El Tabajador Social

  El Tabajador Social

  Adrian Magallanes, trabajado social, nos cuenta de su trabajo, de cómo llegó a decidir a estudiar su carrera, y cómo Dios lo ha dirigido a desenvolverse a través del tiempo, por diversas situaciones, teniendo en cuenta 2 máximas de Jesús, que llenan su diario vivir.


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EA565 – Entre Amigas –
El Tabajador Social



Receta:   Torta de Naranjas


Entrevista con Adrián Magallanes

Natalia: Amigas, es tiempo de entrevista en Entre Amigas. Hoy recibimos a alguien joven: Adrián Magallanes quien está casado con Andrea y es Padre de Maite y, queremos saber sobre el trabajo que tiene Adrián en este momento; ya no es Asistente social, verdad Adrián?

Adrián: Correcto, ya no es ese título, si no, Licenciado en Trabajo Social.  Este trabajo básicamente implica que se pueda  trabajar de manera profesional, las necesidades que la gente tiene. Dentro de la comunidad de la Iglesia, uno puede estar trabajando por el prójimo, de hacerlo desde el amor. Desde el trabajo social, uno debe conocer los derechos, recursos existentes,  qué cosas la población puede utilizar, y, frente a la problemática, ser un mediador entre esas cosas.  De esta manera la ciudadanía puede estar ejerciendo sus derechos de una manera plena. Esto depende también, del lugar de trabajo que uno está ocupando.  Y así, uno puede ofrecer recursos, orientaciones y  no necesariamente tienen que ser  problemáticas y necesidades económicas.  Puede llegar grupos excluidos, grupos de trabajadores que tienen alguna problemática y quieren mejorar la calidad de su servicio,  puede ser  algún empresario que quiere fortalecer al grupo, y claro, también con comunidades.

Actualmente,  el estado, y el apoyo que llega de manera internacional, apunta a trabajar con  aquellos que son más vulnerables económicamente.  Hoy por hoy, estoy trabajando en un caíf, que es un centro de atención a la familia,  y allí un poco mi rol es el que tiene que ver con  las inscripciones de las familias al centro;  se ve si asisten, si no asisten, se va a las casas,  se ven las problemáticas de las familias. Muchas veces, en una familia, todos trabajan y nadie puede llevar a los niños al caif, así que  se ve la manera de poder alcanzar a ese niño con el caíf.  Desde este lugar, se puede trabajar con la comunidad.  Hemos gestionado el trabajo con los vecinos, hemos mejorado el barrio; desde este lugar, estamos haciendo un trabajo interesante con los vecinos.

También en este momento, estoy formando parte de un programa llamado: “Uruguay Trabaja”, apuntado a personas que tienen problema de inserción laboral, ya sea porque su currículum no se ajusta al mercado laboral de hoy,  ó por otras razones, que pueden ser de edad, etc.  Grupos de diversas personas, pueden entrar a distintos programas de trabajo,  en el cual se pretende, reinsertar a este tipo de población  en el sistema formal de trabajo.  La idea es que al terminar este proceso, ellos puedan conseguir  trabajo.

Mientras que yo estudiaba en la secundaria, pensaba  en ser economista. Ese era mi sueño.  Y yo pensaba que la razón que tenía para ser economista, era que a través de la Economía, yo podía cambiar el mundo.  Así fue cómo yo arranqué la facultad de ciencias económicas, fui haciendo mi primer año, y me di cuenta de que la economía no tenía mucho que ver con  el imaginario que yo tenía  sobre estudiar economía.  Poco a poco me fue “desgustando” la carrera,  y todos los días de camino a clase, pasaba por la facultad de ciencias sociales y me imaginaba qué era lo que se hacía ahí.  Un día entré  y pedí los planes de estudio para saber qué era lo que ahí se estudiaba. Y entonces cuando ví de qué se trataban los estudios, sabía que era eso, y no lo otro, lo que yo quería estudiar.  Y estaba dispuesto a hacerlo porque estaba dispuesto a hacer lo que sabía que quería hacer aunque no me gustaran algunas cosas.  Inclusive me pasó que el ambiente de estudio, para mí fue mucho mejor que el que había en ciencias económicas. Eso me movió a estudiar en recreos,  en los momentos que tenía,  y me ayudaba a concentrarme aunque algún profesor daba algún tema que no me gustaba.

Cursando el segundo año de la carrera, comencé con algunas experiencias voluntarias de trabajo, más allá de las prácticas. Me surgieron experiencias prácticas de trabajo remunerada, en JPC.  Mi rol en ese momento no era el de ser un  trabajador social,  sino que era el rol de ser un facilitador, en un caíf.  Ya desde muy temprano en la carrera tuve la posibilidad de poder trabajar en estos temas,  no ejerciendo el rol de trabajador social, pero sí poniendo en práctica lo que aprendía.

En mis experiencias, hay muchos sentimientos, desde grandes frustraciones por no poder hacer nada,  hasta la posibilidad de haber podido resolver alguna situación.  Trabajado aquí en soriano, tuve la oportunidad de conocer a un veterano  y de charlar con él. Esto me dio la posibilidad de entender el porqué de su alcoholismo, el por qué  de su estilo de vida, que desentonaba con el resto,  así uno puede darse cuenta de que la vida trata de diversas maneras a las personas.  A pesar de todo ello, este hombre me marcó a mí.  Me permitió entenderlo, me permitió estimarlo como más que a mí mismo,  y creo que fue la primera experiencia que me marcó y que fue interesante  trabajar.

Otra experiencia bastante reciente tuvo que ver con una niña.  Su familia era muy abandonada y ella tenía varios problemas de salud.  Y el estado no tenía muchos recursos para esa familia. Estuvimos trabajando el tema de sus derechos; esta familia fue bastante negativa, pues pensaba que tenían que pedir algo, pero no, ellos debían ejercer positivamente sus derechos y así pudieron tramitar una pensión que les vino muy bien,  pudieron enviar a su hija a un instituto en el que pudieron tratar la problemática de la niña. Ahora que pasó el tiempo me doy cuenta de toda la gratificación que me ha dado mi trabajo en cuanto al amor al prójimo.

Muchas veces en el trabajo debería poner ciertos límites, y a veces por  diversas situaciones  trata de ser flexible. Por ejemplo, el caso del teléfono personal.  Muchas veces uno evalúa las situaciones y es flexible con sus propios límites.  La teoría muchas veces no se adecúa con la realidad. Y  la práctica te lleva a tomar algunas decisiones que son correctas.  También por el contrario, muchas veces, el hecho de no marcar los límites, puede traerte problemas.  Una vez estaba trabajando con personas privadas de la libertad,  tuve una intervención fuerte, en cuanto a una denuncia sobre violencia doméstica,  y esta persona que estaba privada de libertad, y que tenía salida transitoria, se apareció un día en mi casa.  Ahí me di cuenta que también podría arriesgar a mi familia.

Veo a mi profesión como un privilegio divino, agradezco a Dios  la oportunidad de aportar que tengo. Dos palabra de Jesús vienen a mi mente cuando sirvo a Dios en mi trabajo: “Hacer con el otro como te gusta que hagan contigo” y  de “Amar al prójimo como a uno mismo”.

Como cristianos podemos entender estas dos máximas de Jesús. Y si las practicáramos podríamos vivir mucho mejor. Nos ahorraríamos muchas discusiones, muchas metidas de pata; y el discurso de Jesús me llena y me ayuda en mi trabajo. La vida de Jesús nos llena de fuerzas para enfrentar las situaciones del trabajo diario.

 

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