Nueve Reglas de Vida Espirituales (2ª parte)

Nueve Reglas de Vida Espirituales

(2ª parte)

Autor: Norbert Lieth

Al igual que el fruto del Espíritu Santo, el cual se muestra en nueve atributos en Gálatas 5:22, en Proverbios 3 encontramos nueve reglas de vida espirituales, muy orientadas a la práctica, que nos ayudan a entrar en un discipulado activo.



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PE1809 – Estudio Bíblico
Nueve Reglas de Vida Espirituales (2ª parte)



Queridos amigos oyentes, retomamos lo que veníamos diciendo en el programa anterior acerca de: La tercera regla espiritual de vida, que aparece en Proverbios 3, versículos 7 y 8, y que es:Salud espiritual.Leemos allí lo siguiente:“No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos”.

“La lectura es para el alma lo que la gimnasia es para el cuerpo”, dijo José Eddison, autor británico del siglo dieciocho. Esto se aplica, mucho más todavía, a la Biblia. La lectura y el estudio de la Biblia es para el alma lo que es el deporte y el entrenamiento para el cuerpo. Como alma y cuerpo están relacionados entre sí, la salud espiritual, a menudo, también tiene su efecto sobre el cuerpo. Cuando el alma está enferma, el cuerpo sufre; si está enfermo el cuerpo, el alma sufre. El apóstol Juan, escribe acerca de esa relación entre cuerpo y alma, de la siguiente manera:“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”(podemos leer esto en 3 de Juan, versículo 2).

En la medicina, se sabe ahora que las cargas emocionales, como ser el estrés, el pecado, el odio, la intransigencia o la aflicción, pueden llevar a enfermedades físicas y, en sentido contrario, la sanidad de esas cargas también puede llevar a la sanidad de las dolencias físicas. Esto, por supuesto, no significa que las personas espiritualmente sanas y alegres no se puedan enfermar también. Existen muchos otros factores que también juegan un rol, como ser los genes, el entorno, las predisposiciones, los accidentes, los contagios, etc.

Pero, aquello que actualmente es confirmado por los médicos y está siendo cada vez más investigado, la Biblia ya nos lo enseña desde hace mucho tiempo. Tener paz con Dios y seguirle de corazón, es mejor que todos los “sabios” consejos humanos acerca de estar en forma físicamente, con los que somos confrontados diariamente en todo lugar, y que hoy se han convertido en un mercado de miles de millones de dólares. Por lo tanto, lo que también nos dice la Biblia es:“No seas sabio en tu propia opinión.”

¡Cuánto dinero se gasta en vitaminas, reglas de salud y horas de terapia!Eso no necesariamente es malo, pero también es válida la pregunta de si una vida en el temor de Dios no le dará mucho más al cuerpo, al alma y al espíritu. Me gustaría citar, con respecto a esto, Romanos 12:1 y 2, según la traducción de Roland Werner:“Por esa razón también los animo, hermanos, en base a la misericordia que Dios nos ha dado, a ponerse totalmente a disposición de Dios, incluyendo vuestro cuerpo, a manera de sacrificio vivo, santo y agradable a Él. Esto debe ser la expresión de vuestro culto a Dios, la respuesta adecuada a la Palabra de Dios. No se dejen presionar para poder entrar en el molde predefinido del espíritu de este tiempo. Al contrario, déjense transformar, comenzando con una nueva manera de pensar. De este modo, podrán evaluar lo que corresponde a la voluntad de Dios, es decir lo verdaderamente bueno, aquello que recibe Su aprobación y que realmente lleva a la meta.”Proverbios 4:22 dice así, acerca de las palabras de Dios:“Porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo.”Y Pablo, en 1 Timoteo 4:8, escribe:“Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera”.

Y así llegamos a la cuarta regla de vida espiritual, que es:El manejo espiritual de lo material. Pero, primero, una pausa musical, y enseguida continuamos.

Como dijimos antes de la pausa, la cuarta regla de vida espiritual, es:El manejo espiritual de lo material. En Proverbios 3:9, leemos:“Honra a Jehová con tus bienes,y con las primicias de todos tus frutos”. Y a Martín Lutero se le atribuye este dicho: “Muchas cosas tuve en mi mano y todas las perdí. ¡Pero todo lo que he puesto en la mano de Dios, aún me pertenece!”

Probablemente, no hay ninguna otra cosaen la que se ve mejor por quien somos dirigidos, que en el manejo de las posesiones. ¿Es el Espíritu Santo o la carne, es el Espíritu o la avaricia, es el dar o el retener, son las primicias o lo restante? Cómo es lo que es producido por el Espíritu Santo, se lo describe Pablo a los corintios, en su segunda carta, cap. 8, vers. 1 al 8, en su testimonio acerca de las iglesias en Macedonia (a las que también pertenecía la iglesia de Tesalónica), las cuales daban“aun más allá de sus fuerzas”, y “no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor”.

Los tesalonicenses se habían convertido radicalmente. Pablo da testimonio, en primera de Tesalonicenses, cap. 1, vers. 9 y 10, de que todos llegaron a saber cómo ellos se habían apartado de los ídolos, convirtiéndose a Dios y sirviéndole a Él, y cómo ellos tenían viva la esperanza de la venida de Jesucristo. Parte de esa conversión total, era también la conversión de sus monederos, ya que la avaricia es idolatría (según lo que está escrito en Col. 3:5).

William MacDonald escribe, acerca del comportamiento de muchos cristianos de hoy en día, lo siguiente: “En la suposición de que el afán de lucro piadoso tiene que ver con la bendición de Dios, nos hemos rebajado a adorar al dinero.”

Randy Alcorn, da un ejemplo muy conmovedor de lo perecederas que son las cosas por las cuales gastamos tanto dinero: “¿Cómo podemos trasmitir a nuestros hijos el vacío del materialismo en una forma directa y efectiva? Pruebe llevarlos de excursión a un depósito de chatarra o a un basurero. Eso, incluso, puede convertirse en un acontecimiento familiar. (¡Las colas de espera son más cortas que en un parque de diversiones, la entrada es gratuita, y los chicos lo aman!) Muéstreles todas esas montañas de ‘tesoros’ que un día fueron regalos de navidad y de cumpleaños.

Señale las cosas que un día costaron cientos de dólares, por las que los niños se peleaban, por las que se destruyeron amistades, por las que se sacrificó la honestidad, y por las que se rompieron matrimonios. Muéstreles el revoltijo de brazos, piernas y restos de muñecas destrozadas, robots herrumbrados y aparatos electrónicos que, después de un corto tiempo de utilidad, ahora son inútiles. Muéstreles que la mayor parte de lo que su familia tiene, un día estará en un depósito de chatarra de ese tipo. Léales 2 Pedro 3:10 al 14, donde dice que todo perecerá por el fuego. Y, luego, plantéeles la pregunta: ‘Si todo lo que un día tuvimos termina aquí, roto e inútil, ¿qué habremos hecho que nos quede para la eternidad?’”

Otra persona expresa esto de la siguiente manera: “Toda posesión temporal puede ser convertida en un tesoro eterno, porque aquello que le damos a Cristo, en el mismo momento, se convierte en inmortal.” Quizás nos ahorraríamos unas cuántas sumas de dinero en el mecánico, en trabajos de renovación y otros gastos, si obedeciéramos la regla de buscar primeramente el reino de Dios. Aquello de que dar es mejor que recibir, tiene plena validez hoy en día todavía.

Nueve Reglas de Vida Espirituales (1ª parte)
Nueve Reglas de Vida Espirituales (3ª parte)

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