La destrucción de la serpiente de bronce (1ª parte)

La destrucción de la serpiente de bronce
(1ª parte)

Autor: Wolfgang Bühne

En 2 Reyes 18:4, leemos: “… e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel…” ¿Qué podemos aprender de la destrucción de la serpiente de bronce para nuestros días? ¿Hay personas o cosas que Dios ha dado a la Iglesia como gran bendición, y que, no obstante, pueden convertirse en ídolos, gozando de una veneración que no les corresponde?

 


DESCARGARLO AQUÍ
PE2047 – Estudio Bíblico
La destrucción de la serpiente de bronce (1ª parte)



Estimados amigos oyentes, en 2 Reyes 18:4, leemos: “… e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán”.

Después que el rey Ezequías exterminó en Judá los “altos”, las “imágenes” y las “Asera”, al principio de su reinado, poniendo fin a la evidente idolatría en el pueblo de Dios, echó mano de un objeto de unos 700 años de edad, que en Judá gozaba de sumo respeto y era correspondientemente venerado. Era la serpiente “ardiente” o serpiente “de bronce”, por medio de la cual Dios había dado sanidad y salvación al pueblo de Israel al final del viaje por el desierto – o sea muchos siglos atrás (lo que se relata en Núm. 21:8 y 9).

En esa ocasión, el pueblo de Israel “habló contra Dios y contra Moisés,” se quejaron amargamente y calificaron de “pan tan liviano” al maná, al “pan del cielo” que les repugnaba. En respuesta a esta queja, Dios envió “serpientes ardientes” entre el pueblo, cuya mordedura provocaba un dolor agudo y era mortal.

Como tantas otras veces, Moisés hizo de mediador y suplicó al Señor en favor del pueblo. Dios lo escuchó, y mandó a Moisés que hiciera una serpiente de bronce y la pusiera sobre un asta, para que todos la pudieran ver. Todos los que habían sido mordidos y miraban con fe a esa serpiente de bronce, fueron sanados y quedaron con vida.

Esta historia nos es bien conocida, sobre todo porque el Señor Jesús recuerda a Nicodemo este acontecimiento, interpretándolo como una figura de lo que pocos meses después ocurriría en el Gólgota. Así leemos en Jn. 3:14 y 15: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado; para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna”.

¡Cómo puede cambiar de esa manera un símbolo de la gracia…!
El pueblo de Israel, lógicamente, conocía bien esta historia; seguramente la transmitían de generación en generación. Probablemente también mencionaban el lugar donde se podía ver este testimonio notable de la gracia de Dios. La Biblia no menciona dónde ni cómo guardaron esta serpiente. No sabemos si en aquel entonces ya habían hecho algo como un “lugar de peregrinación” en honor a la serpiente, o si había un “relicario” donde la habían colocado para que pudiera ser contemplada. Quizá había un día conmemorativo en el año, cuando se recordaba este acontecimiento – lo cierto es que esta serpiente fue venerada durante siglos, e incluso le quemaban incienso.

Así, finalmente, el símbolo de la gracia y misericordia de Dios se transformó en un objeto venerado y adorado. Incluso le traían sacrificios. Este símbolo con una historia tan gloriosa, con el tiempo se transformó en ídolo, y el rey Ezequías lo desenmascaró como tal, y lo hizo pedazos para que ya nadie lo pudiera reconocer. Seguramente muchos de sus súbditos se espantaron al ver lo que había hecho.

El que Ezequías destruyera los lugares altos, las imágenes y los símbolos de Asera, es algo que comprendemos bien y podemos aplicar a la situación actual en las iglesias. Pero ¿qué podemos aprender de la destrucción de la serpiente de bronce para nuestros días? ¿Hay personas o cosas que Dios ha dado a la Iglesia como gran bendición, y que, no obstante, pueden convertirse en ídolos, gozando de una veneración que no les corresponde?

Volvemos a plantearnos la pregunta: ¿Qué podemos aprender de la destrucción de la serpiente de bronce para nuestros días? ¿Hay personas o cosas que Dios ha dado a la Iglesia como gran bendición, y que, no obstante, pueden convertirse en ídolos, gozando de una veneración que no les corresponde?

¿Qué tal la “Virgen perpetua, engendradora de Dios”?

Éste no es el momento para escribir extensamente sobre la veneración y adoración a María dentro de la Iglesia Católica Romana y las Iglesias Ortodoxas. El mero hecho de que en los dogmas católicos sea denominada “Mediadora del Mediador”, “Madre de Dios”, “Virgen perpetua”, “Engendradora de Dios”, “Madre y Reina del mundo”, “Reina de los cielos”, “Mediadora de la gracia” etc., demuestra que es una mujer que recibe una veneración que se puede calificar de idolatría. Precisamente María, que en su cántico a Dios (de Lc. 1:47) lo llama su “Salvador”, es adorada de esta forma.

