El significado de la interpretación literal

El significado de la interpretación literal

Autor: Dr. Thomas Ice

La interpretación literal de la Biblia (en especial de Génesis y Apocalipsis) puede que sea escandalosa para algunos evangélicos modernos, pero solo este modo de tratarla nos muestra de dónde venimos y adónde vamos en el futuro.

 


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PE2101 – Estudio Bíblico
El significado de la interpretación literal



Estimados amigos oyentes, los profesores modernos de teología evangélica, a menudo rechazan la interpretación literal de los textos proféticos. Veamos la razón por la cual la lectura literal sigue siendo importante entre los evangélicos, a pesar de las tendencias negativas.

La historia humana revelada, en la Palabra de Dios, comienza con Adán y Eva en el Edén y se mueve en dirección a la nueva Jerusalén, en el nuevo cielo y la nueva tierra, la futura patria eterna de los creyentes. Muchos acontecimientos importantes ocurren en ese trayecto, pero es de suma importancia que sepamos puntualmente de dónde venimos y adónde vamos.

El transcurso de la historia, que comienza en Génesis, tiene su punto culminante en el libro de Apocalipsis. Una armonía histórica de este tipo sólo es posible cuando se acepta el texto tal como es la intención de Dios: literalmente. El plan de Dios para la historia, se desfigura si nos distanciamos de la interpretación histórico-gramatical. En ese caso, no solamente nos alejaríamos de la contestación a la pregunta en cuanto a cómo se debería interpretar la Escritura, sino también en cuanto a cómo sabemos lo que sabemos.

Por años, escuché personalmente al Dr. John Walvoord hablar de la importancia de la interpretación bíblica literal. Un día, alguien le preguntó: “Según su apreciación, ¿cuáles serán las preguntas teológicas más importantes en los próximos diez años?” En su respuesta, él incluyó la siguiente afirmación: “El problema hermenéutico consiste en no interpretar la Biblia literalmente, especialmente las partes proféticas. La iglesia de hoy está convencida de que no se puede tomar la profecía en forma literal.” Esto se ha vuelto cada vez peor desde que el Dr. Walvoord hizo esta declaración, hace apenas veinte años. En la actualidad, son muchos los evangélicos que creen que debemos utilizar formas literales y no literales de interpretación para comprender la Biblia. Sin embargo, según el Dr. Walvoord esto no es posible sin que se forme un entrevero desconcertante y contradictorio con las Escrituras en general, y en especial con el área de la doctrina de los postreros días.

Fue hace apenas veinte años, cuando Mark Noll, del Wheaton College, publicó su libro “El escándalo de la mente evangélica”, en el cual acusa a los evangélicos de haber perdido la mente, si es que alguna vez la tuvieron. Noll culpa de este escándalo a la aversión a pensar que existe dentro de los evangélicos. Personalmente, le doy la razón en lo que respecta a la aversión a pensar; no obstante, le contradigo en cuanto al punto donde él ubica el problema. En lo esencial, Noll dice que la causa de la aversión a pensar se remonta a aquellos que aceptan la creación literal de seis días, en los primeros capítulos de Génesis, y que toman las profecías para el futuro también en forma literal.

El planteamiento de Noll de lo que, en su opinión, debería ser la erudición evangélica es, en el mejor de los casos, impreciso. No obstante, me parece claro que no le agrada el enfoque “solo-Biblia” para la formación de nuestro sistema de pensamiento. Él dice: “Un cristiano que intenta interpretar pasajes bíblicos con repercusiones cosmológicas, malinterpretará la Biblia si no contempla lo que puede aprender ‘del intelecto y de la experiencia’.”

Aparentemente, Noll y otros creen que se puede ser bíblico en demasía. Nosotros, sin embargo, comenzamos la erudición con un “Así dice el Señor”, con la revelación de Dios como nuestro sistema de referencia, a través del cual interpretamos cada área de la vida.
¿Qué habrá de equivocado en ello?

La combinación entre una cosmovisión secular y un poco de Biblia es lo que Noll llama “erudición evangélica”. He oído que el veneno de serpientes tiene entre un 80 y un 85% de proteína, pero aún así sería mortal si quisiéramos utilizar este veneno como fuente de proteínas.

