El Gran Cambio (1ª parte)

El Gran Cambio 
(1ª parte)

Autor: Norbert Lieth

  Hoy en día, nuestro mundo se caracteriza por cambios radicales, actos violentos, terrorismo, revoluciones, manifestaciones, sublevaciones y liberalidad. En la historia reciente se sucedieron diversos y grandes momentos cruciales. La Biblia habla de un cambio que caracterizará a la sociedad en los últimos días. Puede que lo mencionado ya sea parte de eso.


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PE1980 – Estudio Bíblico
El Gran Cambio (1ª parte)



¡Qué tal! ¿Cómo están? Un gran saludo para todos los amigos oyentes. En la historia reciente se sucedieron diversos y grandes momentos cruciales: en 1968 hubo un cambio, un tipo de revolución cultural. En los años 90, se produjo un cambio en el mundo comunista. Actualmente, vemos un cambio en el mundo árabe, una “arabelión”, también llamada “primavera árabe”. Europa se encuentra en medio de un cambio económico y, desde hace algún tiempo, allí y en el mundo entero, también ha ocurrido un cambio político (el “nuevo orden mundial”, el Tratado de Lisboa). La Biblia habla de un cambio que caracterizará a la sociedad en los últimos días. Puede que lo mencionado ya sea parte de eso.En 2 Timoteo 3:1 al 6, leemos:“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita”(en relación a esto, también podemos leer Ro. 1:29 al 32).Las palabras:“También debes saber esto”, indican la urgencia de prestar atención a las declaraciones proféticas de la Biblia. No deberíamos cerrar los ojos ante las mismas, ni simplemente pasarlas por alto. No debemos dejarlas de lado, o no mencionarlas porque no nos agradan, porque nos parecen muy negativas, o poco evangelísticas, o pasar a otros temas que nos parecen más importantes. La iglesia no debe encubrir las verdades sobre el fin de los tiempos.

Hay un proverbio que dice: “¡La gente siempre dice que los tiempos empeoran! Los tiempos permanecen siempre igual, la gente es la que empeora.” En todo tiempo hubieron personas cuyo comportamiento fue como el que se describió anteriormente. ¿Dónde, entonces, está la diferencia con el fin de los tiempos? La diferencia se encuentra en tres niveles: 

Primero: En el futuro. 

Del término “postreros días” (v. 1), en griego:eschatos, se deriva la palabra escatología (la doctrina de las últimas cosas). Dicho término describe algo que se cierra, algo que viene último – el momento en que la historia de la salvación de Dios llega a su final. De modo que, cuando Pablo escribe“que en los postreros días(futuro)vendrán tiempos peligrosos”, no describe tanto su propio tiempo – aunque ya en aquel tiempo había personas con ese tipo de características, de quienes Timoteo debía alejarse (según el v. 5) – sino que más bien se trata de un tiempo que aún se encuentra en el futuro, justamente en los “postreros días”.

Segundo: Abarcando el mundo entero.

Pablo escribe: “Porque habrá hombres…”. En los tiempos finales habrá una postura de la humanidad que será global y abarcará el mundo entero, una postura que, en forma especial, presentará las cualidades descritas en 2 Timoteo 3:1 al 6.

Tercero: Un mundo cristianizado.

Sobre esto dice el apóstol: “Que tendrán apariencia de piedad”. Eso significa que el cristianismo tendrá que haberse propagado ampliamente antes de que los seres humanos, más adelante, se alejen del mismo y se dirijan hacia las cualidades negativas del anticristianismo. En el tiempo del apóstol Pablo, algo así todavía era imposible. Pero sí se aplica al occidente cristiano del siglo veintiuno – posiblemente como a ningún otro tiempo anterior.

El ex presidente federal alemán Gustav Heinemann, dijo un día sobre la Europa “cristiana”: “Europa debe la posición que en el pasado ha ocupado en el mundo, al evangelio de Jesucristo.” Pero, en la actualidad, se aleja cada vez más del cristianismo. Por eso, Alexander Solschenizyn dijo acertadamente: “Si me pidieran establecer el rasgo principal de todo el siglo veinte y explicarlo brevemente, sería incapaz de encontrar algo más exacto y más relevante que repetir que: ‘La humanidad ha olvidado a Dios’.”

El plural “tiempos peligrosos”(y no: “tiempo peligroso”), indica que las condiciones sociales caóticas aumentarán en intensidad – como olas dentro de los tiempos del fin. Es un ir y venir, de un lado a otro. Esto también hace recordar a los intervalos entre los dolores de parto (mencionados en Mt. 24:8). El movimiento revolucionario estudiantil de 1968, que prácticamente cayó en el mismo tiempo de la reconquista de Jerusalén por los israelíes, es una ola de ese tipo. Después de todo, el fin de los tiempos, en un sentido absoluto, está íntimamente ligado con la restauración de Israel (podemos leer al respecto: Lc. 21:29 = la higuera y todos los árboles; Ez. 36:33 y Ro. 11:25 al 27; Jer. 30:24 al 32; 33:7 y 8; Sal. 102:14 al 19; y Dt. 4:30; y 31:29). ¿Comenzaron con esto los “tiempos peligrosos” de los últimos días? Acerca de ese tiempo, leímos lo siguiente:

“1968 — ¡Qué año! Una juventud liberada, desencadenada, hizo que se derrumbara la moral caduca de la sociedad de la pos-guerra alemana, la pasó por arriba enfurecida y, entre risas y bromas, pisoteó lo que por siglos había sido considerado como la más alta virtud: la castidad, el contentarse con modestia, la obediencia piadosa y el respeto sumiso ante la ley y las autoridades… y con insolencia y alegría esta juventud se dispuso a establecer su nuevo mundo, a vivir su propia vida, a encontrar su propia moral… Como toda revolución verdadera fue un motín juvenil; se dirigió contra lo antiguo y los ancianos, contra lo aprobado y lo mal conservado, contra lo existente, contra todo lo establecido… ‘El 68 se ha convertido en un mito’: Ése fue el comienzo de un tiempo totalmente nuevo con una nueva imagen humana – que trataba de mostrar a un ser humano libre, auto-determinado, que ya no se deja gobernar desde arriba, sino que crea para sí un mundo democrático liberal nuevo, en el cual él puede desarrollar su personalidad en todo sentido.” (esto nos hace recordar la Palabra que dice: “… en los postreros días vendrán tiempos peligrosos”… y “… habrá hombres amadores de sí mismos…”)

“Tiempos peligrosos” también es traducido como “tiempos duros”, “tiempos difíciles”, “tiempos bravos”, “tiempos amenazadores” o “tiempos malos”. Es un tiempo de cambios radicales, un punto crucial, en todas las áreas, entre los pueblos. Con estas declaraciones, el Espíritu Santo no nos da esperanzas de tiempos mejores. Él sostiene, muy sobriamente, que los tiempos empeoran. Con respecto a nuestro tiempo, abiertamente se habla de una sociedad sin valores, de un terrorismo de convicciones y de un grupo de presión que transforma nuestra sociedad. Nuestro mundo se caracteriza por cambios radicales, actos violentos, terrorismo, revoluciones, manifestaciones, sublevaciones y liberalidad. Nos gustaría, entonces, estudiar las 18 señales de 2 Timoteo 3:1 al 6, que describen la sociedad de los postreros días. Pero, lo haremos en el próximo programa, porque se nos acaba el tiempo. Desde ya, les invitamos, entonces, a acompañarnos. ¡Qué Dios les acompañe!

 

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