Mirar Hacia Arriba (1ª parte)

Mirar Hacia Arriba
(1ª parte)

Autor: Marcel Malgo

El mensaje del profeta Oseas es el del increíblemente paciente amor de Dios. Usted quedará asombrado con los aspectos personales, que tienen que ver con nuestra vida, que serán mencionados en este estudio. Se tratarán temas específicos que nos conducirán, cada vez, a un nuevo desafío.


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PE1564- Estudio Bíblico
Mirar Hacia Arriba (1ª parte)



Hola amigos! Para comenzar con el tema: “Mirar hacia arriba”, vamos a leer los 16 versículos del capítulo 7 de Oseas. Dice así la Escritura: 

“Mientras curaba yo a Israel, se descubrió la iniquidad de Efraín, y las maldades de Samaria; porque hicieron engaño; y entra el ladrón, y el salteador despoja por fuera. Y no consideran en su corazón que tengo en memoria toda su maldad; ahora les rodearán sus obras; delante de mí están. Con su maldad alegran al rey, y a los príncipes con sus mentiras. Todos ellos son como adúlteros; son como horno encendido por el hornero, que cesa de avivar el fuego después que está hecha la masa, hasta que haya leudado. En el día de nuestro rey los príncipes lo hicieron enfermar con copas de vino; extendió su mano con los escarnecedores. Aplicaron su corazón, semejante a un horno, a sus artificios; toda la noche duerme su hornero; a la mañana está encendido como llama de fuego. Todos ellos arden como un horno, y devoraron sus jueces; cayeron todos sus reyes; no hay entre ellos quien a mí clame. Efraín se ha mezclado con los demás pueblos; Efraín fue torta no volteada.

Devoraron extraños su fuerza, y él no lo supo; y aun canas le han cubierto, y él no lo supo. Y la soberbia de Israel testificará contra él en su cara; y no se volvieron a Jehová su Dios, ni lo buscaron con todo esto. Efraín fue como paloma incauta, sin entendimiento; llamarán a Egipto, acudirán a Asiria.

Cuando fueren, tenderé sobre ellos mi red; les haré caer como aves del cielo; les castigaré conforme a lo que se ha anunciado en sus congregaciones.

¡Ay de ellos! Porque se apartaron de mí; destrucción vendrá sobre ellos, porque contra mí se rebelaron; yo los redimí, y ellos hablaron mentiras contra mí.

Y como clamaron a mí con su corazón cuando gritaban sobre sus camas; para el trigo y el mosto se congregaron, se rebelaron contra mí.

Y aunque yo los enseñé y fortalecí sus brazos, contra mí pensaron mal. Volvieron, pero no al Altísimo; fueron como arco engañoso; cayeron sus príncipes a espada por la soberbia de su lengua; esto será su escarnio en la tierra de Egipto.”
… hasta aquí la Palabra de Dios

En la versión de la Biblia Reina Valera 1960, el capítulo 7 de Oseas tiene el siguiente título: “Iniquidad y rebelión de Israel”. Y de hecho, como ya hemos visto, este capítulo contiene un mensaje triste y destructivo. Pero, el mismo no fue escrito en vano, Dios persigue con esto un determinado objetivo. Por esta razón, Oseas 7, se convierte en un capítulo mediante el cual Dios quiere darnos instrucciones prácticas para nuestra vida cristiana.

Ante Dios, toda maldad está revelada

La primera gran verdad de este capítulo, la encontramos en el versículo 2. Anteriormente, en el versículo 1, Dios habla sobre el pecado de Efraín, y en el versículo 2 dice: “Y no consideran en su corazón que tengo en memoria toda su maldad; ahora les rodearán sus obras; delante de mí están”.

Es tan antiguo como la creación, el hecho de que los hombres quieran esconderse luego de haber pecado; recordemos por un momento a Adán y Eva, de quienes está escrito luego que pecaron en Génesis 3:8 “y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto”

O pensemos en Jonás, el cual luego de desobedecer los mandatos de Dios, pecando así contra Él, no supo hacer nada mejor que esconderse en un barco que se dirigía a Tarsis. Lo leemos en el cap. 1, vers. 3: “”Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía a Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová’’.

