Lo que ocurrió, lo que ocurre y lo que ocurrirá 3 de 4

Título:”Lo que ocurrió, lo que ocurre y lo que ocurrirá”

Autor: Thomas Lieth  PE1246

El tercer programa de un estudio muy interesante de Norbert Lieth en la voz de Herman Hartwich, donde se habla de la venida del Señor Jesucristo y también sobre la purificación del templo.


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Como ha sido anunciado, en esta ocasión veremos la primera y la segunda venida de Jesús, pero nos adentraremos más en lo que tiene que ver con la purificación del templo.

De modo que en el Salmo 69 encontramos el desarrollo cronológico de toda la historia de la salvación: La primera venida de Jesús, Su muerte en la cruz, Su ascensión al cielo y Su segunda venida. En todo esto, sin embargo, me ha dado que pensar especialmente la primera parte del versículo 9, que señala la purificación del templo a través del Señor Jesús:“Porque me consumió el celo de tu casa …”

El Nuevo Testamento habla de dos purificaciones del templo realizadas por Jesús. La primera tuvo lugar poco tiempo antes de una fiesta de pascua, al comienzo de Su ministerio, la segunda poco antes del Domingo de Ramos, al final de Su ministerio.

¿Por qué será que el Espíritu Santo menciona en la Biblia dos purificaciones del templo que fueran realizadas por Jesús? Quizás porque había un templo durante la primera venida de Jesús, y porque también habrá un templo en el tiempo de Su segunda venida. ¿Será que las dos purificaciones del templo señalan a la primera y a la segunda venida de Jesús? De todos modos vale la pena estudiar las dos un poco más a fondo y ver el contexto.

Veamos amigo, la primera purificación del templo = símbolo de la primera venida de Jesús.

 “Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado. Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume”.

Esta purificación del templo, ocurrió después que el Señor eligiera los primeros discípulos.

De modo que todo eso ocurrió bastante al principio del ministerio público de Jesús.

Directamente en conexión con esta purificación del templo, los judíos Le preguntaron con qué señal de autoridad Él hacía eso, a lo cual Jesús les contestó:“Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo”. De modo que Él allí hablaba de Su muerte sacrificial en la cruz y de Su resurrección a los tres días; de que Su muerte y resurrección traerían algo totalmente nuevo.

Pero, volvamos a la primera purificación en el tiempo del templo herodiano de aquella época, purificación que ha llegado a ser una imagen de la primera venida de Jesús. ¿Cómo estaban las cosas con Israel en ese tiempo? El sistema religioso de los judíos se había convertido en un “comercio”, en una institución impía dentro del edificio del templo, al cual le faltaba todo contenido espiritual.

Con la purificación del templo Jesús desenmascaró a la élite religiosa, revelándolos como ladrones e hipócritas. Era un ataque a la corrupción de los superiores, a los pecados del pueblo, a su falta de arrepentimiento y a su apostasía de Dios. La primera purificación del templo simboliza la tragedia de la condición judía en el tiempo de la primera venida de Jesús. No era en vano que entre los discípulos escogidos de Jesús no se encontrara ni un sólo rabí, ni un escriba, ni un fariseo, ni un saduceo, ni tampoco un sólo sacerdote; solamente más tarde se añadió el erudito Pablo, que se denominó a sí mismo como “nacido fuera de tiempo”

Sin embargo, también nosotros en la actualidad nos encontramos en el mismo peligro: En muchas partes se levantan iglesias como un negocio, con un sistema, es decir un manejo, bien meditado y sofisticado, pero sin contenido, o sea, sin poder del Espíritu Santo. Pero sin cruz, sin resurrección y sin confesión de pecados y culpas, no se puede levantar una iglesia. Dice la palabra:Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”. El resultado de la mezcla no santa es el juicio de Dios. Él les dice a los Suyos:“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es”. ¿Qué significa eso? Lo contestaremos después de la siguiente pausa!

Estimado amigo, si nosotros traemos cosas extrañas a la iglesia local y comenzamos a echar a perdera la congregación, Dios permitirá que esa congregación se eche a perder. Después de todo, ¿dónde han quedado las iglesias de Éfeso o de Laodicea? Quizás en Turquía aun se halle algún cartel con el nombre de las mismas, pero nada más. En todo esto, no debemos de modo alguno mirar a otros con desprecio, sino que debemos cuidarnos a nosotros mismos.“Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”. Porque quien señala a otros con un dedo, con los otros tres se señala a sí mismo. Pero tenemos que advertir y animar a aquellos que, en nuestros días, todavía se dan cuenta que aquí y allá deben cuidarse.

John MacArthur escribe sobre la religiosidad del Israel de aquellos tiempos: 

” A favor de una justicia por las obras, Israel había abandonado la gracia de Dios. Su religión era sumamente legalista, compenetrada de hipocresía, obras que parecían justas a sus propios ojos, con ordenanzas artificiales y ceremonias sin sentido. Estaba llena de doctrinas falsas y se basaba más en la descendencia física de Abraham que en su fe.”

Algo que llama la atención en la primera purificación del templo: Ganado, ovejas y palomas se encontraban dentro del templo juntamente con los cambistas. Al ganado y a las ovejas el Señor Jesús los echó del templo con un látigo, y tiró las mesas de los cambistas (Jn. 2:15). Con las palomas, sin embargo, actuó diferente:“… y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado”Las palomas probablemente se encontraban en jaulas. Si Jesús las hubiera tirado, las palomas posiblemente habrían sido heridas. Él no quería eso. Por eso ordenó que las palomas fueran llevadas fuera.

Esa es una señal de que el Señor Jesús nunca actuó sin pensarlo, o por ira. Él nunca perdió el control, sino que hizo todo bajo la dirección del Espíritu Santo. Las palomas, por lo tanto, fueron tratadas con clemencia y no cayeron bajo ese juicio. Pero quizás también haya un aspecto profético en esto: La paloma simboliza el Espíritu Santo. Éste un día vendría sobre los doce apóstoles, y a través de esto surgiría la iglesia. Sus discípulos (con excepción de Judas Iscariote) no debían caer bajo el fallo judicial de Dios dado sobre Israel y Jerusalén. Sobre ellos estaba el Espíritu de Dios, y ellos deberían formar una nueva generación de creyentes. Con ellos el Señor trataba en una forma diferente que con la clase alta religiosa de Israel. Tampoco la iglesia de Jesús caerá bajo el fallo judicial de Dios sobre este mundo, sino que a través del Espíritu Santo será arrebatada.

Querido amigo, nos encontramos en el próximo programa!

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