Enoc 4/17

Titulo: “Enoc”4/6 primera parte
  

Autor: EstebanBeitze 
Nº: PE1215

Hay situaciones donde la vida de un cristiano puede parecer a la vida de una pareja pelada. Donde no hay un diálogo constante, los problemas son predeterminados. Dios desea tener un diálogo fluido contigo. ¿Cómo? Escuche más en este programa.


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“Enoc” 4/6 primera parte

Estimado amigo, les invito a meditar junto conmigo acerca del diálogo que Enoc tuvo con Dios.

Enoc, al caminar con Dios, sin lugar a duda tenía comunicación constante con Dios. Si quieres caminar con Dios tienes que tener un diálogo fluido con Él. Imagínate una pareja cuyo esposo de mañana se despierta, toma el desayuno, se va al trabajo sin decirle nada a su esposa. A la tarde vuelve del trabajo a casa, entra, se sienta a la mesa esperando que la esposa le sirva la comida, come, luego se levanta y se va a acostar, y todo esto sin mediar palabra alguna. ¿Creerías que está en buen estado la relación de matrimonio? Aunque es la triste realidad de muchos hogares, evidentemente demuestra que hay una gran falencia. Cualquier consejero matrimonial les podría decir, que el diálogo constante es la base para el buen funcionamiento de un matrimonio.

¿Cómo funciona el diálogo con Dios? Esto es fácil de responder. Dios nos habla por medio de Su Palabra, la Biblia y nosotros le hablamos por medio de la oración. Pero si somos sinceros, cuántas veces la vida de muchos cristianos se parece a la de la pareja peleada. Dios nos quiere hablar pero no tenemos tiempo. Hay tantas cosas más urgentes que hacer, en vez de dedicarle aunque sea media hora a escuchar la voz de Dios por las Escrituras.

Parece ser que ya no existe el amor. El amor se demuestra en querer saber lo que le interesa al otro. Los buenos noviazgos se caracterizan por horas y horas de charlas de manera que muchas veces se olvidan del tiempo. Hay tanto que decirse, hay tanto que saber del otro.

Pregúntale a cualquier novia enamorada, que es lo que hace cuando recibe una carta o para ser más modernos, un correo electrónico del amado. ¿No es así que se desespera por leerlo enseguida y luego lo vuelve a leer varias veces seguidas? O como mi esposa, que todavía tiene guardadas todas las cartitas y tarjetas que le escribí desde la época del noviazgo hasta hoy. Y estoy seguro que no es la excepción.

Por lo tanto el amor a Dios se demuestra en la ansiedad por estar en comunión con Él. ¿Esto realmente es una necesidad en tu vida?

El no tener diálogo constante con el Señor, se manifiesta en la vida. Es como meterse en el tránsito de una gran ciudad desconocida, sin fijarse en el mapa. Es como querer manejar una sofisticada máquina sin leer el manual. Evidentemente las consecuencias no serán positivas. Más todavía, si sabemos que nuestras armas defensivas y ofensivas en nuestra batalla espiritual son justamente la Palabra y la oración: “Y tomad… la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Ef.6:17,18).

Creo que la razón por la cual hay tantos cristianos derrotados y constantemente caídos se debe a la falta de comunicación, a la falta de comunión con Dios. Enoc sólo se pudo mantener firme en una sociedad antidiluviana completamente corrupta, por su íntima comunión con Dios, porque caminaba con Dios.

Conocemos el ejemplo de Daniel, que en medio de la más profunda idolatría e intentos de asesinato, se mantuvo fiel y encontró la ayuda de Dios porque lo buscaba tres veces al día. Nuestro ejemplo máximo, nuestro Señor Jesucristo, buscaba constantemente el diálogo con el Padre. Si Él lo necesitaba, ¡cuánto más nosotros!

