Obedeciendo lo que dice el evangelio

Obedeciendo lo que dice el evangelio

Autor: Herman Hartwich

Un programa muy interesante con un toque evangelístico, Herman Hartwich, pastor de la Ciudad de Young comparte el pasaje de Hechos 2:24 – 26.


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PE1491 – Estudio Bíblico – Obedeciendo lo que dice el evangelio


 


Qué tal mis amigos en esta oportunidad maravillosa que Dios nos está concediendo, de poder estar comunicándoles una porción de la Palabra de Dios, con el fin de conducirles a ustedes, enseñarles, a caminar por el camino de la vida, el camino de la seguridad, de la paz, del amor, del Perdón, cosas que todos están buscando y que nosotros hemos encontrado en nuestro Señor Jesucristo como nos lo presenta la Palabra de Dios.

Yo quisiera en esta oportunidad si usted tiene una Biblia, pueda abrir su Biblia en los hechos de los apóstoles, después de los 4 evangelios, en el Nuevo testamento, en el capítulo 2, tenemos un relato impresionante de aquel día glorioso, cuando el Espíritu Santo de Dios, viene, desciende, sobre la Iglesia de Jesucristo y comienza inaugurando la Nueva Era, la Era de la Iglesia, la Iglesia de Jesucristo, y el Espíritu Santo… morando en el corazón de los creyentes.

Aconteció algo impresionante en esa oportunidad que encontramos algo registrado en este capítulo algo impresionante porque eso produjo una conmoción en toda la ciudad de Jerusalén ese día de Pentecostés, era a las 9 de la mañana, no era una hora común, era totalmente inusual, que se englomerara tanta gente por millares, a ver qué había acontecido, por aquel temblor. Por aquel viento recio y esa algarabía, de gente alabando a Dios y proclamando las maravillas, de Dios en sus propios idiomas.

En distintos idiomas en que la cantidad de gente peregrina que había llevado a esa gente con motivo de esa fiesta, a Jerusalén, podía oir la palabra de Dios, de los diferentes idiomas de donde provenían al menos, 16 nacionalidades distinas. Esto es impresionante, pero otra cosa impresionante, es el hecho de que el apóstol San Pedro, después de vario días de haber negado a su Señor, de haber sido un cobarde, delante de una humilde sirvienta, y de algunos ciervos por allí, negando conocer a Jesucristo, ahora, con un poder diferente, como dijera el apóstol San Pablo, Dios no nos ha dado espíritu de Cobardía sino de poder, amor y de dominio Propio, ahora, con el espíritu Santo morando en su corazón, su vida controlada por el espíritu Santo, este hombre ya no es un cobarde, es un hombre que está lleno del poder de Dios.

Lleno del poder del espíritu Santo, y no se avergüenza ahora de hablar de Jesucristo, de confesar a Jesucristo. Entones, ante la expectativa de esa multitud de Gente, de ese cuestionamiento de qué es que está pasando, queremos saber, algunos se burlaban otros estaban confundidos, entonces él se levanta y empieza a explicar, usted lo puede leer en su totalidad en este capítulo, yo estaré leyendo los versículos 22 al 24 primeramente, cuando les dice: Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.

Mis queridos amigos, esto es impresionante. La breve explicación que nos presenta Pedro en este día de Pentecostés. Pero mis queridos amigos, aparte de exaltar la obra de Jesucristo, la aprobación de su Padre, él también confronta a la gente, diciendo: Ustedes, lo mataron. Ustedes lo crucificaron. Pero él ya tenía conocimiento de todo esto. Dios sabía que iba a acontecer todo esto, pero Dios lo levantó. No podía ser retenido por la muerte. En el versículo 36 dice Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Mis amigos esta es la Medida del Evangelio. Que Jesús resucitado de los muertos y exaltados a la Diestra de Dios ha sido hecho Señor y Cristo. Su Mesiasgo involucra Señorío. Reina a la Diestra de Dios. Como señor y rey. Queda también instaurado el oficio mesiánico en forma nueva y también inesperada. El hecho de que Cristo es Señor, fue la doctrina Cardinal del Cristianismo Primitivo. Y sigue siendo la Doctrina Cardinal del Cristianismo, Bíblico, del Cristianismo Verdadero.

