El presagio – Un asunto de discernimiento crítico (1ª parte)

El presagio – Un asunto de discernimiento crítico
(1ª parte)

Autor: Wolfgang Bühne

El Presagio es un trabajo de ficción, que invita o provoca a una crítica subjetiva, hace muchas demandas o afirmaciones en lo que respecta
a señales verdaderas o presagios provenientes de Dios, y los intenta justificar citando pasajes de las Escrituras.

 


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PE2083 – Estudio Bíblico
El presagio – Un asunto de discernimiento crítico (1ª parte)



Estimados amigos oyentes: El Presagio es una novela que está siendo muy popular entre los cristianos y entre los que no lo son, inclusive ha llegado al primer puesto en la lista de libros más populares en la famosa publicación “The New York Times”. Lo que hace a este libro digno de ser examinado y analizado, al igual que otros libros con los que hemos hecho lo mismo, es que ofrece una oportunidad importante para que los creyentes puedan ejercitar una crítica de discernimiento.

En este caso, el autor del mismo, Jonathan Cahn, cree haber descubierto señales provenientes de Dios, que se encuentran en el Antiguo Testamento y que son dirigidas y aplicables a los Estados Unidos, refiriéndose en particular a los eventos que ocurrieron durante el ataque terrorista del 11 de Setiembre de 2001. Desde el momento que El Presagio es una novela de ficción, con una gran dosis de escritos que no son ficción (pasajes de las Escrituras), ésta crítica incluye dos aspectos: 1) el aspecto personal, que es una opinión subjetiva y 2) una crítica más objetiva, acerca de cómo el autor aplica el uso de las Escrituras en su novela.

Cuando leemos una historia de ficción o vemos una película, nuestra evaluación es casi siempre subjetiva, es decir que decimos lo que nos gusta o lo que no nos gusta acerca de tal libro o tal película. Como un crítico de arte que no es entendido en la materia podría decir: “¡Yo no sé mucho acerca de arte, pero si sé lo que a mí me gusta!” Aún el aficionado al arte, con cierto conocimiento, muy rara vez va más allá de lo subjetivo. Aunque tenga mucho más que decir que sólo un amante del arte cuando evalúa un trabajo artístico, en conclusión, es solamente su opinión.

En mi opinión, El Presagio es un guión, un tema o una sinopsis, pobre y deficiente, y digo que es un “guión” porque se lee como un guión o una sinopsis más que como una novela, pues carece de todos los elementos que se necesitan para lograr un trabajo de ficción de primera clase, o de alto nivel. Esta novela trata de acomodarse en el mismo nivel, o en la misma clase, de “El Tesoro Nacional” o del “Código DaVinci”, pero en mi opinión fracasa rotundamente, y yo no soy ningún admirador de “El Código Da Vinci”. La redundancia o repetición a través del libro es insoportable. Si eso fuera eliminado, El Presagio pudiera haber sido reducido a la mitad de su tamaño. Aunque el diálogo es repetitivo, aún así se da muy poca información acerca de los personajes, con el resultado de que no llegamos a conocer a los personajes del libro, de la misma manera que no conoceríamos a un extraño con quien compartiéramos un asiento en el tren durante un viaje de tres minutos.

Un buen trabajo de ficción tiene drama. El Presagio se lee como si fuera un seminario de nueve partes, terminando con un folleto o extensión de dos capítulos. Realmente a mí me agradaron aspectos de los dos últimos capítulos (aunque pensé que nunca iba a llegar a este punto cuando sufría a través de los capítulos anteriores). Si hubiera habido una presentación clara del evangelio, éstos capítulos hubieran sido la base para un buen tema, pero definitivamente no para un trabajo de ficción. Una vez más, lo que yo estoy expresando son solamente mis opiniones. No me queda duda alguna que algunos estarán en desacuerdo, especialmente aquellos que son aficionados o seguidores de este libro.

Por otra parte, amigos oyentes, aunque El Presagio es un trabajo de ficción, que invita o provoca a una crítica subjetiva, hace muchas demandas o afirmaciones en lo que respecta a señales verdaderas o presagios provenientes de Dios, y los intenta justificar citando pasajes de las Escrituras. La Palabra de Dios, sin embargo, no es ficción, y eso obliga a llevar a El Presagio a una evaluación realista y verdadera, porque la Biblia es la verdad objetiva de Dios. Por lo tanto, podemos retar o desafiar las afirmaciones que Cahn hace objetivamente, escudriñando las Escrituras para ver si en realidad lo que él dice es verdad (como sugiere Hechos 17:11). Como escribió Isaías, en el cap. 8, vers. 20: “¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido”. Jesús reforzó la exhortación de Isaías en Su oración por los creyentes, de Juan 17:17, dirigiéndose así a su Padre: ” Santifícalos [o sea: sepáralos] en tu verdad; tu palabra es verdad”.

El llamado de la trompeta de El Presagio, que parece ser muy sincero y es una cosa en que todos los cristianos deben estar de acuerdo, es que la gente de América debe arrepentirse de sus malos caminos y buscar o regresar a Dios con toda sinceridad, a lo cual todos decimos ¡Amén! Pero, el mayor problema es la manera en que este trabajo de ficción trata de estimular o incentivar tal arrepentimiento. Esta novela declara que Dios ha enviado señales, nueve avisos o presagios a los Estados Unidos, para despertar a la gente de su modorra espiritual, para que el país preste atención, se arrepienta y, como consecuencia, escape del juicio que se avecina.

Si Cahn está equivocado acerca de estos presagios, y multitudes creen lo que él afirma, entonces eso quiere decir que Cahn los ha llevado al desvío. Éste es un tema muy serio, y lo identificaría como un falso maestro. El enseñar a la gente de Dios algo equivocado, o falsas enseñanzas, lleva a una condena muy severa. “Hermanos míos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos juzgados con más severidad” (nos dice Santiago 3:1).

Los principales personajes en la historia son un periodista y un misterioso profeta. El evento contemporáneo central, relacionado con los presagios, ocurre en Setiembre 11, 2001, durante el ataque al Centro Mundial de Comercio en la ciudad de Nueva York. A medida que la historia ficticia se desarrolla, se va revelando que los presagios o las advertencias y el juicio están directamente relacionados con una profecía que se encuentra en el libro de Isaías. Es aquí, en Isaías 8:20, donde el mayor impacto del libro falla miserablemente: las declaraciones del autor Jonathan Cahn, no están de acuerdo a la Palabra de Dios, sino que ha aplicado erróneamente las Escrituras en un intento de respaldar, apoyar y dar significado a sus propias ideas en el tema principal de El Presagio.

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