¿Preocupado? ¡¿Yo!?

¿Preocupado? ¡¿Yo!?

Autor: Herman Hartwich

    Herman en este programa nos muestra la mirada divina sobre las preocupaciones.  Y nos dice que la duda da lugar a la preocupación. Tocará 3 puntos interesantísimos acerca de esta temática.


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PE1830 – Estudio Bíblico – ¿Preocupado? ¡¿Yo!?



  Amigos, es un placer poder disfrutar de la Belleza de poder confiar en Jesucristo, y de vivir con él.  Si no has podido recibir a Jesucristo como salvador personal, puedas detenerte un momento para poder reflexionar en estas palabras. Tal vez estás hastiado de la vida.

En esta vida existen muchas preocupaciones. Un hombre hace un tiempo decía: Estoy preocupado, tengo miedo. Jesús en cuanto a esto nos dice: “No os afanéis  por vuestra vida qué habéis de comer ó qué habéis de beber ó por nuestro cuerpo, qué habéis de vestir.  No es la vida más que el alimento ó vuestro cuerpo más que el vestido?  Pero vuestro Padre celestial, sabe de qué cosas tenéis necesidad; mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia.  Y todas estas cosas os serán añadidas.Todas estas palabras son realmente maravillosas. La preocupación  no es una debilidad, podemos decir que es un pecado.  Es una maldad que pone en evidencia nuestra falta de confianza  en Dios. Las preocupaciones buscan terminar con nuestra vida.

La Biblia dice que no se puede servir a dos Señores. No se puede servir a Dios  y a las riquezas.  Queridos amigos cuando un creyente no quiere hacer la voluntad de Dios, sino su voluntad propia, entonces  comienza a echar raíces en el mundo y entonces comienzan a surgir los problemas.  De esta manera, es absorbido por el materialismo y las preocupaciones.  Amigo y hermano que me estás escuchando y estás transitando el camino de la vida  con Cristo y hoy estas alejando ponte a analizar tus preocupaciones.

La preocupación surge de una mala relación con Dios. Denuncia la falta de fe, denuncia, los afanes desmedidos,  la falta de objetivos en la vida.

El ignorante se preocupa porque no sabe nada. El inteligente  se preocupa porque sabe demasiado, el inteligente se preocupa porque  lo va a perder todo. El pobre se preocupa porque  no tiene nada, el viejo se preocupa por  que se acerca la muerte, el joven se preocupa  por lo incierto del futuro.  Pero hoy día hay 3 preocupaciones que sobre salen y que nos muestra el pasaje que acabamos de leer.

La primera preocupación, es la parte financiera. LAS FINANZAS. Es muy interesante  que el Apóstol Pablo dice: Porque raíz de todos los males es el amor al dinero el cual, codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron  traspasados de muchos dolores. Hoy día la gente  está atada y esclavizada  al dinero.

Existen charlatanes, personas falsas que convocan a las multitudes  y les engañan  con promesas de que saldrán de sus reuniones millonarios; el vil metal está arrastrando a muchos hacia la locura y a la muerte. La Biblia dice: serán traspasados de muchos dolores.

Jesús dijo: Mirady guardaos de toda avaricia porque la vida del hombre no consiste en  la abundancia de los bienes que posee.  Además dijo Jesús:el que es sembrado entre espinos, este es el que oye la Palabra. Pero  el afán de este siglo y el engaño de las riquezas  ahogan la palabra y se hace infructuosa.  Y así sucede. La gente se auto engaña cuando dice: “El dinero no es todo pero ayuda”. El dinero no cambia a la gente. El dinero desenmascara y muestra quiénes son en realidad.  El amor al dinero se volvió una corriente destructora que se canaliza por la preocupación.

Existe otra preocupación en base a este pasaje.  Y esa preocupación es el CUERPO. Nuestra generación es una generación comprometida con la estética.  Estamso en la generación de la cosmética, el maquillaje, el spa.  Y la gente, se preocupa por el cuerpo, pero se olvida del alma.  Este es un descuido fatal. Se preocupan de vivir a la moda aunque, la moda sabemos que está impuesta por el Diablo.  Existen cirugías de todos los tipos.  Todos quieren ocultar su deterioro, todos quieren de todo.  En el asunto del alma se descuidan.  La gente vive preocupada y todo esto es, un verdadero insulto para Dios.  Mi cuerpo debe ser cuidado para Dios y él es el templo del Espíritu Santo. Él me aceptó como él me hizo; cada uno alto, bajo, más gordo más delgado.

La siguiente preocupación, es la preocupación por el FUTURO. Un hijo de Dios no debe preocuparse pues el futuro está en las manos de Dios.  El Salmista David decía: Joven fui, envejecido y no he visto justo  desamparado y su descendencia que mendigue pan.  Dios no piensa dejar desamparado a sus hijos.  No debes temer pues la duda da lugar a la preocupación.

Recuerda que el diablo vino justamente a hurtar, pues él es un ladron.  Es quien te roba el gozo, es quien te roba la felicidad,  y tú, no debes permitir que te lo robe.  Tú, debes aferrarte a Jesucristo quien vino a darte la vida, y la vida en abundancia.  Las preocupaciones te hacen mal, te hacen sentir la derrota, te hacen sentir fracasado te roban todas las fuerzas y te dejan sin aliento.

La preocupación es un bloqueo a la bendición de Dios.  David, vio caer al gigante y así, tú puedes hacer lo mismo.  Tú debes ver caer  al gigante de la preocupación.  Y esfuérzate y sé valiente y Dios estará contigo donde quiera que vayas.

Amigos, Timoteo era una persona preocupada por las cosas del ministerio.  Y, cuando le escribe el Apostol Pablo, se encuentra afectado del estómago.  Y las palabras del Señor dicen a esto: Hombres de poca fe.  Hay que tener fe y no hay que dejarse invadir por la preocupación.

Hay un tratamiento garantido para olvidarnos de las preocupaciones. Jesús dijo: Vengan a mí todos los que están trabajados y cargados y yo os haré descansar! Qué maravillosa invitación! Yo creo que, nosotros a pesar de toda la fe que decimos tener  muchas veces estamos usando las palabras pero, no las estamos practicando.  Lo que predicamos eso tenemos que practicar. Si tu alma está fatigada, entonces, ven a Jesucristo.

Tu capacidad no debe ser superada, según lo que Dios ha establecido.  Quizás tú te sientes superado.  Tal vez estás cargando un sobrepeso innecesario.  Entonces yo quiero invitarte, a que vengas a Jesucristo.  Su palabra nos dice:acerquémonos confiadamente al trono de la gracia  para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.  Ven a Jesucristo, acércate a él, confiadamente, tú mismo, personalmente, hazlo allí donde estás.

 

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