La obra del Espíritu Santo en los postreros tiempos 4 de 4

Título: La obra d Espíritu Santo en los postreros tiempos 

Autor: Wim Malgo PE1251

Hoy escucharemos la cuarta y última parte de la meditación Bíblica titulada ” La obra del Espíritu Santo en los postreros tiempos” Ha sido más que interesante todo lo que hemos compartido hasta ahora.

En esta audición escucharemos acerca de las consecuencias de no ser llenos del Espíritu Santo.


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Estimado amigo, hagamos un breve repaso de los puntos que hemos visto y de los cuales hemos aprendido en los pasados programas.

En el primer programa vimos que el Espíritu Santo comenzó Su obra en un tiempo terrible, espantoso: Unas siete semanas y media antes, el Mesías había sido rechazado y crucificado. Vimos que toda esa mentira de que Él no habría resucitado, estaba rondando. Las sombras del juicio ya comenzaban a cernirse sobre Jerusalén. Y entonces, repentinamente, fue derramado el Espíritu Santo, y en forma triple: 

·Dice isaías 60:22 “…y de repente vino …”, como lo había dicho el Señor a través del profeta Isaías:“Yo Jehová, a su tiempo haré que esto sea cumplido pronto”.

· Se podía escuchar, porque dice: “…un estruendo como de un viento recio que soplaba…”

· Y también podía ser visto, ya que“… se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego…”La obra del Espíritu Santo había comenzado – la hora del nacimiento de la iglesia de Jesús había llegado!

Dijimos que El ser humano recién se convierte en un hijo de Dios cuando llega a ser un miembro del cuerpo de Jesucristo, o sea de Su iglesia, y eso sucede a través del bautismo del Espíritu Santo. Ésa es la experiencia del nuevo nacimiento. También vimos que muchas veces se confunde el bautismo en el Espíritu con la llenura del Espíritu, y se enseña de esa manera. ¡Pero lo que Dios ha unido – nuevo nacimiento y bautismo en el Espíritu Santo –, el ser humano no lo debe separar! El que ha recibido el bautismo del Espíritu Santo, sin embargo, continuamente debe ser llenado más profundamente con el Espíritu de Dios.

Además vimos cuales son las cosas que nos impiden ser llenos del espíritu Santo. Entre ellas están: Llevar una vida hipócrita, ser frívolo, orgulloso, no confesar nuestros pecados, seguir los deseos de la carne, descuidar las responsabilidades, resistir al Espíritu no convenciéndonos de pecado.

Y en el anterior programa vimos las maravillas de un corazón lleno del espíritu santo.Es mujy posible que lo llamen “simplista”, Su alma se preocupará por la iglesia de Cristo y por los pecadores. Usted se ocupará en ferviente oración del estado de sus predicadores, ancianos y diáconos, es decir a través de la oración con lágrimas en el Espíritu Santo. Por ser lleno del espíritu Santo también de parte del enemigo le esperan frecuentes ataques. Usted tendrá que vencer fuertes luchas con su propio Yo. , si usted se propone ser lleno del Espíritu Santo, entonces tendrá una conciencia tranquila.

Usted llevará mucho fruto. A pesar de todas la enemistades, usted permanecerá tranquilo y no sedejará amargar. Otro punto es que Usted aportará para la conversión de los pecadores, y hará eso con toda sabiduría. Finalmente, usted tendrá que sufrir tribulaciones.

Ahora bien, veamos las Consecuencias que existen por no ser llenos del Espíritu Santo

Si usted no está lleno del Espíritu, muchas veces dudará de si realmente es un hijo de Dios – y con todo derecho. Quien tiene el Espíritu del Eterno, es guiado por Él, es un hijo de Dios y lo sabe, porque:“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”(Ro. 8:16).

Si usted no es lleno del Espíritu Santo, no podrá evitar llegar a tener dudas e inseguridad, una y otra vez, acerca de la salvación de su alma. Y en sus ideas acerca de la oración de fe, usted siempre estará tambaleándose. La razón de esto, es que la oración de fe es algo tan puramente espiritual, es de tal manera un asunto de experiencia y no de fantasía, que usted nunca llegará tenerlo claro si no es lleno del Espíritu Santo.

Si usted no tiene el Espíritu Santo, se escandalizará fácilmente de aquellos que lo tienen, y considerará que el actuar de ellos es chocante. Si aquellos son más animados que usted, usted lo llamará “agitación del alma”. Juzgará a hijos de Dios, solamente para justificarse a sí mismo y para no dejarse disciplinar. Si a usted le falta el ser lleno del Espíritu Santo, tendrá un buen nombre entre los incrédulos y entre los cristianos carnales. Se dará testimonio de que usted es una persona sensata y sobria, que posee un cristianismo sano. En ese caso, usted estará en la condición correcta para ir con ellos, ya que, después de todo, tiene su mismo sentir.

Sin ser lleno del Espíritu Santo, usted temerá a una forma decisiva de trabajar. Si en alguna parte se levanta un avivamiento, inmediatamente supondrá que detrás de eso existe alguna tendencia a la exageración religiosa, y advertirá en contra del mismo lleno de temor y de preocupación por una posible falta de sobriedad. Y si usted ve que se toma algún tipo de medida para fomentar un avivamiento, enseguida se inquietará y advertirá en contra de las innovaciones. Y mientras haya gozo en el cielo, porque finalmente se está haciendo algo para la salvación de las almas, protestará porque usted mismo no tiene ganas de trabajar.

Permítame que, para finalizar, haga un resumen: 

· Los hijos de Dios, si no están llenos del Espíritu, son tan culpables como los pecadores cuando no se quieren convertir.

· La responsabilidad de los primeros, más bien, es aun mayor, por cuanto tienen más luz que los otros. Y finalmente: 

· Muchos cristianos son tan ignorantes en las cosas espirituales, como lo era Nicodemo con respecto al nuevo nacimiento (Jn. 3:1). El Espíritu de oración les es tan incomprensible como las reglas del álgebra. ¡Cuán diferentes eran los apóstoles: Llenos del Espíritu Santo, con gran poder, daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús!

¿No quiere usted hoy, finalmente, deshacerse de toda resistencia contra el Espíritu Santo? Cuando Esteban exclamó frente al Concilio:“¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros”(Hch. 7:51), ellos crujieron los dientes contra él (v. 54). Esteban, sin embargo,“lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios”(vs. 55-56).

¿Cómo reaccionó el Concilio ante esto? Dice así:“Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos …”(v. 57). ¿Por qué? Porque ellos no querían escuchar este mensaje, ni querían hacerle caso. Pero yo le pregunto: ¿No quiere hoy entregarle todo el dominio de su vida al Espíritu Santo, para que de ahora en más puedan salir de usted ríos de bendición? ¡Dios le dé mucha gracia para eso!

Qué importantes enseñanzas hemos aprendido a través de estos programas.

Ser llenos del Espíritu, comienza siendo una gran decisión

Esperamos que usted anhele tomarla. No olvide que si entrega todo el dominio de su vida al Espíritu Santo, de su vida, saldrá bendición.

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