En lo que Dios me prepara, quiero servir

Este programa trata sobre un testimonio de vida.
De cómo Dios puede llevarnos a lugares y trabajos que nunca pensamos.


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EA576 – Entre Amigas –
En lo que Dios me prepara quiero servir



Receta: Fettuccini a la carbonara


Entrevista con Ana Karina

Sandra: Estamos en la convocatoria internacional y mundial sobre la Confraternidad Carcelaria Internacional en Toronto, Canadá. Junto con la secretaria ejecutiva para America latina Ana Karina Visono, originaria del Perú.

Ana Karina: Muchas gracias, como dijo Sandra soy de Perú, trabajo para Confraternidad Carcelaria Internacional hace 5 años. Soy el enlace regional para America latina, me encargo de estar en constante comunicación con los 15 ministerios que tenemos en latino America.
Soy de Lima, Perú, donde viven mis padres y mis 2 hermanos. Viví en Nueva York desde el 2001 hasta el 2006 y en el 2006 me mude a Washington DC, donde comencé a trabajar en Confraternidad Carcelaria Internacional y donde vivo actualmente con mi esposo y mi hija.
Estudie en Lima Hotelería y Turismo en administración Hotelera y ejercí allí algún tiempo. Luego al mudarme a Nueva York realice algunos trabajos esporádicos, pero nunca pensé que al volver a mudarme comenzaría una etapa de mi vida totalmente diferente relacionado a lo que es las cárceles.
Es un mundo totalmente desconocido para mí, nunca había pensado en involucrarme en este servicio, creo que Dios me ha llamado para algo y solamente en el día a día quiero ir descubriendo lo que Dios tiene para mí.
Siempre me gusto conocer diferentes culturas, interactuar con gente diferente, otros idiomas, y gracias a Dios me ha servido mucho lo que estudie, por los detalles previos a la organización del evento, durante y después del mismo. Siempre hay muchas cosas que coordinar.

Sandra: ¿Cómo surge la idea viajar de Perú o Nueva York?

Ana Karina: Cuando me case viaje para Nueva York, ya que mi esposo es de allí, sus padres son de Republica Dominicana, por lo que habla muy bien español.
Nos conocimos por Internet, en el año 1998, en este tiempo la red no era muy popular, fue una cosa del destino.
Siempre le pedí a Dios poder tener a mi lado a un hombre bueno y Alex es maravilloso. Me ha apoyado en todo, es una persona con valores, me aprecia, me quiere, me ama y yo también a él. Nos hemos complementado bien, tenemos una hija de 8 años y puedo decir que Dios me ha compensado en ese sentido. Estoy muy feliz.
Yo soy cristina y Alex es una persona muy creyente, aunque a veces se nos hace difícil por el poco tiempo que tenemos libre pero siempre tratamos de tomarnos tiempo para estar juntos, reflexionar, y sentimos que Dios nos está compensando y nos ha compensado desde el día que nos conocimos.

Sandra: ¿Cómo te impacto como latina radicarte en nueva York, una ciudad tan grande?

Ana Karina: Fue un cambio. Me críe en una familia de clase media, siempre tenia a alguien que me hiciera las cosas, teníamos una chica que nos ayudaba en la casa, nunca lave ropa o cocine. Pero cuando conozco a Alex, me mude y tuve que comenzar a hacer cosas que antes no había hecho. Me case con Alex a los 21 años. Además me mude a un apartamento muy chiquito. Les cuento una anécdota, la primera vez que le planche una camisa, ¡La queme!. El se molesto un poco pero yo le explique que nunca lo había hecho, la verdad es que yo me sentía muy inútil, me sentí mal. A veces una cosa tan pequeña nos pone mal, apesar de que tenía estudios en la universidad, tenía conocimientos, no sabía hacer nada de la casa.
Poco a poco fuimos saliendo adelantes, de apoco Alex me fue involucrando mas con la cultura. Fui aprendiendo por necesidad. Quería continuar con mis estudios, perfeccionar mi ingles, pienso que si vas a vivir en otro país es muy importante saber bien el idioma. Entendía Ingles pero no lo hablaba bien, no sabía cómo expresar bien mis sentimientos. Poco a poco fui consiguiendo algunos trabajos esporádicos de asistente, entre otros. A los 2 años quede embarazada, tuvimos nuestra hija pero no teníamos con quien dejarla, así que tuve que dedicarme a ella.
Al tiempo a Alex le ofrecen un buen trabajo en Washington Dc, nuestra hija ya tenia 3 añitos y no sentíamos que Nueva York fuera una buena ciudad para criar niños. Es una ciudad un poco tosca, muy rápida.
Así que otra vez a comenzar de nuevo, me puse a buscar trabajo y en el periódico había un anuncio de Confraternidad Carcelaria Internacional.
Me llamo la atención, mi esposo me dijo que estaba loca, que no me involucrara con nada que tuviera que ver con la cárcel.
Tuve una entrevista con 5 personas, al poco tiempo me llamaron y me ofrecieron el puesto y lo acepte. Tenía algunas dudas pero siempre mi corazón buscaba la guía del Señor, al principio quería decir que no, pero había algo que me impulsaba a aceptar.
Estoy muy feliz. He llegado a una posición donde comparto con muchas personas. He estado en muchas prisiones, he compartido con muchos prisioneros. Y es algo indescriptible porque de cada persona con la que me he encontrado, fui aprendiendo.
Aprendí a ser más humilde, responsable de mis acciones y más consiente. No importa en que posición estés desde lo más pequeños hasta lo más alto, siempre es importante mantenerse humilde. Ver y reconocen en cada persona que vemos a Cristo.
En las cárceles ves muchas cosas que frustran, porque deberíamos ayudaros más, pensar más en el otro y eso me hace pensar, ¿Quién no se merece una segunda oportunidad?
Esta posición me ha enseñado mucho y he aprendido mucho.
No he venido a imponer conocimiento, he ido aprendiendo y seguiré aprendiendo para poder servir mejor, que es a lo que mi corazón me llama.
En lo que Dios me prepare, es en lo que estaré dispuesta a dar.

