Errar el Blanco

Errar el Blanco

Autor: Herman Hartwich

En este programa Herman Hartwich nos muestra con el ejemplo bíblico como al igual que una mujer fue perdonada por Jesús, como nosotros podemos recibir el mismo perdón.


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PE1549- Estudio Bíblico – Errar el Blanco



Que tal mis amigos en esta oportunidad quiero invitarles a pensar unos momentos en un acontecimiento que está registrado en el Evangelio según San Lucas, capítulo 7, versos 36 al 50, dice así la palabra de Dios:

“Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; más aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados? Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.”

Es muy interesante y muy claro el relato del evangelista Lucas aquí. Y yo quiero que aclaremos algunas cosas que son importantes, especialmente teniendo el propósito de Jesús en esta ocasión que como siempre a enseñar algo espiritual y la enseñanza espiritual es fundamental en la vida. El monto de la deuda no hace la diferencia. Digo esto porque uno debía 500 denarios y el otro 50 pero ambos son deudores. Muchos pecados o uno es lo mismo.

Santiago nos dice en su epístola que podemos guardar toda la ley pero sin embargo no guardar un punto eso hace que nosotros ofendamos toda la ley, es como si violaremos toda la ley dice a sí exactamente: porque cualquiera que guardare toda de la ley pero ofendiera en un punto séase culpable de todos. La diferencia está en la actitud frente a la deuda y frente al acreedor. Hay gente que debe centavos y no puede dormir, hay otros que deben millones y muy panchos como si nada, que diferencia. Es importante como sentimos y actuamos frente a nuestro acreedor.

Pablo nos indica enfáticamenteen primer lugar como y sean Romanos 23, todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, todos, todos. Y en segundo lugar Romanos 6:23 dice: la paga del pecado es muerte, o sea separación externa de Dios. No dice la cantidad ni la cualidad, dice pecado. El significado de las palabras tanto de hebreas como griegas para pecado o pecador revela la verdadera naturaleza del pecado en sus múltiples manifestaciones. Pecado significa transgresión, o sea el hecho de traspasar la ley, que es el límite divino entre el bien y el mal. Esto lo vemos por ejemplo cuando David dice: contra ti sólo he pecado, dice en el salmo 51, y también cuando el hijo pródigo viene ante el padre y se inclina le dice: he pecado contra el cielo y contra ti. En segundo lugar estado significa iniquidad, o sea un acto inherentemente malo, ya esté o no expresamente prohibido, también es un error, separación de lo que es recto.

Podemos decir también que es errar el blanco, fallar desde el punto de vista de los requerimientos divinos, este es el significado más común que se le da a la palabra pecado. También es infracción o será la intrusión de la voluntad propia en la esfera de la autoridad divina. Es como decir, bueno es cuando eso hago las cosas a mi manera, como yo quiero y no como Dios quiere. Es desorden, anarquía espiritual y también podemos decir que pecado es la incredulidad o será un insulto a la veracidad divina. Jesús dijo que el Espíritu Santo vendría a convencernos de pecado. Pensaba en mi mente: ¿pecado?, en definitiva pecado es no sentarnos en la voluntad de Dios, no regirnos por su propósito es hacer lo que yo quiero independientemente de Dios. Y esto sí que nos trae problemas, ¿no es cierto? acá tenemos personas necesitadas evidentemente en este relato, había muchas personas en esa cena, de hecho todas necesitadas. Pero el relato se centra en dos que nos muestran dos actitudes distintas, casi opuestas. Primero un fariseo, religioso, correcto, casi perfecto en su propia opinión. Y por otra parte una pecadora, una prostituta, una ruin pecadora, destruida, desechada, pero arrepentida.

Quizás el uno buscó a Jesús por su sed de ponderación y alabanza, ya como dijo Jesús en alguna manera, en alguna oportunidad dijo: ya tiene su recompensa cuando buscan la alabanza de los hombres, y ya tienen su recompensa. La otra, la mujer necesitaba perdón, restauración, necesitaba aceptación, nuevas posibilidades de vida. Yo creo que Lucas registra esta escena porque tenemos necesidad de aprender, de aprender nosotros hoy en este momento. Por un lado aprender del carácter nuestro frente al pecado y, frente al Señor. Es importante como nosotros vemos el pecado y como nos vemos delante del Señor. Pero también necesitamos aprender del carácter de Dios frente al pecado. ¿Por qué digo que tenemos que aprender? porque lamentablemente nosotros cambiamos el carácter del pecado, el carácter de Dios.

Muchos dicen no soy tan pecador como otros, hay otros peores, lo mío no es para tanto. Dios sabe que no soy un ángel, ni soy divina, no soy de hierro soy humano. El va a ser justo comido, el es amor no pueden condenarme, va a considerarme un poco. Pero por otro lado la mujer reconoce su miseria, su indignidad, y en verdadera virtud de arrepentimiento, postrada, librando a más no dar, tanto que mojaba los pies del maestro y los secaba con sus cabellos y todavía los ungía con el perfume más caro. Y yo veo que esto la expresión del valor con que estimó el perdón que ella estaba recibiendo. Dios siempre el pecado como pecado, no hay diferencia. La diferencia la marcamos nosotros pues Dios juzga el pecado inconfeso y perdona al arrepentido y convertido y la fuerza de el perdón la tenemos que ver en el resultado o en esa correspondencia a Dios.

Yo veo que poder,que fuerza, el perdón que estaba recibiendo esta mujer que estaba expresándolo de todas las maneras. Dios ama y perdona al arrepentido. El arrepentido reconoce, acepta pero retribuye, agradece, alaba, adora a Dios. ¿Habrá algo más estimado que el perdón de Dios hacia el pecador, habrá algo suficiente para demostrar a Dios nuestro agradecimiento? el corazón agradecido por lo que nadie puede dar sin un solo el Señor, o sea me refiero al perdón, no tiene precio. Cuando Jesús quiso justificar a la mujer frente a los ojos de Simón, señaló las obras de ellas porque solamente a través de estas podía Simón ver la prueba de la fe que ella tenía. Pero al despedir a la mujer en paz el señaló la fe de ella y no sus obras.

Mis queridos amigos sabemos que somos salvos por la gracia de nuestro Señor, pero tenemos que obrar, obrar. Acompañar la fe de obras. Obrar en fe. Santiago dice claramente muéstrame tu fe con tus obras. No basta decir y yo creo solamente, los demonios también creen y tiemblan pero no obstante eso no es suficiente.

Mi querido amigo acércate a Jesucristo recibirás el perdón de tus pecados y redistribúyele en una entrega absoluta y fiel a él. Que Dios te bendiga.

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