La Base para la Segunda Venida del Mesías (1ª parte)

La Base para la Segunda Venida del Mesías 
(1ªparte)

Autor: Arnold Fruchtenbaum

 Acerca de las segunda venida del Mesías,existen dos opiniones extremas bien diferentes: Un grupo se burla de aquellosque creen que Jesucristo regresará, y el otro grupo intenta fijar una fechaexacta para Su regreso. Esa segunda venida depende de algunos requisitos, y éseserá el enfoque de este mensaje.


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PE2017 – Estudio Bíblico
La Base para la Segunda Venida del Mesías (1ª parte)



Estimados amigos oyentes, acerca de lasegunda venida del Mesías, existen dos opiniones extremas bien diferentes. Ungrupo se burla de aquellos que creen que Jesucristo regresará; el otro grupointenta fijar una fecha exacta para Su regreso. Hace algún tiempo atrás, losmedios de comunicación norteamericanos se lanzaron con mucho entusiasmo sobreun pastor y sus “discípulos”, porque ellos pronosticaron la fecha delarrebatamiento y de Su segunda venida. El día vino y pasó, y nuevamentedominaron aquellos que se burlan de la segunda venida de Jesucristo.

Lamentablemente, la mayoría de loscreyentes tampoco han sido enseñados sobre lo que la Biblia realmente dice conrespecto al arrebatamiento, y a las condiciones para la segunda venida delMesías. Muchos creyentes, equivocadamente, utilizan estos dos términos comosinónimos, a pesar de que un estudio detenido de las Escrituras deja claro quese tata de dos acontecimientos separados, y diferentes uno del otro. Elarrebatamiento de la iglesia no está atado a ningún tipo de condiciones, demodo que puede ocurrir en cualquier momento. La Biblia dice que elarrebatamiento sucederá en algún momento anterior a la Gran Tribulación. Pero,no dice cuándo exactamente, ni cuánto antes. Mientras que el arrebatamiento nodepende de requisitos, la segunda venida del Mesías sí lo hace. Ése será elenfoque de este artículo.

I. El rechazo de Su mesianidad Para poder comprender de verdad lasegunda venida de Jesucristo, primeramente hay que contestar la siguientepregunta: ¿Por qué la gente habrá rechazado la mesianidad de Yeshua (Jesús), laprimera vez que Él estuvo aquí en la tierra?

En los capítulos 4 al 12 del evangelio deMateo, vemos cómo Jesús caminó a través de Israel realizando muchos milagros.También leemos cómo Él predicó a la gente las buenas nuevas de Su reino. Elobjetivo de Sus milagros consistía en que, los mismos, debían confirmar Supersona y Su mensaje. Eran señales pensadas para obligar a la nación de Israela tomar decisiones con respecto a dos preguntas. Ellos debían decidir si Él,como persona, era el Mesías, y si ellos aceptaban Su mensaje del reino.

Entre los muchos milagros que Yeshua realizó,también estaba el de echar fuera demonios. También los judíos eran capaces deechar fuera demonios. Para hacerlo, utilizaban un método determinado: primeroestablecían una comunicación con el demonio en cuestión, para averiguar sunombre. Luego el exorcista utilizaba ese nombre para echar fuera al demonio.(Cuando los demonios hablan, a menudo utilizan las cuerdas vocales de lapersona a quien controlan.) En el caso de un demonio mudo, no obstante, estaforma judía de exorcismo era inútil, ya que la comunicación era imposible conese tipo de demonios. Los teólogos judíos, sin embargo, enseñaban que elMesías, cuando viniera a la tierra, también podría echar fuera al demonio deuna persona muda.

En Mateo 12:22, Jesús demostró que Élpodía echar fuera ese tipo de demonios: “Entonces fue traído a él unendemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía yhablaba.” Esto planteó una pregunta a aquellos que lo vieron. En el versículo23, leemos: “Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será éste aquel Hijo deDavid?”

La pregunta era: “¿Podrá Yeshua ser elMesías?” El pueblo, no obstante, no estuvo dispuesto a tomar esta decisión porsí sólo. Ellos esperaron a sus líderes religiosos, los fariseos. Ellos debíandar el fallo con respecto a Yeshua. El pueblo esperaba una decisión de parte delos fariseos, que les dijera si Él era o no el Mesías. En el caso de que no lofuera, los fariseos tenían que ofrecer una explicación alternativa, de por quéÉl era capaz de hacer todos estos milagros, y especialmente este último milagromesiánico.

