La Muerte Vencida (1ª parte)

La Muerte Vencida

(1ª parte)

Autor: Marcel Malgo

El mensaje del profeta Oseas es el del increíblemente paciente amor de Dios. Usted quedará asombrado con los aspectos personales, que tienen que ver con nuestra vida, que serán mencionados en este estudio. Se tratarán temas específicos que nos conducirán, cada vez, a un nuevo desafío.


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PE1586- Estudio Bíblico –
La Muerte Vencida (1ª parte)



¿Cómo están amigos? Les saludo cordialmente y les invito a leer el capítulo 13 de Oseas. Dice así la Palabra de Dios:

“Cuando Efraín hablaba, hubo temor; fue exaltado en Israel; mas pecó en Baal, y murió. Y ahora añadieron a su pecado, y de su plata se han hecho según su entendimiento imágenes de fundición, ídolos, toda obra de artífices, acerca de los cuales dicen a los hombres que sacrifican, que besen los becerros.

Por tanto, serán como la niebla de la mañana, y como el rocío de la madrugada que se pasa; como el tamo que la tempestad arroja de la era, y como el humo que sale de la chimenea. Mas yo soy Jehová tu Dios desde la tierra de Egipto; no conocerás pues, otro dios fuera de mí, ni otro salvador sino a mí.

Yo te conocí en el desierto, en tierra seca. En sus pastos se saciaron, y repletos, se ensoberbeció su corazón; por esta causa se olvidaron de mí. Por tanto, yo seré para ellos como león; como un leopardo en el camino los acecharé. Como osa que ha perdido los hijos lo encontraré, y desgarré las fibras de su corazón, y allí los devoraré como león; fiera del campo los despedazará.

Te perdiste, oh Israel, mas en mí está tu ayuda. ¿Dónde está tu rey, para que te guarde con todas tus ciudades; y tus jueces, de los cuales dijiste: Dame rey y príncipes?

Te di rey en mi furor, y te lo quité en mi ira. Atada está la maldad de Efraín; su pecado está guardado. Dolores de mujer que da a luz le vendrán; es un hijo no sabio, porque ya hace tiempo que no debiera detenerse al punto mismo de nacer.

De la mano del Seol los redimiré, los libertaré de la muerte. Oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh Seol; la compasión será escondida en mi vista. Aunque él fructifique entre los hermanos, vendrá el solano, viento de Jehová; se secará su manantial, y se agotará su fuente; él saqueará el tesoro de todas sus preciosas alhajas.

Samaria será asolada, porque se rebeló contra su Dios; caerán a espada; sus niños serán estrellados, y sus mujeres encintas serán abiertas.”

Basándonos en este capítulo y, como ya dijimos, dentro del tema: La muerte vencida, veamos algunos

Rayos de esperanza espiritual en medio de una tenebrosa providencia judicial.

Lamentablemente, Israel permanecía en pecado al igual que antes; vimos que Oseas 12 es un capítulo bastante destructivo, continuando de la misma manera en el capítulo 13, aunque con una gran diferencia: ¡En este capítulo presenciaremos una vez más un apogeo espiritual! Digo una vez más, ya que hemos constatado varias veces que en el libro de Oseas, entre las tenebrosas profecías, se encuentran escritas varias verdades con respecto a la salvación, las cuales regocijan el corazón.

Acordémonos por un momento de Oseas 2:1, allí dice: “Llamen a sus hermanos: “Pueblo mío’, y a sus hermanas: “Compadecidas” (según la NVI). Veamos también el versículo 19: “Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia”. También en Oseas 11:4 escuchamos decir al Señor en forma cariñosa: “Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida”, mientras que en el versículo 8 dice casi apasionadamente: “¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como Adma, o ponerte como a Zeboim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión”. Si consideramos que estas afirmaciones se encuentran escritas en medio de las difíciles palabras de juicio, quedamos totalmente perplejos. ¡Mientras las palabras pronunciadas deberían ser tristes, nos encontramos con declaraciones realmente cumbres!

