La Lucha Apocalíptica contra el Creador (2ª parte)

La Lucha Apocalíptica contra el Creador
(2ª parte)


2 Pedro 3:3 nos dice: “sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación”


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TA (125) – Temas Actuales – La Lucha Apocalíptica contra el Creador (2ª parte)




En esta segunda parte, queremos presentaremos un ejemplo muy sencillo. Sabemos que en nuestro tiempo existe un gran conflicto, que, en principio, no es otra cosa que la lucha contra el Creador. Se disputa justamente también en el área científica, por lo que la gente sencilla está siendo manipulada. Se usa, entre otros, a Charles Darwin, el hombre que popularizó la teoría de la evolución. Con esto no quiero decir que él fue el padre de la teoría de la evolución pues, en realidad, la idea ya existía hace dos mil quinientos años, lo que quiere decir que muchísimos años antes de Darwin ya había gente en Israel que Le había dado la espalda a Dios. Esto lo leemos en Jeremías 2:27:“Dicen a un leño: Mi padre eres tú; y a una piedra: Tú me has engendrado. Porque me volvieron la cerviz, y no el rostro.”Había gente que le decía a la leña: “Tú eres mi padre”, y a la piedra – que es materia muerta del reino mineral – : “Tú me has engendrado.” En realidad, huían de Dios. Él dice que el pueblo Le había vuelto la cerviz, o la espalda. En aquel entonces, la leña y la piedra eran simples ídolos, y vemos que hoy en día sucede exactamente lo mismo y se lo cubre bajo un manto científico, pero, al fin y al cabo, es una huida de Dios. Pues también hoy se dice a la piedra: “Tú me has engendrado.” Se pretende hacer creer que hace muchos millones de años, eventualmente por la caída de una rayo en aquel caldo primordial, se hubieran creado los primeros y más primitivos elementos de la vida. Exactamente lo mismo pasó con Darwin, que nos desafió bajo un manto seudo-científico, pues dijo que si alguien le podía mostrar un solo ejemplo que no se hubiera desarrollado por muy pequeñas mutaciones y avances evolutivos, entonces su tesis se desmoronaría.

Y ahora les voy a mencionar un ejemplo. Se trata de una pequeña rana, la rana de Australia, en latín, Rheobatrachus Silus. Esta rana tiene una característica muy especial. Traga sus propios huevos y luego los incuba en su estómago. Al final, escupe por la boca entre 20 y 30 pequeñas ranas completamente desarrolladas. Estas pasan primero por la etapa de renacuajos, luego se les atrofia lentamente la cola, y finalmente salen por la boca de la madre las ranas desarrolladas. Esto parece bastante sencillo: simplemente se comen los huevos y luego se escupe la cría. Sin embargo, queremos considerar ahora todo lo que tiene que pasar para que esto sea posible. Hay por lo menos cinco cosas que tienen que suceder, y transformarse al mismo tiempo. Lo primero es que la rana tiene que comer sus huevos. Esto es algo extraordinario, que se llama canibalismo. Cuando un animal, o una especie, continuamente ejerce el canibalismo, no hay más descendencia. Es, pues, algo totalmente perverso y antinatural, que un animal coma sus huevos. Esta rana de Australia come sus huevos, y al mismo tiempo comienza a ayunar, lo que hace por seis semanas. Durante un mes y medio no ingiere más alimento, realiza un ayuno total. Pero, ahora tenemos un problema: Normalmente, cuando se comen los huevos o las crías, éstos se digieren en el estómago y son disueltos por los jugos gástricos. Sin embargo, los huevos de la rana de Australia contienen substancias químicas que neutralizan los jugos gástricos. Quiere decir que estos huevos ya están programados para esto. Además, cuando los renacuajos salen de los huevos, que son especialmente grandes, no necesitan comer nada hasta estar plenamente desarrollados, pues la reserva de energía en los huevos es suficiente para el tiempo completo de desarrollo, un mes y medio. Y también los renacuajos segregan substancias químicas, que continuamente neutralizan los jugos gástricos. Pues, en realidad, los huevos y los renacuajos flotan en un líquido que amenaza su vida.

