La Pregunta que no tiene respuestas

Título: La pregunta que no tiene respuestas

Autor: herman Hartwich  Nº  PE1296

“El que pregunta aprende”, dice el dicho popular.
En este programa Herman Hartwich nos muestra la importancia de
hacernos preguntas profundas como, ¿a donde iremos sin Dios?.
Veremos que Cristo es nuestro pan de vida, y cómo podemos obtener
la vida eterna que nos prometió.


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Mis queridos amigos les invito a abrir sus Biblias en el capítulo seis del evangelio de Juan, versículos 47 en adelante. Dice así la palabra de Dios: De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?. Luego pasamos al versículo 58: Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente. Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum. Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende? ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero?

El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.

Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?. Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. La vida es un mar de preguntas, ¡hay de la persona que no pregunta nada a nadie, que no siente curiosidad de saber nada¡. Para los niños el mundo es una maravilla por eso preguntan constantemente ¿qué es esto?, ¿por qué se hace esto?, ¿por qué esto es así?. Debemos preguntar mis queridos amigos, debemos hacer las grandes preguntas, como por ejemplo, ¿existe Dios?, ¿es Cristo el hijo de Dios?, o ¿cómo ha obrado su sacrificio para nuestra salvación, para nuestro perdón?.

Los que preguntan aprenden. Siempre suelo decir, el que hace preguntas, es porque desea aprender y Cristo de acuerdo a la Palabra de Dios satisface todas las necesidades, en este pasaje que hemos compartido el ofrece el pan de vida, el satisface el hambre espiritual del hombre, el pan que ofrece es vida eterna.

Muchos se contentan lamentablemente con el pan de la tierra, Cristo dio comida en mas de una oportunidad a miles de personas y la gente estaba enloquecida, estaba enfervorizada, querían hacerle rey, vivir de sus milagros porque esto les servia ya no tendrían que trabajar ni preocuparse por el pan de hoy ni de mañana.

Hoy día también hay muchos que piensan lo mismo, buscan un Cristo milagrero que le solucione las cosas para este momento, muchos no se preocupan por lo espiritual en realidad. Buscan un salvador para que atienda solamente las cosas materiales, su problema económico, su problema laboral, su problema de salud, su problema de familia y cuando llega el momento que tiene que confrontarse con la verdad dicen: “mas adelante, mas adelante lo voy a pensar; otro día, ahora estoy demasiado ocupado”.

Encontramos en este pasaje la pregunta de Pedro; muchos volvieron atrás dejando a Cristo. Pero entonces Cristo, lo leímos, llega a decirles a sus propios discípulos, ¿quieren acaso irse ustedes también?. Y Pedro impulsivo como siempre capto la importancia de la pregunta, entonces el hace una pregunta, ¿a quien iremos Señor?, tu tienes palabra de vida eterna, ¿a quien iremos?.

Mi querido amigo esta es una pregunta impresionante, ¿a quien iras?.El mundo ofrece lo temporal, lo provisional, el mundo constantemente esta bombardeando con sus ofrecimientos pero todo lo que tiene que ver con este pasar momentáneo, pasar temporal.

La vida que Cristo ofrece es la verdadera vida, porque no solamente tiene que ver con el presente sino también con el futuro, porque la vida no termina aquí solamente. Cuando termina esta vida terrena, que es tan cortita, tan fugaz como dijera la Biblia, como la niebla sobre la tierra, o como tan cortita como la vida de la hierba, que nace a la mañana, a la tarde florece y luego se seca.

Cristo no nos está ofreciendo tiempo, el nos ofrece la victoria sobre el pecado, la victoria sobre la maldad, nos está ofreciendo la paz, es paz que como él mismo dijera en el evangelio de Juan, no es como la que el mundo da. Él da esa paz que el mundo no puede dar, él da esa vida abundante y eterna en el alma, en el corazón de la persona.

Ahora es importante que nosotros veamos la forma de obtener la vida. ¿De que forma obtenemos este beneficio, de que forma obtenemos este ofrecimiento de Jesucristo que nos está hablando en su Palabra?.Primeramente debemos de creer, creer es confiar y depender de Dios solamente, confiar.Muchas personas confunden la expresión cree como decir:” bueno, si yo creo que el libertador del pueblo uruguayo Artigas existió o Zorrilla de San Martín”.

Pero no, hay que confiar, creer, confiar y depender de Dios. La salvación no es creer solamente con la mente, hay que creer con el corazón. Mas allá de esto esta diciendo el apóstol Pablo en Romanos, que dice, si confesares con tu boca, que Jesús es el Señor; y valla que mucha gente dice:” a si Jesucristo es el Señor”, pero sigue diciendo, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, entonces serás salvo.

No es solamente un mero asentimiento intelectual, se trata de una experiencia de vida en tu ser interior. Además de creer debemos conocer, conocerle íntimamente para experimentar personalmente que Cristo es el hijo de Dios.

No se nace cristiano, ni se hereda el cristianismo, alguien dijo con mucha sabiduría:” Dios no tiene nietos”. Yo tengo un vecino que me dice: ¡ ah yo estoy adentro porque tengo un vecino Pastor!, que equivocado que estamos. Billy Graham decía: si naces en un garaje, no te transformas en un auto, tampoco el esta dentro de una Iglesia o que te hallan bautizado de niño, te hace cristiano, debes conocer personalmente a Jesucristo. Conocerlo como salvador, para experimentar su gran amor, ese gran amor que te ofrece su perdón y pone en ti un espíritu nuevo.

Además debes saber, él nos conoce y nos cuida. Él dijo: Yo soy el buen Pastor, y yo conozco mis ovejas. Debes saber que tienes que conocerle a él y ser conocido de él. No basta que tu solamente sepas de él, él tiene que saber de ti, presentante delante de él, y debes creer, conocer, saber, y tener.

Conocer a Dios, a Cristo y así tener la vida eterna. Porque muchas personas tiene conocimiento pero no tiene la vida eterna. Jesucristo en su oración sumo sacerdotal dijo: Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti el único Dios verdadero , y a Jesucristo a quien has enviado. La pregunta de Pedro, ¿a quien iremos?, no tiene respuesta, mi querido amigo fuera de Jesucristo. El quiere que todos vengan a él, para recibir la vida. La respuesta la das tu. ¿qué respuesta le das al Señor.

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