La triste realidad de las caídas (2ªparte)


Autor: Esteban Beitze

Tu vida se convirtió en una farsa, en una pantalla. Tu conciencia te acusa. Tu vida está llena de amargura. ¿Habrá solución?
Si hemos caído ¿cuál es el camino para la restauración?
Encuentra las respuestas al escuchar este esperanzador mensaje, acerca de la triste realidad de las caídas!!

 


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PE2143 – Estudio Bíblico
La triste realidad de las caídas (2ªparte)



Queridos amigos: En Lucas 22 encontramos el relato de la negación de Pedro. Me parece maravilloso que la Palabra de Dios no idealice a los personajes bíblicos. Los muestra con sus puntos fuertes, su fe y sus hechos extraordinarios, pero tampoco se calla sus fracasos. Todos los relatos bíblicos nos fueron dejados para que saquemos alguna enseñanza: imitar los ejemplos positivos, y que los negativos nos sirvan de advertencia. Aunque es la triste historia de una caída, por medio de ella podremos aprender principios para tener en cuenta para que nosotros no caigamos en el pecado. Vamos a observar algunos versículos de Lucas 22: “31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; 32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. 33 El le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte. 34 Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces… 40 Cuando llegó a aquel lugar (el jardín de Getsemaní), les dijo: Orad que no entréis en tentación. 41 Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró… 45 Cuando se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza; 46 y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación… 54 Y prendiéndole (a Jesús), le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos. 55 Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos. 56 Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él. 57 Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco. 58 Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre no lo soy. 59 Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es galileo. 60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. 61 Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. 62 Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente”.

A continuación, veremos los pasos sucesivos que Pedro dio yendo hacia la caída, y luego los que se dieron durante la misma.

El primer paso hacia la caída es: El descuido de la Palabra de Dios
Unas horas antes de estos acontecimientos, Jesús le había advertido a Pedro que estaba por enfrentar una fuerte tentación, pero que podía contar con Su oración: “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos”. Pero, Pedro no le dio mayor importancia a esta advertencia. Jesús también le había advertido de su negación: “Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces”, pero tampoco a esta advertencia hizo caso.

El dejar de estudiar la Palabra de Dios es uno de los primeros pasos en el camino hacia una caída. Utilizando el ejemplo anterior del tobogán, uno comienza sentándose en la parte de la pendiente leve, y se deja deslizar en forma suave. Durante esos minutos, todavía se podría frenar y volver.

Si quieres llevar una vida de victoria es imprescindible el uso de “la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (como dice Ef. 6:17). El salmista dijo las conocidas palabras del Salmo 119: “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra… En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti”. Si no tienes el sano hábito de estudiar un pasaje bíblico cada día, te encuentras en grave peligro. Es como si no te alimentaras físicamente. Uno se vuelve débil, se marea, no tiene fuerzas, se enferma y hasta puede morir. Del mismo modo, si uno no se alimenta en lo espiritual, llegará el momento en que no se tienen fuerzas ni aún para enfrentar la más pequeña prueba, y ni qué hablar de una tentación. Al no tener fuerza, no estar armado con “la espada del Espíritu”, no estar lúcido en cuanto a posibles peligros, es casi seguro que se caiga en la tentación. Escuché acerca de una encuesta realizada a personas que cayeron en tentaciones. El 81% reconoció que la tentación se había hecho más fuerte cuando habían descuidado la comunión con el Señor. ¡No logro entender cómo existen creyentes que pueden pasarse días y hasta semanas sin leer la Biblia! ¡Están en grave peligro!

Por lo tanto, ¡cultiva el sano hábito de estudiar un pasaje de la Biblia en forma consecutiva! Irás conociendo más al poderoso, amoroso, santo y justo Señor que tienes. Irás conociendo Su voluntad frente a las diferentes decisiones que tienes que tomar, y Él te guiará a hacer lo correcto, evitando así el mal. El estudiar la Biblia y memorizar pasajes también tiene la ventaja que, en el momento de la tentación, el Espíritu Santo nos puede hacer recordar esos textos que hemos leído quizás a la mañana o que hemos memorizado en algún momento de nuestras vidas.
Bien conocidas son las tentaciones que tuvo que enfrentar el Señor Jesús en el desierto. Pero a cada ataque de Satanás, Jesús le respondía con la Palabra de Dios, diciendo: “Escrito está…”, en las tres áreas en las cuales fue tentado (como leemos en Mt.4:4,7 y 10). ¡Apliquemos la exhortación de Dios a Josué: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.

En el próximo programa veremos el segundo paso hacia la caída, que es: “La confianza en sí mismo”. Seguiremos analizando el ejemplo de Pedro, su autosuficiencia, su orgullo, y veremos que nosotros tampoco estamos libres de todo esto. Un saludo en el nombre de Jesús y hasta la próxima!!

La triste realidad de las caídas (1ª parte)
La triste realidad de las caídas (3ªparte)

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