El inminente Arrebatamiento – ¿Por qué Pablo ya lo esperaba? 2/4

El inminente Arrebatamiento – ¿Por qué Pablo ya lo esperaba? 1/4
21 febrero, 2008
El inminente Arrebatamiento – ¿Por qué Pablo ya lo esperaba? 3/4
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Titulo: “El inminente Arrebatamiento – ¿Por qué Pablo ya lo esperaba?” 2/4

Autor: WimMalgo 
Nº: PE1101

Si el Señor nos mantiene encubierta la hora y el día en que su Iglesia será arrebatada, será porque nos quiere inculcar la esencia, en vez del momento temporal de Su venida.


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«El inminente Arrebatamiento – ¿Por qué Pablo ya lo esperaba?» 2/4

Querido amigo, entre los más grandes conocedores de las Escrituras y las más bendecidas herramientas del Señor hubo y hay los que esperan el arrebatamiento según Apocalipsis 19, o sea, recién después de la gran tribulación, como por ejemplo Prof. Betex, Modersohn, Haarbeck, etc. Los padres del movimiento de la comunidad alemana pensaban, que tendría lugar poco antes de la real gran tribulación, o sea en medio del periódo de los siete años, según Apocalipsis 12. Torry, Moody, etc, esperaban el arrebatamiento antes de la gran tribulación, entre Apocalipsis 3 y 4.

Personalmente me adhiero a Dolmann, el cual escribe: «Es una pregunta teórica, si el arrebatamiento sucede antes, en medio, o después de la gran tribulación. Para mí es claro: Como Noé tuvo que entrar en el Arca antes del diluvio, y Lot tuvo que dejar Sodoma y Gomora antes de que cayera el azufre sobre las ciudades pecaminosas, así también el Maestro celestial arrebatará a Su Iglesia antes de la tribulación – antes de que el poder del anticristo alcance su punto culminante.» Hudson Taylor, el fundador de la Misión al interior de China, creía en un «arrebatamiento selectivo».

A esto digo sí y no. No, porque la verdadera Iglesia de Jesús es una selección. Sí, porque muchos pertenecen al cristianismo, pero no a la Iglesia de Jesús. Encontré el siguiente comentario: «La venida del Señor acontecerá súbitamente, cuando ningún hombre piense en ella, cuando todo se encuentre en seguridad, y traerá una separación aún entre aquellos que hasta entonces estaban en estrecho relacionamiento comercial o lazos familiares. Ser aceptado – o dejado (en los juicios que sobrevendrán al mundo) – ¿qué es lo que escoges?»

Si el Señor nos mantiene encubierto la hora y el día, será porque nos quiere inculcar la esencia, en vez del momento temporal de Su venida. Por un lado está cercana; el Señor dice: «¡He aquí, vengo pronto!» (Ap. 22:7a), por otro lado la gloria está lejana: «Y como tardaba el novio…» (Mt. 25:5). Aquí se unifica en visión profética una perspectiva lejana con, al mismo tiempo, una forzosa perspectiva cercana. ¿Por qué hace el Señor esto? Para que todo tiempo estemos vigilantes: «Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora» dice la palabra en Mateo.

O pensemos al respecto en la seria palabra del Señor: «Pero acerca de aquel día o de la hora, nadie sabe; ni siquiera los ángeles en el cielo, ni aun el Hijo, sino sólo el Padre. Mirad y velad, porque no sabéis cuándo será el tiempo. Será como el hombre que al salir de viaje dejó su casa y dio autoridad a sus siervos, a cada uno su obra, y al portero mandó que velase. Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el Señor de la casa, sea a la tarde, a la medianoche, al canto del gallo o a la mañana; no sea que cuando vuelva de repente os halle durmiendo. Lo que a vosotros digo, a todos digo: ¡Velad!»

Estimado amigo, entiéndelo, el Señor nos quiere enseñar ambas cosas: ¡Espera-cercana y prontitud-eternal! ¡Las últimas cosas siempre deberían ser las primeras para nosotros! Por lo tanto el Señor nos dice: «Estén ceñidos vuestros lomos y encendidas vuestras lámparas. Y sed vosotros semejantes a los siervos que esperan a su señor cuando ha de volver». En este sentido miramos hacia los últimos tiempos; con respecto al gobierno mundial de Jesucristo, la culminación de la era: 

La ausencia del Señor _ Su venida como Rey.

El Cristo escondido – Su manifestación y revelación.

La gloria luminosa de Cristo – Su esplendorosa aparición.

Escuchemos algo de música y enseguida regresamos.

Estimado amigo, en griego la venida del Señor es denominada «Parusie». Esta expresión aparece 17 veces en el Nuevo Testamento. Su aparición se denomina «Epiphanie» y es nombrada 5 veces.

«He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados» (1 Co. 15:51). Esta relación profética entre la perspectiva amplia y la cercana también la encontramos en 1 Tesalonicenses 4:16-17: «Porque el Señor mismo descenderá del cielo con aclamación, con voz de arcángel y con trompeta de Dios; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos y habremos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para el encuentro con el Señor en el aire; y así estaremos siempre con el Señor.» Cuando el apóstol en la «Parusie» del Señor habla de los creyentes vivos denominándolos: «los que habrán quedado», nos sugiere que su número en comparación con los que ya han muerto ha de ser relativamente pequeño.

Es un restante, la última generación de una larga lista de generaciones pasadas. Así también se encuentra en el testimonio de esta cita bíblica la indicación, que desde el inicio del tiempo de la Iglesia hasta la «Parusie» de Cristo existe un largo lapso de tiempo – es decir el desarrollo de varias, quizás muchas generaciones. Cuando Pablo usa aquí la expresión «…los que vivimos y habremos quedado», entonces él lo dice en vista de la Iglesia de su generación como también de la que aún estará viviendo sobre la tierra, cuando el Señor venga. Con razón Bengel comenta: «Cada generación humana, que vive en éste o en aquel tiempo, toma en su tiempo de vida la posición de aquellos, que han de vivir en el tiempo del futuro del Señor.» Por esto el apóstol usa aquí la palabra «nosotros», porque los creyentes de aquel tiempo no podían saber cuán largo era el lapso de tiempo hasta el fin del mundo. Con esto él no quiso afirmar que el Día de Cristo en aquel entonces ya se encontraba tan cercano.

Querido amigo, observemos ahora la verdadera esencia del arrebatamiento. La palabra «arrebatamiento» significa en su sentido literal «remover» – una remoción de todas las aflicciones físicas y síquicas. Por esto en 1 Tesalonicenses 4:17 Pablo utiliza la palabra griega especialmente fuerte «Harpazo»: » Luego nosotros…seremos arrebatados juntamente con ellos» Esta palabra «arrebatar» también puede traducirse como «agarrar rápidamente» – «robar con violencia» – «tomar en posesión con un movimiento repentino, rápido». La palabra «Harpazo» también es usada en Hechos 23:10, cuando Pablo fue salvado de una muerte segura: «Como hubo grande disensión, el tribuno, temiendo que Pablo fuese despedazado, mandó a los soldados que bajaran para arrebatarlo de en medio de ellos y llevarlo a la fortaleza.» La «Parusie» en el arrebatamiento la Biblia la denomina la venida del Señor «como un ladrón». Y Su aparición, la llegada del Rey en gran poder y gloria, es la venida del Señor «como un relámpago». Estimado amigo lamentablemente se nos termina el tiempo de trasmisión, pero le invito a escuchar más sobre el arrebatamiento en el próximo programa!

¡Que Dios le bendiga!

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