¡Preparen la Tierra para un Nuevo Cultivo! (1ª parte)

¡Preparen la Tierra para un Nuevo Cultivo!

(1ª parte)

Autor: Marcel Malgo

El mensaje del profeta Oseas es el del increíblemente paciente amor de Dios. Usted quedará asombrado con los aspectos personales, que tienen que ver con nuestra vida, que serán mencionados en este estudio. Se tratarán temas específicos que nos conducirán, cada vez, a un nuevo desafío.


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PE1575- Estudio Bíblico
¡Preparen la Tierra para un Nuevo Cultivo! (1ª parte)



Hola amigos! Comenzamos leyendo Oseas, capítulo 10. Dice así la Palabra de Dios:

Israel es una frondosa viña, que da abundante fruto para sí mismo; conforme a la abundancia de su fruto multiplicó también los altares, conforme a la bondad de su tierra aumentaron sus ídolos. Está dividido su corazón. Ahora serán hallados culpables; Jehová demolerá sus altares, destruirá sus ídolos.

Seguramente dirán ahora: No tenemos rey, porque no temimos a Jehová; ¿y qué haría el rey por nosotros? Han hablado palabras jurando en vano al hacer pacto; por tanto, el juicio florecerá como ajenjo en los surcos del campo. Por las becerras de Bet-avén serán atemorizados los moradores de Samaria; porque su pueblo lamentará a causa del becerro, y sus sacerdotes que en él se regocijaban por su gloria, la cual será disipada.

Aun será él llevado a Asiria como presente al rey Jareb; Efraín será avergonzado, e Israel se avergonzará de su consejo. De Samaria fue cortado su rey como espuma sobre la superficie de las aguas.

Y los lugares altos de Avén serán destruidos, el pecado de Israel; crecerá sobre sus altares espino y cardo. Y dirán a los montes: Cubridnos; y a los collados: Caed sobre nosotros.

Desde los días de Gabaa has pecado, oh Israel; allí estuvieron; no los tomó la batalla en Gabaa contra los inicuos. Y los castigaré cuando lo desee; y pueblos se juntarán sobre ellos cuando sean atados por su doble crimen. Efraín es novilla domada, que le gusta trillar, mas yo pasaré sobre su lozana cerviz; haré llevar yugo a Efraín; arará Judá, quebrará sus terrones Jacob.

Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia.

Habéis arado impiedad, y segasteis iniquidad; comeréis fruto de mentira, porque confiaste en tu camino y en la multitud de tus valientes.

Por tanto, en tus pueblos se levantará alboroto, y todas tus fortalezas serán destruidas, como destruyó Salmán a Bet-arbel en el día de la batalla, cuando la madre fue destrozada con los hijos. Así hará a vosotros Bet-el, por causa de vuestra gran maldad; a la mañana será del todo cortado el rey de Israel.”

Ahora, el tema que veremos a continuación está contenido en Oseas 10:12, donde se mencionan las siguientes palabras“preparen la tierra para un nuevo cultivo”. Lo leemos otra vez:“Les dije: Siembren ustedes justicia y recojan cosecha de amor. Preparen la tierra para un nuevo cultivo, porque es tiempo de buscar al Señor, hasta que él venga y traiga lluvia de salvación sobre ustedes”(DHH).

Éste es uno de los versículos más conocidos del libro de Oseas. ¿Cuántas veces se ha predicado sobre esto? ¡Muchas veces este pasaje ha ocasionado una verdadera conversión a Dios! Cuántas personas comenzaron una nueva vida en el Señor, al darse cuenta cuán tibia y débil se había vuelto su entrega a Él.

Veamos: El significado de ‘la expresión’ arar impiedad

En la época de Oseas, Israel estaba en una situación crítica. Vivía en una gran oscuridad. Es por esta razón, que en el versículo 13 de este capítulo leemos:“Habéis arado impiedad, y segasteis iniquidad; comeréis fruto de mentira”. Leemos las palabras“habéis arado impiedad”, es por esta razón que no nos debería extrañar el hecho que Dios dijera:“¡preparen la tierra para un nuevo cultivo!”

¿Cómo se manifestaba en el Israel de aquel entonces, el término“arar impiedad”? ¡Pues, antes que nada, a través del orgullo y la presunción! Leemos en el versículo 1:“Israel es una frondosa viña, que da abundante fruto por sí mismo; conforme a la abundancia de su fruto multiplicó también los altares, conforme a la bondad de su tierra aumentaron sus ídolos”.