Por supuesto, María fue “muy favorecida” por Dios (como leemos en Lc. 1:28); y “bendita entre las mujeres” (como dice Lc. 1:42), porque Dios la había escogido y dignificado para que fuera la madre de Jesús. Pero, en ninguna parte del Nuevo Testamento se nos exhorta a venerarla. La última vez que se menciona en la Biblia es en Hch. 1:14, donde es denominada como “madre de Jesús” y estaba reunida para la oración con sus otros hijos, con los apóstoles, y con otras mujeres, en un aposento alto. En la joven Iglesia de Jerusalén, ella era una hermana más entre otras hermanas – ni más ni menos.

Cuando el reformador escocés Juan Knox (quien vivió entre 1514 y 1572) pasó 19 meses como esclavo en las galeras francesas, vino un día un sacerdote al barco, exigiendo a los “herejes blasfemos” que adoraran una imagen de la “santa virgen”. Cuando le tocó el turno a Knox, éste se burló diciendo: “¿Madre? ¿madre de Dios? Eso no es ni madre de Dios ni madre de nadie, es un trozo de madera pintada. Pienso que lo mejor será echarlo al agua antes que adorarlo.” Y diciendo estas palabras, sin más ni más lanzó la imagen al agua.

Tal y como Ezequías destruyó la serpiente de bronce, llamándola Nehustán (o cosa de bronce), nosotros debemos ver a María como lo que fue verdaderamente, según la Palabra de Dios: “La madre de Jesús”. Todas las demás doctrinas sobre el significado de María y toda clase de veneración, no son conciliables con la Biblia.

¿Y qué podemos decir del “sacrificio eucarístico”?

El pan y el vino, los símbolos de la entrega y del sufrimiento de nuestro Salvador, que Él mismo instauró como “cena del Señor” la noche en que fue entregado, son muy apreciados e importantes para cualquier seguidor de Jesucristo. Una y otra vez deben recordarnos el sacrificio de Su amor y Su segunda venida (como leemos en 1 Cor. 11:23 al 26).

Pero, cuando de esta sencilla cena recordatoria se convierte en un “sacrificio eucarístico”, en el cual “por la consagración del pan y del vino se opera la conversión de toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo nuestro Señor y de toda la substancia del vino en la substancia de su Sangre”, entonces esta falsa doctrina católica lleva a la adoración de cosas materiales, lo cual es idolatría.

Ellos lo presentan de la siguiente manera: „El culto a la eucaristía. En la liturgia de la misa expresamos nuestra fe en la presencia real de Cristo en el pan y en el vino, entre otras formas, arrodillándonos o inclinándonos profundamente en señal de adoración al Señor. La Iglesia católica ha dado y continúa dando este culto de adoración, que se debe al sacramento de la eucaristía, no solamente durante la misa, sino también fuera de su celebración: conservando con el mayor cuidado las hostias consagradas, presentándolas a los fieles para que las veneren con solemnidad, llevándolas en procesión en medio de la alegría del pueblo.’”

Caer de rodillas ante el pan y el vino – eso, es idolatría en nuestro tan avanzado siglo 21.

Un llamado urgente de Dios
La destrucción de la serpiente de bronce (2ª parte)

8 pensamientos acerca de “La destrucción de la serpiente de bronce (1ª parte)

  • 15 enero, 2018 at 22:17
    Permalink

    lo que podemos aprender es que Dios si permite imagenes pero lo que el decea es que la gente no haga un idolo de esa imagen …. por que eso no le gusta el es un Dios celoso ……un catolico verdadero sabe eso desde un comienzo

    Responder
  • 17 diciembre, 2017 at 05:09
    Permalink

    Excelente explicación🌿
    Me gustaría❤a prender más de la Biblia❤.
    Saludos desde Monterrey Nuevo León.!!

    Responder
  • 24 octubre, 2017 at 01:33
    Permalink

    Gracias a Díos por esta interpretación sana Si no es mucho molestarle pedirle que me envíen a mi correo electrónico este estudio de ante mano muchas gracias

    Responder
  • 14 agosto, 2017 at 02:46
    Permalink

    DeHermosillo.sonora México me encanto su tema,sobre la Idolatría y las verdades solamente escritas en la palabra deDios para nos.los cristianos no existe ninguna gia mas grande y poderosa q.los escritos sagrado del antiguo y nuevo testamento.Gloria a Dios y a Jesucristo si hijo q nos vino a salvar Amen

    Responder
  • 26 junio, 2017 at 05:17
    Permalink

    Dios bendiga a todos los que están leyendo este mensaje. Q Dios nos ayude a vivir conforme a su palabra ..al escritor de esta enseñanza que Dios lo siga bendiciendo y siga adelante alludando a muchas personas a caminar por la senda verdadera q es nuestro señor Jesucristo. Saludes desde seattle Washington

    Responder
    • 17 julio, 2017 at 16:06
      Permalink

      Muy interesante el estudio…Nuca lo pense de esa manera

      Responder
  • 9 mayo, 2017 at 20:49
    Permalink

    me gustó este estudio quisiera saber mas acerca de todas estas cosas

    Responder
    • 15 mayo, 2017 at 13:34
      Permalink

      Gracias Salvador por su comunicación. Esperamos que el resto del estudio bíbilco sea e edificación para su vida!

      En Cristo!

      Robert
      LlamadaWeb.org

      Responder

Déjanos un mensaje!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>