perlas diarias

“Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.”

Salmo 91:15-16


¿Por qué la oración tiene un poder tan grande? Porque el Dios eterno opera cuando oramos. El se comprometió solemnemente a responder a la oración de los Suyos, pues


– El oye: “Jehová oirá cuando yo a él clamare.”


– El atiende: “si… ellos clamaren a mí, ciertamente oiré yo su clamor”


– El alivia: “Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados.”


– El da mucha fuerza: “El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma.”


– El actúa: “Cumplirá el deseo de los que le temen.”


– El responde: “Y antes que clamen, responderé yo.”


– El anuncia: “… te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces.”


Por eso, es infinitamente más importante encontrar al mismo Señor cuando oramos, que colocar delante de El los muchos pedidos que tenemos para hacer. Cuando tú le encuentres, entonces ya habrás encontrado la atención a tus pedidos.