La Iglesia de Jesús en su última etapa. 3 de 3

Título: La Iglesia de Jesús en su última etapa

Autor: Marcel Malgo
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Podemos comparar a Capernaúm, la ciudad donde viajaban los discípulos, con la patria celestial. Es solamente el camino angosto el que lleva hasta allí. En este camino, guiado y cuidado por el buen Salvador, también hay algunos peligros como “el espíritu de Laodicea”, la “auto – suficiencia” y el “fuego ajeno”.

En este programa, más ejemplos del Antiguo y Nuevo Testamento que alumbran y enseñan a la iglesia de Jesús, en la última etapa de su camino.


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Cuidado: ¡fuego ajeno!

Es verdad que las muchas actividades en la iglesia de Laodicea estaban bien organizadas, pero los creyentes allí no hacían lo que Dios realmente quería que hicieran. Pero, a sus ojos, no había nada por lo cual el Señor los tuviera que reprender:„…y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo”(Ap. 3:17).

También hoy es así en muchos lugares: Los cristianos están perfectamente organizados, pero no son ningún organismo vivo, no hay verdadera unión en Cristo. Por eso tenemos hoy en día tanto fuego ajeno en las iglesias. ¿Qué quiero decir con esto? Todo parece andar bien, existen las así llamadas manifestaciones del Espíritu, pero muchas de estas cosas no son genuinas: Son seudo-bendiciones, seudo-experiencias, seudo-revelaciones, seudo-obras. Y lo peor son las seudo-actividades, que hoy en día se pueden encontrar en gran cantidad en muchas iglesias.

Ya en el Antiguo Pacto fue un gran problema cuando dos de los hijos del sumo sacerdote creían tener el deber de manifestar actividades especiales. A su criterio, no era suficiente el incienso ordenado por el Señor. Les parecía que debían hacer algo especial para honrarlo, y por supuesto no por medio de cualquiera, sino por medio de ellos mismos. Sin embargo, a los ojos de Dios, ésta fue una completa desobediencia, por lo cual inmediatamente los castigó. Al respecto, dice en Levítico 10:1-2:„Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová.”El fuego extraño, es decir, la actividad propia, fue la que causó la muerte de los dos hijos del sacerdote.

El fuego extraño o la seudo-actividad causó también la caída de Laodicea. Y el fuego extraño causará nuestra muerte espiritual, si no retrocedemos y hacemos lo que Dios quiere. ¿Por qué ya no existe el gozo del Señor en tu corazón, a pesar de tu intensa vida espiritual, sino solamente un vacío abismal, insatisfacción y tristeza? ¿Por qué tu vida de oración es tan raquítica? ¿Por qué ya no tienes una relación viva con el Señor? Porque Dios rechaza a un seguidor que Le sirve con obras y actividades elegidas por él mismo y desgasta su vida espiritual en ese „fuego extraño”.

La auto-suficiencia piadosa se manifiesta hoy en día en que uno cree tener que organizar y planear todas las actividades posibles, siendo que muchas veces Jesucristo desaparece detrás de la organización y planificación. Una consecuencia directa de estas actividades independientes de Dios y elegidas por uno mismo, son los medios equivocados. Muchas veces se dice que el fin justifica los medios, pero más cierto sería decir: „Los medios cambian el fin”. Ya en el Antiguo Pacto, el Señor tuvo que lamentar:„Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua”(Jer. 2:13). Los israelitas usaron medios extraños para alimentar su vida espiritual. ¡Pero el Señor no colaboró! ¡Y tampoco lo hace hoy!

¿Quién se alegra cuando no decimos ningún sí claro al actuar de Dios en nuestra vida? Satanás, el enemigo de Dios y de los hombres. Santiago dice:„Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan”(Jer. 2:13). En otras palabras: Satanás y los demonios nunca temblarán por nuestra causa, por más grandes que sean nuestras actividades. Sin embargo, ¡los poderes de las tinieblas tiemblan ante Dios, tiemblan cuando Él llega a tener el primer lugar en la vida de un hombre!

¿Cómo llega Dios a Su meta en tu vida?

Sacándote de la multitud para tener comunión personal contigo, como en aquel entonces lo hizo con los discípulos. Éste fue también Su ofrecimiento a Laodicea:„He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”(Ap. 3:20). Yo con Él y Él conmigo; aquí no hay ningún tercero. Aplicándolo a ti personalmente: Jesús contigo y tú con El. El quiere tener este trato muy personal con cada uno de Sus hijos en nuestro tiempo, en el cual el espíritu de Laodicea, el espíritu de la auto-suficiencia, está muy activo. Por esta razón, las palabras que dijo Jesús:„Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”(Lc. 9:23), nunca fueron tan actuales como en el día de hoy. ¡Al Señor Le importa cada persona como individuo! Le importa preparar a cada hijo de Dios en el mundo entero. Pero no todos los creyentes están dispuestos a ser sacados de la multitud de los cristianos, para andar por el camino a solas con Jesús. Muchos protestan contra esto, e incluso hay muchos creyentes que creen que Dios los apartó porque fallaron en esto o aquello; y por eso ahora habrían sido abandonados por Dios y por los hombres.Pero cuando Dios saca a uno de Sus hijos de la multitud de los creyentes, es porque lo quiere preparar para la venida de Su Hijo Jesucristo.Cada cristiano renacido quiere ir con Jesús cuando Él venga, pero no todos están dispuestos a dejarse preparar para eso por el Señor, y se resisten a que Él los saque de la gran multitud

