“Malaquías: Su tiempo, nuestros tiempos!”

Título:   Malaquías: su tiempo, Nuestros tiempos

Autor: Herman Harwich
PE1359

Aunque le parezca mentira, los tiempos de Malaquías son muy parecidos a nuestros tiempos!!! Como puede ser esto posible?? Escuche en este programa al Pastor Herman Hartwich… Él nos contará en qué se asemejan dichos tiempos!


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Que tal mis amigos, aquí estamos juntos una vez más para escudriñar la palabra de Dios en esta oportunidad quisiera, lógicamente si usted tiene una Biblia, creo que es probable; por qué maravillosamente la distribución de las escrituras se está llevando a cabo en una forma muy exitosa en nuestros países latinos casi diríamos, en cada hogar haya aunque sea un volumen de la palabra de Dios. Bueno no lo tenga de adorno, no lo tendrá allí como un libro más en su biblioteca, quizás cubierto de polvo, tiene que ser el manual de su vida, procure leerlo, procure un asesoramiento, puede usted mismo solicitarnos a la obra misionera y que podemos orientar de la lectura y en el estudio sistemático de la palabra de Dios. En esta oportunidad quisiera invitarles, y ustedes pueden leer el último libro del antiguo testamento, y antes de comenzar el nuevo testamento antes del Evangelio de Mateo se encuentra la profecía de Malaquias. Es un libro muy cortito consta de cuatro capítulos bastante cortos pero es muy interesante la enseñanza que yo quisiera compartirles en esta oportunidad. Malaquias profetiza unos 450 años antes de Cristo más o menos se ubica por allí.

Malaquias se ajusta al pedido de los profetas Esdras, Nehemias, como anillo al dedo. Describen a Jerusalén como bajo el gobierno de un príncipe, ambos describen una situación en la que el pueblo mostraba menosprecio por el templo y descuido por los servicios de la casa de Dios ambos critican este triste estado de cosas en los sacerdotes. Los tres se enfrentan con el problema del divorcio y los matrimonios mixtos. El fuego de la fe con frecuencia disminuye o se apaga, mis queridos amigos, ya sea por factores internos o externos porque ambos internos o externos contribuyen a pagarlo. Este es era caso de Israel. Dios levantó un profeta con tal temperamento y mensaje, justamente para ese tiempo en que el fuego de la fe debía ser reavivado. ¿Ha escuchado una expresión así mi querido hermano en Cristo? Yo hace en más de 40 años que transito en las filas del pueblo de Dios y muchas veces he escuchado esta expresión: tenemos que avivar el fuego de la fe, tenemos que avivar el fuego.

Aquella situación que vivían Malaquias es muy similar a la de nuestro mundo hoy no obstante de ser un tiempo de crisis espiritual, e indiferencia religiosa el profeta alzo su vos con un mensaje directo, escúcheme bien un mensaje directo llamando al arrepentimiento y una nueva dedicación de sus vidas y lealtad a Dios. ¿Qué piensa acerca de este mensaje?, ¿qué piensa acerca de este mensaje que procede de Dios? Vuélvanse a mi, arrepiéntanse, dedíquense, redediquen sus vidas y su lealtad. El capítulo uno versó dos Dios dice, yo os he amado, pero el pueblo pone en tela de duda todo lo que Dios dice y así estaban. Yo os he amado, a mí me desarma mis queridos amigos, esta afirmación de Dios me desarma. Pero muchas personas al igual que Israel ponen en duda este amor de Dios. Ponen en duda todo lo que Dios dice y así les va en la vida, no confían en Dios dudas de Dios, entonces les va mal.

Y hicieron preguntas a Dios que un encuentro que mucha gente hoy está haciendo lo mismo, por ejemplo encontramos estas preguntas. Versículo dos ¿en qué nos ámate? ¿conoce esta pregunta?, quizás usted mismo mi hermano, mi hermana la ha hecho cuando está pasando un momento de prueba dice ¿y donde estaba Dios que me ama?, ¿dónde me ama?. En el versículo seis dice:¿en qué hemos menospreciado tu nombre? Hacían cualquier cosa y todavía no consideraban que estaban ofendiendo o menospreciando el nombre de Dios. En el versículo siete: ¿en qué te hemos deshonrado (en relación con el altar)?, ¿en qué te hemos deshonrado?. Estaban deshonrando el altar y ellos decían que no. En el versículo 13 y 14 preguntan: ¿por qué no aceptas nuestras ofrendas?, pero había que ver con qué actitudes, con qué actitud traen muchas personas las ofrendas sabios. ¿En qué te hemos acusado?, preguntan en el versículo siete.

