Errores Cometidos

Titulo: Errores Cometidos

Autor: John Wilkinson 
Nº: PE952

 

Es duro ver cómo las crueldades e idolatrías de una falsa cristiandad han endurecido el corazón e intensificado los prejuicios de millones de judíos. Sus dientes y sus ojos fueron quitados, por los así llamados cristianos, para llegar a su dinero. Fueron cazados como zorros, malditos como perros, saqueados como abejas, tratados por los irreverentes como bestias, y desterrados de cada país cristiano de este mundo. Con seguridad debemos procurar, por medio de nuestra activa bondad, no sólo compensar por los siglos de mal comportamiento, sino también ganar a muchos de ellos a la fe del evangelio.

 


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Errores Cometidos

Debido a los errores cometidos con los judíos a través de los siglos, por los así llamados cristianos, querido amigo, debemos darle urgente prioridad a su clamor de esfuerzo y amor cristiano.

Es duro ver cómo las crueldades e idolatrías de una falsa cristiandad han endurecido el corazón e intensificado los prejuicios de millones de judíos. Sus dientes y sus ojos fueron quitados por los así llamados cristianos para llegar a su dinero. Fueron cazados como zorros, malditos como perros, saqueados como abejas, tratados por los irreverentes como bestias, y desterrados de cada país cristiano de este mundo. Con seguridad debemos procurar por medio de nuestra activa bondad, no sólo compensar por los siglos de mal comportamiento, sino también ganar muchos de ellos a la fe del evangelio. Además, ¿no le dijo Dios a los convertidos de los gentiles, “Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia”? No es por tu crueldad; no es por tu negligencia; sino por la misericordia que te han concedido, que ellos también ahora pueden obtener misericordia. ¿Ha tenido la misericordia que nos fue concedida algún resultado en la salvación de nuestros hermanos judíos? La crueldad ha endurecido, el amor suaviza.

 

Debemos darle prioridad al clamor de los judíos basados en la gratitud de las bendiciones invalorables que hemos recibido a través de ellos. Estimados oyentes, la Biblia fue escrita y preservada por ellos. El Salvador del mundo fue judío. Los primeros millares de convertidos fueron judíos y los primeros misioneros a nosotros los gentiles fueron judíos.

 

Ahora bien, tenemos una pequeña historia: Un Señor estaba cenando un día en los suburbios de la ciudad de York. Su anfitrión le dijo: “Recibí una llamada en el trabajo del hijo de una eminencia cristiana, el Sr. fulano de tal.” Y él contestó: “Ah, sí, he oído de él, pero nunca le he visto. Parece que el muchacho ha ocasionado una gran tristeza a su familia, ya que dejó a su señora y se ha convertido en una especie de vagabundo.” “Es verdad” dijo su anfitrión. “¿Para qué le llamó?” “Para pedirme ayuda” “¿Le dio usted alguna cosa?” “Sí, le di cien dólares.” “¿Por qué tanto?” “Su excelente padre había sido mi invitado con frecuencia, yo nunca le oí predicar u orar pero fui bendecido con su ministerio, y me dio pena ver al hijo de un hombre tan bueno en tanta miseria, así que le di el dinero, no por él sino por la memoria de su padre.” Un acto noble, motivado por una razón digna.

 

Nosotros, querido amigo, exhortamos a mostrar igual bondad hacia los millones que constituyen la simiente de Abraham. Ellos son pecadores – muy pecadores – pero Dios dice que ellos aún “son amados por causa de los padres.” Y si Dios puede amarles a pesar de que aún son enemigos del evangelio, con seguridad nosotros también podemos.

