La Paz Verdadera

La Paz Verdadera

Autor: Herman Hartwich

Herman Hatwich nos enseña a través de la Palabra de Dios a Diferenciar entre la paz verdadera y la Paz falsa. La paz que ofrece nuestro Señor Jesucristo es la paz de una conciencia limpia


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PE1464 – Estudio Bíblico – La paz verdadera.mp3


 


En esta oportunidad, quisiera compartir con ustedes dos versículos, sobre el tema la paz y vamos a ver la paz falsa y la paz verdadera. En Jeremías capítulo 6 verso 14 dice: y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: paz, paz y no hay paz, y el otro versículo que quiero referidme es Juan 16:33, cuando Jesús dijo estas cosas os he hablado para que en mi tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción pero confiad, yo he vencido al mundo. Alguien ha dicho si no tenemos la paz dentro de nuestro ser, es en vano buscarla de fuentes exteriores. Pero también es posible engañarnos si creemos que tenemos paz dentro de nuestro Ser, cuando en realidad no la tenemos.

Esto lo llamaría como aquellas personas que se quieren auto convencer de que tienen algo que realmente no lo tienen. Hay una paz falsa como también existe una paz verdadera. El profeta Jeremías señala a los sacerdotes que decían al pueblo paz, paz cuando en realidad no había paz. Porque no estaban bien con Dios. Este es el punto ellos quería creer que estaban bien pero delante de Dios no estaban bien. No debemos dejarnos engañar creyendo que estamos en paz cuando aún vivimos en pecado, y no estamos reconciliados con Dios. Mucha gente, en realidad mucha gente aún en nuestros días, actúa de la misma manera, piensa que está en paz con Dios, pero sigue viviendo en sus pecados. Y los pecados nos separan de Dios.

Veamos primeramente la paz falsa. Podemos decir que tenemos un tipo de paz falsa, por ejemplo la paz de la prosperidad material. El Salmista Asaf, en el salmo 73, el expresa dentro de otras cosas, su envidia, de los arrogantes, cómo prosperaban de los impíos, y por otro lado Jesús en el evangelio de Lucas, capítulo 12 de los versos 16 al 19, habla del rico que no sabía qué hacer con tantos bienes y dijo voy a hacer esto, voy a derribar mis graneros y haré otros más grandes y después voy a disfrutarlo. Reposa alma mía, reposa, regocíjate, y disfruta. Y realmente Jesús muestra su fin porque dice: necio, esta noche vienen a buscar a tu alma pero de quién será todo? Hay muchas personas que tienen muchos bienes. Y piensan que pueden tener paz por la cantidad de sus Bienes.

Pero eso es una necedad porque para qué sirve todo lo que tiene en la hora de la muerte cuando vienen a buscar tu alma? Está la paz de los que confían en su propia justicia. Por ejemplo Jesús habló acerca de un fariseo que oraba en el templo. Y se jactaba de ser lo que era, de hacer lo que hacía de que cumplía con todos los ritos de la ley y con todas las normas, de la religión con las exigencias de su religión, que eran muy exigentes por cierto, y hasta se jactaba de ser mejor de otros que estaban orando allí en el templo. Cuál fue el fin de él? Fue condenado por Jesús. Pues son como Jesús dijo: Sepulcros blanqueados. Que por fuera están tan bonitos, parecen tan lindos, pero que por adentro están llenos de huesos podridos. Es más, se refirió a ellos como serpientes. Generación de Víboras cómo escaparéis de la condenación del infierno? Así que en definitiva, aquellos que confían en su propia justicia en realidad son dignos de la condenación.

También tenemos la paz de los que tienen la conciencia cauterizada. En 1ª Timoteo 4:1-2 el apóstol pablo le dice a Timoteo: pero el espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe. Escuchando a espíritus engañadores, y a doctrina de demonios por la hipocresía de mentirosos que teniendo cauterizada la conciencia… es posible que el hombre y la mujer lleguen a este estado de cauterizar, la conciencia, pero cuál es el fin? Cuál es el fin de aquellos que tienen la conciencia cauterizada? La condenación. Pedro, en su segunda epístola, en el capítulo 2 en los versos 20 y 21, dice: Que mejor a ese tipo de personas que conocieron el evangelio y que luego se vuelven atrás, y usa la imagen de la puerca lavada que vuelve al barro, o del perro que vuelve a su vómito, y dice que mejor les hubiera sido que no hubieran conocido el evangelio. Pero también está la paz de los que tienen creencias religiosas.

El Señor Jesucristo nos deja una enseñanza muy linda, en el libro de marcos capítulo 7, voy a estar leyendo los versículos 1 al 8. Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén; los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban. Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen.

Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos. Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas? Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. Mis queridos amigos, hay muchas personas que se aferran, a las creencias religiosas falsas, pero no se atienen a la palabra de Dios, pero vayamos ahora a lo que nos parece importante y es, la paz verdadera.

En evangelio de Juan capítulo 14 versículo 27 dice: la paz os dejo, mi paz os doy, no como el mundo la da yo la doy. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo. Esta es la paz verdadera, la que ofrece Jesucristo. El apóstol San Pablo en Romanos 5:1 nos habla de cómo podemos obtener esta paz, y dice: justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Y el apóstol Pablo escribiendo a los Efesios, en el capítulo 2 en el verso 14 dice: cerca de Jesucristo, porque él es nuestra paz, la paz de Jesús es una de las dádivas más preciosas de Cristo a sus seguidores. Es una clase especial de paz la que él promete porque efectivamente él dice, no como el mundo la da. Como es la que la que ofrece Jesucristo? Y lo experimentamos por fe? Es primeramente es la paz de una conciencia limpia.

La paz que ofrece nuestro Señor Jesucristo es la paz de una conciencia limpia. El pecado es lucha, es guerra, trae la discordia. Él nos da la paz del perdón de nuestro pecado. No puede ser paz verdadera la que nos deja paz con el pecado. Escuchó bien mi amigo? No puede ser paz verdadera, la que nos deja en paz con el pecado. En segundo lugar él da la paz de un nuevo carácter. Con la entrada de él. De Jesucristo a nuestra vida, el carácter queda integrado, unificado, armonizado. Él estabiliza y rectifica el carácter en nuestras vidas.

Y por último él da paz permanente en él. Jesucristo mismo mostró siempre esta confianza. En el padre. Cuando estaba frente a la tumba de Lázaro él expresó su agradecimiento y su tranquilidad. Te alabo padre porque tú siempre sabía que tu me oyes y allí en Juan capítulo 17 también en esa oración sacerdotal realmente le expresa es paz esa tranquilidad, esa confianza en Dios. Esa paz permanente. La palabra de Dios, es fuerte y clara. No hay paz para los impíos.

No hay paz para aquellos que permanecen en el pecado. Que no han resuelto el tema de sus pecados con Dios. No hay paz para los impíos. Pero hay esperanza, hay paz verdadera, en Cristo Jesús para que aquellos que arrepentidos, vienen a él, le piden perdón, y se apropian de ese perdón y de esa paz que viene justamente por la fe en Jesucristo.

Mi amigo, mi amiga, te invito a reflexionar, sobre esta importante verdad trascendental a nuestra vida. Qué tipo de paz tienes? Qué tipo de paz anhelas? Yo te recomiendo, en el nombre de Jesucristo, recibe la paz verdadera, no te engañes a ti mismo. Que Dios te bendiga.

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