“Emaús – Un Encuentro Que Aún Está Pendiente” (2 de 4)

Título: Emaús – Un encuentro que aún está pendiente (2 de 4)

Autor: Norbert Lieth
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En el encuentro de Jesús con los discípulos en el camino a Emaús, ellos estaban ciegos y no conocieron al que andaba con ellos.

Cuantas veces andamos sin darnos cuente que la mano del Señor está con nosotros, guiándonos, cuidándonos y revelándonos más y más Su Palabra para entender en que tiempo vivimos.

También Israel anda ciego hasta………….


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Estimado amigo, los dos discípulos en camino a Emaus, totalmente desanimados y pensando solamente en su Señor crucificado, muerto, iban en el atardecer, de Jerusalén a Emaús. En el camino se encontraron con el Señor resucitado, a quien, sin embargo, no reconocieron. Repentinamente El comenzó a enseñarles las Escrituras. Vamos a leer algunos versículos acerca de este encuentro en la noche, un encuentro muy especial.

En el evangelio de San Lucas, capítulo 24, dice así: 

“Y comenzando desde Moisés y todos los Profetas, les interpretaba en todas las Escrituras lo que decían de El. Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. Pero ellos le insistieron diciendo: ¡Quédate con nosotros, porque es tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, para quedarse con ellos. Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo y les dio. Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le reconocieron. Pero él desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos abría las Escrituras?”

“Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le reconocieron.” De esto trata el encuentro en la noche.

Los dos discípulos de Emaús reconocieron y confesaron la culpa de su pueblo: “…y de cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros dirigentes para ser condenado a muerte, y de cómo le crucificaron” (v. 20). Creo que, con esto, el Señor nos quiere indicar lo que piensa hacer al fin de los días: 

– A un grupo preseleccionado El les va a abrir  los ojos y les va a enseñar  la Palabra profética (“Y comenzando desde Moisés y todos los Profetas, les interpretaba en todas las Escrituras lo que decían de ‚l” (v. 27). Eso, en cierto modo, se iguala a un sellado, porque El les abrirá  las Escrituras por medio del Espíritu: “Oí el número de los sellados: 144.000 sellados de todas las tribus de los hijos de Israel” (Apocalipsis 7:4).

– A éstos abrir  los ojos para que puedan ver el Gólgota, y lo hará bendiciendo el pan, como también lo hizo con tanto amor — ¡y como dueño de casa! — en la casa de los dos discípulos en Emaús (Lucas 24:30-31).

– Entonces los 144.000 serán enviados con un mensaje al resto del pueblo para anunciarles el Mesías, hasta que El mismo regrese para encontrarse con todo el pueblo. Significativamente dice en Lucas 24:36: “Mientras hablaban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos y les dijo: — Paz a vosotros.”.

Creo que ésta es también la razón por la cual el Señor tuvo un encuentro con estos dos, para luego desaparecer otra vez. Es que así también va a ser  durante la noche de Israel, la gran tribulación: El Señor se va a presentar  a los 144.000 en Espíritu y en Palabra y los hará ver. Ellos se convertirán. Pero El no se quedará con ellos en forma visible, ya que el tiempo de Su Regreso visible aun no habrá llegado. Los 144.000, sin embargo, tendrán un mensaje en sus corazones para el pueblo. Así sucedió anteriormente con los discípulos de Emaús: “…Pero él desapareció de su vista….En la misma hora se levantaron y se volvieron a Jerusalén; y hallaron reunidos a los once y a los que estaban con ellos….Entonces ellos contaron las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo se había dado a conocer a ellos al partir el pan” (Lucas 24). En medio de la noche más oscura de los últimos tiempos, los 144.000 proclamarán a su pueblo la brillante luz del evangelio: “¡Jesús vive!”

En Apocalipsis 7:3-4 leemos las palabras: “…hasta que marquemos con un sello la frente de los siervos de nuestro Dios! Oí el número de los sellados: 144.000 sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.” Este sellado ocurrirá al comienzo de la gran tribulación, cuando las sombras se alarguen y la noche comience a cernirse sobre Israel.

La aparición de los 144.000 en medio de la gran tribulación, tendrá como consecuencia un despertar en Israel — pero también a nivel mundial. En Apocalipsis 7:9 se menciona el fruto de su testimonio: “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud de todas las naciones y razas y pueblos y lenguas, y nadie podía contar su número. Están de pie delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y llevando palmas en sus manos.”

Después del arrebatamiento tendrá lugar la gran evangelización mundial por medio de los 144.000 y de los dos testigos de Israel, mencionados por el Señor Jesús en Mateo 24:14: “Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las razas, y luego vendrá el fin.” Los 144.000 podrán hablar todos los idiomas del mundo — pues la dispersión de los judíos en todo el mundo tiene, además de todo lo negativo, también algo sumamente positivo: ¡no habrá idioma alguno, en el cual no puedan predicar estos evangelistas judíos!

-Los 144.00 sellados también serán un pueblo sacerdotal. Recordemos aquí el distrito del templo con sus 144.000 m2 y el hecho de que muchos de los actuales judíos mesiánicos, en Israel, provienen de familias sacerdotales.

– Estos 144.000 verán con toda claridad que la noche se está aproximando y orarán, en cierto sentido, como los discípulos de Emaús, al Señor: “Quédate con nosotros, porque es tarde, y el día ya ha declinado.” En otras palabras, “Señor, quédate con Tu pueblo, especialmente ahora, en la hora más difícil de la historia.”

Sin dudas, las sombras del crepúsculo se están extendiendo en forma amenazante sobre la historia de nuestro mundo. Es obvio que vamos camino a la noche de los últimos tiempos. Esto se ve en todas partes, pero en ningún lado se lo ve tan claro como en Israel. También los judíos mesiánicos lo saben muy bien y, seguramente, ya han orado muchas veces a Jesús: “Quédate con nosotros, porque es tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, para quedarse con ellos”.

Ya sea en el sentido de la moral o en lo que se quiera mencionar, en todas las áreas las cosas van cuesta abajo en forma apresurada. Así, por ejemplo, en el periódico sensacionalista de más venta en Alemania, publicaron estos alarmantes pensamientos de alguien llamado Paul C. Martín: 

“El cordero”

Cuando comenzó a proyectarse “Jurassic Park”, nos reímos. ¡Dino-Cloning!

Después, cuando células fecundadas fueron multiplicadas en forma idéntica, nos inquietamos.

Ahora que el clonaje es posible, para reproducirse a sí mismo una y otra vez, estamos horrorizados.

Fue un cordero con el cual se logró hacerlo la primera vez.

El cordero tiene un significado profundo y misterioso en las tradiciones judías y cristianas. El cordero no solamente significa sacrificio, sino también juez y vengador. Es quien abre los siete sellos del Apocalipsis.

Juan escribe: “¡Si alguno adora a la bestia ( el Anticristo, Red.) y a su imagen… beberá del vino del furor de Dios… y será atormentado con fuego y azufre…delante del Cordero….El Cordero los vencerá, porque El es Señor de señores y Rey de reyes”.

¿Será que la Biblia sabe más de lo que suponemos?

El ser humano, en la actualidad, está interviniendo activamente en la creación. Sucede como en los tiempos de Noé, cuando los seres humanos ya no se dejaban disciplinar por el Espíritu de Dios y El tuvo que intervenir por medio del diluvio. Así también, en la actualidad, Dios ya no se mantendrá observando por mucho tiempo. ¡Los juicios por El anunciados en el Apocalipsis están a la puerta!

Por eso la invitación: “Prepárate para el encuentro con tu Dios”.

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