 

Basados en la justicia por el pasado erróneo; en la gratitud por las invalorables bendiciones; pero por sobre todo en el amor hacia aquel que oró: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”; y quien está ahora “exaltado como príncipe y salvador, para dar arrepentimiento a Israel y perdón de pecados,” insistimos en la frase “primeramente a los judíos.” Con certeza que la preocupación del cristiano de seguir el mandamiento divino y el ejemplo establecido por los apóstoles debería concluir este asunto de una vez por todas; los judíos en las misiones modernas deberían estar en el lugar que ocupaban al comienzo de esta dispensación, y con la misma bendición para su pueblo y para los gentiles.

 

En la familia de naciones, Israel es el primer hijo de Dios. Dios le dijo a Moisés, “Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito.” De acuerdo con Deuteronomio 21:15-17, en la distribución de la propiedad del padre entre sus hijos, “una doble porción” correspondía al primogénito.

 

¿Acaso no nos hemos percatado de que el primogénito de la familia se torna en una especie de segundo marido para la madre viuda, y una especie de segundo padre para sus hermanos y hermanas más jóvenes? La responsabilidad se mide por la posición y el privilegio, de allí el principio de “doble porción” en el trato de Dios para con Israel. Israel ha sido elegido para una posición y un privilegio que corresponde a sus responsabilidades para con todo el mundo gentil, al cual está destinado como canal e instrumento de bendición.

 

Por su desobediencia, Israel es visitado con “tribulación y angustia” y recibe “el doble de Jehová por todos sus pecados.” Pero en el momento de su conversión nacional y del cumplimiento de su misión divina, Dios les dice “En lugar de vuestra doble confusión y de vuestra deshonra _ en sus tierras poseerán doble honra, y tendrán perpetuo gozo.

 

Al judío primeramente,” como individuo ahora; “y también al gentil”; entonces la nación judía será la primera cuando regrese nuestro Señor al comienzo del milenio; y luego la bendición sobre todas las naciones a través del Israel restaurado y salvado. Este es el arreglo que Dios ha revelado, el cual nunca ha sido cancelado o revertido.

 

Algunos cristianos objetan que si los judíos como nación no han de convertirse sino hasta el regreso del Señor, ¿por qué deberían preocuparse ellos por su conversión ahora? Pero el mismo argumento podría utilizarse en contra de procurar la conversión de los gentiles ahora, porque los gentiles como naciones no han de ser bendecidos hasta luego del regreso del Señor, y hasta la restauración y conversión de Israel. Es una obligación para la iglesia ahora predicar el evangelio a los judíos para la conversión del “remanente escogido por gracia,” así como es una obligación de la iglesia el predicar el evangelio a los gentiles “para tomar de ellos pueblo para su nombre.” Una elección de individuos ahora – judíos y gentiles – para formar un nuevo cuerpo – la esposa de Cristo; luego vendrá la bendición de las naciones en el tiempo milenial, después del regreso del Señor.

 

A consecuencia de esto querido amigo, se ha formulado una pregunta natural: Si este es el orden que está vigente hoy día, ¿cómo puede ser puesto en práctica? ¿Debe la iglesia de Cristo abandonar su trabajo misionero entre los gentiles y volver su atención exclusivamente a los judíos? No, por supuesto que no. Eso sería tan contra la Escritura como predicar el evangelio exclusivamente a los gentiles. Dejemos que la mente de la iglesia se entregue totalmente a la Palabra de Dios – “A los judíos primeramente, y también a los gentiles.” Deberíamos multiplicar las oraciones, los misioneros y las contribuciones a favor de la misión entre los gentiles, en vez de disminuirlas hasta el grado mínimo. Lo uno debe hacerse, sin descuidar lo otro.

Todo lo que debe ser hecho para cumplir con los requerimientos de la Escritura en espíritu y letra, al enviar el evangelio “hasta los confines de la tierra” es esto: dondequiera que se encuentren judíos en los pueblos y ciudades a los cuales los misioneros son enviados, hagamos que se cumpla el orden apostólico, “a los judíos primeramente, y también a los gentiles.” El experimento ha sido hecho ya, y con resultados maravillosos, en la apertura misma de esta presente dispensación.

A los judíos primeramente
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