“Nínive – y cómo se cumple la Profecía Bíblica” (3 de 3)

Título: Nínive – y como se cumple la profecía Bíblica

Autor : Norbert Lieth
PE1355

La profecía bíblica se caracteriza por cumplirse siempre en un cien por ciento. Fue dada por Dios en señal de la veracidad de Su Palabra, para guiarnos a la fe en Jesucristo y como advertencia para todas las generaciones. Estudiamos esta verdad en el ejemplo de Nínive


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Estimado amigo, es una inmensa alegría tener nuevamente la oportunidad de compartir con usted las ricas enseñanzas de la Palabra de Dios.

Nínive. Una ciudad destruida en el año 612 AC. Esta destrucción fue el cumplimento de la palabra profética de Dios.¡No hay posibilidad de huir de Dios! Dios conoce el futuro exactamente. Pero lemos también en Nahum, capítulo 1 y verso 3:„Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable. Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies”.

Quiero repetir lo que he dicho en cuanto a esto en el programa pasado: 

Dios vio los pecados de Nínive; pero el mensaje de juicio debía llevarles a la conversión. Cuando el Señor nos hace ver las consecuencias del pecado, siempre lo hace para llevarnos de vuelta a Él. Nos advierte que nos espera la eterna separación de Él si morimos sin el perdón de nuestros pecados, y lo hace para rescatarnos para Él, para la eternidad. El que se deja advertir y salvar, será redimido; pero el que no se deja advertir, será castigado.

Cien años antes de la destrucción definitiva de Nínive, Jonás estuvo en la ciudad y le anunció un mensaje de juicio por el cual Dios quería llevarla a la salvación y al perdón. El mandamiento de Dios a Jonás era:„Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí”(Jo. 1:2). A raíz del mensaje de Jonás, toda la generación de aquel entonces en Nínive – desde el rey hasta las bestias – se arrepintieron vistiéndose de cilicio, sentándose sobre ceniza, con ayuno, oración y clamor:„Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza. E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua; sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértanse cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos. ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y o pereceremos? Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo”(Jo. 3:5-10).

Bien es verdad que Jonás también testificó de la misericordia de Dios, pero no estaba de acuerdo con ella; el profeta no podía comprender el amor de Dios:„Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal”(Jo. 4:2). La respuesta del Señor a esta acusación de Jonás era la de un consejero espiritual:„¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?”(Jo. 4:11). Sin embargo, al final la gente de Nínive volvió a apartarse de Dios, de manera que llegó irrevocablemente el juicio.

Estimado amigo, Nínive es un ejemplo para nosotros.

Vivimos en un mundo pronto para el juicio.En el juicio venidero, nuestro mundo perderá todo lo que hoy tanto significa para él. Ya vivimos los comienzos de esto. La cuenta regresiva ya está en marcha:„Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente. Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento, día de trompeta y de algazara sobre las ciudades fortificadas, y sobre las altas torres”(Sof. 1:14-16).

Pero antes, la Iglesia de Jesús – los que creen en Él – serán arrebatados. Para ella va esta exhortación:„Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios”(1 Ts. 5:4-6).

El camino de la salvación,la misericordia de Dios tiene un nombre: Jesucristo.

El apóstol Pablo – antes Saulo – experimentó esta misericordia de manera maravillosa y confesó:„…habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”(1 Ti. 1:13-15).

Esta misericordia de Dios en Jesucristo es más fuerte que el juicio:„Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio”(Stg. 2:13). Pero solamente encuentra perdón de pecados y verdadera salvación el que cree en el Hijo de Dios justo y sin pecado, y en Su sufrimiento, Su muerte en sacrificio por nosotros y Su resurrección. Siguen aquí algunos testimonios de creyentes nacidos de nuevo: 

„La fe que salva significa que se rechaza confiar en cualquier otra manera de ser salvo que no sea, solamente, en Jesucristo”.

„La justificación significa que no se atribuye el pecado, pero sí se atribuye la perfecta justicia de Cristo”.

„La gracia es que Dios no nos da lo que merecemos, para que nos pueda dar lo que no nos merecemos”.

Alice Cooper era conocido como el „roquero del escándalo”. Hoy relata: „Entre 1980 y 1990 estaba enredado en unas cuantas luchas. Mi esposa y yo casi nos separamos a causa de mi alcoholismo. Finalmente fuimos a un consejero cristiano y decidimos ir juntos a la iglesia a partir de ese día. (…) Lo que dijo el pastor me tocó en medio del corazón. Dios me habló. Fue más bien mi miedo a Dios que Su amor el que me llevó a convertirme. No quería ir al infierno. Sin embargo, el temor fue para mí principio de sabiduría. Cuando comencé a comprender la fe cristiana, también comencé a amar más a Cristo… Es sorprendente: aquellos de los cuales piensas que son los más alejados de Dios, son los que más dispuestos están a escuchar. ¿Por qué? Porque probaron todo tipo de drogas, tuvieron todas las mujeres que querían, pudieron permitirse todos los autos, tuvieron todo lo que querían para llenar un vacío que no pueden llenar…

Soy una nueva criatura. No juzgues más a Alice por lo que era antes. Alaba a Dios por lo que soy ahora”.

De esta „nueva criatura” de la cual habla Alice Cooper, habla también el apóstol Pedro, cuando escribe:„Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero”(1 Pe. 1:3-5).

Si todavía no has nacido de nuevo, te preguntarás con urgencia: „¿Cómo llego a esta esperanza? ¿Cómo alcanzo la misericordia de Dios? ¿Cómo experimento la gracia de Jesucristo para mí personalmente?”.

La respuesta es esta: la palabra „iglesia” – en griego, „ecclesia” – significa „llamada aparte”. Jesús llamó aparte a personas como Pedro, Andrés, Felipe y Leví (más tarde Mateo):„El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras? Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día”(Jn. 1:35-39).„El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme”(Jn. 1:43). „Y al pasar,(Jesús)vio a Leví hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y levantándose, le siguió”(Mr. 2:14).

¡Déjate llamar también tú hoy por Jesús!

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