En el versículo 24, leemos que losfariseos se decidieron por esto último: “Mas los fariseos, al oírlo, decían:Éste no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios.”

Los fariseos se negaban a aceptar a Jesúscomo el Mesías, porque Él no cabía en su molde fariseo de lo que el Mesíasdebía decir y hacer. Su explicación alternativa fue: que Él estaba poseído porBeelzebub, el príncipe de los demonios. Esta afirmación llegó a ser la baseoficial para el rechazo de la mesianidad de Jesús.

El Mesías contestó a esta acusación,diciendo que eso no podía ser verídico, ya que eso significaría que el reino desatanás estaría dividido en sí mismo. Y, entonces, Él anunció un juicio sobrela generación de esos días.

Esa generación había cometido el pecadoimperdonable: la blasfemia contra el Espíritu Santo. El pecado imperdonable noes un pecado individual, sino uno nacional, y fue cometido por la generación deIsrael de los días de Jesús. Dicho pecado no puede ser imputado a otrasgeneraciones. Su contenido fue: el rechazo nacional de la mesianidad de Jesús,estando Él mismo presente físicamente, y haciéndolo con la argumentación de queÉl estaría poseído por demonios. Ese pecado era “imperdonable” y exigía juicio.Esto sucedió 40 años después, cuando los romanos destruyeron tanto Jerusaléncomo también el templo, en el año 70 d.C., y los judíos fueron desterrados.

Perplejos por el anuncio del juicio,leemos en el versículo 38 que los fariseos intentaron revocar el ataque,exigiendo una señal. ¡Los fariseos exigieron una señal, como si el Mesías hastaentonces no hubiera hecho nada para demostrar Su mesianidad! Jesús, entonces,les explicó que de ahí en más el tema de las señales sería diferente: paraIsrael habría sólo una señal más. Si bien Jesús continuó haciendo milagrosdespués del capítulo 12, los mismos ya no tenían el objetivo de acreditar Supersona y Su mensaje, y de obligar a Israel, como nación, a tomar una decisión.Dichos milagros ahora, más bien estaban destinados a entrenar a los docediscípulos para el trabajo que ellos realizarían en los Hechos de losApóstoles, como consecuencia del rechazo. Esta generación no vería ya señales,sino la señal de Jonás, la señal de la resurrección (así dice el v. 40). – Tresveces le es dada esa señal al pueblo: en la resurrección de Lázaro (Jn. 11:1 al46), en la resurrección del mismo Yeshua (Mt. 16:1 al 4), y en la resurrecciónde los dos testigos durante la Gran Tribulación (Ap. 11:3 al 13).

En Juan 11:1 al 44 se encuentra el relatode la primera señal de Jonás: la resurrección de Lázaro. En el versículo 42,Jesús aclara para quién resucita a Lázaro de los muertos: a favor del pueblojudío: “Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud queestá alrededor, para que crean que tú me has enviado.”

En el versículo 45, leemos que algunosjudíos reaccionaron correctamente a esta señal de Jonás y creyeron que Jesúsera aquel que Él decía ser. Otros, sin embargo, seguían esperando la decisiónde sus superiores (v. 46). Por esta razón, fueron a ver a los fariseos parainformarles lo Jesús había hecho. Y como ésta era la señal que el Mesías leshabía prometido, ellos tuvieron que reaccionar a la misma de una u otra manera.Los fariseos contestaron, acorde a su fallo original de Mateo 12, proclamandosu decisión de rechazo y condenando a Jesús a la muerte.

Cuando Jesús cabalgó sobre un asnoentrando en Jerusalén, miles de judíos gritaron: “¡Bendito el rey que viene enel nombre del Señor” (así leemos en Lc. 19:38). Éste era un saludo mesiánicooficial, basado en el trasfondo mesiánico del Salmo 118 (v. 26). La multitudproclamó la mesianidad de Jesucristo. Pero, los líderes judíos ya habían cometidoel pecado imperdonable. El juicio sobre esa generación ya había sido proferido,y como el pecado era “imperdonable”, no había ninguna posibilidad de mitigar eljuicio. O sea que, a pesar de que la multitud Lo proclamó como Mesías, Jesúsprofirió palabras de juicio sobre la ciudad de Jerusalén, y retiró elofrecimiento del reino. Desde entonces, el pueblo judío ha tenido que esperaren Su venida.

 

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