Pero tanto Adán y Eva como Jonás, y todos los que hoy en día tratan de esconderse de Dios luego de haber pecado, fueron y serán encontrados por Dios; ¡no hay escapatoria!

Éste es el primer mensaje importante transmitido por el Señor en Oseas 7. De forma clara, nos enseña que Él se da cuenta de toda la maldad: “”sus malas acciones los tienen cercados, y los tengo muy presentes’’ (nos dice el cap. 7, vers. 2, en la NVI).

¡Podremos esconder nuestros misterios y pecados secretos de los ojos de los hombres, pero no de Dios! En Proverbios 5:21 dice al respecto: “”Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas’’. Y en Proverbios 15:11 leemos: “Si ante el Señor están el sepulcro y la muerte, ¡cuánto más el corazón humano!’’ (NVI).

Es evidente que los hombres cometen un grave error al pensar que es posible hacer invisibles ciertos rincones de su corazón ante Dios, cuando para Él hasta el sepulcro y la muerte están a la vista.

Prestemos importancia a lo que Dios quiere enseñarnos en Oseas 7:2, es decir, que Él ve todas las malas acciones. O como dice a través de Jeremías, en el cap. 16, vers. 17: “”Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos’’.

¡Seamos conscientes de estas cosas: Cada minuto de mi vida me encuentro ante mi Dios y Creador, ante mi Padre celestial! – ¡Él ve todo, Él sabe todo, Él se entera de todo!

Puede suceder, también, que a veces tengamos:
Una mezcla no santa

Ésta es otra interesante verdad que la encontramos en los versículos 8 y 9 de Oseas 7. En el versículo 8 se menciona algo fatal: el sincretismo de Israel con los demás pueblos paganos. Allí se expresa: “”Efraín se ha mezclado con los demás pueblos’’. Luego, en el versículo 9 se mencionan las fatales consecuencias de esto: “Devoraron extraños su fuerza, y él no lo supo; y aun canas le han cubierto, y él no lo supo”.

Sabemos que el que se disminuyan las fuerzas al envejecer es simplemente un proceso natural; también es completamente normal que las personas de avanzada edad tengan el cabello gris; ¡algunos, incluso, en edades más tempranas! El libro de Proverbios enseña que esto no es malo: “Las canas son una hermosa corona”, dice en el 16:31, y “la honra de los ancianos (radica) en sus canas” (dice en el 20:29, según la NVI).

El caso de Efraín fue diferente. El pueblo tenía su cabello gris, a causa de la decrepitud y debilidad de Israel, lo cual no era para nada normal. ¿Qué había sucedido para que se consumieran las fuerzas de Efraín, y por qué Israel perdía las suyas? En la traducción bíblica alemana (Elberfelder), dice que la pérdida de fuerzas y las canas se habían introducido furtivamente (o sea: se habían colado) sin que Israel se diera cuenta. Esto nos da a entender, que no fue un proceso normal ni natural, sino que la causa por la cual Israel perdió sus fuerzas había sobrevenido clandestinamente sobre Efraín, siendo ésta la mezcla de Israel con otros pueblos de manera pecaminosa.

Esto no ha cambiado en la actualidad. Con el tiempo se hace notorio en nuestras caras y en nuestro comportamiento, incluso en toda nuestra vida, si realmente pertenecemos por completo o no al Señor. Esto en algún momento quedará en evidencia, cuando nuestra vida cristiana pierda fuerzas y no tengamos poder. Para aquellos que nos miran todo parecerá lindo y ordenado, pero interiormente estaremos repletos de canas.

Mi padre, Wim Malgo, cuando yo era chico, me amonestaba a menudo con estas palabras: “”¡Una mitad para el Señor y una mitad para el mundo, significa todo para el diablo!’’

¡Tarde o temprano se hará notorio de qué lado estamos realmente! – Si hemos permitido una nefasta mezcla en nuestras vidas, entonces quedarán manifiestas nuestras canas interiores y nuestra pérdida de fuerza. ¡Y si, al contrario, somos personas que nos aferramos completamente al Señor, entonces nuestras vidas reflejarán la fuerza de Dios!

Es completamente necesario que tomemos esto con seriedad. Esta enseñanza debe ser una firme advertencia para nuestras vidas, en las cuales no deberíamos permitir mezclas, sino seguir consecuentemente nuestro camino con el Señor.

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