Esto es indicativo de que existen dos grandes áreas en las cuales nosotros, como criaturas, solo podemos tomar a Dios literalmente para tener allí una base de conocimiento, y son justamente estas áreas las que a menudo se ven atacadas por la “erudición evangélica”. Dichos temas son: lo que sucedió en tiempos remotos (cuando había pocos o ningún testigo de lo que fue creado) y lo que ocurrirá en el futuro. Sólo Dios estaba allí en el principio, de modo que no tengo ningún problema en confiar en Su explicación con respecto a lo que ocurrió y a lo que ocurrirá.

En el libro de Job, el más antiguo de la Biblia, Dios aparece, en el final, y nos muestra a todos nuestra posición en relación a la realidad. Al hacer esto, le hace una serie de 46 preguntas a Job (en los caps. 38 al 40, vs. 1). Una de las primeras preguntas, se refiere a la creación: “¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular?” Estas preguntas, a las que Dios mismo no da respuesta, son para demostrar que Dios es Dios y que Job es una criatura limitada y finita. Ésa es una lección que todos deberíamos tener presente, especialmente cuando meditamos sobre los orígenes y el futuro.

En forma similar, Dios desafía al pueblo de Israel a través de Su profeta Isaías, diciendo: “Alegad por vuestra causa, dice Jehová; presentad vuestras pruebas, dice el Rey de Jacob. Traigan, anúnciennos lo que ha de venir; dígannos lo que ha pasado desde el principio, y pondremos nuestro corazón en ello; sepamos también su postrimería, y hacednos entender lo que ha de venir. Dadnos nuevas de lo que ha de ser después, para que sepamos que vosotros sois dioses; o a lo menos haced bien, o mal, para que tengamos qué contar, y juntamente nos maravillemos” (cap. 41:21 al 23).

Aquí el Señor menciona el pasado y el futuro en una sola frase, y aclara que éstas son las cosas que solo Dios puede conocer ya que solo Él estuvo allí. Alguien ahora podría objetar, diciendo: “¿Dios, quién crees tú que eres? ¿Acaso crees ser Dios?” ¡De hecho, ése justamente es el punto! Sólo Dios puede saber estas cosas, justamente porque Él es Dios. Aun así, en la actualidad, muchos académicos evangélicos no toman los datos que Dios da sobre principio y el fin como literalmente verdaderos. Lo que personalmente siempre me impresionó, es cómo la manera literal de tratar con los principios bíblicos armoniza tan maravillosamente con la comprensión literal del futuro. Henry Morris, quien fuera muy criticado por Noll por su rol en el moderno movimiento del creacionismo, hace el siguiente listado de la relación entre los temas comenzados en el Edén (en Génesis) y completados en la Jerusalén celestial (en Apocalipsis):

– El ascenso de Satanás (cap. 3:1 al 6) y La caída de Satanás (cap. 20:10).
– El juicio sobre Satanás es anunciado (cap. 3:15) y El juicio sobre Satanás es efectuado (cap. 20:2).
– La presencia de Dios es alejada (cap. 3:24) y La presencia de Dios es restaurada (cap. 21:3).
– La maldición es recibida (cap. 3:17 al 19) y La maldición es quitada (cap. 22:3)
– La muerte entra en la creación natural (cap. 3:19) y La muerte es excluida de la nueva creación (cap. 20:14 y 21:4).
– El dolor y el sufrimiento son experimentados (cap. 3:16 al 19) y El dolor y el sufrimiento son quitados (cap. 21:4).
– El acceso al árbol de la vida es cerrado (cap. 3:24) y El acceso al árbol de la vida es bendecido (cap. 22:14).
– Hay ciclo de día y noche (cap. 1:5) y No hay noche, sólo luz (cap. 21:25 y 22:5).
– El primer cielo y la primera tierra (cap. 1:1 y 2) y Último cielo y última tierra (cap. 21:1).
– Dios viste al ser humano (cap. 3:21) y Dios viste al ser humano redimido (cap. 6:11; y 7:9 y 14).
– El rostro de Dios es escondido (cap.4:4) y El rostro de Dios es revelado (cap. 22:4).

La interpretación literal de la Biblia (en especial de Génesis y Apocalipsis) puede que sea escandalosa para algunos evangélicos modernos, pero sólo este modo de tratarla nos muestra de dónde venimos y adónde vamos en el futuro. Si no es Dios quien nos explica el pasado y el futuro, entonces tampoco podemos aceptarlo de alguna otra fuente. La Biblia nos explica que la historia comenzó en un huerto y se mueve hacia la ciudad eterna. ¡Maranata!

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