Sandra: ¿Qué te dice Alex ahora?

Ana Karina: El está sorprendido, por la manera en que las cosas han venido pasando, tanto el lo laboral como espiritual y como persona.
Alex me conoció cuando yo era una chica inmadura, apegada a las cosas materiales. Confraternidad Carcelaria ha marcado mi vida, la ha cambiado. Le agradezco a Dios cada día por haberme dado esta oportunidad. Poco a poco él me va poniendo en lugares y posiciones que nunca pensé, que nunca imagine. Yo soy una persona muy reservada, y pensaba que no era una persona sociable, pero Dios me da retos de compartir testimonios, experiencias. De hecho parte de mi trabajo es coordinar con personas, juntar ministerios, hacer que se conecten entre ellos y no se cómo lo hago. Cada día rezo, cada mañana al levantarme digo: Dios, este día te lo entrego a ti, pon en mi boca las palabras que tenga que decir y no lo que yo quiera.
Es un forma de entregar tu vida, no todo siempre van a salir bien, pero si tu confías, si todo lo dejas sus manos, él te ayudara.
Hay situaciones en la que puedes pensar que alguien te quiere hacer daño, pero Dios tiene un propósito y él en su plan te ayudara a pasar todos los obstáculos.

Sandra: ¿Cómo le transmites a tu hija, todo lo que has aprendió?, ¿Como le podemos transmitir a nuestros hijos, el poder priorizar bien las cosas? Cuando uno trabaja con estas personas, que están pasando por estas dificultades, suele decir vamos a evangelizarlos, pero terminamos siendo evangelizados por ellos.

Ana Karina: Gracias a Dios, mi hija es una niña muy inteligente y sensible. Yo aprende de ella cada día. Por ejemplo en los días que llego estresada del trabajo, o que llevo trabajo a casa, y ella llega de la escuela a veces le digo que espere, que estoy ocupada. Pero ella me recuerda que no nos hemos visto en todo el día, porque salimos de casa a las 7:15hs y no volvemos hasta las 17hs. Entonces ahí me doy cuenta y le pido perdón. Realmente me apasiona lo que hago y muchas veces me cuesta llegar a casa y dejarlo, asíque esto es un tema que he tenido que ir a prendiendo a manejar.
Mi hija tiene una capacidad tan grande de amor, ella me ama porque soy mamá, siempre me perdona y no me guarda rencor. Esto me hace pensar en que Dios quiere que tengamos el corazón de un niño.
En esta vida estamos para aprender y creo que en el compartir es donde aprendemos crecemos y tenemos que estar abiertos a escuchar el mensaje, tratar de ver las señales que el Señor nos manda. Puede venir de la persona menos pensada. Por eso a mi hija le cuento historias, le cuento de lo que yo vivió, de lo que doy. Le enseño que sea agradecida con lo que tiene y con Dios. Porque pienso que vive en una situación privilegiada, no le falta nada, tiene el amor de sus padres, pero sabemos que hay otros niños que no lo tienen.
Como padres debemos inculcar el sentir de amarnos los unos a los otros, de preocuparnos, de cuidarnos y ser responsables con lo que uno tiene.

Sandra: Muchas gracias Ana Karina ha sido un privilegio conocerte un poquito más.

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