La Profecía Bíblica – una Prueba de Dios (2ª parte)

La Profecía Bíblica – una Prueba de Dios 

(2ª parte)

Autor: Reinhold Federolf

El estudio de la profecía bíblica procura transformarnos en cristianos más calificados, capaces y activos, que tengan a Jesús como centro, vivan y actúen de esa forma. Dichos cristianos están convencidos de que Dios siempre cumple sus promesas y tiene la última palabra en la historia del mundo y de la salvación.


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PE1513- La Profecía Bíblica – una Prueba de Dios
(2ª parte)


 


Estimados amigos, terminamos el programa anterior con la siguiente afirmación:

La profecía bíblica efectivamente es la prueba de que aquí –¡y sólo aquí!- estamos tratando con el Dios verdadero. Eso también tendrían que escribírselo en la frente nuestros científicos e intelectuales, tan marcados por el ateísmo. Incluso por medio de cálculos de probabilidad se puede probar ciertamente que el Dios de la Biblia, el Dios de Israel, existe y se ha revelado a Sí mismo en el tiempo y en el espacio.

Analicemos, entonces, ahora: La Profecía y Jesús

Siglos antes de que sucediera, los profetas de Dios anunciaron tanto el lugar, así como también el nacimiento virginal, y la manera de obrar de Jesús (con otros nombres):

Por ejemplo, acerca de Su Nacimiento: 

¿Dónde?Leemos en Miqueas 5:2:“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”.

¿De quién?Lo encontramos en Isaías 7:14:“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”.

¿Cómo y quién?Lo dice Isaías 9:6:“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.

Después de que resucitó, el Señor Jesús le dio gran valor a que los discípulos reconocieran el cumplimiento de la profecía bíblica, así lo leemos en Lucas 24:44 al 46:“Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros:que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de míen la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día”.

Y vemos aquí, también, que no se trata de una fe ciega, casi mística, sino de una demostración lógica, sobre la base de las profecías del Antiguo Testamento.

Veamos ahora a: Jesús, el Profeta

En la conversación nocturna con Nicodemo, Jesús señala la lógica y la meta de los anuncios proféticos (lo que podemos ver en Juan 3:1 en adelante). Eso vale también para nosotros: por el cumplimiento de anuncios concretos que uno mismo puede observar o encontrar confirmados en la historia, somos guiados un paso más adelante. Debemos aprender a confiar que aún lo que ahora no se ve, la Palabra de Dios anunciada para el futuro, lo celestial, se cumplirá de igual forma. Pero eso es cosa de fe. Así dice en Juan 3:12:“Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?”

Jesucristo, el verbo hecho carne, el Hijo del Dios vivo (lo que se afirma en Juan 1:14, y en 1 Timoteo 3:16), demostró de distintas formas y muy claramente, que lo que él decía se cumplía al pie de la letra. Aquí tenemos algunos ejemplos: cuando los recaudadores de impuestos del templo preguntaron acerca de las dos dracmas que había que pagar, Jesús envió al pescador profesional, Pedro, con un anzuelo a la orilla, y le anunció que el primer pez que sacara tendría un estatero (moneda) en la boca, justamente la suma de dinero para pagar el impuesto de dos personas (esto lo leemos en Mateo 17:24 al 27). ¿Qué pensamientos pasarían por la cabeza de Pedro antes y después de esto?

En otro momento, cuando se acercaba el día de profundo contenido histórico, único en la historia de la salvación, el “día del Mesías”, y se necesitaba un asno junto con su pollino, Jesús les describió a dos de sus discípulos exactamente dónde lo encontrarían y cómo reaccionaría la gente ante el hecho de que alguien desatara los animales. Al mismo tiempo, se cumplió así una profecía mesiánica muy importante de hace aproximadamente 500 años, la de Zacarías 9:9 (vemos su cumplimiento en Mateo 21:1 al 5; y en Lucas 19:29 al 34).

