Las 7 Dispensaciones de la Historia de la Salvación (1ª parte)

Las 7 dispensaciones de la historia de la salvación

 (1ª parte)

Autor: Norbert Lieth

La Biblia tiene una división estructurada que debería tomarse en cuenta a la hora de leerla o exponerla. Y deja en claro que en el pasado Dios actuó de diversas formas, pero siempre con el propósito de brindarnos la salvación por medio de Jesucristo


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PE1500 – Estudio Bíblico – Las 7 dispensaciones
(1ª parte)


 


¿Cómo están amigos? Comenzamos hoy con la primera parte de un nuevo tema, que como ya se dijo en la introducción, es muy discutido, pero muy importante.

Agustín dijo: “Presta atención, las dispensaciones de la salvación y la Biblia están en armonía”. La Biblia deja en claro que Dios, en los tiempos pasados, actuó de distintas formas, pero siempre con el propósito de brindarnos la salvación por medio de Jesucristo.

Comencemos viendo que significa el dispensacionalismo

La palabra griega para dipensación (“Oikonomia”) tiene el siguiente significado: “administrar”, “ordenar”, “gerenciar”, o también “dividir” o “repartir”. La palabra dispensacionalismo proviene del latín “dispensatio” y significa “distribuir”, “pesar” o “repartir”. La Biblia tiene una división estructurada que debería tomarse en cuenta a la hora de leerla o exponerla. Vemos, por tanto, que la Biblia habla de “los siglos” (en 1 Corintios 2:7), de “este siglo” (en 1 Corintios 2:8), de “los fines de los siglos” (en 1 Corintios 10:11) y de “el (siglo) venidero” o “los siglos venideros” (en Efesios 1:21; y Efesios 2:7). También expone los términos “postreros días” (en 2 Timoteo 3:1; y 2 Pedro 3:3) y el “último tiempo” (en 1 Juan 2:18).

Además, tiene un Antiguo y un Nuevo Testamento. La misma Palabra de Dios nos revela una división de la historia de salvación, la cual no fue inventada e insertada en la Biblia según la interpretación humana, sino que nos fue dada por el Espíritu Santo. De ahí que por ejemplo el profesor Herbert Janzen diga: “cualquier teólogo creyente en la Biblia es un dispensacionalista…”12 Timoteo 2:15 dice:“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien(dispensatio)la palabra de verdad”.Alguien aclaró al respecto: “Es importante mantener separadas… las declaraciones bíblicas. En su trato con los distintos grupos de personas (se refiere a los tres grupos, Israel, la iglesia y las naciones, que podemos ver en 1 Corintios 10:32), Dios tiene diferentes principios. Por eso, no se deberían aplicar las afirmaciones sobre un grupo a otro, sin mayor cautela. Si se hiciera esto, se llegaría a malas interpretaciones de la Biblia (en parte con graves consecuencias en cuanto al entendimiento de la misma, de la vida de la fe y de la iglesia). La Biblia no siempre habla “de nosotros”, pero siempre nos habla “a nosotros”.2Romanos 15:4 dice:“Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza”.

Hablemos, ahora, del Dispensacionalismo en la Biblia

He aquí un ejemplo: Leemos en el Salmo 51:10 y 11 que, en los tiempos del rey David, él tuvo que orar así:“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti,y no quites de mí tu santo Espíritu. David tenía ante su vista el ejemplo de Saúl, de quien se había apartado el Espíritu del Señor (como se menciona en 1 Samuel 16:14). Pero la iglesia de Cristo vive otro tiempo hoy en día. En Juan 14:16 y 17 leemos:“Y yo rogaré al Padre, y osdará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.”Si los hijos de Dios oran, “Señor, por favor no quites de mí tu Espíritu Santo”, lo hacen en forma equivocada, fundados en una afirmación bíblica que era válida para otro tiempo. Como personas selladas con el Espíritu de Dios (nacidas de nuevo) podemos entristecer o apagar al Espíritu Santo (como dice Efesios 4:30), pero no lo podemos perder, de ahí que nuestra oración debe ser otra.

De igual forma, Dios le hizo diferentes promesas a Israel que no se pueden aplicar arbitrariamente a la iglesia. Hay anuncios para la dinastía real de David que valen para él, su casa y su reino así como para su pueblo, y no para nosotros. Asimismo, las profecías de Dios para las naciones difieren de las que son para Israel y para la iglesia. Y también la iglesia tiene profecías específicas. Naturalmente Dios puede aplicar cualquier profecía para nosotros personalmente. Cada palabra de la santa Biblia nos habla, pero para el entendimiento de la enseñanza bíblica es muy importante esta diferenciación de los tiempos. Si “usamos bien” la Palabra o aplicamos bien las dispensaciones, obtenemos una increíble llave para entender mejor la Biblia. Si usáramos más esta llave, podríamos entender mejor algunas cosas. En la Biblia existen siete dispensaciones claramente definidas.