Hay muchos que piensan que su relación con Dios se encuentra bien. Es fácil comprobar si esto es verdad o no. Simplemente habría que preguntar, qué valor sobre todo en tiempo, se le da al estudio de la Palabra de Dios y la oración. Lamentablemente Dios tiene que escuchar en muchos lugares el fastidioso mensaje: “Le informamos que este número momentáneamente se encuentra fuera de servicio. Bip”. ¿Tu línea se encuentra bloqueada para el hablar de Dios? ¿Ya te pudo hablar hoy por medio de Su Palabra? ¿Ya te comunicaste con Él por medio de la oración?

Cuando quien fuera en su momento exitosa actriz, tras morir en la más triste soledad y pobreza, le remataron las pocas cosas que le habían quedado. Entre sus pertenencias se encontraba una Biblia. Nadie estaba interesado en la misma, pero al final un hombre se la llevó por unos centavos. Al abrirla encontró un billete de cien dólares entre cada página de la misma. Cuando la actriz se hallaba en el clímax de su carrera muchos le hacían regalos. Entre ellos había un amigo que le regaló esta Biblia. Ella se lo agradeció por cortesía, pero apenas la usó como billetera.

Si la hubiera abierto para leerla, no sólo hubiera obtenido un gran tesoro terrenal, sino que sobre todas las cosas hubiera tenido acceso a los tesoros de las bendiciones celestiales que Dios está dispuesto a darle a cada uno que se le acerque.

Dios te quiere hablar hoy. ¿Te encuentras en sintonía? ¿Qué pasó con los dos discípulos que iban a Emaús después de la muerte de Jesús (Lc.24)? Se les apareció Jesús, entabló una conversación con ellos y les abrió las Escrituras y les demostró por ellas lo que tenía que pasar con el Mesías. Después de que reconocieran que era Jesús y éste desapareciera dijeron: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” (Lc.24:32). Esto es lo que tiene que pasar con nosotros cuando estudiamos la Palabra de Dios. Nos tiene que impactar. ¿Cuándo fue la última vez que tu corazón ardió al profundizar en la santa Palabra de Dios? ¿Cuándo fue la última vez que ardió tu corazón cuando tenías comunión con Él?

¿Quieres caminar con Dios? Tienes que tener diálogo constante y profundo con Él.

“¿Andarán dos juntos si no estuvieran de acuerdo?” (Am.3:3).

Para caminar con Dios, Enoc también tuvo que estar de acuerdo con Dios. Tuvo que estar de acuerdo con la voluntad de Dios para su vida. Enoc no tenía la Biblia, en la cual se nos revela la voluntad de Dios para nuestra vida en todos los aspectos. Pero tenía el conocimiento del actuar de Dios con Adán y Eva, Abel y Caín y su conciencia que le advertía cuando había algo que no estaba de acuerdo a la voluntad de Dios, y con seguridad le hacía caso porque “caminaba con Dios”.

Nosotros sí tenemos toda la revelación de la voluntad de Dios para nuestra vida en las Sagradas Escrituras. Entonces, en primer lugar nos tenemos que preguntar si estamos de acuerdo con lo que Dios nos ha hecho llegar por medio de las Sagradas Escrituras.

¿Estamos de acuerdo, aceptamos lo que Dios nos muestra en cuanto a la Creación o preferimos la Teoría de la Evolución? ¿Aceptamos el relato de Jonás en el vientre del pez, los milagros de Jesús y de los apóstoles como reales, o los vemos como interesantes leyendas?

La Biblia dice acerca de todo lo que está escrito en ella: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2Ti.3:16). Por este pasaje se hace evidente que para andar con Dios es imprescindible creer en toda la Escritura, aceptarla como Palabra de Dios. No se puede andar con Dios sin creer en la veracidad absoluta de Su Palabra. Además, por este pasaje se refleja, que es más que necesario para nuestro andar, hacerlo acorde a la voluntad de Dios.

Ahora bien, si creemos en lo que dice la Biblia en su totalidad, viene la segunda parte. Si creemos que todo es Palabra de Dios, entonces también lo debemos obedecer. Jesucristo dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Jn.14:15). Y sigue diciendo: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por el Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Jn.14:21). ¿Cómo se demuestra nuestro amor al Señor, nuestro querer caminar con Dios? La respuesta es sencilla: obedeciendo Su Palabra.

Enoc 3/17
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