Que Jesús era el profeta anunciado por Moisés(en Deuteronomio 18:15), lo confirmó una segunda vez en Mateo 26:31, cuando les dijo a sus discípulos:“Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas”(profecía de Zacarías 13:7). Y cuando Pedro protestó a viva voz, y completamente seguro de sí mismo:“Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré”(versículo 33), Jesús le bajó los humos con las palabras:“De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces”(versículo 34). Y a pesar de que Pedro le aseguró“… Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré”(versículo 35), se cumplió literalmente aquello que Jesús le había profetizado anteriormente (lo podemos ver en los versículos 69 al 75).

Promesas más allá de la muerte

Las afirmaciones que recién se cumplen después de la muerte, pueden ser muy peligrosas. ¿Por qué? Porque para aquellos que se dejan seducir por ellas, no hay marcha atrás. Mahoma, por ejemplo, les prometió a sus guerreros “santos” (los Dschihaddim o Shahuda), para incitarlos a la valentía y que dejaran el temor de lado, que después de su muerte llegarían al paraíso, donde 72 hermosas Huris (vírgenes) los estarían esperando. ¿Con qué fundamentó esta promesa? ¡Con nada!

O pensemos en los dos líderes de la secta Heavens-Gate, Marshall Applewhite y Bonnie Nettles, quienes en el año 1997, junto con otros 16 hombres y 21 mujeres en el estado americano de California, practicaron el suicidio colectivo. Por ese medio sus almas podrían subir a una nave intergaláctica que viajaba en la cola del cometa Hale-Bopp, el cual supuestamente transportaba a Jesús. ¡No eran más que mentiras y engaños!


Pero, las palabras y afirmaciones de Jesús se cumplirán al cien por ciento, porque son eternas (Marcos 13:31), y además son espíritu y vida (Juan 6:63). Observemos algunas de ellas. Jesús ha prometido:

“Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida”(Juan 5:21). “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

“De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo” (Juan 5:25 y 26).


Para darle peso a estas promesasy demostrar que él es capaz de dar vida aún más allá de la tumba, Jesús se paró frente a la tumba de Lázaro, fallecido cuatro días antes (lo leemos en Juan 11:39), y le ordenó con voz potente: “¡Lázaro, ven fuera!” (versículo 43). Inmediatamente ocurrió lo que dice el vs. 44: “Y el que había muerto salió…” Esta resurrección fue confirmada incluso por los oponentes de Jesús, quienes después no sólo querían matar a Jesús, sino también a Lázaro (como se relata en Juan 12:1 y 2, y 9 al 11).


Pero esa no fue la única vezque Jesús demostró su poder más allá de la muerte. En Marcos 5:41, podemos ver al Hijo de Dios, tomando la mano de la hija muerta de uno de los principales de la sinagoga, Jairo, y diciéndole: “Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate”. ¿Y qué sucedió? Vs. 42: “Y luego la niña se levantó y andaba”.

Una tercera vez Jesús dio testimonio de su poder sobre la muerte, en Naín. Junto con muchos discípulos y una gran multitud (= muchos testigos oculares) el Hijo de Dios se acercaba a la puerta de la ciudad, en el momento preciso en que salía un cortejo fúnebre. El fallecido era un joven. Su madre, una viuda, cuyo único hijo era el ahora fallecido, caminaba llorando detrás del muerto. Jesús observó toda la tragedia, consoló a la viuda afligida diciéndole: “¡No llores!” (Lucas 7:12), tocó el féretro sobre la cual estaba el muerto y dijo: “Joven, a ti te digo, levántate” (versículos 13 y 14). Inmediatamente el cuerpo comenzó a moverse, lo leemos en el vers. 15: “Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar”. La reacción, mencionada en los vers. 16 y 17, fue increíble: “Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo. Y se extendió la fama de él por toda Judea, y por toda la región de alrededor”. Esto era la: Profecía cumplida, como prueba de la credibilidad y el poder de Jesús

En el evangelio de Juan, el Señor Jesús subraya dos veces la credibilidad de sus palabras y sus hechos, con profecías que realmente se cumplieron, que pudieron presenciarse y observarse: En el cap. 13:19: “Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy”. Y en el cap. 14, vs. 29: “… ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis”.


La Profecía Bíblica – una Prueba de Dios (1ª parte)
La Profecía Bíblica – una Prueba de Dios (3ª parte)

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