Jesús asumió el ejercicio de su señorío, en virtud de su exaltación como dice el apóstol san Pablo en el capítulo 2 en su epístola a los filipenses. Miren lo que dice el apóstol san Pablo. Por lo cual Dios también le exaltó a lo sumo y le Dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús, se doble toda rodilla de los que están en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra. Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para Gloria de Dios padre. Oh mis queridos amigos, ÉL asumió el ejercicio de su Señorío. En virtud de su exaltación como nos lo presenta la Palabra y la salvación, se obtiene al confesar a Jesús como Señor, el apóstol Pablo también escribiendo en el capítulo 10, del Libro a los Romanos, él dice: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás Salvo. Mis queridos amigos, muchas personas siempre están dispuestas porque llega hasta ser una moda el decir soy Cristiano. Porque no quieren quedar pegados. No quieren quedar ridiculizados en decir; soy ateo, no creo en nada.

Porque vivimos en una sociedad bastante cristianizada por así decirlo. Pero una cosa es usar el nombre de Jesús con su boca y otra cosa es creer que Jesús le levantó de los muertos. Mucha gente cree en Jesús, cree en Jesús como un buen maestro, como un buen profeta como un buen moral. Como un gran moralista. Que enseñó cosas maravillosas pero, cuando llegan a un punto, en que la Biblia afirma que Dios le levantó de los muertos, allí es donde retroceden y quedan trancados.

En su declaración de fe. Al estilo de aquella gente que estaba reunidos en el areópago, allí en la ciudad de Atenas cuando Pablo estaba predicando, estaba hablando y todo muy bien la gente buscando la novelería porque dice, en el propio libro de los hechos dice: que la gente pasaba todo el día en buscar algo novedoso estaban siempre queriendo buscar cosas nuevas. Y estaban escuchando, fascinados, la historia de estos nuevos Dioses que traía Pablo. Este nuevo Dios pero cuando llegó al momento de la resurrección, Ahhhh ya te escucharemos en otra oportunidad.

Decia. Mis queridos amigos, en este día de Pentecostés, tenemos un resultado maravilloso. Cuando Pedro los confronta, en el versículo 36, que acabo de leer hace un momento. Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo; esto fue un golpe duro. Fue el golpe que tenía que llamarlos a la reacción y, mis queridos amigos, este es el Golpe que tenemos que recibir nosotros para que reaccionemos porque dice aquí el versículo 37. al oír esto, se compungieron de corazón. Y dijeron a Pedro y a otros apóstoles, varones hermanos, qué haremos, qué aremos, cuando tu te preguntes qué tienes que hacer para ser salvo ese es el momento adecuado.

Quizás tu has vivido autosuficiente, dependiendo de tu fuerza de tu auto razonamiento, pero, en tu ser interior no tienes seguridad de vida. En tu ser interior no tienes la paz que sobrepasa todo entendimiento. No conoces el verdadero amor, no conoces la felicidad a pleno. Este es el momento cuando tu tienes que preguntarte como este pueblo. ¿Qué tengo que hacer entonces? Pedro les dijo: Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibiréis el don del espíritu Santo. Aquí tenemos el mandamiento del apóstol Pedro. Arrepentimiento. Hoy dia muy pocas personas se quieren arrepentir. De lo que son y de lo que han hecho. Pero éste es el único camino para volver a la vida plena. Es el principio de esta transformación. Dolerse en el corazón por lo que he sido y por lo que he hecho. He vivido ofendiendo a Dios. He vivido de espaldas a Dios. He sido el culpable de que Jesucristo pendiera de una Cruz derramando hasta la última gota de su sangre.

Pero también Pedro nos presenta el otro lado. También tenemos que confesar el nombre de Jesucristo. Recibiéndole como Señor y salvador como él lo presentó antes é identificándonos con el cuerpo de Cristo. Sometiéndonos al bautismo en el nombre del Señor Jesucristo. Y él dice porque para todos ustedes es la promesa y para los hijos y para todos los que están lejos y para cuantos Dios el Señor Llamare. Todas las personas tienen la misma posibilidad al este o al oeste, al norte o al Sur, no importa porque la Biblia, dice que Dios no hace acepción de personas. Tienen oportunidad y dice que con muchas palabras les exhortaba diciendo: sed salvos de esta perversa generación. Así que los que recibieron de su Palabra fueron Bautizados y se añadieron aquel día como 3000 personas. Esto es maravilloso mis amigos esta es la oportunidad que ustedes tienen también. De humillarse delante de Dios. Arrepentirse de sus pecados entregarle su vida a Jesucristo, reconociendo que él es Señor y salvador. Y obedeciendo el evangelio. Dios les da la vida. Que Dios les bendiga.

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