¡Preparen la Tierra para un Nuevo Cultivo! (2ª parte)

¡Preparen la Tierra para un Nuevo Cultivo!

(2ª parte)

Autor: Marcel Malgo

El mensaje del profeta Oseas es el del increíblemente paciente amor de Dios. Usted quedará asombrado con los aspectos personales, que tienen que ver con nuestra vida, que serán mencionados en este estudio. Se tratarán temas específicos que nos conducirán, cada vez, a un nuevo desafío.


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PE1576- Estudio Bíblico
¡Preparen la Tierra para un Nuevo Cultivo! (2ª parte)



¿Cómo están amigos? Habíamos visto en el programa anterior, en el capítulo 10 de Oseas, que Israel había “arado impiedad”. Esto se manifestaba a través del orgullo y la presunción. La tierra de Israel había sido enteramente bendecida, pero los israelitas adjudicaban estas bendiciones a sus propias obras y no a Dios. Su corazón estaba dividido. Pero Él les dijo: “Es tiempo de buscar a Dios… hasta que venga y os enseñe justicia”. Lo que nos muestra que nuestro Señor siempre tuvo prevista, aun en el Antiguo Testamento, la salvación para el pecador. ¡Esto hace que sea infinitamente glorioso y excelso!

Veamos ahora: El profundo significado de la expresión: “preparen la tierra para un nuevo cultivo”

Analicemos el contexto en el que se encuentran estas palabras.
Antes que el Señor anunciara lo narrado en Oseas 10:12 a Israel, describió a su pueblo de la siguiente manera: “Efraín es novilla domada, que le gusta trillar…” (vers. 11). En un sentido figurado, parece referirse a cierta actividad de agrado para el pueblo de Israel. El pueblo estaba orgulloso de sus actividades y eficiencias; y podríamos decir que ambicionaban que alguien se lo confirmase. ¡Esto significaba para ellos un motivo de satisfacción y alegría!

Luego que Dios comprobara lo agradable que era para Israel estar activo, les amonesta seriamente: “Haced para vosotros barbecho; porque es tiempo de buscar a Jehová”. Es como si el Señor dijera: “¡Dejen todas sus actividades y comiencen a obrar de manera correcta, acuérdense del Señor, preparen la tierra para un nuevo cultivo!” Esto nos conduce a otra cita del Antiguo Testamento, Isaías 57:10, donde Dios dice al pueblo de Israel las siguientes palabras: “En la multitud de tus caminos te cansaste, pero no dijiste: No hay remedio”. La versión “Dios Habla Hoy” lo dice así: “Te cansaste de tantos viajes, pero no reconociste que todo era inútil”.

Efectivamente, Israel se había enredado en muchas actividades, las cuales no quería dejar a pesar del cansancio. Eso era parte del carácter del pueblo de Israel en la época del profeta Oseas.

Mientras reinaban las inconveniencias, Dios en su gran misericordia ordena a su pueblo cansado y trabajado:“Haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová”.

¡Qué maravilloso mensaje! Pero seamos sinceros en algo: ¿esta amonestación es válida únicamente para Israel, o está, además, dirigida a los cristianos en la actualidad? ¡Precisamente, el mandato de Dios al pueblo de Israel“preparen la tierra para un nuevo cultivo”sigue vigente para los cristianos de hoy en día!


¿Qué significado tiene esto para mi vida?

En Éxodo 34:21 podemos encontrar la conocida instrucción del Señor:“Seis días trabajarás, mas en el séptimo día descansarás; aun en la arada y en la siega, descansarás”. ¡Aquí pues se trata de la arada; pero no en el sentido de salir a arar, sino de dejar de arar! En este caso el propósito es el de“preparar la tierra para un nuevo cultivo”, es decir que no se trata de hacer nuevos surcos en el campo, sino de dejar de hacerlos y por fin, descansar. Pensemos en Isaías 57:10:“En la multitud de tus caminos te cansaste”. No se está refiriendo precisamente al día de descanso, sino que el tema que se quiere comunicar es la posibilidad que tenemos de descansar en Cristo, en nuestro Salvador, como describe Colosenses 3:3:“… vuestra vida está escondida con Cristo en Dios”.Profundizando un poco en este tema, analicemos parte de la vida de una persona muy querida y veamos:


El peligro de la actividad exagerada

Hubo una mujer en el Nuevo Testamento que, prácticamente, no quería dejar de “arar”. Trabajaba en extremo, permanecía increíblemente activa y, por eso, a menudo estaba ocupada; Jesús estuvo a su lado en una ocasión y se asombró de este hecho. Como se habrán imaginado, hablamos de Marta, la cual vivía en Betania, una pequeña aldea cercana a Jerusalén. Les invito a viajar juntos a esta pequeña aldea.

