Entrega al Señor

Entrega al Señor

Autor: Herman Hartwich

¿Como puede entregarse usted al Señor? ¿Como puedo dejar que mi vida dependa solamente del Todopoderoso? Herman hablará de estos temas, en este programa: Entrega al Señor, en el cual usted saldrá desafiado!


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PE1772 – Estudio Bíblico – Entrega al Señor



Un saludo caluroso en el nombre de Jesucristo, para toda nuestra audiencia, deseando que el poder del espíritu Santo a través del poder y de la Palabra pueda llegar a sus corazones y transformarlos. A través de recibir a Jesucristo como el Señor y Salvador de sus vidas.

En esta oportunidad quiero comenzar este estudio con la Palabra de Dios, ya que ella es el fundamento para todo esto. Dice la Epístola a los Hebreos en el capítulo 2 en los versículos 1 al 4, en el que se nos insta a poner mucha atención:

“Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.”

Amigos aquí se nos instaa atender con mayor diligencia la Palabra de Dios. Es importante oir, y lo qué oír. Existen muchas voces en este mundo. Esto, ha sido y seguirá siendo una brutal batalla en el corazón y en el espíritu de los hombres porque el diablo a quien se le describe como el enemigo de nuestras almas no quiere que oigamos la palabra y mucho menos aún que la pongamos por obra.

En la Biblia podemos encontrar muchos versículos en los cuales se insta a la humanidad; a personas específicas, a pueblos específicos a oír la Palabra de Dios; por ejemplo: Isaías, Moisés, en Jeremías, en Ezequiel por ejemplo, en el capítulo 3, en el versículo 27 dice:“El que oye, oiga; y el que no quiera oír, no oiga; porque casa rebelde son.”Espero que esa no sea tu actitud. A través de Miqueas dice: “Oid pueblos todos, está atenta tierra y cuánto hay en tí.” La Biblia dice que el corazón del hombre se ha engrosado. Y, que con los oídos, oyen pesadamente. Nos encontramos tan hinchados que ni siquiera ya podemos “oír” bien.

Jesús aparece en un momento así: con corazones engrosados, y perezosos para oír por eso cuando viene con la maravillosa noticia de la salvación, y con sus maravillosas enseñanzas, él siempre dice en los evangelios: “El que tiene oídos para oir, oiga!” En el final de la revelación, cuando Jesús habla al espíritu de las iglesias, a las 7 iglesias de Asia, siempre dice a cada una de ellas: El Espíritu dice a las iglesias.

2da Timoteo capítulo 4, versículos 3 y 4, es aquí donde Pablo nos advierte lo siguiente: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.”Oigamos lo que Dios nos dice.Tomando las enseñanzas de Jesús, en lo que dice en Lucas 9:23 es que se encuentra lo siguiente: …“decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”Niéguese a sí mismo, en primer lugar. ¿Qué querría decir Jesús con esto? Y a la mente, me vino la palabra del Apóstol San Pabblo cuando dice en Gálatas 2:20: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Y lo que vivo en la carne ahora lo vivo en la fe en el Hijo de Dios el cual me amó y se entregó por mí.”¿Negarme a mí mismo? Es morir a mi yo, es negarme a mi manera de ver las cosas, es negarme a mi manera de hacer las cosas. Es morir a mis principios humanos. Es morir a mi ética humana terrenal. Es morir a mi “moral”.


Muchas personas dicen: “A mí me lo dicta el corazón”pero, no olvidemos queridos amigos, que la Biblia también, la palabra de Dios, afirma en Jeremias 17:10, que engañoso es el corazón más que todas las cosas y perverso. ¿Quién lo conocerá?.

La Biblia también dice que nosotros llamamos a lo malo bueno, y a lo bueno malo. Jesús vino con un mensaje de esperanza maravilloso, real; todo aquel que tiene una relación con él sabe esto y sabe lo que le agrada ó no. El Espíritu Santo le guía y la Palabra le enseña. Pero como dice Pedro usan la libertad como pretexto para hacer lo malo.

Cuando hablamos lo hacemos en primera persona y no en la tercera. No pensamos. No oímos la voz del Señor. Es necesario que tomemos nuestra Biblia y leamos la Palabra con el corazón abierto. Y veamos cómo podemos morir a nosotros mismos y negarnos, a nuestro yo y seguir el consejo divino. Este consejo divino esta puesto, justamente para que tengamos vida, y vida en abundancia.

Es triste, ya que mucha gente, en vez de abrir la Biblia y de buscar el consejo divino, se saturan de televisión, de internet, y se vuelven como ellos. Se vuelven como la gente que miran y como la gente que escuchan en vez de escuchar la palabra de Dios. Por eso Pablo decía: estoy crucificado, estoy muerto a la vieja vida. ya no soy yo, mas es Cristo en mí. A veces pienso que nosotros tenemos adentro nuestro el espíritu de Saúl dentro nuestro; en vez de tener al Espíritu Santo. Muchas personas no tienen al Espíritu Santo, porque no permiten que el Espíritu Santo guíe sus vidas. Tienen sí lo que llamo el Espíritu de Saúl. Eso es: Obedecer a medias. Pretender ser más amoroso, más generoso, más misericordioso que Dios. Estamos viviendo en una sociedad de tolerancia. Y, toleramos todo, esto no nos lleva a una relación plena con Jesucristo.


Dice el Apóstol Pablo: “Mas Cristo vive en mí”. Cuando hago las cosas: me pregunto: ¿Haría Dios esto? ¿Pensaría Dios esto? ¿Diría Dios esto?

El Apóstol Pablo dice: “Ya sea de Palabra o de hecho, todo lo que hagáis, hacedlo como para el Señor. El culmina en Gálatas 2:20 diciendo: “Pero, lo que ahora vivo en la carne lo vivo en la Fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Entrega al Señor, esta es la clave. Para tener una vida e paz, de seguridad! Esta Seguridad viene de una consciencia limpia; viene de un corazón limpio.

Te pregunto mi querido amigo, mi querida amiga:
¿Qué sientes en tu corazón?¿Qué sientes? Tienes tranquilidad, tienes paz, tienes un corazón limpio? De no ser así, yo te pido que vuelvas a Jesucristo y arregles tus cuentas con él. La Biblia dice que él quiere perdonarnos; salvarnos y limpiarnos. Acércate a Él a través de una profunda oración. Que Dios te bendiga!


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