Filemón I / Lo que hace posible el amor 2/4

Titulo: Filemón I / Lo que hace posible el amor  2/4
  

Autor: NorbertLieth 
Nº: PE1177

Tenemos que sentir en nuestro corazón que nuestra tarea, la hemos recibido de parte del Señor. Deberíamos asumir la responsabilidad de ejercer ese servicio con entrega. Pues se trata de ser confiable, esmerado, y un buen administrador.-


 


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Filemón I / Lo que hace posible el amor  2/4

Querido amigo, sea usted muy bienvenido, en este caso comenzare leyendo el versículo 2 de la Carta de Pablo a Filemón. Que dice:“…y a la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa.”

Apia ¿Quién es Apia?

Es probable que Apia (la sobresaliente), se trate de la esposa de Filemón. Es decir, que la carta no sólo está dirigida a él, sino también a su esposa. Esto demuestra que la Biblia, en contraposición con otras religiones, tiene en alta estima a las mujeres y – en lo que se refiere a la fe cristiana – no existe la acepción de personas. Por eso en Gálatas 3:28 dice:“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”

Se dice que – según la costumbre de aquel entonces – le correspondía a la esposa la supervisión de los esclavos. O sea que ella se ocupaba de la administración de la casa. Si Pablo, en la introducción de su carta, se dirige también a la esposa de Filemón, queda claro que la toma en cuenta y no la pasa simplemente por alto. La opinión de ella también debería tomarse en cuenta en lo que se refería a la readmisión del esclavo Onésimo. Porque, seguramente, compartía la inquietud de su esposo acerca de la huída del mismo. También hoy es importante que, en Cristo, nosotros los hombres consideremos de manera igualitaria a las mujeres colaboradoras, y las honremos. Por lo tanto, los hombres creyentes deberían hacer partícipes a sus esposas de los asuntos espirituales y de las responsabilidades, tomando en cuenta, naturalmente, las ordenanzas bíblicas.

Ahora, estimado amigo veamos quién es Arquipo.

Algunos consideran que Arquipo (domador de caballos), era el hijo de Filemón. Pero es más probable que fuera un co-anciano en las reuniones caseras de la iglesia. También puede haber sido ambas cosas. De todos modos era un Siervo del Señor, que tenía responsabilidades en la iglesia. Leemos respecto a él en Colosenses 4:17:“Díganle a Arquipo que trate de hacer bien el trabajo que el Señor Jesucristo le ha encargado.”, o“Decid a Arquipo: Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor.”

Cada uno de nosotros tiene una función, o bien, un servicio o tarea en la iglesia. Pero debemos prestar atención al hecho de dirigir la mirada en la dirección correcta. Es decir: No mirar el servicio del prójimo, de donde surge muy fácilmente la envidia, sino, en mayor grado, poner nuestra mirada en el servicio que hemos recibido del Señor. En relación a este problema, Jesús en aquel entonces les hizo una dura reprensión a sus discípulos, dice la Palabra:“Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar? Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste? Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.”

Pablo pone delante de los ojos de Arquipo su responsabilidad delante del Señor. En este caso es indiferente cuál era su servicio, pues de otro modo sería mencionado en la exhortación de Pablo. Nosotros también tenemos que sentir en nuestro corazón que nuestra tarea, no importa cuál sea, la hemos recibido de parte del Señor. Deberíamos asumir la responsabilidad de ejercer ese servicio con entrega, poner todo nuestro esfuerzo en cumplir con la tarea que se nos ha encomendado. Pues se trata de ser confiable, esmerado, y un buen administrador:“Ahora bien, el que recibe un encargo debe demostrar que es digno de confianza”(1 Cor. 4:2), o como lo dice Romanos 12:11:“En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.”

El que Arquipo recibiera el título de “nuestro compañero de milicia”,es una prueba de que se entregó completamente a su labor. Por las dos menciones que se hace de él en Colosenses 4:17, podemos deducir que Arquipo aún era joven en el ministerio, quizás realmente era el hijo de Filemón. Como hombre joven, por un lado necesitaba exhortación y palabras de ánimo, y por otro lado, también, consuelo. Pablo fue muy sabio al darle ambas cosas. En Colosenses 4:17 él es exhortado y animado a ejercer el servicio que le había sido encomendado y a poner empeño en su responsabilidad. Aquí en Filemón 2, él es confortado, ya que Pablo lo denomina compañero de milicia. Y ser puesto a la misma altura que el apóstol, debe haber sido una tremenda animación para él!

Escuchemos algo de música y regresamos enseguida.

Hablemos entonces de la sabiduría de Pablo

En la carta a la iglesia de Colosas, Pablo exhorta a Arquipo y le recuerda su servicio. Esto era al mismo tiempo una exhortación a la iglesia a tomar su servicio en serio, a apoyarlo y aceptarlo. En cambio, en la carta personal a Filemón, Arquipo es animado. ¡De qué manera tan sabia actúa Pablo!

El que Pablo dirija sus palabras también a la iglesia, en la carta a Filemón en el versículo 2, seguramente es la razón por la cual, esta carta personal, fue incluida más tarde en el canon bíblico. A través de ella, la iglesia entera debía ser enseñada de qué manera tratar a los pecadores que se convierten. Que ellos reciben un completo restablecimiento y que no hay ninguna acepción de personas en Cristo, ni esclavo ni libre. Y que inmediatamente que una persona se ha convertido, es un miembro completo de la iglesia de Dios y no debe ser aislada. Naturalmente, hay diferencias en el orden de la iglesia, pero ninguna diferencia en la posición que tenemos a Cristo. – Así que de pronto toda la iglesia casera estuvo confrontada con “el caso de Onésimo”.

Este “caso de Onésimo” debería sentar un precedente para toda la era de la Iglesia. Seguramente, aquí jugó nuevamente su rol la sabiduría del apóstol Pablo. Ya que se trataba de una iglesia casera, era bueno informarla sobre la situación de Onésimo y no ocultar nada. De esta manera se impedirían el secreteo y las habladurías. Y seguramente la iglesia tendría una influencia positiva sobre Filemón, apoyándolo para lograr que Onésimo fuera integrado nuevamente.

La bendición. Veamos el versículo 3:“Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.”

Con este saludo de bendición, Pablo nuevamente se convierte en un gran ejemplo para nosotros y vemos qué es lo que domina su corazón. Las bendiciones enunciadas al principio de sus cartas no eran meras expresiones retóricas y vacías, sino bendiciones enunciadas concientemente. Bendición significa: “La entrega de la dádiva divina al hombre.” Lo mejor que le podemos desear a nuestro prójimo es la gracia y la paz de Dios en Jesús.

Cuando le tenemos que escribir una carta a alguien para presentar una petición, o ir al encuentro de alguien para hablar con él o exhortarlo, en primer lugar debemos tratar que la persona sea bendecida, y que la gracia y la paz de Dios, en Jesús, llene a la hermana o al hermano. Yo creo que si nos dirigiéramos con ese sentir a nuestro prójimo, muchas cosas andarían mucho mejor. La gracia es el favor divino que nos es dado gratuitamente. La paz es la consecuencia de ese favor. En esta acción salvadora, Dios el Padre y el Hijo son completamente uno.

En las relaciones interpersonales siempre deberíamos estar conscientes que Dios nos ha obsequiado a todos Su gracia, y que el Señor Jesús nos ha traído la paz de Dios.

Filemón I / Lo que hace posible el amor 1/4
Filemón I / Lo que hace posible el amor 3/4

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