Todo comenzó de maravilla. Leemos en Lucas 10:38 acerca de ella:“Aconteció que yendo de camino, entró(Jesús)en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa”.

Lo mejor que una persona puede hacer es recibir a Jesucristo. ¡Marta lo hizo! Es posible que vengan a nuestras mentes las palabras de Apocalipsis 3:20, donde el Señor glorificado dice:“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. Bueno, por lo visto fue justamente esto lo acontecido en aquella pequeña aldea de Betania: ¡una mujer de nombre Marta abrió la puerta y dejó entrar a Jesús a su casa! ¿Qué sucedió luego?
Es justamente aquí donde encontramos el área negativa en la vida de Marta, una situación trágica en la que muchos cristianos se encuentran hoy: ¡Marta escuchó al Salvador, se abrió a Él y lo recibió! Pero luego, en el momento más importante, cuando debía tener comunión con el Señor, desapareció. ¿Dónde estaba? Para expresarlo en el contexto del capítulo que estamos analizando: estaba “arando”. Pero no estaba“preparando la tierra para un nuevo cultivo”. No, ella “araba” con mucho empeño en el viejo campo de su vida, haciendo surcos donde ya antes los había hecho. Dicho de otra manera: Marta estaba en la cocina, donde tal como se relata en Lucas 10:40,“se preocupaba con muchos quehaceres”, para “servir” al Señor. Por cierto, ¿no es esto algo magnífico, una obra bondadosa, algo digno de imitar? Por supuesto, en principio. Pero, ¿era éste el propósito del Señor? ¿Fue éste el motivo por el cual Él se acercó a la casa de Marta? ¡No, de ninguna manera! Lo que Jesús quería era tener comunión con ella.

Muchas veces sucede algo similar con nosotros. Hemos recibido a Jesús en nuestras vidas – ¿y después? El Señor tiene un gran anhelo: ¡Qué descansemos en Él; qué aprendamos a estar quietos a sus pies; qué nos dejemos caer en sus brazos abiertos! Pero, ¿sucede esto en nuestra vida? ¿Puede Él tener comunión con nosotros en nuestra situación actual? ¿Puede Él hablarle personalmente a nuestro corazón? ¿Le damos la oportunidad de hacerlo? ¿O simplemente no estamos disponibles, ya que continuamente estamos “arando”; tenemos mucho que hacer para nuestro maestro? – Si es así, hoy mismo deberíamos comenzar a“preparar la tierra para un nuevo cultivo”.Dejemos de perdernos en la multitud de nuestros caminos, sin llegar al reposo.

En Éxodo 34:21 dice:“Seis días trabajarás, mas en el séptimo día descansarás”. En un sentido espiritual, debemos entender que es necesario encontrar un tiempo en el que debemos estar quietos ante nuestro Dios, para descansar en Él. Isaías 30:15 dice: “En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza”.

Marta no quería esto, ella prefería“seguir arando”. Pero alguien más en la casa, María, la hermana de Marta, estaba dispuesta a guardar el “arado” en un rincón. Ella había comprendido que era hora de que el arado no surcara más el campo. Este hecho nos es narrado en forma breve, pero con impresionantes palabras: “Ésta (Marta) tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra”. María se comportaba de manera muy diferente a la de Marta, pues dice:“Pero Marta no tenía tiempo para eso(sentarse a los pies de Jesús),porque solo pensaba en atender a Jesús”(Lucas 10:40, Bruns). Marta, en aquella ocasión, no había comprendido que Jesús no estaba en su casa para que le sirviera, sino para servirle. María sí lo había comprendido.

¡Justamente esto es lo que el Señor busca en usted! No se trata de desvalorizar su trabajo y esfuerzo por Él y Su Reino; porque está escrito:“Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre,…”(Hebreos 6:10). ¡Pero existe algo imprescindible para Dios;
Suobrar por y en
usted; el obrar que quiere guiarlo a la quietud y al sosiego interno! ¿No estaremos comportándonos como Marta, la cual no tenía tiempo para estas cosas, ya que estamos concentrados únicamente en “arar”? Quisiera grabar esta frase en el corazón de cada creyente:
“Preparen la tierra para un nuevo cultivo” , dejando de una vez por todas el arado.

Con relación a esto, prestemos atención a las palabras del Señor:
En Isaías 50:2, por ejemplo:“¿Por qué cuando vine no hallé a nadie, y cuando llamé nadie respondió?”
Y también en Isaías 66:4:“Porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron”.

¿Es exactamente esto lo que el Señor dice de nosotros? El profeta Miqueas, en el cap. 6, vers. 8, anuncia lo siguiente:“Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios”.

Es decir: que de una vez por todas, debemos estar quietos ante nuestro Dios.


¡Preparen la Tierra para un Nuevo Cultivo! (1ª parte)
¡Preparen la Tierra para un Nuevo Cultivo! (3ª parte)

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