Cuando las 20 o 30 ranas están completamente desarrolladas, ocurre una dilatación en el esófago de la madre, exactamente como ocurre la dilatación en el caso de una mujer que da a luz, por medio de contracciones. Si esto no ocurriera, las pequeñas ranas no podrían salir y morirían en el estómago de su madre.

Son, pues, cinco cosas: La rana come los huevos, ayuna durante seis semanas, los jugos gástricos son neutralizados, los huevos son extremadamente grandes, tamaño XXL, y ocurre una dilatación del esófago -, y todo esto tiene que cooperar al mismo tiempo. Si falta un solo detalle, este proceso no se puede realizar y no existe desarrollo posible.

Una vez más: Darwin nos desafió diciendo que si alguien le podía mostrar un solo ejemplo de un órgano compuesto, que no se hubiera desarrollado por numerosas mutaciones consecutivas, entonces su teoría no se podría mantener en pie. Tan sólo la rana de Australia demuestra el fracaso de la teoría de la evolución. Sin embargo, la teoría de la evolución no es solamente una tesis científica, sino una concepción del mundo. Es decir, que mucha genteno quierecreer en Dios, se aferra desesperadamente a la teoría de la evolución y, con la misma desesperación, busca pruebas. Una cita de Ed Randon, publicada en EE.UU., nos hace ver claramente las motivaciones que se encuentran detrás de la teoría de la evolución. Dice así: “El Darwinismo excluyó totalmente la idea de que Dios sería el Creador de los organismos del área de la discusión razonable. Darwin demostró que no era necesario ningún Arquitecto sobrenatural. Ya que la selección natural podía explicar cada posible forma de vida conocida, no había espacio para un poder sobrenatural en su desarrollo. ¿Nos damos cuenta de que se está luchando contra el Creador? La teoría de la evolución es la punta de la lanza contra el Creador, pues está dirigida contra Dios, contra la idea de un Arquitecto sobrenatural, de un poder sobrenatural, y es sostenida hoy por estas motivaciones, porque los hombresquierencreer en ella”.

Esto es muy trágico y ha tenido sus funestas consecuencias en la historia de la humanidad. Pensemos, por ejemplo, en Hitler, que fue un adepto de la teoría de la evolución. Por ejemplo, en un cartel instalado por los alemanes en la Unión Soviética, el 2 de octubre de 1941, se podía leer la inscripción: “El ruso debe morir, para que nosotros vivamos”, y efectivamente, los alemanes mataron a 27 millones de rusos en la Segunda Guerra Mundial. “El ruso debe morir, para que nosotros vivamos” – esto quiere decir que el más fuerte vence al más débil.

El ruso fue considerado el más débil, por eso se le atacó. Los judíos fueron tildados de “insectos dañinos”, y también la raza negra, por ejemplo, fue considerada subdesarrollada, y vemos aquí también todo el tema del racismo. Nos damos cuenta de las consecuencias brutales de la teoría de la evolución, el cruel darwinismo, que también tiene su influencia en el comunismo, por el cual fueron exterminados entre cincuenta y sesenta millones de personas en China y en la Unión Soviética, donde se propagó también el más ortodoxo ateísmo. Vemos, pues, hasta dónde llega el hombre cuando deja de lado al Dios Creador.

Ya tan sólo la rana de Australia nos muestra que detrás de todo debe haber un Dios Creador, que actúa según un Plan ordenado. Esto nos anima a confiar en la Biblia, y a que leamos también con más atención los pasajes bíblicos que nos relatan interesantes hechos de la naturaleza. Esto nos confirmará en nuestra fe en el Dios Creador. Nos mostrará que no somos producto de fuerzas impersonales, como alguna partícula de polvo en algún lugar del cosmos, sino que Dios nos creó, y que Dios nos creó con la finalidad de que Lo recibamos como nuestro Salvador, pues Él quiere permanecer con nosotros por toda la eternidad. En Juan 14, vers. 1 al 3, Jesucristo dice lo siguiente:“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. Esto nos anima. Dios tiene una meta para nuestra vida. La meta de la vida no es que todo termine con la muerte, sino la salvación eterna. Pero, al mismo tiempo, también existe la perdición eterna en el infierno. Por eso, tenemos que elegir el camino de la vida. Y en Juan 14:6, el Señor Jesús dice:“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

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