Primera dispensación: la dispensación de la inocencia (o el tiempo del paraíso)

En Génesis 1:3la Biblia describe la llamada dispensación de la inocencia o también del paraíso. Se trata del tiempo desde la creación del hombre hasta la caída. Este tiempo se diferencia claramente de todos los siguientes. Nunca más hubo un período en la historia de la humanidad, en el que Dios haya actuado así. Con respecto a la dispensación del paraíso, la Biblia nos deja ver algunas claras características: era un tiempo sin pecado, y un tiempo de comunión íntima y comunicación con Dios (así lo vemos en Génesis 1:27 y 28; y 3:8). Dentro de la creación reinaba la paz (como lo menciona Génesis 1:29 y 30). Las condiciones entre Dios y el hombre, los hombres entre sí, y entre el hombre y la naturaleza eran ideales y tenían completa armonía. Era un tiempo donde todo estaba “muy bien”. Así lo dice Génesis 2:16 y 17:“Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”. En este tiempo Dios le dio un sólo mandamiento al hombre, el cual leemos en el cap. 2, vers. 16 y 17:“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”.

Y llegamos así a: El fracaso del hombre

Porque el hombre no cumplió con este mandamiento. Y como leemos en Génesis 3:6, llegó a la caída:“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella”. El fracaso no quedó sin consecuencias: vino la muerte, primero la muerte espiritual ese mismo día, más tarde la muerte física. Ya no hay hombre que pueda llegar a vivir 1.000 años. Según 2 Pedro 3:8, 1.000 años corresponden a un día de Dios (al respecto leemos en Génesis 2:17; y 3:19). El dar a luz vendría acompañado de dolores (Génesis 3:16). Dios decretó una maldición sobre la tierra y sobre los seres vivos (Génesis 3:17 al 19), y el hombre perdió la comunión directa con Dios (Génesis 3:22 al 24). Satanás ganó poder sobre los hombres (con respecto a esto podemos leer Efesios 2:2; y 6:12; 2 Corintios 4:4; Colosenses 1:13; y 1 Juan 3:1 y 8) y Dios ya anunció el juicio sobre Satanás (esto lo vemos en Génesis 3:15).

Pero, no debemos olvidar: La sobresaliente gracia de Dios

Dios, en su infinito amor, no abandonó al hombre. Y ya en Génesis 3:15, prometió un Salvador:“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”.

Se desarrollarían dos linajes: la simiente de la serpiente y la simiente de la mujer. Una simiente es el reino de Satanás, la otra el reino de Dios. Una línea es la de Caín, la otra la de Abel (más tarde Set). Es también la simiente de Lamec y la simiente de Jesús (podemos comparar Génesis 4:24 con Mateo 18:21 y 22). O la simiente de las naciones y la simiente de Israel, el linaje de la humanidad de este mundo y el linaje de la humanidad de la iglesia. Y por último, el sello del anticristo por un lado y el sello de Dios por el otro. El Salvador prometido viene exclusivamente a través de la simiente de la mujer, no del hombre (comparemos para esto Génesis 3:15 con Gálatas 4:4). Ya aquí se anuncia el nacimiento virginal de Jesús.

Y después de que los hombres fracasaron en el paraíso, el Señor les hizo vestidos de piel (Génesis 3:21) y comenzó con ellos un nuevo camino, para que el hombre no se perdiera.

El tiempo se nos ha acabado, pero volveremos en el próximo programa para hablar de la segunda dispensación. ¡Hasta entonces! ¡Dios les bendiga!

Señor: enséñame
Las 7 Dispensaciones de la Historia de la Salvación (2ª parte)

2 pensamientos acerca de “Las 7 Dispensaciones de la Historia de la Salvación (1ª parte)

  • 2 noviembre, 2016 at 14:11
    Permalink

    escribo desde venezuela pidiiendole al Señoer les continue bendiciendo mucho
    gracias

    Responder
    • 2 noviembre, 2016 at 14:42
      Permalink

      Gracias Idilberto por su comentario!

      El Señor le bendiga ricamente!

      En Cristo
      Alejandro
      LlamadaWeb.org

      Responder

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