La Divinidad del Mesías (1ª parte)

La Divinidad del Mesías

(1ª parte)

Autor: Arnold Fruchtenbaum

La cuestión acerca de la divinidad del Mesías se ha convertido en un tema por demás importante para el tiempo que corre. La Biblia enseña que sólo Dios puede salvar. Por consiguiente, si Jesús no fue (y es) Dios, su afirmación de ser el dador de vida es falsa. ¡Escuchemos el mensaje y veamos si podemos llegar a una acertada conclusión respecto a este tan importante tema!


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PE1535- Estudio Bíblico
La Divinidad del Mesías (1ª parte)


 


¿Cómo están amigos?… el tema de este mensaje es: “La divinidad del Mesías”.

La Biblia enseña que sólo Dios puede salvar. Por consiguiente, si Jesús no fue (y es) Dios, su afirmación de ser el dador de vida es falsa.

Hubo un tiempo en el que todo aquel que se denominaba “cristiano”, afirmaba la divinidad de Jesús. Pero en el penúltimo siglo aumentó el número de sectas que si bien reconocían la humanidad de Cristo, negaban su divinidad. Con el crecimiento en el último siglo del liberalismo eclesiástico y el modernismo, más iglesias y denominaciones pusieron en duda la divinidad de Cristo. Incluso en el movimiento mesiánico, hoy en día, están aquellos que rechazan esta enseñanza. Por lo cual, la cuestión acerca de la divinidad del Mesías se ha convertido en un tema por demás importante para el tiempo que corre.

Veamos cuáles son los nombres divinos del Mesías en la Biblia, y analicemos cada uno de ellos:

En primer lugar, el nombre divino del Mesías: Dios

(…) Jesús es señalado como Dios en Juan 1:1:“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. En el versículo 14, Juan resalta claramente que la persona a quien él señala como el verbo, es Jesús. En el versículo 1 dice “El verbo era con Dios”, con lo cual se diferencia de Dios. Y luego Juan dice: “El verbo era Dios”. Esto significa que Él (Jesús) es el mismo Dios. Esto sólo lo podemos entender bajo la perspectiva de la trinidad. Era con Dios en el sentido que Jesús no es ni el Padre ni el Espíritu Santo. Pero Él era Dios porque, como Hijo, es la segunda persona de la trinidad.

Un segundo ejemplo de su nombre divino se encuentra en Juan 20:28:“Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!”Tomás, el discípulo incrédulo, vio al Jesucristo resucitado y le llamó “mi Señor y mi Dios”. Y podemos constatar que Jesús no trató de corregirlo, diciendo: “No Tomás, soy tu Señor, pero no soy tu Dios”.

Un tercer ejemplo lo vemos en Hebreos 1:8:“Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino”. El escritor de la carta a los Hebreos, concluye que el versículo citado del Antiguo Testamento (Salmo 45:7) se refiere directamente a Dios, el Hijo. El texto hebreo utiliza aquí el nombre Elohim, el cual se traduce como “Dios”, y el Nuevo Testamento adjudica claramente este nombre a Jesús.

En segundo lugar, vemos el nombre divino del Mesías: Hijo de Dios

(…) Aunque la expresión “Hijo de Dios” no explicita estrictamente la divinidad de Jesús en el idioma español, sí lo hacía en la comprensión judía de la antigüedad. El nombre “Hijo de Dios” era un título mesiánico y resaltaba, como tal, su divinidad. Jesús muchas veces fue llamado “Hijo de Dios”. Un ejemplo lo encontramos en relación con la confesión de Pedro en Mateo 16:16. En este capítulo, Jesús le preguntó a sus discípulos:“¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?”Pedro pasó a ser el portavoz de los discípulos, y respondió:“Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. En el texto griego original, esta frase es más enfática y dice literalmente: “Tú eres el Hijo de Dios, el viviente”. (…)

En tercer lugar, el nombre divino del Mesías: Señor

(…) En el griego, el término “Señor” se utiliza tanto para las personas como también para Dios. Jesús es llamado Señor en el Nuevo Testamento en el sentido que Él es Dios. Esto se demuestra al ver que los textos bíblicos donde el término “Señor” se refiere a Jesús, muchas veces son traducciones de porciones del Antiguo Testamento, en los que originalmente se utilizaba “Jahvé”, el nombre personal de Dios. Dos ejemplos de este tipo son Mateo 22:43 al 45 y Hechos 9:17.

En cuarto lugar, vemos el nombre divino del Mesías: Alfa y Omega

El cuarto nombre que resalta la divinidad del Mesías es “Alfa y Omega”, que representa la primera y última letra del alfabeto griego. En Apocalipsis 1:8, Jesús es llamado Alfa y Omega, lo que lo cataloga como el principio y el fin de todas las cosas. Se parece a la afirmación de Juan 1:1:“En el principio era el Verbo… y el Verbo era Dios”. En otras palabras: desde que Dios existe, existe también el verbo, el Mesías. Si el Mesías ya existía desde la eternidad, significa que debe ser Dios. (…) Dios existe desde la eternidad y el Hijo existe también desde la eternidad. Y para poder existir desde la eternidad, una persona tiene que ser Dios.

En quinto lugar, el nombre divino del Mesías: El primero y el último

El quinto nombre que resalta la divinidad de Jesús se encuentra en Apocalipsis 1:17: El primero y el último. Esto se parece al Alfa y el Omega. Pero mientras el Alfa y el Omega se refieren al principio y al fin, según estos versículos Él es el primero y el último. Él ya era siempre, y siempre será. (…)

En sexto lugar, vemos el nombre divino del Mesías: La imagen

(…) “El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación” (nos dice Colosenses 1:15). La palabra “imagen” significa “prototypus”, “la imagen en su realidad revelada”. Es la manifestación visible de lo invisible, en este caso específico, del Dios invisible. Él es la imagen exacta del Dios invisible. Él es la imagen en una realidad revelada. Él es la manifestación visible del Dios invisible. Es, por lo tanto, una imagen que resalta especialmente su divinidad.

Y en séptimo lugar, veremos el nombre divino del Mesías: La impresión

El séptimo y último nombre divino del Mesías lo vemos en Hebreos 1:3:“… la imagen misma de su sustancia…” Este nombre es muy parecido al anterior, pero hay una diferencia fundamental. Mientras el Señor es señalado como la imagen del Dios invisible en Colosenses 1:15, aquí el escritor utiliza otra palabra griega, que significa “impresión”. Ésta es una impresión como aquella estampada en cera o barro. Imaginemos a alguien tomando un objeto, lo presiona en el barro y luego lo saca. El barro tiene ahora la impresión exacta de aquello que fue presionado en él. Si Jesús es llamado la impresión, esto significa que es la impresión exacta del ser divino. Y ya que el Padre es completamente Dios, así también el Hijo es completamente Dios. Todo lo que se aplica a la divinidad del Padre, vale también para la divinidad del Hijo.

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