Una de estas declaraciones puede ser hallada en el capítulo 13, rodeada de pasajes tenebrosos. Leamos nuevamente los versículos 12 al 15: “Atada está la maldad de Efraín; su pecado está guardado. Dolores de mujer que da a luz le vendrán; es un hijo no sabio, porque ya hace tiempo que no debiera detenerse al punto mismo de nacer… La compasión será escondida de mi vista. Aunque él fructifique entre los hermanos, vendrá el solano, el viento de Jehová; se levantará desde el desierto, y se secará su manantial, y se agotará su fuente; él saqueará el tesoro de todas sus preciosas alhajas”. Estas frases nos producen un profundo dolor en el alma. Lo único que nos alivia es saber que, en medio de estas conmovedoras palabras de justicia, el versículo 14 dice: “De la mano del Seol los redimiré, los libraré de la muerte; Oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh Seol”. Que fantástica declaración. Es exactamente aquí donde veremos la esencia del tema de este capítulo “La muerte vencida”.

¡Palabras tales como: “Oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh Seol” testifican cómo le fue quitado el poder a la muerte!

¿Por qué razón, en medio de tantas palabras de juicio hallamos una declaración tan positiva, la cual testifica únicamente de la salvación? ¿Qué sentido tiene esto? ¿No se contradice Dios en esto? Si recordamos, en el capítulo 2 del libro de Oseas habíamos anunciado que, desde el punto de vista jurídico, no era posible que Dios tuviera más gracia con Israel. Este pueblo se había alejado demasiado de su Dios. Pero, algo sobrepasaba esta “justa” sentencia: el amor de Dios. Es a causa de este amor que Israel ha sido protegido hasta hoy. No estamos hablando de cualquier amor, sino del amor de Dios, basado en el pacto con Abram, Isaac y Jacob. Es este amor el que algún día restaurará completamente a Israel, cuando el remanente del pueblo sea salvo, tal como es anunciado por Pablo en Romanos 9.

¿No nos alegra grandemente escuchar estas cosas? Es maravilloso saber que Dios, a pesar de nuestra desobediencia, siempre obra a través de Su amor, éste debe ser para nosotros un mensaje alentador. Por este motivo, analizaremos de manera más detenida esta emocionante declaración del Señor en el libro de Oseas, y aplicaremos esta enseñanza a nuestras vidas.

“La muerte está vencida”El apóstol Pablo promulga en el Nuevo Testamento estas emocionantes palabras sobre la derrota de la muerte. Luego de describir la resurrección en 1 Corintios 15 exclama, ya casi sobre el final de su disertación: “Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?”. Podemos concluir que Pablo se refería al pasaje de Oseas, aunque sin duda vino a su mente la cita de Isaías 25:8: “Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho”. Apreciamos de igual manera en el texto de Isaías la gloriosa victoria sobre la muerte.

Al estudiar detenidamente las tres afirmaciones acerca de la victoria sobre la muerte, podremos notar que los verbos utilizados en cada una de ellas están conjugados en diferentes tiempos. Las citas de Antiguo Testamento están en futuro, mientras que el pasaje de Pablo en el Nuevo Testamento está conjugado en pasado:

  • Destruiráa la muerte para siempre” (Isaías 25:8)
  • “Loslibraréde la muerte” (Oseas 13:14).
  • “La muerteha sidodevorada por la victoria” (1 Corintios 15:54).


  • ¿Qué tiene que ver esto con su significado? El versículo del Nuevo Testamento resplandece en su totalidad, a causa de una gran verdad: “Todoestácumplido” (Juan 19:30, DDH). La muerte fue derrotada definitivamente mediante la cruz de Jesús en el Gólgota.

    Debemos entender que las palabras anunciadas por los profetas Isaías y Oseas en el Antiguo Testamento, tenían absoluta validez ya que ¡Dios mismo las había pronunciado! Pero la muerte recibió un mortal y definitivo golpe en la cabeza, en el preciso momento en que el Cordero de Dios exclamó: “Consumado es”. Fue precisamente en ese momento cuando el poder de la muerte fue derrotado.

    Amor, Justicia & Esperanza (3ª parte)
    La Muerte Vencida (2ª parte)

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