Por ejemplo a veces escucho personas que dicen:¿hay qué horrible porque esta lloviendo tanto, por qué estas inundaciones?, que injusto, ¿a quién están acusando? A Dios. En el versículo siete del capítulo tres dice:¿en qué hemos de volvernos? La mayoría de la gente como dice el profeta Isaías cada cual se apartó por su camino y luego preguntan ¿en qué hemos de volvernos? En el capítulo tres graso ocho dice: ¿en qué te hemos robado? En el capítulo tres versículo dice: ¿qué hemos hablado contra ti? Las preguntas del pueblo se hacían más y más desafiantes hasta que el Señor se vio forzado a decir vuestras palabras contra mí han sido violentas.

Te apuesto pensar mi querido oyente si Dios nos tuviera que decir ahora tus palabras contra mi son violentas. Cuántas palabras violentas se están elevando hoy contra Dios desde la humanidad desobediente, rebelde, endurecida causa del pecado. En el año 538 antes de Cristo unos 42.000 judíos regresaron de Babilonia se pusieron a reedificar el templo, pero tuvieron que pagar por la oposición. Luego de unos años se reanuda la obra y se dedicó en el año 516.

Hageo, Zacarías habían alentado a esto diciendo que si edificaban vendrían las promesas de libertad, prosperidad, dominio mundial. Y esperaron que el señor cumpliera sus actos poderosos pero los años se hicieron décadas y nada acontecido. En lugar de ser una corona de gloria era un juguete de los persas que gobernaron con mano de hierro, entonces aumentó la pobreza bajo el yugo de los impuestos altos, el desempleo, fracaso de las cosechas, por plagas, por las sequías y granizo, he hipotecaban sus campos y casas y aun llegaron a vender a sus propios hijos como esclavos. Lógicamente las ofrendas del templo disminuyeron tanto que los sacerdotes y levitas se vieron obligados a abandonar la casa de Dios y volverse el campo para poder comer.

Tres cuartos de siglo de privaciones y desilusiones produjo una reacción peligrosa en Israel la fe de los primeros días dio lugar a la incredulidad y la duda. El pueblo empezó a cuestionar que el señor los amara realmente incluso le acusaron de mostrar preferencia hacia los malos y fracasar en rebelarse como Dios justo. Estaban abiertamente afirmando que bajo el gobierno de Dios los malvados lo pasaban mejor de los justos. Pero el que no compartir para ir terminando tres resultados vemos de estas décadas de privaciones y desilusiones para qué las tengamos en cuenta.

Primero, el pueblo y los sacerdotes comenzaron a ser negligentes con el templo y sus servicios, los diezmos se guardaron para uso personal en lugar de ser traídos al alfoli del Señor. Se hizo tal burla de la adoración que el Señor pidió que alguien cerrara las puertas y apaga el fuego. Segundo los judíos perdieron el interés de mantener su particular identidad como pueblo del pacto de Dios. Comenzaron a casarse con hombres y mujeres paganos sin tener en cuenta el aspecto religioso, estaban en peligro de ser absorbidos por sus vecinos paganos. Y en tercer lugar las normas morales y éticas declinaron seriamente, prestamistas sin escrúpulos esclavizaban a sus compatriotas. Malaquias acusa de hechicería, adulterio, perjurio y opresión a los indefensos.

También encaró la deslealtad del hermano con el otro, y el tono moral prevaleciente era desconfianza. El capítulo cuatro versículo seis dice: que él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos y el corazón de los hijos hacia los padres no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición. Malaquias muestra el camino de regreso aún a genuina y permanente fe en Dios que no cambia. En el 3, versículo seis dice: porque yo Jehová no cambio por esto hijos de Jacob, no habéis sido consumidos. Invita a los hombres a volverse a él. Versículo siete: desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes y no las guardasteis, volveos a mi y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Y además que nunca olvida a quienes le responden. Versículo 16 del capítulo tres dice: entonces lo que tenían a Jehová hablaron cada uno su compañero y Jehová escuchó y oyó y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová y para los que piensan en su nombre. Querido mío es una realidad que muchos viven lejos de Dios y narrando su Iglesia de amor, desobedeciendo su voluntad y luego atribuyendo injusticias a Dios. Dios nos ama tanto que no nos ha pagado como mereceríamos al contrario envió a su propio hijo hará pagar el precio de nuestra libertad de condenación. Vuélvete a él y serás completamente feliz.

“Dos tipos de caminos”
“El encuentro con el Señor” (1 de 4)

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