta? La respuesta es muy sencilla: Porque allí en Naín, una persona se encontraba en un oscuro valle de sombra de muerte. Esta viuda había quedado desamparada y necesitaba urgentemente Su ayuda. Seguramente era muy querida, pues „había con ella mucha gente de la ciudad”. Pero ¿de qué le servía toda esa gente, que seguramente tenía las mejores intenciones, pero no podían devolverle a su único hijo que había muerto? Eso solamente lo podía hacer el Hijo de Dios, cuyo corazón se deshizo en compasión viendo las lágrimas de la viuda: „Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores.” Esto aconteció cerca de la puerta de la ciudad de Naín. Si Jesús no hubiera llegado en ese mismo instante, habrían enterrado al único hijo de esa viuda en las afueras de la ciudad. Pero el Buen Pastor estuvo presente en el momento oportuno, así lo leemos en los vs. 14 y 15:  „tocó el féretro… y dijo: Joven, a ti te digo, levántate. Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre”.
Puede ser que el valle por el cual andas en este momento sea muy oscuro. Pero una cosa es cierta: El Buen Pastor no solamente está muy cerca de ti. También hará que la ayuda llegue en el momento oportuno. Toma confiadamente, para ti, la siguiente promesa de 1 Co. 10:13: „Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”.
Las palabras de Jesús de Mt. 28:20: „He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”, no solamente nos indican el tiempo que el Señor estará con los Suyos. Sino que esta promesa quiere decir también que Él siempre estará con nosotros, aunque el cielo y la tierra se destruyan. El salmista describió el poder de la mano protectora del Buen Pastor, de la siguiente manera en Sal. 91:7: „Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará”. De la misma manera, Él está ahora contigo en el valle oscuro; Él está ahora a tu lado y sostiene tu mano. Por eso, no temas ningún mal: „Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo…” (así dice el vs. 4). Si crees esto – y recuerda que como dice He. 11:6 „sin fe es imposible agradar a Dios” – el valle oscuro por el cual tienes que andar en este momento, por más difícil que parezca, llegará a ser un lugar de bendición. El Salmo 84, vs. 5 al 7 nos explica este misterio: „Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder; verán a Dios en Sion.” Parece imposible: un valle oscuro, un valle de lágrimas, que se convierte en fuente de bendición. Pero esto es posible si crees en la presencia del Buen Pastor en tu vida y en Su poder. Pues Él está contigo también en el valle oscuro. Es verdad que seguirás andando por ese lugar difícil, pero la presencia del Buen Pastor será más fuerte que la más profunda oscuridad que pueda reinar en ese valle.
Resumiendo: Si el Señor es tu Pastor, entonces está contigo también en el valle oscuro. Ya sea que te encuentres actualmente en las alturas del monte Tabor o en el valle de sombra de muerte, el Señor siempre está y estuvo presente, y se quedará contigo hasta el fin del mundo. Aun cuando pienses que Él no está, Él te está rodeando. Ya desde mucho antes Él sabía que tú tendrías que cruzar este valle de sombra. Él conocía todo lo que tendrías que enfrentar allí, cuando tú ni siquiera tenías idea de ello. Ten la certeza: Si crees en Su presencia y en Su ayuda oportuna, ésta nunca llegará tarde, aunque tus sentimientos te digan lo contrario. Pues lo inquietante en el valle de sombra es que, a pesar de creer en la presencia del Buen Pastor, muchas veces nos preguntamos con un corazón atemorizado: ¿Cuándo llegará por fin la ayuda?
Quiero animarte a no dudar de tu Señor, a no pensar nunca que tu problema no Le interesa. Cree más bien que Su ayuda nunca llega tarde, aunque a veces sea diferente de lo que esperamos. Porque con certeza: ¡Él interviene siempre en el momento justo! 

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