Un camino que no nos gusta

¿Qué puede acarrear el hecho de que el Señor saque a un individuo de la multitud de los creyentes? Puede ser que el camino sea muy solitario, que nos presente dificultades especiales, que sea un camino que nosotros nunca hubiéramos elegido. Tampoco los discípulos habían emprendido el viaje nocturno por el mar por su propia iniciativa, sino que leemos:„En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud”(Mt. 14:22). No leemos de ningún discípulos que se haya resistido a entrar al bote, sino que dice:„…descendieron sus discípulos al mar, y entrando en una barca, iban cruzando el mar…”(Jn. 6:16-17).

Y tú, querido amigo, ¿no quieres andar por el camino que Jesús tiene preparado para ti, aunque tal vez te parezca muy difícil?Créeme: Es un gran privilegio que el Señor te aparte porque quiere prepararte para Su regreso.Aunque puede ser que encuentres muy difícil ese camino, porque muchas veces tendrás la impresión de estar completamente solo, sin el Señor.

En aquel entonces, el sentimiento de haber sido dejado solos también debe haber llenado los corazones de los discípulos, cuando estaban allí en el agitado mar de Galilea a causa de la tempestad. Pues aunque Jesús los había mandado al barco, Él mismo estaba en otro lugar. ¿Dónde estaba cuando Sus discípulos luchaban en el mar? Sobre un monte:„Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo”(Mt. 14:23). ¿No es lógico pensar que Jesús, entre otras cosas, orara también por Sus discípulos, que remaban con sus últimas fuerzas contra las fuertes olas y pensaban que estaban completamente solos? Seguramente Él estaba pensando en ellos, y llevándolos en oración ante Su Padre celestial.

Y tú, querido hijo, querida hija de Dios, quizás también pienses que el Señor te abandonó y que estás completamente solo. Pero no es así. Considera estos tres testimonios de la Escritura al respecto: 

„Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”(1 Jn. 2:1).

„Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”(Ro. 8:34).

„…por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”(He. 7:25).

¿Puedes creer ahora que el Señor Jesús quiere solamente lo mejor para ti, y que realmente nunca estás solo? ¿O necesitas otra confirmación de que Él no te abandonó? Cuando creíste en Jesucristo, fuiste sellado con el Espíritu Santo (Efesios 1:13). Y acerca del Espíritu Santo, que es Dios tal como el Padre y el Hijo, Jesús dijo lo siguiente:„…para que esté con vosotros para siempre… mora con vosotros, y estará en vosotros”(Jn. 14:16-17).

Preparación „en la profundidad”

Ya que es el mismo Dios todopoderoso el que quiere prepararte para la venida de Su Hijo y solamente quiere lo mejor para ti, puedes decirle con toda confianza: „¡Sí, Señor, tu voluntad es buena!” Si Él te lleva al valle profundo, no te asustes. Pues justamente allí experimentarás la mejor preparación necesaria, porque muchas verdades espirituales se entienden solamente, o recién completamente, en el valle profundo. También el salmista tuvo esta misma experiencia de estar en el más profundo abismo, y entonces dijo en oración:„De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo”(Sal. 130:1). ¿Por qué el Señor condujo a Su siervo a lo más profundo? Porque solamente de esta manera pudo darle siete lecciones especiales: 

1. El conocimiento del pecado:„JAH, si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse?”(v.3).

2. El perdón:„Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado”(v.4).

3. La confianza en el Señor:„Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; … Mi alma espera a Jehová más que los centinelas a la mañana, más que los vigilantes a la mañana”(vv.5-6).

4. La Palabra:„En su palabra he esperado”(v.5).

5. La esperanza:„Espere Israel a Jehová”(v.7)

6. La gracia:„Porque en Jehová hay misericordia…”(v.7)

7. La redención:„…y abundante redención con él; y él redimirá a Israel de todos sus pecados”(vv.7-8).

Por lo tanto, ¿no quieres decir sí a lo que está obrando Dios en ti, en tu vida, en esta última hora, aunque te lleve o ya te haya llevado hasta lo más profundo? Nuestro sí a todos Sus caminos traerá galardón eterno, ya que Dios nos prepara así para la pronta venida de Su Hijo Jesucristo.

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