¡La tierra de Israel fue enteramente bendecida, pero el pueblo no supo sobrellevar esta condición! En vez de estar agradecidos a causa de la benignidad de Dios para con ellos, se volvieron soberbios, orgullosos y rebeldes. Podemos apreciar cómo Israel comenzó a construir altares y a adorar a sus ídolos como respuesta a la bendición del Señor, lo cual demuestra la deshonra totalmente inmerecida que recibió Dios por parte de su pueblo, demostrándonos esto que Israel adjudicaba estas bendiciones a sus propias obras y no a Dios.

También existen en la actualidad, entre los hijos de Dios, aquellos que no saben sobrellevar la bendición de su Padre; ya que en vez de estar humildemente agradecidos al Señor, se desarrolla en ellos una angustiante confianza en sí mismos. Podríamos mencionar con respecto a este tema el pasaje de Proverbios 16:18:“Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu”.

Una de las características del“habéis arado impiedad”se manifestaba en el desequilibrio moral de Israel. Leemos en el versículo 2 de Oseas 10:“Está dividido su corazón…”

En el capítulo 7 estudiamos la división del pueblo de Israel en lo concerniente a la nefasta mezcla con los pueblos paganos. Por un lado querían seguir siendo el pueblo de Dios pero, por otro, deseaban pertenecer a los pueblos paganos para servir así a sus dioses. La frase“habéis arado impiedad”representaba un pecado de gran gravedad por parte de Israel. En la actualidad, la mirada de Dios con respecto a este pecado sigue siendo exactamente la misma; podemos apreciar esto en las palabras del Señor a la iglesia de Laodicea:“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”(así leemos en Apocalipsis 3:15 al 16).

¡Si como cristianos vivimos en una mezcla nefasta, pretendiendo por un lado pertenecer al Señor, pero a la vez participamos de las cosas de este mundo, estaremos en un gran peligro! Es extremadamente necesario entender que si Dios no aceptó anteriormente que su pueblo Israel“arara impiedad”,tampoco lo hará en la actualidad con Su pueblo del Nuevo Pacto, la iglesia de Jesús. Es cierto que tenemos el gran privilegio de que el Señor Jesús muriera por nuestros pecados, soportando el castigo por cada uno de ellos, sin embargo no significa que podemos mantenernos tranquilos en esta posición. No, si seguimos aferrados a este pecado seguramente pagaremos las consecuencias. Debemos entender claramente la seriedad de las palabras del Señor a la iglesia de Laodicea. No deberíamos intentar atenuarlas o malinterpretarlas.

Otra característica de Israel con respecto a “arar impiedad” se manifestaba por la confianza que los israelitas tenían en sus propias fuerzas, dejando de lado la fortaleza de Dios:“… porque confiaste en tu camino y en la multitud de tus valientes. Por tanto, en tus pueblos se levantará alboroto…”(Oseas 10:13 y 14).

No era suficiente el hecho de no poder sobrellevar las bendiciones de su Dios; es por eso que decidieron prestar suma importancia a sí mismos.

Ellos se enaltecían diciendo:“¡Nuestro camino es el único correcto, y nuestros héroes nos protegerán y guardarán!”Podemos confrontar estas palabras con lo dicho por Dios en Proverbios 3:5 y 7:“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal”. Si conocemos estas cosas, entenderemos el mensaje de Dios para Israel:“¡Israel, prepara la tierra para un nuevo cultivo; ya es tiempo de hacerlo!”

¡Lo más impresionante del capítulo 10 de Oseas es el increíble amor y gracia de Dios! El Señor se rebajó a un ambiente de pecado y fallas con el propósito de dirigirse a Israel a través de estas palabras:“Haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová”, y luego darles la promesa:“hasta que venga y os enseñe justicia”, esto demuestra definitivamente un amor y misericordia inigualables.

Podemos ver aquí lo anunciado en forma magnífica en Ezequiel 18:23:“¿Quiero yo la muerte del impío? Dice Jehová el Señor. ¿No vivirá si se apartare de sus caminos?”Pablo se refiere a lo mismo en 1 Timoteo 2:3 y 4, cuando dice:“… Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”.

Nuestro Señor siempre tuvo prevista, también en el Antiguo Testamento, la salvación para el pecador. ¡Esto hace que sea infinitamente glorioso y excelso!

 


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